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ACTUALIZACIÓN · 03-11-2026

🌎 Panorama Planetario

Estado del sistema Tierra | Observatorio ambiental

Resumen ejecutivo

El planeta llega a noviembre de 2026 con señales persistentes de calentamiento atmosférico y oceánico, concentraciones récord de gases de efecto invernadero y una creciente necesidad de vigilancia hidrometeorológica. Los últimos informes consolidados muestran que las anomalías térmicas continúan siendo elevadas, aunque su intensidad varía entre regiones y estaciones.

La interacción entre océanos cálidos, circulación atmosférica y variabilidad natural condiciona las precipitaciones, las temperaturas y los fenómenos extremos. La vigilancia de los próximos días debe considerar especialmente la evolución de El Niño, la distribución de lluvias y la respuesta de los sistemas costeros.

Este panel distingue los registros científicos publicados de las perspectivas generales. No representa mediciones instantáneas del 3 de noviembre ni sustituye los avisos meteorológicos nacionales.

🌡️ Temperatura global

+1,63 °C

El último balance mensual consolidado de Copernicus sitúa septiembre de 2026 a 1,63 °C sobre el promedio preindustrial estimado para ese mes. Fue el segundo septiembre más cálido del registro ERA5.

La anomalía mensual no equivale a superar definitivamente el límite de calentamiento del Acuerdo de París, que se evalúa mediante promedios de largo plazo. Sin embargo, confirma la persistencia de condiciones térmicas extraordinarias.

🌊 Océanos

Calor persistente

Copernicus registró en septiembre una temperatura superficial media récord para ese mes en los océanos extrapolares. Esta acumulación de calor influye en la evaporación, la humedad atmosférica y la energía disponible para ciertos sistemas meteorológicos.

La distribución regional es fundamental: una anomalía cálida no implica automáticamente tormentas más intensas en todas las cuencas. También intervienen los vientos, la estabilidad atmosférica y las condiciones locales.

🫧 CO₂ atmosférico

426,8 ppm

La Organización Meteorológica Mundial informó el 27 de octubre que la concentración media mundial de dióxido de carbono alcanzó 426,8 partes por millón durante 2025, último año completo de su balance.

El valor supera aproximadamente un 53 % el nivel preindustrial. El CO₂ permanece durante largos períodos en el sistema climático, de modo que sus efectos no desaparecen inmediatamente cuando se reducen las emisiones.

🧊 Hielo polar

Vigilancia estacional

En septiembre, la extensión media del hielo marino ártico se situó aproximadamente un 10 % por debajo del promedio de referencia, según Copernicus. La extensión mínima estival ocupó el puesto decimocuarto más bajo del registro satelital.

En noviembre, el Ártico atraviesa su recuperación estacional de hielo, mientras la Antártida se aproxima al verano austral. Las comparaciones deben hacerse por hemisferio, estación y período de referencia.

🔥 Incendios forestales

Riesgo variable

El peligro de incendios depende de la sequedad de la vegetación, la temperatura, el viento y las fuentes de ignición. Durante noviembre, distintas regiones experimentan transiciones estacionales que pueden aumentar o reducir la combustibilidad del paisaje.

Las anomalías climáticas requieren vigilancia, pero no permiten afirmar por sí solas que exista una emergencia activa. La detección satelital de focos térmicos debe contrastarse con información de los servicios nacionales.

🏜️ Sequías

Estrés hídrico

La sequía debe evaluarse mediante precipitación acumulada, humedad del suelo, caudales, almacenamiento de agua y demanda evaporativa. Las temperaturas elevadas pueden agravar los déficits incluso cuando las lluvias no se apartan considerablemente de lo habitual.

La vigilancia debe diferenciar la sequía meteorológica de la agrícola e hidrológica, porque sus efectos aparecen en escalas temporales diferentes y requieren respuestas específicas.

⛈️ Tormentas y extremos

Atención regional

La actividad de tormentas y precipitaciones extremas responde a configuraciones atmosféricas cambiantes. El calor oceánico puede favorecer una mayor disponibilidad de vapor de agua, pero el desarrollo de fenómenos severos exige condiciones dinámicas adicionales.

Los pronósticos regionales de corto plazo ofrecen mayor precisión que las perspectivas estacionales para identificar lugares y fechas con peligro de inundaciones, vientos intensos o tormentas.

📡 Señal planetaria destacada

El Niño

La actualización estacional de la OMM publicada en octubre prevé un fortalecimiento de las condiciones de El Niño durante el trimestre octubre-diciembre de 2026.

Esta oscilación modifica las probabilidades de determinados patrones de lluvia y temperatura, aunque sus efectos no son uniformes. La respuesta depende de la región y de otros mecanismos de variabilidad climática.

🔭 Perspectiva planetaria | Próximos 7–14 días

Entre el 3 y el 17 de noviembre, la prioridad será seguir la evolución de las anomalías oceánicas, las precipitaciones tropicales y los episodios meteorológicos regionales. La perspectiva estacional de la OMM proporciona contexto, pero no constituye un pronóstico diario para este intervalo.

Los servicios meteorológicos deberán actualizar sus avisos conforme evolucionen los modelos. También será importante observar los cambios de humedad del suelo, la respuesta de las cuencas y los contrastes térmicos propios de la transición estacional.

