El país dispone de minerales estratégicos vinculados con las baterías, la energía nuclear y las tecnologías avanzadas, pero su aprovechamiento dependerá de desarrollar conocimiento, infraestructura científica y cadenas de valor nacionales.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Perú vuelve a encontrarse ante una decisión capaz de marcar a las próximas generaciones: continuar exportando minerales como materias primas o aprovechar sus recursos de litio y uranio para desarrollar conocimiento, tecnología e industria dentro del país.
El dilema adquiere relevancia mientras aumenta la demanda internacional de litio para fabricar baterías, sistemas de almacenamiento energético y vehículos eléctricos, y el uranio recupera protagonismo como fuente vinculada con la seguridad energética, la generación eléctrica y distintas aplicaciones científicas.
El análisis fue planteado por Rolando Paucar, especialista peruano en asuntos nucleares, quien sostiene que la discusión no debería limitarse a confirmar la existencia de ambos minerales. La cuestión decisiva es determinar qué capacidades productivas, tecnológicas y científicas puede construir Perú alrededor de esos recursos.
Un cambio en la manera de entender los minerales
Durante décadas, la minería peruana fue presentada principalmente como una actividad de extracción y exportación. Sin embargo, el Foro Internacional “Uranio y Litio: Pilares del Liderazgo Energético para el Desarrollo Minero, Tecnológico y de Ciudades Inteligentes” incorpora conceptos como minerales estratégicos, innovación tecnológica, transición energética, ciudades inteligentes y liderazgo energético.
Ese cambio de vocabulario refleja una transformación en la forma de interpretar el valor de los recursos naturales. Países como Australia, Chile y Corea del Sur ya integran los minerales críticos dentro de sus políticas económicas, industriales y geopolíticas.
La disponibilidad de litio, uranio u otros materiales no garantiza por sí sola el desarrollo. La experiencia internacional muestra que poseer reservas es distinto de controlar la tecnología necesaria para procesarlas, transformarlas e incorporarlas a productos con mayor valor agregado.
La competencia por los minerales críticos para la transición tecnológica también plantea desafíos ambientales y sociales. La extracción de estos recursos puede ejercer presión sobre el agua, los suelos, los ecosistemas y las comunidades si no existe una regulación adecuada.
El regreso del uranio al debate energético
El uranio ocupa un lugar central en esta discusión. Perú posee potencial uranífero, pero su desarrollo permaneció limitado durante años por el temor social, el desconocimiento técnico, la ausencia de una estrategia nuclear nacional y un debate condicionado por posiciones ideológicas.
Su regreso a la conversación pública bajo conceptos como energía limpia, seguridad energética, industrialización y tecnología avanzada representa un giro relevante. El uranio no tiene aplicaciones únicamente como combustible para centrales eléctricas. También puede sostener actividades relacionadas con la medicina nuclear, la producción de radioisótopos, la investigación científica, la industria y la agricultura.
La discusión sobre su aprovechamiento debe diferenciar el uso pacífico de la tecnología nuclear de las armas atómicas. Las aplicaciones civiles comprenden desde la generación eléctrica hasta la producción de materiales médicos y el análisis de recursos hídricos.
El desarrollo de nuevas técnicas para la extracción de uranio destinado a combustible nuclear demuestra que la investigación internacional continúa buscando fuentes y procesos capaces de sostener esta industria.
El litio no garantiza la industrialización
El litio se ha convertido en uno de los recursos más demandados por su utilización en baterías recargables, electromovilidad y almacenamiento de electricidad. No obstante, disponer del mineral no convierte automáticamente a un país en una potencia tecnológica.
La industrialización requiere instalaciones de procesamiento, conocimiento especializado, investigación, inversión, regulación, proveedores nacionales y acceso a los mercados. Sin esos elementos, el país productor puede quedar reducido a vender el recurso mientras otras economías fabrican las baterías, los componentes electrónicos y los productos terminados.
Paucar plantea una distinción entre la economía de los electrones y la economía de los neutrones. La primera estaría representada por las baterías, la electromovilidad y el almacenamiento energético asociados con el litio. La segunda comprendería aplicaciones del uranio como la medicina nuclear, los radioisótopos, los nuevos materiales, la generación energética y distintos procesos científicos.
