Una investigación de la Universidad de California en Riverside detectó partículas plásticas en siete lugares de la cordillera, incluso en zonas aisladas. Durante las nevadas, los investigadores estimaron depósitos de hasta 3.190 partículas por metro cuadrado al día en emplazamientos remotos.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
La nieve recién caída en las montañas de Sierra Nevada, en el oeste de Estados Unidos, contiene microplásticos incluso en lugares alejados de carreteras y poblaciones. Un equipo de la Universidad de California en Riverside ha cuantificado la llegada de estas partículas durante tormentas de nieve y ha encontrado contaminación en los siete emplazamientos examinados, incluidos sectores a los que solamente se podía acceder esquiando.
La investigación, publicada el 27 de octubre de 2026 en la revista científica Environmental Science & Technology, aporta mediciones sobre la cantidad de partículas plásticas que se depositan durante episodios meteorológicos concretos. Sus resultados permiten estudiar cómo la atmósfera transporta materiales procedentes de actividades humanas hasta regiones montañosas aparentemente aisladas.
El trabajo fue encabezado por Aleksandra Karapetrova, investigadora especializada en toxicología ambiental de la Universidad de California en Riverside, junto con colaboradores de otras instituciones estadounidenses.
Los científicos no se limitaron a comprobar la presencia de plástico en la nieve acumulada. También analizaron la deposición asociada a las nevadas y la llegada de partículas durante períodos sin precipitación, con el propósito de comprender mejor el papel de las tormentas en el transporte de contaminantes.
Las zonas más aisladas tampoco estaban libres de contaminación
Durante seis meses, los investigadores realizaron muestreos en siete puntos de Sierra Nevada, una cordillera que se extiende principalmente por California y una parte de Nevada.
Algunos emplazamientos se encontraban en lugares de difícil acceso. Según explicó Karapetrova en la comunicación institucional del estudio, uno de los sitios requería utilizar un telesilla y para llegar a otros era necesario desplazarse sobre esquís.
La selección de estos lugares permitió comparar ambientes relativamente alejados de la actividad humana con otro situado en el área de Mammoth Mountain, donde existen instalaciones recreativas y una mayor presencia de visitantes.
Los resultados mostraron microplásticos en todos los puntos examinados. La diferencia principal no fue su presencia o ausencia, sino la cantidad de partículas encontradas.
En los lugares remotos, las concentraciones medias en nieve reciente oscilaron entre 11,8 y 37,5 partículas por litro. En el emplazamiento con mayor influencia humana, los valores medios estuvieron entre 68,3 y 92,9 partículas por litro.
La presencia de estas partículas en regiones apartadas es coherente con investigaciones anteriores sobre el transporte atmosférico de microplásticos hacia lugares remotos del planeta. Sin embargo, el nuevo trabajo añade mediciones específicas de su deposición durante las tormentas.
Hasta 3.190 partículas por metro cuadrado durante las nevadas
Una de las aportaciones más importantes del estudio consiste en expresar la contaminación como una tasa de deposición: el número estimado de partículas que llega a una superficie determinada durante un intervalo de tiempo.
En los lugares remotos, los investigadores calcularon tasas medias de entre 267 y 3.190 partículas por metro cuadrado al día.
En el sitio sometido a mayor influencia humana, las estimaciones oscilaron entre 3.242 y 7.480 partículas por metro cuadrado al día.
Estas cifras describen el depósito de partículas durante las condiciones estudiadas. No significan que cada metro cuadrado de Sierra Nevada reciba permanentemente esas cantidades ni que todas las tormentas transporten la misma carga de contaminación.
Los resultados también muestran que la presencia humana cercana puede influir en la cantidad de plástico que llega a la nieve.
En Mammoth Mountain, las tasas de deposición fueron considerablemente superiores a las observadas en los emplazamientos más aislados. Los investigadores señalan que las actividades locales y las diferencias en la acumulación de nieve podrían contribuir a explicar esa variación.
No obstante, el estudio no atribuye toda la contaminación del área a una única fuente.