La lectura científica más importante es que los riesgos climáticos se construyen mediante la combinación de tendencias globales, variabilidad natural y vulnerabilidades locales. Una señal planetaria elevada no significa que todos los territorios experimenten simultáneamente el mismo fenómeno.

Fuentes: Copernicus C3S · OMM, gases de efecto invernadero · OMM, perspectiva estacional.

Noticias de la Tierra · 3 de noviembre de 2026
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Los satélites revelan que las inundaciones en humedales tropicales no causaron un aumento repentino del metano

Ilustración del Sistema Global de Navegación por Satélite Cyclone o CYGNSS en órbita. Crédito: NASA

Un gran aumento del metano atmosférico entre 2020 y 2022 planteó la preocupación de que las emisiones de los humedales tropicales se hubieran disparado como respuesta al cambio climático, pero un estudio dirigido por la Universidad de Michigan demuestra que no fue así. El metano debió provenir de otro lugar.


por Patricia DeLacey, Facultad de Ingeniería de la Universidad de Michigan


Los trópicos más cálidos y húmedos podrían provocar una mayor producción de metano en los humedales a partir de la descomposición de la biomateria. Un mayor nivel de metano en la atmósfera conlleva temperaturas más altas y, posiblemente, más lluvia, lo que fomenta una mayor descomposición y producción de metano , creando potencialmente un círculo vicioso de retroalimentación entre el clima y el metano.

Los datos satelitales revelaron que los cambios en las inundaciones de humedales tropicales (áreas de tierra tropical cubiertas de agua dulce ) no causaron el aumento del metano atmosférico , según el estudio publicado en Communications Earth & Environment .

«Nuestro trabajo desafía la visión establecida de que el reciente aumento de metano fue causado principalmente por las emisiones de los humedales tropicales», dijo Ying Xiong, investigador de ingeniería de ciencias climáticas y espaciales en la UM y autor principal del estudio.

«Demostramos que los factores hidrológicos dominantes —incluidas las inundaciones, las precipitaciones y el almacenamiento de agua terrestre— no impulsaron el aumento repentino de metano entre 2020 y 2022», añadió Xiong.

El metano, el segundo gas de efecto invernadero más abundante después del dióxido de carbono , ha contribuido a aproximadamente un tercio del calentamiento de 1,2 °C desde la era preindustrial. Si bien es más eficaz para retener el calor que el dióxido de carbono, se descompone más rápidamente. Reacciona químicamente en la atmósfera para formar vapor de agua y dióxido de carbono en unos diez años, mientras que el dióxido de carbono persiste durante siglos.

Los niveles atmosféricos de metano aumentaron de forma constante entre 2007 y 2019, con tasas de crecimiento anuales de aproximadamente 7,3 partes por mil millones (ppb). Posteriormente, estas tasas se duplicaron hasta alcanzar 14,8 ppb en 2020, alcanzando posteriormente su nivel más alto registrado, 17,7 ppb, en 2021, antes de experimentar una ligera disminución hasta 13,1 ppb en 2022.

Este potente gas de efecto invernadero proviene tanto de fuentes naturales (principalmente humedales) como de actividades humanas, incluidos los combustibles fósiles , la agricultura y los vertederos.

Se estima que los humedales contribuyen entre el 30 % y el 40 % de las emisiones globales de metano, y los humedales tropicales representan la mayor parte. Sin embargo, las emisiones de metano de los humedales tropicales son difíciles de medir tanto por tierra como por satélite, debido a la densidad de los pantanos, las nubes y la cubierta vegetal.

Para superar estos obstáculos, el equipo de investigación aprovechó una constelación de satélites, denominada Sistema Global de Navegación por Satélite para Ciclones o CYGNSS, desarrollada originalmente por la UM para la NASA con el fin de estudiar huracanes. En lugar de medir el metano directamente, CYGNSS mide la reflexión de las señales GPS de otros satélites, que varía según si las señales rebotan desde tierra firme o agua.

«Nuestro trabajo con CYGNSS muestra cómo las mediciones de la Tierra desde el espacio pueden proporcionar información crucial, a veces más allá de las capacidades de la misión diseñada, para mejorar nuestra comprensión del comportamiento del sistema terrestre», afirmó Eric Kort, profesor de ciencias climáticas y espaciales e ingeniería en la UM y autor correspondiente del estudio.

Utilizando datos satelitales e información topográfica, el equipo generó un mapa de inundaciones tropicales con gran detalle espacial a intervalos diarios y mensuales. Al analizarlo junto con el pico de metano, los resultados demuestran que es improbable que las inundaciones o las lluvias en humedales tropicales fueran los principales impulsores del aumento repentino de metano entre 2020 y 2022.

«Este hallazgo sugiere que deberíamos cambiar el enfoque para encontrar otros controles de metano que podrían ser responsables del aumento, como las emisiones agrícolas o de desechos o los controles no hidrológicos en los humedales tropicales, como la temperatura o la disponibilidad de carbono orgánico en el suelo», dijo Xiong.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el Instituto de Tecnología de California y la Universidad de California en Berkeley también contribuyeron a esta investigación.

Más información: Ying Xiong et al., Evidencia limitada de que las inundaciones y precipitaciones tropicales impulsaron el aumento repentino de metano de 2020-2022, Communications Earth & Environment (2025). DOI: 10.1038/s43247-025-02438-3