Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×
Panel de control planetario

Panorama Planetario

Resumen ejecutivo. El sistema Tierra atraviesa una fase de elevada energía climática. Junio de 2026 fue el más cálido registrado en Europa occidental y el segundo junio más cálido a escala global, mientras las temperaturas superficiales del mar alcanzaron valores excepcionalmente altos. La consolidación de El Niño en el Pacífico tropical añade un nuevo impulsor de variabilidad: durante los próximos meses puede reorganizar lluvias, sequías, temperaturas y actividad de tormentas. El escenario exige vigilancia regional, porque una señal global no produce el mismo efecto en todos los territorios.
🌡️
Temperatura global Calor persistente con fuertes contrastes regionales

La temperatura media mundial continúa en niveles muy elevados respecto de los valores históricos. Europa occidental acaba de cerrar su junio más cálido documentado, con episodios de calor intenso sobre ciudades, cultivos y ecosistemas. La señal no implica calor uniforme: pueden coexistir irrupciones frescas locales con un planeta cuya base térmica permanece anormalmente alta.

🌊
Océanos El mar almacena una cantidad extraordinaria de calor

Las temperaturas superficiales oceánicas registraron máximos para la época del año en varias cuencas. El calentamiento marino favorece olas de calor oceánicas, blanqueamiento de corales y alteraciones en la distribución de especies. También incrementa el vapor disponible para lluvias intensas cuando coinciden humedad abundante, inestabilidad atmosférica y sistemas meteorológicos organizados.

🏭
CO₂ atmosférico La acumulación continúa marcando el trasfondo climático

Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono permanecen en niveles históricamente altos y mantienen un balance energético positivo en el planeta. Las oscilaciones estacionales por la actividad de la vegetación no modifican la tendencia de fondo. Cada incremento sostenido refuerza el calentamiento de largo plazo y aumenta la necesidad de reducir emisiones y proteger sumideros naturales.

🧊
Hielo polar El Ártico avanza en su temporada crítica de deshielo

Durante julio, el hielo marino ártico entra en una etapa de pérdida acelerada por la radiación solar continua, las entradas de aire cálido y el contacto con aguas relativamente templadas. En la Antártida, la evolución del hielo requiere seguimiento independiente. Las anomalías polares afectan ecosistemas, navegación, albedo y circulación atmosférica y oceánica.

🔥
Incendios Calor, sequedad y viento mantienen focos de alta peligrosidad

El oeste de Norteamérica presenta incendios activos y condiciones favorables para comportamientos extremos del fuego. En Utah, el incendio Cottonwood movilizó a más de un millar de combatientes mientras persistía un patrón cálido y seco. Canadá continúa bajo observación por humo e incendios boreales, con impactos potenciales sobre calidad del aire a gran distancia.

🌾
Sequías Los déficits de humedad siguen afectando suelos y reservas

La sequía permanece como riesgo estructural en regiones con lluvias irregulares, altas temperaturas y fuerte demanda de agua. Los efectos se acumulan en suelos, pastizales, embalses y acuíferos, incluso después de precipitaciones aisladas. La vigilancia debe considerar no solo la lluvia reciente, sino la humedad profunda, el caudal, la evaporación y las necesidades humanas y agrícolas.

🌀
Tormentas y extremos El Niño eleva la incertidumbre sobre lluvias y calor

La Organización Meteorológica Mundial confirmó el desarrollo de El Niño y prevé un fortalecimiento rápido durante julio-septiembre. Su influencia puede aumentar la probabilidad de calor, lluvias torrenciales o sequías según la región. No determina por sí solo un evento concreto, pero modifica el contexto en el que evolucionan monzones, ciclones, tormentas y temporadas secas.

💧
Balance hídrico Exceso y escasez conviven en un mismo mapa global

Mientras algunas cuencas enfrentan suelos secos y estrés sobre abastecimiento, otras pueden recibir lluvias concentradas capaces de provocar inundaciones rápidas. El agua es hoy una de las expresiones más visibles de la variabilidad climática: la gestión necesita integrar pronósticos, capacidad de almacenamiento, protección de humedales, drenaje urbano y alertas tempranas.

