Una revisión científica liderada por la Universidad de East Anglia reúne más de tres décadas de investigaciones que permiten distinguir el calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de la variabilidad natural del planeta. Los resultados refuerzan la evidencia disponible desde 2009.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
La influencia de las actividades humanas sobre el clima terrestre cuenta con pruebas científicas más sólidas que nunca. Una revisión internacional encabezada por el climatólogo Benjamin Santer, de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, concluye que más de treinta años de investigaciones han permitido identificar señales características del calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero en diferentes componentes del sistema climático.
El trabajo, publicado el 12 de octubre de 2026 en la revista científica Earth’s Future, examina la evolución de los estudios de detección y atribución climática, conocidos por el uso de huellas digitales del clima. Estas técnicas permiten diferenciar los cambios relacionados con las actividades humanas de aquellos producidos por procesos naturales.
Los investigadores sostienen que las pruebas disponibles actualmente superan ampliamente las que existían en 2009, cuando la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) estableció formalmente que determinados gases de efecto invernadero representan un peligro para la salud y el bienestar públicos.
La revisión también responde a cuestionamientos recientes sobre la fiabilidad de los métodos científicos utilizados para identificar la influencia humana en el calentamiento global.
Qué son las huellas digitales del cambio climático
Las huellas digitales climáticas son patrones característicos de cambio que los científicos buscan en observaciones y simulaciones del sistema terrestre.
El procedimiento parte de una idea fundamental: diferentes factores capaces de modificar el clima no producen necesariamente los mismos efectos en todas las regiones y alturas de la atmósfera.
Por ejemplo, un incremento de la energía procedente del Sol no genera exactamente la misma distribución de temperaturas que un aumento de los gases de efecto invernadero.
Del mismo modo, las erupciones volcánicas pueden provocar alteraciones temporales que presentan características diferentes de las tendencias persistentes asociadas con las emisiones humanas.
Los investigadores comparan las observaciones reales con patrones obtenidos mediante modelos climáticos que representan diferentes mecanismos físicos.
Cuando una señal prevista aparece de manera consistente en los registros y no puede explicarse adecuadamente mediante la variabilidad natural, aumenta la confianza en la identificación de su causa.
Estas técnicas no dependen de una única medición ni de un episodio meteorológico aislado. Su fortaleza procede de la comparación de múltiples variables, períodos y regiones.
Más de treinta años de investigaciones fortalecen la atribución
Benjamin Santer ha participado durante más de tres décadas en investigaciones destinadas a identificar la influencia humana en el clima.
Sus primeros trabajos contribuyeron a una conclusión histórica del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 1995: la evidencia científica ya indicaba una influencia humana discernible sobre el clima mundial.
Desde entonces, los avances en observación terrestre, capacidad informática y modelos climáticos han permitido examinar señales cada vez más detalladas.
La nueva revisión reúne esa evolución científica y analiza cómo los resultados obtenidos por diferentes equipos independientes han fortalecido las conclusiones originales.
La acumulación de datos resulta especialmente importante porque permite distinguir tendencias persistentes de fluctuaciones temporales.
Fenómenos como El Niño y La Niña pueden modificar las temperaturas y precipitaciones durante meses o años, pero no explican por sí solos el calentamiento sostenido observado durante varias décadas.
La atribución climática utiliza herramientas estadísticas y modelos físicos para evaluar la contribución de estas fuentes de variabilidad junto con los efectos de los gases de efecto invernadero.
Las señales aparecen desde la estratosfera hasta los océanos
Uno de los aspectos destacados por la revisión es la presencia de cambios físicamente coherentes en diferentes componentes del sistema climático.
Los investigadores señalan que la influencia humana puede identificarse mediante observaciones independientes de la atmósfera, la superficie terrestre y los océanos.
Un ejemplo relevante es el contraste entre el calentamiento de la parte baja de la atmósfera y el enfriamiento de la estratosfera.
El aumento de los gases de efecto invernadero modifica la transferencia de energía dentro del sistema atmosférico y produce una distribución vertical de temperaturas característica.
Este comportamiento resulta especialmente útil para distinguir la influencia de los gases de efecto invernadero de otros factores capaces de modificar el balance energético del planeta.
Los océanos también proporcionan información fundamental.
Su enorme capacidad para almacenar calor permite detectar la acumulación progresiva de energía asociada con el desequilibrio energético terrestre.
