Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×
19 de septiembre de 2026

Panorama Planetario

El sistema Tierra mantiene señales combinadas de calor oceánico excepcional, mayor humedad atmosférica, sequías regionales e incendios persistentes. La energía acumulada en mares y atmósfera eleva la probabilidad de lluvias intensas, noches cálidas y tormentas con mayor contenido de humedad. El panorama no es uniforme: mientras unas regiones enfrentan déficit hídrico, otras permanecen expuestas a precipitaciones concentradas e inundaciones repentinas.

🌡️

Temperatura global

Agosto dejó una señal térmica extraordinaria y septiembre comienza con amplias zonas continentales y oceánicas todavía por encima de sus referencias habituales. El calentamiento de origen humano continúa como tendencia de fondo, mientras El Niño refuerza temporalmente el transporte de calor y humedad entre el océano y la atmósfera.

Vigilancia elevada
🌊

Océanos

La superficie oceánica mundial permanece inusualmente cálida. Durante agosto, la media fuera de las regiones polares alcanzó aproximadamente 21,07 °C, una señal con consecuencias para arrecifes, pesquerías, nivel del mar y disponibilidad de oxígeno. El exceso de calor también suministra energía y vapor de agua a los sistemas meteorológicos.

Estrés térmico marino
💨

CO₂ atmosférico

Las concentraciones globales de dióxido de carbono se mantienen por encima de 420 partes por millón, dentro de una trayectoria ascendente impulsada por combustibles fósiles, cambios de uso del suelo y pérdida de sumideros. La variación estacional no altera el diagnóstico: la acumulación de gases de efecto invernadero sigue elevando el desequilibrio energético planetario.

Tendencia estructural
🧊

Hielo polar

El hielo marino del Ártico atraviesa el periodo cercano a su mínimo anual. Además de la extensión, importa el espesor y la distribución del hielo, porque las placas pueden desplazarse por viento, corrientes y colisiones. En la Antártida, la evolución de la cobertura continúa bajo observación tras varios años de fuertes anomalías.

Mínimo estacional próximo
🔥

Incendios

Indonesia registra su temporada de incendios más grave en once años, con focos especialmente preocupantes en Borneo y Sumatra. La sequedad prolongada favorece el fuego en bosques y turberas, mientras el humo deteriora la calidad del aire local y alcanza países vecinos. El riesgo puede mantenerse hasta la llegada sostenida de las lluvias.

Humo transfronterizo
🏜️

Sequías

La sequía rápida continúa intensificándose en las llanuras del sur y la cuenca baja del Misisipi, con extensión hacia sectores del sureste estadounidense. Al 15 de septiembre, alrededor del 59 % de los 48 estados continentales presentaba alguna categoría de sequía. Europa también concluyó un verano marcado por calor, incendios y presión hídrica.

Agua y suelos bajo presión
⛈️

Tormentas y fenómenos extremos

La atmósfera registró en agosto un contenido medio de vapor de agua cercano a 27,35 kilogramos por metro cuadrado. Una atmósfera más húmeda puede aumentar la lluvia disponible dentro de tormentas y amplificar el calor nocturno. Esto no determina un episodio concreto, pero eleva el potencial de extremos cuando coinciden los mecanismos meteorológicos adecuados.

Más humedad disponible
🌐

Señal planetaria destacada

El vínculo entre océano cálido y humedad atmosférica es la señal central del día. El mar no solo almacena la mayor parte del exceso de calor del sistema climático: también alimenta la evaporación. Ese acoplamiento aumenta simultáneamente el estrés marino y la posibilidad de precipitaciones intensas lejos de las zonas donde se originó el vapor.

Océano y atmósfera conectados
🛰️

Perspectiva planetaria para los próximos 7–14 días

Entre finales de septiembre y comienzos de octubre será importante seguir tres señales: la persistencia del calor oceánico, la evolución de los incendios y el reparto desigual de las lluvias. En Estados Unidos se favorecen temperaturas superiores a lo normal en gran parte del territorio continental entre el 22 y el 26 de septiembre, con más probabilidad de lluvia en la costa oriental y el suroeste, pero condiciones más secas desde el centro hasta el alto Medio Oeste. En el sudeste asiático, la combinación de sequedad, turberas combustibles y retraso de las lluvias mantiene el peligro de incendios y contaminación. En otras regiones tropicales, el calor marino y el abundante vapor de agua justifican vigilancia ante lluvias torrenciales. Estas señales describen probabilidades regionales y deben complementarse con los avisos de los servicios meteorológicos nacionales.

Seguimiento diario recomendado

Referencias de seguimiento: NOAA Climate, Copernicus Climate Change Service y Drought.gov. Los indicadores globales deben interpretarse como una fotografía operativa sujeta a actualización.

×

Matusalén y la inmortalidad en el mundo vegetal

Alcornocal (Quercus suber) en flor. Wikimedia Commons., CC BY

Luis F. García del Moral Garrido, Universidad de Granada


“El leñador no sabe cuándo expiran / los clamorosos árboles que corta”, escribía Federico García Lorca en Los negros. Y es que determinar cuánto puede vivir un vegetal no es tan fácil como hacemos con los animales.

En la naturaleza, el tiempo de vida que alcanza un ser vivo depende de su aptitud biológica y de las circunstancias de su hábitat que, en el mejor de los casos, pueden extender su vida hasta el límite característico de su especie. Entre los animales, los más longevos son las tortugas de las islas Galápagos, que viven hasta 150 años. Es decir, hoy no queda ninguna tortuga viva que hubiera visto a un joven Charles Darwin desembarcar en las islas en 1835.