📡 Señal planetaria destacada

La rápida intensificación de El Niño es la señal dominante de julio. Los modelos reunidos por la OMM proyectan un desarrollo fuerte durante el trimestre julio-septiembre. Su aparición coincide con océanos excepcionalmente cálidos y una atmósfera ya influida por el calentamiento de largo plazo. Esta combinación obliga a reforzar la preparación ante extremos compuestos: calor y sequía, o calor oceánico y precipitaciones intensas.

🔭 Perspectiva de 7–14 días

Se mantiene una probabilidad elevada de calor intenso en sectores de Estados Unidos, con desplazamiento del núcleo térmico entre el este, el centro y el oeste. En otras regiones, la interacción entre humedad tropical, monzones y mares cálidos puede favorecer lluvias fuertes. La previsión debe actualizarse localmente: los patrones globales orientan, pero las alertas nacionales definen el riesgo operativo.

Referencias editoriales: Organización Meteorológica Mundial, Copernicus Climate Change Service, NOAA Climate Prediction Center y NASA Earth Observatory. Datos interpretados con enfoque científico-divulgativo y sujetos a actualización.
×

La subida del nivel del mar aumentará el flujo de metales a los océanos

Marismas del Odiel en la ría de Huelva (España), una zona húmeda con importante valor ecológico. Juan Carlos Munoz / Shutterstock

La ría de Huelva se considera uno de los sistemas acuáticos más contaminados del mundo debido a las altas concentraciones de metales (y también metaloides) presentes en sus aguas y sedimentos.


María Dolores Basallote, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Carlos Ruiz Cánovas, Universidad de Huelva; Jose Miguel Nieto, Universidad de Huelva, and Manuel Olías, Universidad de Huelva


Este sistema está formado por la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, contaminados por la actividad minera desarrollada en la provincia de Huelva desde tiempos históricos.

Ambos ríos transportan grandes cantidades de contaminantes como hierro, aluminio, cobre, zinc, arsénico o cadmio desde las cuencas mineras hasta el litoral. No obstante, parte de estos elementos quedan retenidos en los sedimentos del estuario debido a los procesos de neutralización durante la mezcla de las aguas ácidas de minas transportadas por los ríos con el agua de mar.

Debido a este aporte crónico de contaminantes, los sedimentos de la ría de Huelva presentan elevadísimas concentraciones de metales y metaloides (hasta 130 g/kg de hierro, 1,5 g/kg de cobre y 3 g/kg de arsénico), que exceden ampliamente los valores para sedimentos naturales considerados no peligrosos según la caracterización del material de dragado del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (0,14 y 0,1 g/kg de cobre y arsénico, respectivamente).

Como consecuencia, la ría de Huelva contribuye significativamente al aporte global de estos contaminantes a los océanos. Una contribución que, de acuerdo con nuestro último estudio, aumentará debido al cambio climático.

El nivel del mar sube 3,9 milímetros al año

Según Naciones Unidas, hablamos de cambio climático para referirnos a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos en la superficie terrestre.

Con la temperatura aproximándose a los 50 °C en el sur de Europa, el mes de julio de 2023 ha marcado récords de calor, lo que evidencia la anomalía al alza de la temperatura del planeta.

Pero además de la temperatura, entre los indicadores climáticos claves publicados por la Organización Meteorológica Global en su último informe sobre clima global se encuentra la subida del nivel del mar. Según el Observatorio de la Tierra de la NASA, desde 1992 se produce cada año un aumento de 3,9 mm del nivel medio global de los océanos.

Esto es debido, por un lado, al calentamiento del agua de los océanos, que se expande y por ende aumenta su volumen. Y por otro lado, al aumento de la masa de agua como consecuencia de la fusión de los hielos de Groenlandia y la Antártida.

Simulación de la subida del nivel del mar entre 1993 y 2022.

Inundación de áreas litorales contaminadas

En España, un estudio recientemente publicado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), estima que la subida del nivel del mar se ha acelerado en los últimos 20 años, con un aumento de 2,8 milímetros por año.

