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Panorama Planetario

11 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo: el sistema Tierra mantiene una señal térmica excepcionalmente elevada después de que agosto igualara el máximo mensual registrado. La combinación del calentamiento de largo plazo, un Pacífico ecuatorial en fase cálida y océanos anormalmente calientes incrementa la probabilidad de lluvias intensas, olas de calor marinas, sequedad del suelo y extremos regionales. Este panel describe condiciones globales; no sustituye las alertas emitidas por los servicios meteorológicos y de protección civil de cada país.
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Temperatura global

Agosto de 2026 alcanzó una temperatura media mundial cercana a 16,96 °C, alrededor de 1,65 °C por encima del nivel preindustrial. Un mes aislado no determina el cumplimiento del Acuerdo de París, que se evalúa mediante promedios prolongados, pero sí revela la intensidad actual de la acumulación de calor.

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Océanos

Las aguas no polares conservaron temperaturas extraordinariamente altas durante el cierre del verano boreal. El calor oceánico favorece la expansión térmica del agua, presiona arrecifes y pesquerías, reduce el oxígeno disponible y aporta más vapor a sistemas capaces de producir precipitaciones muy intensas.

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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono continúa dentro de una trayectoria histórica elevada, impulsada principalmente por la combustión de carbón, petróleo y gas, junto con cambios de uso de la tierra. Las oscilaciones estacionales modifican la lectura semanal, pero no revierten la tendencia acumulativa de fondo.

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Hielo polar

El hielo marino del Ártico se aproxima a su mínimo estacional de septiembre. La extensión diaria puede variar con los vientos y las corrientes, por lo que el dato relevante será el mínimo confirmado al concluir la temporada. En la Antártida comienza la recuperación primaveral bajo una elevada variabilidad regional.

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Incendios

La sequedad acumulada y las temperaturas altas mantienen combustibles vegetales disponibles en sectores del hemisferio norte. El riesgo no depende solamente del calor: viento, humedad, continuidad de la vegetación y actividad humana determinan la velocidad con la que un foco puede convertirse en incendio de gran magnitud.

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Sequías

Persisten déficits de humedad del suelo y caudales bajos en partes de Europa central y oriental. En otras regiones, la sequía meteorológica convive con episodios repentinos de lluvia que no siempre restauran acuíferos o reservas. La recuperación hídrica requiere precipitaciones sostenidas y una gestión cuidadosa de la demanda.

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Tormentas y extremos

Un océano más cálido ofrece humedad adicional a la atmósfera, aunque no convierte automáticamente cada sistema en un evento extremo. Las zonas costeras, cuencas escarpadas y asentamientos sobre superficies impermeables deben vigilar acumulados de lluvia, crecidas rápidas, marejada y deslizamientos.

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Balance del sistema Tierra

La coincidencia de calor atmosférico, mares cálidos y suelos secos amplifica impactos cruzados sobre salud, agricultura, energía e infraestructura. El panorama es desigual: mientras unas zonas afrontan estrés hídrico, otras reciben lluvias concentradas que superan la capacidad natural y urbana de drenaje.

📡 Señal planetaria destacada

La señal central del día es la persistencia del calor más allá de un episodio breve. El registro de agosto y la prolongada anomalía oceánica indican que la vigilancia debe abarcar tanto los valores medios como sus consecuencias: noches cálidas, estrés de ecosistemas, mayor evaporación y precipitaciones potencialmente más concentradas.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

Se recomienda observar la evolución de El Niño, las trayectorias de ciclones tropicales, los avisos de calor tardío y los déficits hídricos europeos. En el sur y este de Asia continuarán siendo importantes las alertas por lluvias intensas y deslizamientos. La incertidumbre aumenta con el plazo, por lo que toda decisión local debe apoyarse en pronósticos oficiales actualizados.

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Los fármacos y pesticidas que contaminan los humedales costeros mediterráneos

Miguelinoart/Shutterstock

Los humedales costeros son ecosistemas a medio camino entre las aguas dulces y marinas. Concretamente, los situados en la costa mediterránea han estado históricamente ligados al ser humano y su desarrollo, ya que son fuente de agua, alimento y otros recursos.


Claudia Martínez Megías, IMDEA AGUA and Andreu Rico, Universitat de València


Además, constan de un alto valor ecológico y se consideran puntos calientes de biodiversidad. También aportan servicios ecosistémicos como el secuestro de carbono, el aprovisionamiento de comida o el desarrollo de actividades turísticas y de ocio.

