Investigadores de Países Bajos desarrollan sistemas que combinan sensores, inteligencia artificial y escáneres láser para aplicar tratamientos únicamente donde los árboles los necesitan.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
La gestión ambiental de los huertos frutales podría experimentar una transformación importante gracias a tecnologías capaces de identificar las necesidades de cada árbol y reducir las intervenciones innecesarias. Investigadores de Wageningen University & Research (WUR), en Países Bajos, trabajan en sistemas de cultivo de precisión que utilizan cámaras, inteligencia artificial y sensores láser para mejorar el aprovechamiento de los recursos y disminuir la presión ambiental de la producción de frutas.
La institución presentó el 5 de octubre de 2026 los avances de estas investigaciones, desarrolladas junto con productores y empresas tecnológicas. El objetivo es sustituir progresivamente las decisiones uniformes sobre grandes superficies por intervenciones específicas, basadas en información obtenida directamente de los árboles.
Esta estrategia puede tener consecuencias ambientales relevantes, especialmente en el uso de productos fitosanitarios, fertilizantes y otros recursos empleados en los huertos. En lugar de tratar todas las plantas de la misma manera, los sistemas permiten reconocer diferencias en floración, crecimiento y producción, y ajustar las operaciones a esas condiciones.
Menos tratamientos mediante el seguimiento individual de los árboles
Uno de los principales avances se desarrolla en el Centro de Investigación Frutícola de Randwijk, donde los científicos Pieter van Dalfsen y Peter Frans de Jong estudian tecnologías capaces de observar los árboles durante todo el ciclo anual, desde la floración primaveral hasta la poda invernal.
El procedimiento comienza con cámaras instaladas en tractores que recorren las plantaciones. Las imágenes obtenidas son analizadas mediante algoritmos de reconocimiento visual, capaces de estimar la cantidad de flores presentes en cada árbol.
La información se combina con coordenadas GPS para elaborar mapas que muestran las diferencias de floración dentro del huerto. De esta manera, los productores pueden identificar qué árboles necesitan intervenciones y cuáles pueden continuar su desarrollo sin tratamientos adicionales.
La tecnología permite dirigir las aplicaciones a sectores concretos, evitando tratar de forma indiscriminada toda la plantación. Según los investigadores, este enfoque reduce la cantidad total de productos utilizados porque las operaciones se concentran en los árboles que realmente los necesitan.
La importancia de esta diferenciación se relaciona con los desafíos de la gestión territorial para combinar producción, clima y biodiversidad, especialmente en paisajes donde las actividades agrícolas comparten espacio con ecosistemas naturales.
Escáneres láser para evitar aplicaciones innecesarias
Otra línea de investigación utiliza sensores LiDAR, una tecnología que emite pulsos de luz y calcula distancias a partir de sus reflejos. Con estos dispositivos, los científicos pueden reconstruir digitalmente la estructura de los árboles y obtener información sobre su altura, anchura y distribución espacial.
Los escáneres permiten elaborar representaciones tridimensionales de los huertos y detectar los espacios vacíos entre las copas. Esa información puede utilizarse para controlar automáticamente las boquillas de los equipos pulverizadores.
Cuando el sistema identifica una zona sin vegetación, interrumpe la pulverización. Al encontrar nuevamente un árbol, puede reanudarla. Así se busca evitar aplicaciones en espacios donde no existe una superficie vegetal que necesite tratamiento.
Desde una perspectiva ambiental, la reducción de aplicaciones innecesarias constituye una oportunidad para utilizar los insumos con mayor precisión. Sin embargo, la investigación presentada no establece un porcentaje general de reducción de productos ni cuantifica directamente sus efectos sobre la biodiversidad.
El desarrollo también resulta pertinente para el debate sobre la presión de la expansión agrícola sobre los ecosistemas, ya que mejorar la gestión de superficies existentes forma parte de las estrategias para compatibilizar la producción alimentaria con objetivos ambientales.
