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Panel de control planetario

Panorama Planetario

6 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo: el sistema Tierra presenta una combinación de calor continental persistente, déficit hídrico en varias cuencas europeas y elevada exposición a incendios forestales. La posible consolidación de un episodio fuerte de El Niño añade incertidumbre para las lluvias tropicales, la seguridad alimentaria y el comportamiento térmico del océano durante los próximos meses.
🌡️ Temperatura global

Calor extremo en varios continentes

Europa meridional y central y sectores de Asia oriental mantienen temperaturas excepcionalmente altas. Italia activó el máximo nivel de alerta en sus 27 principales ciudades, mientras Austria registró 41,2 °C. Corea del Sur también atraviesa un episodio histórico, con máximas que han superado los 42 °C.

🌊 Océanos

Vigilancia reforzada del Pacífico

Las proyecciones sobre un posible El Niño intenso colocan al Pacífico ecuatorial en el centro de la vigilancia climática. Un calentamiento fuerte modificaría los patrones de lluvia, las pesquerías, la formación de tormentas y el transporte de calor entre el océano y la atmósfera.

🏭 CO₂ atmosférico

Concentraciones estructuralmente elevadas

La acumulación de dióxido de carbono continúa sosteniendo un desequilibrio energético planetario. Las oscilaciones naturales pueden redistribuir temporalmente el calor, pero no revierten la tendencia de fondo provocada por las emisiones de combustibles fósiles, los cambios de uso del suelo y la pérdida de sumideros.

🧊 Hielo polar

Temporada crítica para el Ártico

Agosto corresponde a la fase avanzada del deshielo boreal. La extensión, el espesor y la fragmentación del hielo marino deben observarse conjuntamente, pues una superficie reducida absorbe más radiación solar y amplifica el calentamiento regional antes del mínimo estacional de septiembre.

🔥 Incendios

Riesgo elevado en Europa

La sequedad del suelo, el calor prolongado y los vientos mantienen condiciones favorables para incendios en el Mediterráneo y otras zonas europeas. Grecia, Albania, Francia y España figuran entre los territorios que requieren vigilancia, prevención de igniciones y rápida movilización de recursos.

🏜️ Sequías

Ríos y suelos bajo presión

Los bajos caudales del Rin y el Danubio afectan transporte, refrigeración energética y ecosistemas acuáticos. En la cuenca del Po, más de un centenar de municipios afrontan restricciones o dificultades de abastecimiento, mientras la agricultura experimenta maduración acelerada y estrés productivo.

🌀 Tormentas y extremos

Contrastes atmosféricos marcados

El calor extremo no elimina el peligro de precipitaciones torrenciales localizadas. Una atmósfera más cálida puede contener mayor humedad y favorecer lluvias intensas cuando convergen aire húmedo, inestabilidad y mecanismos de ascenso. Las costas y ciudades densamente urbanizadas requieren seguimiento especial.

💧 Balance hídrico

Agua, energía y navegación conectadas

La situación europea demuestra que una anomalía hidrológica puede propagarse hacia distintos sectores. Menos agua significa menor capacidad de carga fluvial, mayores temperaturas acuáticas, presión sobre centrales eléctricas, deterioro de hábitats y competencia creciente entre consumo urbano, agricultura e industria.

📡 Señal planetaria destacada

La eventual intensificación de El Niño constituye la señal de mayor alcance. El Programa Mundial de Alimentos advierte que un episodio muy fuerte podría aumentar de manera considerable la inseguridad alimentaria en regiones vulnerables debido a sequías, lluvias erráticas, inundaciones y alteraciones de las temporadas agrícolas.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

Se espera que el calor y el estrés hídrico continúen dominando amplias zonas europeas, con riesgo de incendios y nuevas restricciones de agua. En Asia oriental persistirá la vigilancia por calor peligroso y posibles cambios asociados a sistemas tropicales. Los servicios meteorológicos deberán seguir la evolución del Pacífico, la humedad del suelo, los caudales fluviales y cualquier episodio de precipitación intensa que pueda generar inundaciones repentinas.

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Los registros de anillos de árboles revelan cambios en las sequías provocados por el clima en Europa y Asia

Es probable que el aumento de las temperaturas globales contribuya a las condiciones de sequía en el siglo XXI, incluida la sequía de 2017 en el Lago della Duchessa en Italia, que se muestra en la imagen. Crédito: Pamela Trisolino, EGU, CC BY-NC-ND 3.0

Determinar en qué medida las cambiantes condiciones de sequía en el mundo se deben a la variabilidad hidroclimática natural y en qué medida se deben al cambio climático es una tarea complicada. Los científicos suelen utilizar modelos informáticos complejos para simular la variabilidad climática del pasado e identificar condiciones de sequía sin precedentes.


Por Sarah Derouin, Eos


Estos modelos también pueden ayudar a identificar los factores, como la temperatura, las precipitaciones y los cambios en el uso de la tierra, que determinan dichas condiciones. Sin embargo, también pueden presentar sesgos que pueden afectar la credibilidad de las estimaciones de sequía en algunas regiones.

Debido a que los anillos de los árboles tienden a ensancharse en los años más cálidos y húmedos y a volverse más delgados en los años más secos y fríos, actúan como un registro de la variabilidad climática natural y ofrecen un enfoque complementario a la reconstrucción hidroclimática basada en modelos.

Para estudiar la sequía en Europa y Asia, Kate Marvel y sus colegas recurrieron a las mediciones de los anillos de los árboles, utilizando el nuevo Atlas de la Gran Sequía de Eurasia (GEDA), que incluye registros de miles de árboles individuales que crecieron entre el año 1000 y el 2020 d. C. El estudio se publicó en la revista AGU Advances .

El equipo dividió los datos de GEDA entre las mismas regiones terrestres definidas en el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Utilizando mediciones de anillos de árboles desde 1000 hasta 1849, estimaron las variaciones preindustriales en el índice de severidad de sequía de Palmer (PDSI) promedio, una medida común del riesgo de sequía, para cada región. Luego evaluaron si estas variaciones preindustriales podrían explicar los valores modernos del PDSI (1850-2020).

Los investigadores descubrieron que en muchas regiones, los cambios modernos del PDSI podrían explicarse con mayor precisión por el aumento de las temperaturas globales, lo que sugiere que es poco probable que las condiciones de sequía del siglo XXI hayan surgido únicamente de la variabilidad natural. Los hallazgos indican que Europa oriental, el Mediterráneo y la Rusia ártica se están volviendo más secos a medida que el clima se calienta, mientras que Europa del norte, el este de Asia central y el Tíbet se están volviendo más húmedos.

Los investigadores señalan que los anillos de los árboles pueden verse afectados por otros factores además de la variación climática. Sin embargo, es poco probable que estos factores hayan afectado significativamente a sus resultados, ya que las bases de datos como GEDA suelen incluir datos de lugares seleccionados y especies de árboles para los cuales el clima es el principal factor que afecta el crecimiento de los anillos de los árboles.

Más información: Kate Marvel et al., Global Warming Is Likely Affecting Regional Drought Across Eurasia, AGU Advances (2025). DOI: 10.1029/2024AV001289