Las mediciones oceánicas complementan los registros atmosféricos y ayudan a establecer si las tendencias observadas son compatibles con los mecanismos físicos previstos.
La revisión destaca que la coincidencia entre señales obtenidas mediante sistemas de observación independientes constituye una de las principales fortalezas de la evidencia científica.
La variabilidad natural no explica el calentamiento observado
El clima terrestre siempre ha experimentado variaciones naturales.
Los cambios en la actividad solar, las erupciones volcánicas y las oscilaciones oceánicas pueden influir en las temperaturas y en la circulación atmosférica.
Sin embargo, identificar la existencia de estos mecanismos no demuestra que sean responsables de las tendencias actuales.
Para establecer una atribución es necesario examinar si su magnitud, distribución y evolución temporal coinciden con los cambios observados.
Los estudios de huellas climáticas comparan diferentes hipótesis y evalúan cuáles pueden reproducir las características del calentamiento registrado.
La revisión encabezada por Santer concluye que las señales relacionadas con las emisiones humanas aparecen de manera consistente en el sistema climático.
La evidencia también se ha fortalecido porque el calentamiento ha continuado desde 2009, ampliando la diferencia entre la señal de largo plazo y las fluctuaciones naturales.
Este comportamiento coincide con investigaciones anteriores sobre la influencia de El Niño sobre las variaciones temporales de la temperatura global, que permiten distinguir los efectos de la variabilidad oceánica del calentamiento sostenido del planeta.
La existencia de fluctuaciones naturales no contradice la influencia humana. Ambos procesos actúan simultáneamente y deben considerarse en los análisis científicos.
La investigación revisa las pruebas disponibles desde 2009
La revisión científica tiene un contexto específico relacionado con la regulación ambiental de Estados Unidos.
En 2009, la EPA emitió una determinación conocida como Endangerment Finding, mediante la cual concluyó que determinados gases de efecto invernadero ponen en peligro la salud y el bienestar públicos.
Esta decisión se convirtió en una referencia importante para la regulación federal de emisiones.
En julio de 2025, un informe del Departamento de Energía estadounidense cuestionó aspectos de la ciencia climática, incluidos los métodos utilizados para identificar las huellas del calentamiento humano.
Santer y sus colaboradores consideran que aquella evaluación no refleja adecuadamente el conjunto de pruebas científicas disponibles.
Los investigadores sostienen que los fundamentos científicos de la determinación de 2009 ya eran sólidos y que los avances posteriores han fortalecido considerablemente sus conclusiones.
La revisión se concentra en evaluar la evidencia científica, aunque sus resultados tienen implicaciones para los debates sobre regulación ambiental y reducción de emisiones.
Los autores advierten que las decisiones políticas que cuestionan la atribución del calentamiento deben considerar el conjunto de investigaciones disponibles, no únicamente resultados seleccionados.
La evidencia científica se ha ampliado durante diecisiete años
Entre 2009 y 2026, las investigaciones climáticas han incorporado nuevas observaciones y herramientas de análisis.
Los registros de temperatura superficial se han prolongado, los sistemas satelitales han mejorado la cobertura espacial y las mediciones oceánicas proporcionan información más extensa sobre el almacenamiento de calor.
Los modelos climáticos también han evolucionado, permitiendo representar con mayor detalle diferentes procesos físicos.
Estas mejoras facilitan la comparación entre las tendencias observadas y los patrones esperados bajo diferentes influencias climáticas.
La revisión destaca que el período posterior a 2009 incluye los diez años más cálidos registrados hasta la fecha de publicación del estudio.
La continuidad del calentamiento incrementa la capacidad de identificar su señal frente a las fluctuaciones naturales.
Esto no significa que todos los aspectos del sistema climático estén completamente comprendidos.
Persisten incertidumbres sobre determinados procesos regionales, las interacciones entre nubes y aerosoles y la respuesta de algunos fenómenos extremos.
Sin embargo, estas incertidumbres no eliminan la evidencia acumulada sobre la influencia humana en el calentamiento global.
Las huellas climáticas también ayudan a estudiar fenómenos extremos
La investigación se concentra principalmente en cambios climáticos observados a escalas anuales, estacionales y de varias décadas.
No obstante, también examina la relación de estos métodos con los estudios sobre acontecimientos meteorológicos extremos.
La ciencia de atribución de eventos busca determinar cómo el calentamiento provocado por las actividades humanas modifica la probabilidad o intensidad de determinados fenómenos.