La información digital permite anticipar la cosecha
Los investigadores también estudian sistemas de reconocimiento de imágenes que contabilizan las frutas presentes en los árboles antes de la recolección. Mediante inteligencia artificial, las fotografías permiten elaborar estimaciones sobre la producción esperada.
Estas previsiones pueden ayudar a calcular las necesidades de almacenamiento refrigerado, cajas y personal de cosecha. Una planificación más ajustada permitiría evitar la preparación de recursos por encima de las necesidades reales.
La técnica todavía requiere pruebas adicionales. Los científicos advierten que los frutos ocultos detrás de las hojas dificultan los recuentos exactos, por lo que las cifras obtenidas deben interpretarse como estimaciones.
Durante la cosecha también se están desarrollando sistemas capaces de registrar características individuales de las manzanas y peras, como su tamaño y coloración. Esa información puede vincularse con los contenedores de almacenamiento y con la ubicación de origen dentro de la plantación.
El resultado es un registro espacial que permite relacionar la producción obtenida con las decisiones tomadas durante la temporada, facilitando la evaluación de las intervenciones realizadas sobre los árboles.
El seguimiento de los árboles durante todo el año
El uso de datos no termina con la recolección. Los investigadores también trabajan en herramientas para orientar la poda y controlar el crecimiento de los árboles, utilizando información sobre su estructura y desarrollo.
En las pruebas realizadas se han empleado brazos robóticos capaces de cortar ramas, aunque seleccionar correctamente cuáles deben eliminarse continúa siendo un desafío técnico. La decisión requiere interpretar la arquitectura del árbol y prever cómo afectará cada corte a su crecimiento posterior.
También se investiga el empleo de sensores LiDAR para orientar la poda de raíces, una práctica utilizada cuando determinados árboles crecen excesivamente. La información digital permitiría concentrar estas intervenciones en los ejemplares que realmente necesitan limitar su desarrollo.
La atención individualizada puede contribuir además a reducir las diferencias de producción entre temporadas. Algunos frutales presentan alternancia productiva: después de una cosecha abundante, pueden producir considerablemente menos al año siguiente.
Los científicos consideran que las intervenciones selectivas podrían ayudar a moderar esas oscilaciones, evitando tratamientos innecesarios sobre árboles que mantienen un desarrollo equilibrado.
Una oportunidad ambiental que necesita evaluación continua
La aplicación de estas tecnologías plantea una forma diferente de gestionar los recursos dentro de los paisajes agrícolas. Su principal característica consiste en reconocer que los árboles de una misma plantación no necesariamente tienen idénticas necesidades y que las decisiones pueden adaptarse a esas diferencias.
Este planteamiento se vincula con investigaciones sobre la importancia de los procesos biológicos del suelo para el equilibrio ambiental, aunque los trabajos de Wageningen no demuestran por sí mismos mejoras en el carbono del suelo ni en sus comunidades microbianas.
La investigación apunta a reducir el uso innecesario de productos y mejorar la organización de las operaciones, pero todavía existen diferencias entre las tecnologías que ya pueden utilizarse en determinadas tareas y aquellas que continúan en fase experimental.
Entre estas últimas se encuentran los sistemas robóticos de recolección. Wageningen probó en 2023 un brazo diseñado para recoger peras mediante una ventosa de silicona y una bomba de vacío. Aunque el dispositivo podía identificar y sujetar las frutas, la detección de ramas que obstaculizan el movimiento seguía siendo insuficiente para su utilización habitual en los huertos.
La experiencia demuestra que digitalizar una plantación no equivale necesariamente a automatizar todas sus operaciones. El reconocimiento de imágenes, la interpretación de los datos y las decisiones agronómicas continúan requiriendo validación técnica.
Para la gestión ambiental del territorio, el interés de estos avances reside en la posibilidad de intervenir de manera más selectiva sobre los sistemas productivos. Su contribución efectiva a la sostenibilidad dependerá de los resultados medidos en condiciones reales, del consumo de recursos asociado a las tecnologías y de su adopción por los productores.
Fuente referencial: Wageningen University & Research — The orchard of the future will be data-driven