Sin embargo, esta conexión tan cercana con el ser humano tiene también consecuencias negativas. La actividad agrícola suele desarrollarse de forma intensiva cerca de estas áreas, lo cual conlleva la presencia de fertilizantes y pesticidas en las aguas que rodean a estos cultivos.

Por otra parte, la concentración de grandes poblaciones en estas zonas acarrea el vertido de aguas residuales. Estas aguas contienen restos de sustancias que las depuradoras no son capaces de eliminar, como productos farmacéuticos de uso común, drogas recreativas, productos de higiene personal y sustancias industriales.

Tal situación provoca que los humedales de la costa mediterránea se encuentren continuamente expuestos a mezclas de contaminantes, cuyos efectos, en el mejor de los casos, pueden ser conocidos de forma aislada, pero no en su conjunto.

Fármacos y pesticidas en La Albufera de Valencia

En un estudio realizado en el 2023 en el Parque Natural de La Albufera de Valencia (España), analizamos la presencia de contaminantes en sus ecosistemas acuáticos representativos. En total, detectamos 94 compuestos entre fármacos y pesticidas.

Algunos de los pesticidas más frecuentes fueron el fungicida azoxistrobin y el insecticida acetamiprid, ampliamente utilizados en el cultivo del arroz, con riesgos ya conocidos sobre los organismos acuáticos.

Por otra parte, los fármacos representaron el 73 % del total de los contaminantes detectados. Algunos de los más comunes fueron los analgésicos tramadol e ibuprofeno, además de la cafeína, presente tanto en productos farmacéuticos como en el café que es ampliamente consumido.

Riesgos ecológicos de las mezclas de contaminantes

Las concentraciones de las sustancias analizadas sirvieron para calcular el riesgo potencial que suponen las mezclas encontradas en los organismos acuáticos del Parque Natural.

Los resultados mostraron que, tras un nivel crónico de exposición, todas las mezclas analizadas suponen un riesgo potencial para los organismos acuáticos. Se estima que en las zonas más contaminadas podrían verse afectadas hasta el 25 % de las especies.

Entre los compuestos de mayor riesgo crónico figuran el ibuprofeno, el diurético furosemida, el fungicida azoxistrobin y el insecticida imidacloprid.

Eliminación natural de pesticidas y fármacos

Aunque la mayoría de las zonas del parque natural presentan altos niveles de contaminación, la salida de un humedal artificial mostró valores de contaminación y riesgos ecológicos menores al resto.

Estos humedales artificiales –llamados localmente “tancats”– son áreas que utilizan sistemas de filtración construidos a base de vegetación helófita y diferentes sustratos filtradores.

La combinación de la vegetación con el sedimento, la luz solar y la actividad microbiana permite que los contaminantes queden atrapados y se degraden conforme el agua circula a través del humedal.

En el caso del Tancat de Milia que hemos estudiado, la eliminación de contaminantes osciló entre un 45 y un 73 %. Este humedal artificial, situado al borde del lago de La Albufera, recibe aguas de una depuradora aguas arriba, de tal forma que reduce la carga de contaminantes que llegan al lago. También depura parte de los pesticidas que recibe de las acequias de riego de los cultivos de los alrededores.

La degradación en el humedal redujo el riesgo de los contaminantes de mayor riesgo ecológico como la furosemida, el insecticida imidacloprid y el fungicida azoxistrobin.

Potencial de los humedales artificiales para mitigar la contaminación

La contaminación química por pesticidas y fármacos es una de las mayores amenazas para los humedales costeros mediterráneos. Más allá de las altas concentraciones que se encuentran en sus aguas, las mezclas de contaminantes aumentan el riesgo ecológico sobre los organismos acuáticos que habitan estos ecosistemas.

Aunque las medidas preventivas son esenciales y necesarias para reducir la presión antrópica sobre estos ecosistemas, también es clave implementar medidas de mitigación.

Los resultados del estudio realizado en el Parque Natural de La Albufera pueden ser extrapolables a otros humedales costeros. Además, confirman que los humedales artificiales, considerados soluciones basadas en la naturaleza, suponen una herramienta fundamental para reducir el impacto de las mezclas de contaminantes en los humedales costeros mediterráneos.


Este artículo ha sido escrito en colaboración con Claudia Martínez Megías, doctora por la Universidad de Alcalá y anteriormente investigadora en el instituto IMDEA Agua.


Claudia Martínez Megías, Investigador predoctoral, IMDEA AGUA and Andreu Rico, Ecotoxicológo, Universitat de València

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.