Los copos de nieve capturan partículas suspendidas en el aire
El mecanismo que permite comprender estos resultados se conoce como eliminación atmosférica por precipitación, o scavenging.
Los microplásticos pueden incorporarse a la atmósfera cuando los productos sintéticos liberan fibras o se fragmentan por desgaste. La ropa, determinados materiales de embalaje y otros objetos de uso cotidiano constituyen fuentes potenciales de estas partículas.
Una vez suspendidas, las corrientes de aire pueden desplazarlas lejos del lugar donde se originaron.
Durante una nevada, los cristales de hielo que se forman en las nubes y los copos que descienden pueden incorporar partículas presentes en el aire. Cuando la nieve alcanza el terreno, deposita también parte de esos materiales.
De esta manera, una tormenta puede transportar contaminantes hacia montañas que se encuentran a considerable distancia de los principales centros urbanos.
El fenómeno está relacionado con la presencia de microplásticos en el agua de las nubes y la niebla, documentada en otras investigaciones mediante el análisis de muestras recogidas en ambientes de montaña.
El estudio de Sierra Nevada permite avanzar desde la identificación de partículas en la atmósfera hasta la cuantificación de su llegada al suelo durante acontecimientos meteorológicos individuales.
Las tormentas pueden transportar contaminación desde los valles
Para investigar la posible procedencia de los microplásticos, el equipo reconstruyó las trayectorias de las masas de aire asociadas a las tormentas observadas.
El análisis utilizó modelos de transporte atmosférico capaces de estimar por dónde había circulado el aire antes de alcanzar las estaciones de muestreo.
Una parte importante de las trayectorias pasó sobre los condados californianos de Fresno y Madera, situados en el valle Central, al oeste de Sierra Nevada.
Este resultado sugiere que las regiones situadas a barlovento de la cordillera podrían contribuir al transporte de partículas hacia las montañas.
Sin embargo, los modelos no permiten identificar de forma inequívoca el origen de cada microplástico.
Las partículas también podrían proceder de actividades cercanas a los lugares de muestreo o haber recorrido distancias mayores antes de incorporarse a las tormentas.
Los investigadores distinguen, por tanto, entre una trayectoria atmosférica compatible con determinadas regiones de procedencia y una identificación demostrada de las fuentes contaminantes.
Esta diferencia resulta esencial para interpretar los resultados sin atribuir responsabilidades ambientales que el estudio no ha establecido directamente.
El análisis químico permitió distinguir plástico de materiales naturales
Identificar microplásticos en muestras ambientales requiere procedimientos que permitan diferenciarlos de fibras vegetales, partículas minerales y otros materiales de apariencia semejante.
Los científicos utilizaron espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier, conocida como FTIR, para examinar la composición química de las partículas recuperadas.
La técnica analiza la interacción de la radiación infrarroja con los materiales. Sus respuestas características pueden compararse con referencias conocidas para identificar diferentes polímeros.
Entre los plásticos encontrados destacaron el polietileno, el polipropileno y el poliéster, incluido el tereftalato de polietileno o PET.
Estos materiales se utilizan ampliamente en productos de consumo, como envases, tejidos y otros artículos sintéticos.
Los investigadores también identificaron derivados de celulosa modificada químicamente, presentes en diversos productos industriales y comerciales.
El trabajo prestó especial atención a la identificación de fibras, cuya forma alargada puede dificultar su caracterización mediante determinados procedimientos automatizados.
La verificación química es importante porque contar visualmente todas las partículas presentes en una muestra como si fueran plásticos podría sobrestimar la contaminación.
La nieve funciona como un registro de la contaminación atmosférica
La acumulación de nieve ofrece una oportunidad particular para estudiar la deposición de contaminantes.
Cada episodio de precipitación puede incorporar materiales presentes en la atmósfera durante un período relativamente definido. Cuando se recogen muestras poco después de la nevada, resulta posible relacionar los resultados con las condiciones meteorológicas del acontecimiento.