En este contexto, con alrededor de 10 000 kilómetros de costa, la península ibérica es una de las zonas con mayor vulnerabilidad de Europa debido al cambio global.

Además de los efectos directos de esta subida del nivel del mar (retroceso de la línea de costa, daños en las infraestructuras y aumento de la erosión costera), existen otras repercusiones relacionadas con la inundación de zonas litorales, como son los cambios geoquímicos de los sedimentos inundados.

Los sedimentos costeros suelen ser un sumidero de metales, pero cambios asociados a su inundación podrían causar su liberación, especialmente en estuarios históricamente contaminados debido a actividades antrópicas.

Terreno rojizo y marrón.
Foto aérea del estuario del Tinto en la ría de Huelva, que quedaría inundado entre 2050 y 2100 de acuerdo a las previsiones de subida de nivel del mar. Los colores marrones y anaranjados indican elevados niveles de hierro, junto con otros contaminantes, en los sedimentos. Author provided

Liberación de metales al océano

En nuestro trabajo, realizado en colaboración con el Grupo de Geoquímica Ambiental de la Universidad de Bayreuth (Alemania), investigamos la liberación de metales de los sedimentos de la ría de Huelva bajo diferentes condiciones de inundación.

Simulando escenarios futuros de subida del nivel del mar, la principal conclusión a la que llegamos es que se producirá una liberación de arsénico, plomo, zinc, níquel, cobre y cadmio, además de hierro.

La movilización de estos elementos potencialmente tóxicos no depende solo de su concentración en el sedimento, sino que se observaron otros factores que controlan la movilidad de los metales como el pH del sedimento en condiciones de baja salinidad, los procesos de desorción competitiva en condiciones de alta salinidad, la temporalidad de la inundación, los movimientos de olas y mareas e incluso posibles aportes de carbono que fomentarían la liberación de los metales a la columna de agua.

Además, nuestros análisis muestran que la carga contaminante almacenada en el estuario de la ría de Huelva es tan alta que la movilización podría prolongarse por un periodo superior a 1 000 años para arsénico, plomo y aluminio.

¿Efectos positivos o negativos en el medio ambiente?

La mayor concentración de metales en el agua supone un mayor riesgo toxicológico para los organismos acuáticos. Cuando se encuentran disueltos en el agua presentan mayor biodisponibilidad, mientras que, si están retenidos en el sedimento, su biodisponibilidad y por tanto su toxicidad se ven significativamente reducidas.

Otros trabajos, por el contrario, sugieren que un ligero aumento de las concentraciones de metales en los océanos podrían ser beneficiosas en determinadas condiciones, dado que muchos de estos contaminantes son micronutrientes esenciales a concentraciones bajas, favoreciendo el desarrollo celular y metabólico de los seres vivos.

En este sentido, se ha demostrado que un tercio de los océanos está “anémico”, especialmente alrededor de la Antártida, a causa de una falta de nutrientes como el hierro, cobre, cobalto, níquel y manganeso.

Por tanto, el efecto de la posible liberación de metales retenidos en los sedimentos de estuarios y zonas costeras dependerá de la concentración final en el medio acuático. Por ejemplo, el arsénico es un micronutriente requerido en cantidades traza por plantas y animales, necesario para que los organismos completen su ciclo vital. Pero superado un umbral, se vuelve tóxico y es una de las sustancias cancerígenas que causa más problemas a nivel mundial.

Existen otros muchos estuarios contaminados, como el del Támesis en Reino Unido, el Matanza-Riachuelo en Argentina, la bahía de Minamata en Japón o la de Guanabara en Río de Janeiro (Brasil). Todos ellos, como la ría de Huelva, podrían dar lugar a una importante liberación de metales en condiciones de inundación por la previsible subida del nivel del mar.

María Dolores Basallote, Investigadora Posdoctoral EMERGIA, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Carlos Ruiz Cánovas, Investigador Ramón y Cajal en Geoquímica Ambiental, Universidad de Huelva; Jose Miguel Nieto, Catedrático de Cristalografía y Mineralogía, Universidad de Huelva, and Manuel Olías, Catedrático de Hidrología Superficial e Hidrogeología, Universidad de Huelva

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.