Entre los acontecimientos estudiados se encuentran las olas de calor, las precipitaciones extremas y otros episodios capaces de provocar daños ambientales y sociales.
Estos análisis no suelen plantearse como una elección simple entre una causa humana y una causa natural.
La pregunta científica consiste en establecer cuánto ha cambiado el riesgo de un fenómeno bajo las condiciones climáticas actuales.
Por ejemplo, una ola de calor puede producirse debido a una configuración atmosférica determinada, mientras que el calentamiento global aumenta las temperaturas sobre las cuales actúa esa situación meteorológica.
En Noticias de la Tierra se documentó cómo un estudio de atribución identificó la influencia del cambio climático en una ola de calor extrema registrada en Europa.
Estos trabajos complementan los estudios de huellas climáticas de largo plazo y permiten examinar las consecuencias del calentamiento en acontecimientos concretos.
Las señales de calentamiento no son idénticas en todas las regiones
La temperatura global constituye un indicador fundamental, pero no describe por completo la distribución espacial del calentamiento.
Algunas regiones experimentan aumentos de temperatura más rápidos que otras debido a diferencias en la circulación atmosférica, la superficie terrestre y los procesos oceánicos.
La presencia de aerosoles, los cambios en el uso del suelo y la variabilidad climática también pueden modificar las tendencias regionales.
Por esta razón, los investigadores utilizan patrones espaciales y temporales para identificar la influencia de diferentes factores.
Una señal global puede ser robusta incluso cuando determinadas regiones presentan períodos de calentamiento más lento o fluctuaciones temporales.
La heterogeneidad geográfica constituye una característica del sistema climático y no una contradicción de la tendencia planetaria.
Un análisis publicado recientemente por Noticias de la Tierra mostró cómo la velocidad del calentamiento ha cambiado de manera desigual entre distintas regiones del mundo.
Ese tipo de investigaciones ayuda a comprender por qué la detección de tendencias regionales requiere métodos específicos y períodos suficientemente prolongados.
La atribución climática utiliza diferentes fuentes de evidencia
La fortaleza de los estudios de huellas digitales reside en la combinación de observaciones y conocimientos físicos.
Los investigadores no dependen exclusivamente de las simulaciones informáticas.
Los modelos permiten formular expectativas sobre la respuesta del clima a diferentes factores, pero esas expectativas deben compararse con registros reales.
Entre las fuentes de información utilizadas por la comunidad científica se encuentran las estaciones meteorológicas, los satélites, los instrumentos oceánicos y las mediciones atmosféricas.
La comparación de diferentes sistemas de observación ayuda a identificar posibles errores instrumentales y a evaluar la consistencia de los resultados.
También permite examinar variables que responden de manera distinta al calentamiento, como las temperaturas atmosféricas a diferentes alturas o el contenido de calor oceánico.
Cuando múltiples indicadores independientes presentan cambios compatibles con un mismo mecanismo físico, aumenta la confianza en la atribución.
La revisión publicada en Earth’s Future destaca que esta convergencia de evidencias ha sido uno de los principales avances de la climatología durante las últimas décadas.
Los océanos aportan pruebas independientes del calentamiento
El calentamiento oceánico constituye una de las señales más importantes del desequilibrio energético terrestre.
Los océanos absorben gran parte del exceso de calor acumulado en el sistema climático, por lo que sus registros permiten estudiar tendencias que no siempre resultan evidentes en las variaciones anuales de temperatura atmosférica.
Las mediciones de temperatura a diferentes profundidades ayudan a determinar cómo se distribuye la energía dentro del océano.
La expansión térmica del agua también contribuye al aumento del nivel medio del mar.
Estos procesos están relacionados con el calentamiento global, aunque su magnitud varía según la región y la profundidad.
Las investigaciones sobre huellas climáticas examinan si los patrones oceánicos observados coinciden con las respuestas esperadas ante diferentes factores de calentamiento.
El análisis de los océanos complementa así las mediciones atmosféricas y fortalece la identificación de la influencia humana.
Noticias de la Tierra ha abordado la persistencia de temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas y sus consecuencias para los ecosistemas marinos.
Estos registros permiten comprender la importancia del océano como componente central de la evolución climática mundial.
El papel de los gases de efecto invernadero está respaldado por la física
Los gases de efecto invernadero absorben y emiten radiación infrarroja, modificando el intercambio de energía entre la superficie terrestre, la atmósfera y el espacio.
