La actividad volcánica mantiene restricciones en Catania, obliga a desviar vuelos hacia otros aeropuertos y extiende sus efectos hasta Malta.
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
La nueva fase eruptiva del volcán Etna continuó alterando este miércoles 12 de agosto las conexiones aéreas de Sicilia, después de siete días consecutivos de cancelaciones, retrasos y desvíos en el aeropuerto Vincenzo Bellini de Catania. Las emisiones de ceniza obligaron a mantener restricciones sobre el espacio aéreo del este de la isla durante una de las etapas de mayor actividad turística del verano europeo.
El episodio eruptivo comenzó el 7 de agosto y desde entonces las condiciones han cambiado varias veces en función de la intensidad de las emisiones y de la dirección del viento. La empresa gestora SAC ha debido modificar repetidamente la programación y recomendar a los pasajeros que consulten directamente con sus aerolíneas antes de trasladarse al aeropuerto.
La actividad reciente confirma la capacidad del Etna para afectar infraestructuras situadas a decenas de kilómetros de sus cráteres. Investigaciones anteriores han examinado el inusual mecanismo geológico que pudo formar el Etna, un sistema volcánico cuya actividad frecuente representa un desafío permanente para la vigilancia científica y la gestión del territorio siciliano.
Restricciones en Catania y presión sobre otros aeropuertos
La emisión de nueva ceniza llevó a las autoridades aeronáuticas a prolongar el cierre del sector afectado del espacio aéreo. La suspensión de operaciones en Catania fue extendida hasta las 14:00 GMT del jueves 13 de agosto, aunque cualquier reapertura dependerá de la evolución del volcán y de las condiciones meteorológicas.
Las interrupciones no han supuesto necesariamente un cierre continuo e idéntico durante toda la semana: las autoridades han aplicado suspensiones, reaperturas parciales y nuevas restricciones conforme se desplazaba la nube. Esa variabilidad ha dificultado la planificación de las compañías y de los viajeros.
El aeropuerto de Palermo recibió 190 vuelos originalmente programados para llegar o salir de Catania. La concentración de pasajeros elevó la demanda de autobuses, taxis y vehículos de alquiler, mientras numerosos turistas afrontaron dificultades para continuar sus recorridos por la isla.
Trapani y Comiso también fueron utilizados como alternativas. Comiso recuperó sus operaciones completas después de haber suspendido temporalmente los vuelos el martes por la noche debido a la presencia de ceniza. La emergencia evidenció la dependencia de Sicilia respecto a Catania, principal puerta aérea de la isla y quinto aeropuerto de Italia por tráfico de pasajeros.
La nube de ceniza alcanzó Malta y el Mediterráneo central
Los vientos transportaron la ceniza hacia el sur y el suroeste, cubriendo carreteras, áreas rurales y playas próximas al volcán. Entre las localidades afectadas se encuentran Belpasso, Adrano, Ragalna y Paternò, donde la deposición de material volcánico obligó a realizar tareas de limpieza y aumentó las dificultades de circulación.
El Centro de Avisos de Ceniza Volcánica de Toulouse situó la nube a una altitud cercana a los 5.500 metros. Las observaciones satelitales mostraron su avance sobre el Mediterráneo y la presencia de cantidades limitadas de ceniza en dirección a la costa de Libia.
En Malta, ubicada aproximadamente a 220 kilómetros al sur del Etna, el aeropuerto internacional informó de cancelaciones y retrasos después de que la nube alcanzara el espacio aéreo del archipiélago. Al menos 19 vuelos habían sido cancelados durante la jornada del martes, aunque las condiciones mostraron cierta mejoría el miércoles.
La dispersión a larga distancia demuestra por qué las nubes volcánicas requieren seguimiento internacional. La ceniza está compuesta por partículas minerales capaces de reducir la visibilidad y dañar los motores de las aeronaves, un riesgo también considerado en la vigilancia de volcanes próximos a importantes rutas aeroportuarias en Alaska.
Actividad explosiva y varios flujos de lava
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia informó de una actividad explosiva intensa y continua en el cráter Voragine, acompañada por abundantes emisiones de ceniza. La fase eruptiva incluye bocas situadas a unos 2.750 y 2.360 metros de altitud, desde las cuales se alimentan varios flujos y extensos campos de lava.
El aviso para la aviación se mantuvo en color rojo, el nivel más alto de la escala utilizada para comunicar la presencia de una erupción con emisiones potencialmente peligrosas para las aeronaves. Esta clasificación se refiere al peligro aéreo y no significa, por sí sola, que exista una evacuación general de las poblaciones cercanas.
Los organismos de vigilancia y los operadores aeroportuarios mantienen un seguimiento continuo de la actividad sísmica, las emisiones, los flujos de lava y la dirección de la nube. En otros sistemas volcánicos, como el monte Spurr y su actividad sísmica bajo la superficie, estas observaciones permiten evaluar cambios que podrían anticipar una evolución del episodio eruptivo.
En el caso del Etna, el peligro inmediato para la movilidad continúa concentrado en la ceniza y en su interacción con el tráfico aéreo. La normalización de las operaciones dependerá de que disminuyan las emisiones y de que el viento aleje las partículas de los corredores utilizados por los aviones.
Fuentes referenciales:
Infobae
Reuters: restricciones aéreas en Catania
Reuters: efectos de la ceniza en Malta
