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10 DE OCTUBRE DE 2026 | OBSERVATORIO PLANETARIO

🌍 Panorama Planetario

El sistema Tierra mantiene señales de presión climática acumulada: calentamiento atmosférico y oceánico, alteraciones del ciclo hidrológico y vulnerabilidad de los ecosistemas. El seguimiento requiere distinguir los cambios estructurales de las fluctuaciones meteorológicas de corto plazo.

Esta edición presenta una lectura científica de los principales indicadores planetarios. Las señales descritas son tendencias de referencia, no mediciones instantáneas verificadas para esta fecha.

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Temperatura global

La temperatura media de la superficie terrestre continúa siendo uno de los indicadores esenciales del cambio climático. Su evaluación exige comparar anomalías respecto a períodos de referencia homogéneos y diferenciar la variabilidad natural del calentamiento sostenido.

El comportamiento mensual puede estar condicionado por la circulación atmosférica, los intercambios de calor con el océano y las oscilaciones tropicales. Una anomalía puntual no determina por sí sola la tendencia climática.

Indicador: anomalía térmica global y persistencia temporal.

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Océanos

El océano absorbe gran parte del exceso de energía acumulado en el sistema climático. Por ello, el contenido de calor oceánico es una referencia fundamental para evaluar cambios persistentes, incluso cuando la temperatura del aire presenta oscilaciones.

Las olas de calor marinas pueden afectar arrecifes, pesquerías, hábitats costeros y distribución de especies. Su intensidad debe analizarse regionalmente, considerando duración, profundidad y extensión.

Indicador: calor oceánico y anomalías de temperatura superficial.

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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono refleja el balance entre emisiones humanas y absorción por océanos y ecosistemas terrestres. Las oscilaciones estacionales no deben confundirse con una reducción permanente de la acumulación atmosférica.

El seguimiento de estaciones de referencia y redes internacionales permite identificar tendencias interanuales y evaluar la evolución del principal gas de efecto invernadero emitido por actividades humanas.

Indicador: concentración en partes por millón y tendencia anual.

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Hielo polar

El hielo marino del Ártico entra habitualmente en su fase de recuperación otoñal después del mínimo estacional. En la Antártida, octubre corresponde a la primavera austral y a una fase de retroceso estacional.

Las diferencias entre hemisferios hacen indispensable evaluar extensión, concentración y anomalías por separado. Los registros diarios requieren confirmación mediante productos satelitales especializados.

Indicador: extensión de hielo marino por hemisferio.

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Incendios y vegetación

El riesgo de incendios depende de la combinación de combustible vegetal, sequedad, temperatura, viento y actividad humana. Las imágenes satelitales permiten detectar anomalías térmicas, pero no todas corresponden necesariamente a incendios forestales.

Para interpretar correctamente la situación global es necesario complementar las detecciones térmicas con información sobre superficie quemada, condiciones meteorológicas y características de cada ecosistema.

Indicador: focos térmicos, combustible seco y área quemada.

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Sequías

La sequía meteorológica comienza con déficits persistentes de precipitación, mientras que la agrícola y la hidrológica pueden manifestarse posteriormente mediante menor humedad del suelo, reducción de caudales y presión sobre embalses.

Las evaluaciones deben incorporar escalas temporales distintas. Una lluvia intensa puede mejorar las condiciones superficiales sin resolver déficits acumulados en acuíferos o reservas hídricas.

Indicador: precipitación acumulada, humedad del suelo y reservas.

⛈️

Tormentas y fenómenos extremos

Octubre forma parte de la temporada de ciclones tropicales del Atlántico y de períodos de actividad significativa en otras cuencas. La presencia de condiciones estacionales favorables no implica que exista una amenaza concreta para una localidad.

La vigilancia operativa debe integrar trayectorias oficiales, intensidad, precipitaciones, oleaje y exposición territorial. Las inundaciones pueden representar un peligro considerable incluso lejos del centro de una tormenta.

Indicador: avisos oficiales y pronósticos de impacto.

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Señal planetaria destacada

La combinación de observaciones atmosféricas, oceánicas y terrestres permite reconocer riesgos compuestos que no resultan evidentes al examinar una sola variable.

El calor persistente puede coincidir con escasez de agua, pérdida de humedad del suelo y estrés ecológico. Este enfoque integrado resulta especialmente útil para anticipar impactos sobre recursos naturales y asentamientos humanos.

Prioridad analítica: interacción entre amenazas.

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Perspectiva del 10 al 24 de octubre

Durante los próximos 7 a 14 días conviene prestar especial atención a los pronósticos de precipitación intensa, anomalías térmicas, condiciones de sequedad e información de ciclones tropicales. La evolución de estos factores dependerá de la circulación atmosférica y de los sistemas meteorológicos activos.

Las perspectivas subestacionales expresan probabilidades y no constituyen garantías de ocurrencia. Para adoptar decisiones de protección civil o gestión territorial deben consultarse los servicios meteorológicos oficiales y sus actualizaciones.

Referencias de seguimiento: WMO, Copernicus, NOAA, NASA y servicios meteorológicos nacionales. Edición científica del 10/10/2026.

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La sequía provoca una disminución del 30 % en las mariposas en las zonas urbanas

Imagen referencial. / CREAF

El Observatorio Metropolitano de Mariposas publica su quinto informe que revela la bajada de la abundancia de estos insectos un 32,8 % por el agostamiento. Sin embargo, gracias a las lluvias primaverales, la temporada 2024 muestra una notable recuperación en el número de estos animales, situación que supera la media de los últimos cinco años.



Las mariposas son capaces de reaccionar rápidamente a los cambios del entorno, por eso se consideran organismos bioindicadores. Sin embargo, uno de los grandes cambios que han sufrido estos insectos durante el último año ha sido la sequía.