Ambas economías dependen menos de la simple presencia del mineral que del talento humano, la infraestructura y las instituciones creadas para aprovecharlo.
El crecimiento de la minería de litio también obliga a evaluar su impacto territorial. La extracción en los salares altoandinos ha generado preocupación por el consumo de agua, la alteración de acuíferos y los posibles efectos sobre ecosistemas adaptados a condiciones extremas.
El RP-10 y el Centro Nuclear de Huarangal
Perú dispone de una base científica que podría desempeñar un papel importante en una futura estrategia industrial. El reactor nuclear RP-10, los laboratorios del Instituto Peruano de Energía Nuclear y el Centro Nuclear Óscar Miró Quesada de la Guerra, conocido como Centro Nuclear de Huarangal, constituyen una plataforma ya existente para desarrollar actividades especializadas.
Entre las posibles aplicaciones se encuentran la producción de radioisótopos médicos, el dopado neutrónico de silicio, la irradiación industrial, la trazabilidad isotópica aplicada a las agroexportaciones y la hidrología isotópica para estudiar recursos hídricos y contribuir a la seguridad alimentaria.
Estas actividades permitirían que el uranio dejara de considerarse únicamente como un combustible o una materia prima. Su aprovechamiento podría convertirse en la base de una industria científica vinculada con la medicina, la agricultura, los materiales avanzados, la energía y la investigación.
El debate internacional sobre el futuro nuclear también considera sus efectos ambientales y sanitarios. Un estudio difundido por Noticias de la Tierra analizó cómo el cierre de centrales nucleares podría aumentar la contaminación del aire cuando su producción es sustituida por combustibles fósiles.
Una ley específica para el litio y el uranio
El reconocimiento del litio y el uranio como minerales críticos y estratégicos mediante un decreto supremo fue presentado como un primer paso. Sin embargo, Paucar considera necesaria una ley técnica aprobada por el Congreso que establezca instrumentos concretos y permanentes.
La propuesta contempla incentivos definidos, plazos de ejecución y un mandato de coordinación entre el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio de la Producción y el Instituto Peruano de Energía Nuclear.
El especialista recuerda la experiencia de la Ley 23560, vinculada con el marco institucional de la actividad nuclear peruana, como ejemplo de una norma capaz de producir efectos más duraderos que una declaración administrativa.
Una nueva legislación tendría que formar parte de una hoja de ruta que incluya un plan nuclear nacional, financiamiento industrial y una estrategia de formación de capital humano con una perspectiva de al menos veinte años.
De exportador de minerales a productor de tecnología
La combinación de litio y uranio podría permitir que Perú se posicionara como un centro energético regional, proveedor de materiales estratégicos y nodo tecnológico de América del Sur. Ese escenario requeriría superar el modelo basado exclusivamente en la venta de recursos sin transformación.
La transición exigiría una política de Estado sostenida, reforma institucional, cooperación entre universidades e industria, infraestructura científica, soberanía tecnológica y financiamiento de largo plazo.
El Centro Nuclear de Huarangal cuenta con terreno, experiencia técnica y personal especializado para convertirse en un polo científico-industrial, un parque tecnológico y un centro dedicado a los materiales avanzados. Su desarrollo dependería de una legislación que establezca competencias claras y de recursos económicos capaces de sostener los proyectos.
El auge de otros recursos confirma que América Latina está entrando en una nueva etapa de competencia minera. El crecimiento de la demanda de cobre y otros minerales estratégicos plantea oportunidades económicas, pero también obliga a decidir qué parte de la transformación industrial permanecerá en los países productores.
Para Perú, el valor estratégico del litio y el uranio no reside únicamente en los depósitos ubicados bajo tierra. La oportunidad dependerá de la capacidad del país para formar especialistas, producir tecnología, consolidar instituciones y aprobar un marco legal que convierta los recursos minerales en una plataforma de desarrollo científico e industrial.
Fuente(s) referenciales
Infobae — Litio y uranio: la última oportunidad del Perú para dejar de exportar pobreza