Esta resolución temporal representa una diferencia importante respecto de los estudios que examinan únicamente nieve acumulada durante semanas o meses.
Una muestra antigua puede contener partículas depositadas durante múltiples tormentas, episodios de viento y períodos secos, lo que dificulta identificar cuándo llegaron.
El enfoque desarrollado en Sierra Nevada permite estudiar esas variaciones con mayor detalle.
También ayuda a comprender la conexión entre los contaminantes presentes en el aire y los procesos de formación de precipitaciones. Investigaciones previas han examinado la capacidad de determinadas partículas plásticas para intervenir en la formación de cristales de hielo en las nubes, aunque sus efectos atmosféricos a gran escala continúan sujetos a importantes incertidumbres.
El nuevo estudio no demuestra que los microplásticos detectados hayan alterado la intensidad de las tormentas. Su resultado principal es la cuantificación de partículas transportadas y depositadas durante las nevadas.
Una preocupación ambiental para las reservas de agua de montaña
La nieve de Sierra Nevada constituye una reserva hídrica fundamental para California.
Según la Universidad de California en Riverside, el manto nival de la cordillera aporta aproximadamente el 30 % del agua dulce utilizada en el estado.
Durante la primavera y el verano, el deshielo alimenta ríos, embalses y otros sistemas que abastecen a poblaciones y actividades económicas.
Por ello, detectar microplásticos en la nieve recién caída plantea preguntas sobre el recorrido posterior de estas partículas cuando comienza la fusión.
Sin embargo, los investigadores no midieron qué proporción de los materiales identificados llega finalmente al agua potable.
Tampoco evaluaron la eficacia de los sistemas de tratamiento para retirar esas partículas ni determinaron riesgos sanitarios asociados a las concentraciones observadas.
El hallazgo demuestra una vía de entrada de contaminación atmosférica a un importante sistema montañoso de almacenamiento de agua, pero no permite concluir que el suministro de agua potable de California presente un nivel determinado de contaminación.
Para responder a esa cuestión serían necesarios estudios adicionales sobre el deshielo, el transporte por los cauces y las concentraciones presentes en las distintas etapas del abastecimiento.
Qué aportan las nuevas mediciones al seguimiento ambiental
Los resultados ofrecen una referencia para diseñar programas de vigilancia que tengan en cuenta la variabilidad de la contaminación entre tormentas.
Si las muestras se recogen únicamente durante una fecha fija, pueden pasar inadvertidos episodios de deposición elevada asociados a determinadas condiciones atmosféricas.
En cambio, el seguimiento de acontecimientos meteorológicos individuales permite comparar la cantidad de partículas que llega durante las nevadas con la que se deposita en períodos secos.
La metodología también puede aplicarse a otras regiones montañosas, aunque los resultados de Sierra Nevada no deben extrapolarse automáticamente a todas las cordilleras.
La cantidad y composición de los microplásticos transportados dependerán de las fuentes de emisión, la circulación atmosférica, las características de las precipitaciones y las condiciones locales.
La investigación aporta, además, una distinción relevante: encontrar miles de partículas no equivale necesariamente a detectar una gran masa de plástico. En el sitio con mayor tasa estimada de deposición, los investigadores calcularon que la cantidad correspondiente a una superficie de aproximadamente una hectárea sería de apenas unos pocos gramos diarios.
La relevancia ambiental reside en la persistencia, dispersión y acumulación potencial de estos materiales, además de la dificultad para controlar su transporte una vez que se encuentran suspendidos en el aire.
El estudio confirma que incluso los paisajes montañosos más aislados están conectados con las actividades humanas a través de la atmósfera. Su principal avance consiste en medir esa conexión durante tormentas concretas y proporcionar una base para investigaciones futuras sobre el destino de los microplásticos depositados en la nieve.
Fuentes referenciales:
Environmental Science & Technology — Event-Scale Deposition of Atmospheric Microplastics in Snowfall of the Sierra Nevada in North America
Universidad de California en Riverside — Fresh as the microplastic-laden Sierra snow, 28 de octubre de 2026