Por este carácter bioindicador y también por su popularidad, el Observatorio metropolitano de mariposas mBMS estudia, con la ayuda de una cuarentena de voluntarios y voluntarias, estos polinizadores que viven en parques y playas metropolitanos. 

El quinto informe de resultados presenta una primera radiografía de la situación de las mariposas metropolitanas después de tres años de sequía y muestra que el número de ejemplares observados ha disminuido un 32,8 % en 2023 respecto a la media del proyecto. 

El Observatorio metropolitano de mariposas mBMS estudia estos polinizadores que viven en parques y playas metropolitanos

“Si normalmente el voluntariado cuenta 19 mariposas en cada muestreo que hace en los parques y playas, durante el 2023 ha contado 13, una tercera parte menos”, certifica Joan Pino, director del CREAF, catedrático de ecología de la UAB y corresponsable científico del mBMS.

Sin embargo, el proyecto ha arrancado este 2024 con buen pie y con muchas mariposas gracias a las lluvias primaverales.

Sensibilidad a la sequía

Estos datos son una media para el conjunto de especies, pero, en detalle, el Observatorio ha detectado que tres especies han sufrido una mayor disminución que el resto.

Es el caso del lobito jaspeado (Pyronia cecilia), la dos puntos (Polyommatus icarus) y la saltacercas (Lasiommata megera), con disminuciones del 90, 70 y 50 %, respectivamente. “El lobito jaspeado prácticamente ha desaparecido de los parques y las playas. Si antes se veían unos 250 ejemplares cada año, en el 2023 sólo se contaron 30”, recalca Pino.

Las ganancias no compensan las pérdidas y, en general, las poblaciones de mariposas han disminuido

Elena Domene – Institut Metròpoli y mBMS

El proyecto de ciencia ciudadana también ha detectado tres casos de especies que han aumentado durante la sequía, como la gris estriada (Leptotes pirithous), la canela estriada  (Lampides boeticus) y el canario (Colias crocea), con aumentos del 60, 35 y 10 %, respectivamente.

«Sin embargo, las ganancias no compensan las pérdidas y, en general, las poblaciones de mariposas han disminuido, lo que evidencia su papel como bioindicadores muy sensibles a las condiciones de sequía», aclara Elena Domene, jefa del área de Sostenibilidad del Institut Metròpoli y corresponsable científica del mBMS.

La sequía, pues, «puede estar induciendo una selección de especies, ya que algunas pueden soportar mejor que otras estas condiciones tan extremas, o incluso sacar partido», afirma Pino. 

El proyecto de ciencia ciudadana también ha detectado tres casos de especies que han aumentado durante la sequía, como la gris estriada, la canela estriada y el canario

A pesar de este panorama, el trabajo confirma que la sequía afecta más al número total de mariposas que a la cantidad de especies, ya que la cantidad incluso ha crecido y se han visto seis nuevas especies en el 2023. 

Estas mariposas nuevas que el voluntariado ha detectado por primera vez son escasas, singulares y propias de ambientes más naturalizados y maduros que las que se esperaría encontrar en parques metropolitanos: la nacarada (Argynnis paphia), la cejialba (Callophrys rubi), el festón blanco (Hipparchia fidia), la pardo-rubia (Hipparchia semele), la blanca esbelta (Leptidea sinapis) y el arlequín (Zerynthia rumina).

 Así, el proyecto ha registrado 44 especies durante el último año y, en los cinco años que dura, ha sumado 52 especies de mariposas observadas en los parques y playas metropolitanos, que corresponden al 25,6 % de las especies detectadas en Cataluña.

La mejoría por lluvias

Pese a la bajada drástica del número total de mariposas observadas en el 2023, las lluvias de esta primavera han dado la vuelta a la situación. Los datos preliminares obtenidos son claros: “Si durante estas fechas solíamos ver unas 12 o 13 mariposas de media en cada visita, ahora el voluntariado ve 29”, afirma Domene. Son unas cantidades muy por encima de la media de los últimos cinco años de proyecto. 

Buena parte de esta diversidad es fruto de la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza con medidas de gestión innovadoras y específicas para las mariposas diurnas

Jordi Bordanove – AMB

 “El voluntariado reporta constantemente lo verdes y floridos que están este año los parques metropolitanos”, afirma Jordi Bordanove, coordinador de los Servicios de Gestión de Parques y Playas del AMB.

El mBMS pone de manifiesto la contribución remarcable de los diferentes hábitats de los parques y playas metropolitanos, que favorecen la diversidad de mariposas diurnas de Cataluña.

También cabe recalcar que “buena parte de esta diversidad es fruto de la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza con medidas de gestión innovadoras y específicas para las mariposas diurnas y también para otros organismos para promover la biodiversidad en los parques y playas metropolitanos”, concluye Bordanove.

Equipo de voluntariado. / Pau Guzmán

Acción ciudadana

El proyecto hace un llamamiento a la participación ciudadana para sumarse a esta búsqueda de mariposas, en la que ya participan más de 40 personas de diferentes municipios, e invita a visitar la web del proyecto para tener todos los detalles. 

Los resultados del proyecto indican “la necesidad y la oportunidad de continuar estudiando a estos polinizadores para entender mejor sus respuestas a los cambios ambientales en un contexto de cambio climático, así como la necesidad de potenciar y mantener la infraestructura verde metropolitana por los bienes y servicios ambientales que proporcionan a la ciudadanía, pero también por su contribución a la conservación de la biodiversidad de Catalunya”, sentencia Bordanove.

Fuente: CREAF – Derechos: Creative Commons.