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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Actualización: 17 de julio de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra atraviesa una fase de elevada acumulación de calor, con el océano como principal foco de vigilancia y con señales compatibles con el desarrollo de un episodio de El Niño de considerable intensidad. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido del registro global de NOAA, mientras las temperaturas de la superficie oceánica fuera de las regiones polares alcanzaron niveles sin precedentes para la época del año. La combinación de mares cálidos, sequedad regional, olas de calor y vegetación estresada mantiene elevados los riesgos de incendios, lluvias extremas y alteraciones hidrológicas.
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Calor global elevado Temperatura global

La temperatura superficial mundial de junio se situó aproximadamente 1,09 °C por encima del promedio del siglo XX, ubicándose como la segunda más alta para ese mes en 177 años de observaciones de NOAA. La señal confirma que 2026 continúa dentro del grupo de años excepcionalmente cálidos, incluso antes del posible fortalecimiento de El Niño.

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Vigilancia prioritaria Océanos

Las temperaturas superficiales del océano global extrapolar alcanzaron registros extraordinarios para esta fase del año. El almacenamiento de calor marino aumenta el estrés sobre arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros, además de proporcionar más humedad y energía a tormentas intensas. El Atlántico Norte, el Mediterráneo y amplias áreas tropicales requieren seguimiento permanente.

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Presión persistente CO₂ atmosférico

La concentración atmosférica de dióxido de carbono permanece en máximos históricos estacionales. Aunque el ciclo natural del hemisferio norte comenzará a retirar parte del CO₂ durante el verano boreal, la tendencia estructural sigue siendo ascendente por las emisiones procedentes de combustibles fósiles, cambios de uso del suelo, incendios y degradación de sumideros naturales.

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Balance frágil Hielo polar

El Ártico se encuentra en plena temporada de pérdida de hielo marino y debe vigilarse la velocidad de retirada hasta septiembre. En la Antártida, donde el invierno austral favorece la expansión del hielo, la extensión y concentración continúan siendo indicadores esenciales para evaluar anomalías oceánicas, circulación atmosférica y exposición de plataformas costeras.

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Riesgo muy alto Incendios

Europa presenta una temporada de incendios adelantada e intensa. Francia, España, Portugal e Italia concentran condiciones críticas, mientras la amenaza también se extiende hacia latitudes septentrionales. El calor prolongado, los combustibles vegetales secos y los episodios de viento pueden transformar igniciones pequeñas en emergencias de rápida propagación.

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Contrastes regionales Sequías

Persisten déficits de humedad en sectores del Mediterráneo, Asia central, África y otras zonas con elevada demanda evaporativa. El problema no depende únicamente de la falta de lluvia: el calor acelera la pérdida de agua del suelo, reduce caudales, presiona reservas y deteriora hábitats acuáticos, cultivos y bosques.

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Atmósfera energizada Tormentas y extremos

Los océanos cálidos aportan más vapor de agua a la atmósfera y elevan la capacidad de producir precipitaciones intensas. En regiones tropicales y monzónicas, la atención se concentra en inundaciones repentinas, deslizamientos y ciclones; en zonas continentales cálidas, el contraste térmico favorece tormentas severas, granizo y ráfagas destructivas.

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Impacto combinado Calidad ambiental

El humo de incendios, el ozono troposférico asociado al calor y el polvo transportado a larga distancia pueden degradar la calidad del aire lejos de las zonas de origen. Estas exposiciones afectan salud humana, visibilidad, vegetación y balance radiativo, por lo que los sistemas de alerta deben integrar meteorología, satélites y mediciones terrestres.

🌐 Señal planetaria destacada

La principal señal del 17 de julio es la coincidencia entre temperaturas oceánicas excepcionalmente altas y una probabilidad creciente de que El Niño se fortalezca durante la segunda mitad de 2026. Esta configuración puede reorganizar los patrones de lluvia, sequía y tormentas en numerosos continentes. No determina por sí sola cada episodio meteorológico, pero amplifica un sistema climático ya calentado por las emisiones humanas.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

Se prevé que el calor continúe como factor dominante en partes de Europa, Norteamérica, norte de África y Asia, con riesgo asociado de incendios y estrés hídrico. Las regiones tropicales deberán vigilar lluvias concentradas, crecidas rápidas y actividad ciclónica. La evolución del Pacífico ecuatorial será decisiva: un calentamiento persistente reforzaría las señales de El Niño y aumentaría la probabilidad de anomalías climáticas durante el final del verano boreal y los meses posteriores.

