India gana 2,1 millones de hectáreas de bosque seco


Un estudio internacional muestra avances en cobertura forestal, pero advierte que no todo aumento de árboles equivale a recuperación de bosques nativos


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.


India registró una ganancia aproximada de 2,1 millones de hectáreas de bosque seco tropical entre 2014 y 2024, una superficie superior al tamaño de Gales, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Environmental Research Letters y vinculada al Global Development Institute de The University of Manchester.

El estudio, liderado por Dhanapal Govindarajulu y con participación de investigadores de la Universidad de Manchester, analizó los cambios ocurridos en los bosques secos tropicales de India durante una década mediante imágenes satelitales de alta resolución. El resultado principal muestra un aumento visible de la cobertura arbolada, pero también plantea una advertencia central: medir árboles no siempre significa medir recuperación ecológica.

La investigación se concentra en un ecosistema que suele recibir menos atención científica y pública que las selvas tropicales húmedas, aunque cumple funciones ambientales clave. Los bosques secos tropicales sostienen biodiversidad, almacenan carbono y forman parte de los medios de vida de millones de personas en zonas rurales, especialmente en regiones con mayores niveles de vulnerabilidad económica.

Un avance forestal impulsado por restauración y plantaciones

Los investigadores identificaron que el aumento de la cobertura de bosque seco en India está vinculado en parte a programas públicos de restauración, forestación y conservación. Entre las iniciativas mencionadas en el estudio figuran la Green India Mission, el Compensatory Afforestation Fund y el National Afforestation Programme, instrumentos que buscan ampliar la cobertura forestal y contribuir a metas climáticas nacionales.

Dentro de tierras forestales administradas por el Estado, los aumentos observados parecen estar asociados a esfuerzos de restauración y conservación. Fuera de esas áreas, en cambio, una parte importante de las nuevas coberturas corresponde a plantaciones comerciales de madera y cultivos arbóreos integrados en paisajes agrícolas.

Esta diferencia es relevante porque los bosques naturales y las plantaciones no cumplen necesariamente las mismas funciones ecológicas. La expansión de árboles puede aportar beneficios climáticos y económicos, pero una plantación no reemplaza por completo la complejidad de un bosque nativo maduro, especialmente cuando se evalúan biodiversidad, hábitat, estructura del suelo y resiliencia ecológica.

La cobertura de árboles no siempre revela recuperación natural

El trabajo subraya una tensión clave para la política ambiental: los números nacionales de cobertura arbórea pueden mostrar una tendencia positiva y, al mismo tiempo, ocultar pérdidas de bosques nativos en zonas específicas. En algunos sectores, incluso dentro de áreas protegidas o administradas por el gobierno, los investigadores encontraron señales de pérdida de bosques secos naturales.

Este hallazgo coincide con una discusión más amplia sobre la necesidad de diferenciar entre bosques naturales y bosques plantados. En Noticias de la Tierra ya se ha abordado cómo el mapeo de bosques plantados y naturales permite entender mejor si el aumento de cobertura vegetal responde a regeneración ecológica o a expansión de plantaciones.

La investigación sobre India aporta un caso concreto para esa lectura: el país puede haber ganado millones de hectáreas de cobertura arbolada, pero la calidad ecológica de ese aumento depende de dónde ocurrió, qué tipo de vegetación se estableció y si los ecosistemas nativos fueron protegidos o sustituidos.

Satélites para mirar más allá del dato nacional

Para reconstruir los cambios entre 2014 y 2024, el equipo utilizó imágenes satelitales de alta resolución. Esta metodología permitió identificar dónde se expandió el bosque seco, dónde se perdió y cómo variaron esos patrones entre tierras administradas por el gobierno y paisajes fuera de la gestión forestal estatal.

El uso de observación terrestre resulta crucial porque permite ir más allá de los balances generales. Un país puede reportar más cobertura de árboles, pero solo el análisis espacial detallado ayuda a distinguir si esa cobertura corresponde a restauración de ecosistemas nativos, forestación planificada, cultivos arbóreos o plantaciones comerciales.

El tema también conecta con los desafíos globales de monitoreo forestal. La pérdida de bosques tropicales sigue mostrando diferencias fuertes entre regiones, lo que refuerza la importancia de medir no solo cuánto bosque se pierde o se gana, sino qué tipo de bosque cambia.

India como laboratorio de restauración y advertencia ambiental

El caso indio muestra que las políticas públicas de restauración pueden modificar paisajes a gran escala. La ganancia de 2,1 millones de hectáreas en una década indica que los programas de forestación y conservación pueden dejar una huella visible cuando se aplican de forma sostenida.

Sin embargo, el estudio advierte que esos avances deben evaluarse con cuidado. Si la restauración se mide únicamente por número de hectáreas arboladas, se corre el riesgo de pasar por alto la pérdida de ecosistemas nativos, la simplificación de hábitats o la expansión de modelos forestales con menor valor ecológico.

Esta discusión también aparece en otros procesos de restauración forestal. En América Latina, por ejemplo, se han impulsado proyectos de plantación masiva para recuperar zonas degradadas, como ocurre con la plantación de árboles en la Amazonía brasileña. La experiencia comparada muestra que plantar árboles puede ser una herramienta útil, pero no sustituye la protección de los bosques existentes.

Por qué importan los bosques secos tropicales

Los bosques secos tropicales de India cumplen funciones ecológicas y sociales de alto valor. Almacenan carbono, ofrecen hábitat a especies silvestres y sostienen recursos utilizados por comunidades rurales. También son ecosistemas adaptados a condiciones climáticas estacionales, con periodos secos marcados y dinámicas distintas a las de los bosques húmedos.

Precisamente por esa singularidad, su recuperación no puede evaluarse con una sola métrica. La regeneración natural, la diversidad de especies, la continuidad del hábitat y la protección frente a nuevas presiones humanas son elementos necesarios para determinar si el paisaje realmente mejora desde el punto de vista ambiental.

El análisis de India recuerda que la restauración ecológica efectiva exige combinar aumento de cobertura, conservación de bosques nativos y seguimiento científico. En otros ecosistemas tropicales, la recuperación natural de bosques tropicales ha mostrado que la biodiversidad puede regresar con el tiempo, pero también que esos procesos requieren décadas y condiciones adecuadas.

Una señal positiva con lectura prudente

La ganancia de bosque seco tropical en India representa una señal importante en un momento en que muchos países promueven compromisos de restauración, plantación de árboles y recuperación de tierras degradadas. El estudio demuestra que las políticas públicas pueden producir cambios medibles en la cobertura vegetal cuando se sostienen durante varios años.

Pero el mismo trabajo plantea una condición fundamental: los avances deben analizarse con precisión ecológica. La pregunta no es solo cuántas hectáreas de árboles se agregan al mapa, sino si esas hectáreas fortalecen ecosistemas nativos, protegen biodiversidad, almacenan carbono de forma duradera y benefician a las comunidades locales.

En el caso de India, el balance combina avance y advertencia. El país ganó cobertura de bosque seco tropical entre 2014 y 2024, pero la investigación muestra que las cifras generales deben leerse junto con la calidad, el origen y la ubicación de esa nueva cobertura forestal.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / University of Manchester: India gained 2.1 million hectares of dry woodland in a decade, major study finds