¿Pero cuánto puede vivir una planta? En 1957, se descubrió en las White Mountains, al este de California, un árbol de la especie Pinus longaeva cuya edad, medida con gran precisión mediante dendrocronología –contando el número de sus anillos anuales de crecimiento–, resultó ser de 4 850 años. Para hacernos una idea, ya tenía más de 300 años cuando se construyeron las pirámides de Egipto y casi 4 400 cuando Colón descubrió América.

Arboleda donde vive Matusalén, en las White Mountains californianas. Wikimedia Commons., CC BY

5 000 años de historia lo contemplan

Este venerable ejemplar recibió el nombre de Matusalén, en alusión al patriarca bíblico que, según el Génesis, vivió 969 años. Con una edad actual de 4 918 años, sigue siendo el organismo vivo no clonal (es decir, procedente de una semilla) más antiguo del planeta. Tiene un competidor, el alerce –género Larix– de Chile conocido como “El gran abuelo”. Este también es milenario, pero se ha datado mediante una técnica que incluye métodos indirectos y no es aceptada unánimemente por la comunidad científica.

Receta de la longevidad

La larga vida de los árboles tiene que ver con el suministro limitado de nutrientes y una lenta tasa de crecimiento. Esto implica también un bajo metabolismo, una menor probabilidad de aparición de mutaciones genéticas y errores bioquímicos peligrosos, y un menor coste fisiológico de mantenimiento.

En el mundo vegetal, como probablemente ocurre también en el mundo animal, la longevidad no parece compatible con llevar una vida intensa. Para un árbol, vivir más tiempo significa un crecimiento muy lento y una vida bastante monótona.

Es este escenario, aunque es cierto que finalmente las plantas mueren y desaparecen como los demás seres vivos, nos referimos a un concepto de muerte por completo diferente.

Árbol casi seco derribado por el viento, pero todavía con algunas hojas vivas. Luis F. García del Moral

Dejando a un lado consideraciones filosóficas o teológicas, en biología, la muerte se define como un suceso irreversible que resulta de la incapacidad de utilizar energía para mantener las funciones vitales, proceso que en los animales suele completarse más o menos rápidamente una vez iniciado. En un vegetal, por el contrario, la muerte se produce gradualmente en sus distintas células y tejidos: es un proceso lento que, a menudo, dura semanas o meses. Por ello, no es fácilmente definible en términos absolutos.

Verdaderos bosques inmortales

Por otra parte, mientras una gran parte del organismo puede morir, otros órganos y tejidos pueden seguir viviendo y regenerar, incluso, una nueva planta completa.

Así, en el estado de Utah, en Estados Unidos, existe una colonia de álamos –especie Populus tremuloides– de varias hectáreas de extensión, con cientos de troncos que mueren y brotan continuamente de un enorme sistema de raíces interconectadas bajo tierra.

Pando es una colonia clonal surgida a partir de un único álamo temblón masculino (Populus tremuloides) localizada en el estado de Utah, en Estados Unidos. Wikimedia Commons., CC BY

En realidad, este bosque, llamado Pando, es un único organismo clonal que se multiplica continuamente de forma vegetativa. Su asombrosa edad, estimada mediante diversos métodos, es de 80 000 años, cuando los neandertales vagaban por el continente europeo durante la última glaciación.

El secreto de los organismos clonales

Esta capacidad de supervivencia de los vegetales se debe a la existencia de múltiples meristemos, tejidos constituidos por células indiferenciadas que retienen la capacidad de dividirse y crecer para dar lugar a nuevos tejidos y órganos durante toda la vida del organismo.

Precisamente, esta propiedad de los tejidos vegetales es la que permite el cultivo y propagación vegetativa o clonal de plantas in vitro mediante la biotecnología.

Clonación vegetal mediante cultivo in vitro. Luis F. García del Moral.

En los animales, también existe un número limitado de órganos con pequeños grupos de células, llamadas células madre no embrionarias, que realizan trabajos de reparación a pequeña escala. Es el caso de las células sanguíneas, las células de la piel o de las mucosas gastrointestinal y respiratoria. Sin embargo, no hay posibilidad en el cuerpo animal de un reemplazo continuo y masivo de células en todos los tejidos y órganos, como el que llevan a cabo las células meristemáticas de los vegetales.

Es un detalle clave, ya que, desafortunadamente, las pérdidas sufridas por los cuerpos de los animales no pueden ser reemplazadas. Nuestros órganos solo se producen una vez durante la vida, sin posibilidad de recambio. Al contrario, las plantas son capaces de regenerar tejidos y órganos continuamente, incluso a partir de una sola célula.

Neoformación de una rama en un tronco adulto. Luis F. García del Moral.

Desde este punto de vista y mientras conserven algunas células vivas, podemos considerar a los vegetales como funcionalmente inmortales o, mejor aún, como amortales. No en vano, para varias culturas, el árbol es el símbolo de la regeneración perpetua y de la vida en su sentido dinámico.

Respondiendo a Lorca, no cabe duda de que los vegetales son organismos con una forma particular de vida. Y una forma particular de vida requiere también una forma particular de muerte.

Luis F. García del Moral Garrido, Profesor Emérito-Fisiología Vegetal, Universidad de Granada

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.