Fuentes de referencia: NOAA, Copernicus Climate Change Service, Copernicus Marine Service, Organización Meteorológica Mundial, NASA y Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales. Los indicadores diarios pueden variar conforme se incorporan nuevas observaciones.
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Las anguilas necesitan una moratoria internacional como la de las ballenas

Martin Pelanek/Shutterstock

La anguila europea (Anguilla anguilla) es un pez bien conocido, pero quizás no lo sea tanto que dentro del género Anguilla existen otras 18 especies.


Miguel Clavero Pineda, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)


Todas ellas realizan migraciones entre el mar, donde nacen, y los sistemas de agua dulce en los que crecen. Tras un periodo que puede sobrepasar los 20 años, alcanzan la madurez y vuelven al mar para reproducirse y morir.

Estas migraciones han envuelto en un halo de misterio a las anguilas. Pero tanto misterio y fascinación no han sido barrera para que las anguilas fuesen también comida.

Todas las culturas que han tenido anguilas a mano se han alimentado de ellas. En yacimientos paleolíticos de toda Europa son frecuentes los restos de anguila. Las Relaciones de Felipe II dan cuenta del gusto por las anguilas de las gentes del centro de España a finales del siglo XVI. Pocos años después, en la costa de lo que hoy es Massachusetts, los maltrechos tripulantes del Mayflower festejaban en el primer Acción de Gracias norteamericano la ayuda recibida de parte de los nativos, buena parte de la cual fueron anguilas (para muchos, éstas, y no el pavo, deberían ser el símbolo de la celebración).

Anguila americana (Anguilla rostrata) Wikipedia, CC BY-SA

La gastronomía contemporánea da múltiples usos a las anguilas, desde los ahumados europeos al Jangeo-gui coreano o el all-i-pebre de Valencia. Se puede decir que comer anguilas es una de esas cosas de toda la vida. Pero la industrialización y globalización de la explotación de las anguilas han provocado su colapso.

Es necesaria una moratoria.

Moratoria ballenera

A lo largo del siglo XX se cazaron casi 3 millones de grandes cetáceos. Ante el evidente declive de algunas especies, en 1946 se creó la Comisión Ballenera Internacional, con la misión de garantizar “la conservación de los recursos para (…) el desarrollo ordenado de la industria ballenera”. Con el transcurso de los años se fue haciendo evidente el fracaso de esa misión, ya que las poblaciones de grandes cetáceos no podrían resistir la presión de caza que sufrían. Era necesario un cese de la actividad.

Evolución de las capturas de 4 de las especies mas intensamente perseguidas por la industria ballenera a lo largo del siglo XX: ballena azul (Balaenoptera musculus), rorcual común (Balaenoptera physalus), rorcual boreal (Balaenoptera borealis) y cachalote (Physeter macrocephalus), éste último ilustrado abajo. Autor, adaptado de https://ourworldindata.org/grapher/whale-catch

Tras varios intentos infructuosos, en 1982 se acordó la moratoria de la actividad ballenera, implementada desde 1986. Para alcanzar la mayoría necesaria para la moratoria fue fundamental el papel de países miembros pero sin industria ballenera (como Mongolia, Austria o Mali), así como el cambio de posición de algunos países que sí cazaban ballenas, entre los que destacó España.

Solo dos meses antes de la votación, España se oponía a la moratoria porque decía ejercer un “control absoluto y verdaderamente ejemplar sobre la caza de las ballenas”. Sin embargo, cambió su voto in extremis, y fue determinante en la aprobación.

Aún así, España mantuvo su actividad ballenera hasta el límite de lo permitido. En octubre de 1985 se mató en aguas gallegas un rorcual común, la última captura de la industria ballenera española.