Este mecanismo físico se conoce desde hace más de un siglo y constituye una parte fundamental del funcionamiento natural del clima.
El problema actual está relacionado con el incremento de sus concentraciones atmosféricas debido a actividades humanas.
La combustión de carbón, petróleo y gas natural libera dióxido de carbono, mientras que otras actividades contribuyen a las emisiones de metano y óxido nitroso.
El aumento de estos gases intensifica el efecto invernadero y altera el balance energético del planeta.
Los estudios de huellas climáticas permiten comprobar si los cambios resultantes coinciden con las observaciones.
La revisión de Santer y sus colaboradores concluye que las señales identificadas en diferentes componentes del sistema climático son compatibles con las respuestas físicas esperadas ante el incremento de gases de efecto invernadero.
La atribución científica, por tanto, no se fundamenta únicamente en la coincidencia temporal entre emisiones y temperaturas, sino en la identificación de patrones coherentes con mecanismos conocidos.
La evidencia climática tiene implicaciones para los ecosistemas
El calentamiento global modifica condiciones ambientales de las que dependen numerosos ecosistemas.
Los cambios en la temperatura, la disponibilidad de agua y la frecuencia de fenómenos extremos pueden alterar la distribución de especies y el funcionamiento de hábitats terrestres y marinos.
Los impactos no son uniformes y dependen de la sensibilidad de cada ecosistema, su capacidad de adaptación y las presiones ambientales adicionales.
Las olas de calor, los incendios y las inundaciones pueden afectar simultáneamente a comunidades humanas y sistemas naturales.
La revisión destaca que la influencia humana sobre el clima es cada vez más relevante para comprender estas amenazas.
Sin embargo, identificar una huella climática global no equivale a demostrar que cada cambio ecológico concreto tenga una única causa.
Los estudios de impacto requieren evaluar factores locales, antecedentes ambientales y otras presiones, como la transformación del territorio y la contaminación.
La ciencia de atribución proporciona un marco para investigar estas relaciones sin confundir tendencias generales con explicaciones específicas.
Los científicos destacan la necesidad de mantener investigaciones independientes
El equipo internacional reúne especialistas de la Universidad de East Anglia, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Edimburgo.
Entre los participantes se encuentran Susan Solomon, investigadora del MIT, y Gabi Hegerl, profesora de la Universidad de Edimburgo.
Los autores destacan que la confianza científica procede de numerosas investigaciones rigurosas realizadas por diferentes equipos a lo largo de décadas.
La revisión también expresa preocupación por las consecuencias de cuestionar métodos de atribución ampliamente evaluados sin considerar el conjunto de pruebas disponibles.
Los investigadores consideran que mantener programas de observación, análisis estadístico y modelización climática resulta esencial para comprender los cambios futuros.
La continuidad de estas actividades permite detectar nuevas tendencias y evaluar si las respuestas del sistema climático coinciden con las proyecciones científicas.
También proporciona información para la planificación de infraestructuras, la gestión de riesgos y la adaptación de comunidades vulnerables.
La evidencia sobre el calentamiento humano continúa fortaleciéndose
La revisión publicada en Earth’s Future presenta una perspectiva histórica de más de treinta años de avances en la identificación de las huellas humanas sobre el clima.
Desde las primeras conclusiones internacionales de la década de 1990 hasta los análisis actuales, los investigadores han ampliado las observaciones disponibles y perfeccionado los métodos utilizados para separar las influencias naturales de las humanas.
Los resultados muestran que las señales del calentamiento provocado por gases de efecto invernadero aparecen en diferentes componentes del sistema terrestre y mantienen una coherencia física que refuerza su atribución.
La investigación también destaca que la evidencia disponible en 2009 ya permitía establecer conclusiones sólidas sobre la influencia humana, mientras que los estudios posteriores han reducido diversas incertidumbres.
La continuidad del calentamiento y la incorporación de nuevas observaciones ofrecen una base cada vez más amplia para evaluar sus consecuencias.
Para los autores, estos avances científicos resultan fundamentales tanto para comprender la evolución del planeta como para orientar las decisiones relacionadas con las emisiones y los riesgos climáticos.
Fuentes referenciales:
Earth’s Future — Fingerprint Evidence for Human Effects on Climate: Advances after the 2009 Endangerment Finding (2026)
Universidad de East Anglia — Climate fingerprints reveal stronger evidence of human-caused warming after more than 30 years, 12 de octubre de 2026