La moratoria ballenera tiene sin duda puntos débiles, pero es un éxito colectivo de la humanidad. Tomándola como ejemplo, David Attemborough ha dicho:

“Conocemos cuáles son los problemas y cómo resolverlos. Lo único que nos falta es la acción colectiva”.

Y eso es exactamente lo que nos falta con las anguilas.

Hacia una moratoria anguilera

Una moratoria internacional como la ballenera sería la medida más eficaz para conservar las anguilas. La acción coordinada internacional es imprescindible para abordar problemas que afectan a múltiples especies, cuya distribución abarca muchos países y que son objeto de comercio internacional. La moratoria debe implicar un cese total de la actividad pesquera por un periodo razonable (al menos una década) y la prohibición total de la comercialización de productos de anguila, en cualquier formato.

Las especies de anguila más intensamente explotadas y amenazadas son las de zonas templadas del hemisferio norte, además de la europea, la japonesa (A. japonica) y americana (A. rostrata). Hace nada menos que 20 años la Declaración de Quebec hacía un llamamiento urgente para la protección de estos peces. Diez años después la situación no había mejorado en absoluto, y sigue sin hacerlo. Mantener la explotación impedirá cualquier posible recuperación y, finalmente, llevará a la extinción de estos maravillosos animales.

Evolución 1960-2000 de un índice de abundancia de juveniles de las tres especies de anguilas mas explotadas y amenazadas: japonesa (Anguilla japonica), europea (Anguilla anguilla) y americana (Anguilla rostrata). El mapa superior muestra sus áreas de distribución.

Que la moratoria afecte a las anguilas en general, y no a especies concretas, es fundamental en el contexto de la globalización de la cocina japonesa, que concentra la mayor parte del uso de anguila a nivel mundial. Las anguilas (unagi) son un elemento omnipresente en cartas de restaurantes japoneses de todo el mundo. Este uso masivo de la anguila es el motor de su tráfico ilegal, que es el mayor delito contra la fauna a nivel mundial y afecta a múltiples especies.

Pero los problemas de la anguila no se limitan a la ilegalidad ni a la cultura japonesa. Por toda Europa se siguen comiendo legalmente grandes cantidades de anguila, y su consumo se promueve en diversos festivales gatronómicos. En España, la angula, antaño abundante y barata, se encareció al escasear, haciéndose un producto exclusivo. En vez de abandonar el consumo, esa exclusividad espoleó el interés por la angula, como signo de estatus, derivando en una mayor intensidad de la explotación, más escasez, más precio y mayor imagen de exclusividad. Se genera una espiral que, sin regulación externa, terminará con la extinción.

Anguila europea en un río de Girona. Autor: Lluís Zamora.

Por el camino

Coordinar acciones internacionales de conservación no es sencillo, pero la moratoria ballenera muestra que es posible. Y en ese camino son importantes las decisiones tomadas a nivel regional o estatal.

En el caso de la anguila europea son cruciales las decisiones tomadas por el Consejo de Agricultura y Pesca, supuestamente atendiendo a las recomendaciones del Consejo Internacional para la Exploración del Mar. Sin embargo, hace más de 20 años que se recomienda vedar la especie, y nunca ha sido atendida. Como ocurría en la Comisión Ballenera Internacional, los países y regiones que explotan comercialmente la anguila, junto con los lobbies relacionados con esta explotación, han movido sus fichas para mantener la actividad.

España ha sido tradicionalmente muy activa en la defensa de la pesca de la anguila. En las condiciones actuales esta postura es una apuesta por la extinción de la especie. Repitiendo los argumentos de 1982 sobre la caza de ballenas, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación cree que la pesca puede mantenerse porque se trabaja en otros ámbitos (repoblaciones, gestión de depredadores, mejoras de hábitat, en todos los casos medidas cuestionables) para tener la situación bajo control. Un espejismo.

Los días 10 y 11 de diciembre se reúne el Consejo Europeo de Agricultura y Pesca. España tiene la oportunidad de cambiar su papel tradicional y pasar a defender la conservación de la anguila, como hizo con las ballenas. Europa tiene una nueva oportunidad de atender al consejo de los expertos e implantar una veda. Y, en conjunto, tenemos la oportunidad de generar ejemplos que sirvan para construir una moratoria global para las anguilas.

Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.