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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Actualización: 12 de septiembre de 2026

Resumen ejecutivo. El sistema Tierra mantiene señales simultáneas de calor elevado, océanos persistentemente cálidos, pérdida estacional de hielo y fuertes contrastes en la distribución de las lluvias. La vigilancia de septiembre se concentra en el desarrollo de El Niño, los incendios de turberas del sudeste asiático y la posibilidad de episodios extremos de precipitación o sequía durante la transición estacional del hemisferio norte.
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Temperatura global

Agosto de 2026 quedó entre los meses de agosto más cálidos observados y volvió a situar la anomalía mensual por encima de 1,5 °C respecto del nivel preindustrial. Un solo mes no determina el cumplimiento del Acuerdo de París, pero confirma la persistencia de un planeta excepcionalmente cálido.

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Océanos

Las temperaturas marinas permanecen elevadas en numerosas cuencas. En el Pacífico ecuatorial, la reorganización de vientos y aguas superficiales demanda seguimiento porque altera el afloramiento de nutrientes, la productividad biológica y la distribución de lluvias en regiones muy alejadas.

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CO₂ atmosférico

La concentración global de dióxido de carbono continúa en máximos de la era instrumental, alrededor del entorno de 425–430 partes por millón según la estación y el ciclo estacional. La señal de fondo sigue siendo ascendente y mantiene un desequilibrio energético que favorece el calentamiento prolongado.

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Hielo polar

El hielo marino del Ártico se aproxima a su mínimo estacional de septiembre. La extensión diaria puede variar por vientos y corrientes, pero la tendencia de largo plazo conserva una cobertura menor y un hielo más joven, delgado y vulnerable que en décadas anteriores.

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Incendios

Indonesia concentra una señal crítica: el calor, la sequedad y la combustión de turberas elevaron con rapidez las emisiones y deterioraron el aire en sectores de Sumatra y Kalimantan. Los fuegos subterráneos pueden persistir y dificultan tanto la detección como la extinción completa.

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Sequías

El déficit de humedad sigue afectando áreas del Mediterráneo, América Latina, África y Australia, aunque con intensidad desigual. La combinación de suelos secos, altas temperaturas y demanda hídrica eleva la presión sobre cultivos, ecosistemas, embalses y abastecimiento urbano.

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Tormentas y extremos

Los mares cálidos aportan energía y humedad a los sistemas tropicales y a lluvias intensas. El riesgo no depende únicamente del número de tormentas: la exposición costera, la saturación del suelo, el drenaje urbano y la velocidad de intensificación condicionan sus consecuencias.

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Vigilancia integrada

Satélites, boyas oceánicas, radares y estaciones terrestres están captando cambios rápidos en temperatura, vegetación, humedad y calidad del aire. La combinación de estas redes permite diferenciar fluctuaciones breves de tendencias persistentes y anticipar amenazas territoriales.

Señal planetaria destacada

La caída de clorofila superficial detectada en el Pacífico ecuatorial constituye una señal ecológica del calentamiento oceánico: menos afloramiento puede significar menor disponibilidad de nutrientes para el fitoplancton y cambios progresivos en las cadenas alimentarias marinas.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La atención estará puesta en la evolución de El Niño, la actividad tropical, la contaminación transfronteriza causada por incendios y los contrastes entre lluvias torrenciales y sequía. Las autoridades locales deben priorizar alertas oficiales, vigilancia de cuencas, protección frente al humo y manejo preventivo del fuego.

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De los océanos y la tierra al cielo: detectan microplásticos en agua de nubes y niebla

Imagen referencial

Una reciente investigación identificó nueve tipos de polímeros y un tipo de caucho entre estas partículas mientras eran transportadas por el aire. Cuál es su impacto en el clima y en la salud humana


Las porciones de plástico de menos de 5 mm se denominan microplásticos, e incluyen microperlas utilizadas en cosméticos, la industria de desguace de barcos y fertilizantes, y también se forman por la degradación de plásticos de mayor tamaño, como bolsas y envases de plástico.

La artista italiana Eleonora Ortolani hizo la innovación para generar debate a raíz de que menos del 1% de los desechos plásticos que se produce termina en una instalación de reciclaje/

Estudios anteriores los han detectado en diversos ambientes como en océanos, ríos y suelo, en el tracto digestivo de vertebrados e invertebrados y en los pulmones de aves silvestres. Investigaciones más recientes también los localizaron en la sangre, los pulmones y las placentas de mujeres embarazadas.

Ahora, una nueva investigación realizada por especialistas japoneses ha confirmado que los microplásticos están presentes en las nubes, donde probablemente estén afectando el clima de maneras que aún no se comprenden completamente.

Los microplásticos, previamente encontrados en océanos y animales, ahora se descubren en el aire que respiramos
(Grosbygroup)Los microplásticos, previamente encontrados en océanos y animales, ahora se descubren en el aire que respiramos (Grosbygroup)

En un estudio publicado en la revista Environmental Chemistry Letters, científicos japoneses escalaron los montes Fuji y Oyama para recolectar agua de las nieblas que envuelven los picos, luego aplicaron técnicas avanzadas de imágenes a las muestras para determinar sus propiedades físicas y químicas. Allí el equipo identificó nueve tipos diferentes de polímeros y un tipo de caucho en los microplásticos transportados por el aire, cuyo tamaño oscilaba entre 7,1 y 94,6 micrómetros. Cada litro de agua de nube analizada contenía entre 6,7 y 13,9 piezas de plástico.

Desde el cielo

“Si la cuestión de la contaminación del aire por plástico no se aborda de manera proactiva, el cambio climático y los riesgos ecológicos pueden convertirse en una realidad, causando daños ambientales irreversibles y graves en el futuro”, advirtió en el autor principal de la investigación, Hiroshi Okochi, de la Universidad de Waseda. Y agregó: “Cuando los microplásticos llegan a la atmósfera superior y se exponen a la radiación ultravioleta de la luz solar, se degradan, contribuyendo a la generación de gases de efecto invernadero”.

Ya se han descubierto micropartículas en el interior de los peces, salpicando el hielo marino del Ártico y en la nieve de las montañas de los Pirineos entre Francia y España. Sin embargo, los mecanismos de su transporte a lugares tan variados no estaban claros, y la investigación sobre el transporte por vía aérea era, en particular, limitada.

El impacto de los microplásticos en el medio ambiente, una preocupación creciente para científicos y ecologistas
(Getty)El impacto de los microplásticos en el medio ambiente, una preocupación creciente para científicos y ecologistas (Getty)

“Hasta donde sabemos, este es el primer informe sobre microplásticos en el aire en el agua de las nubes -informó Okochi-. Son ingeridos o inhalados tanto por humanos como por animales y han sido detectados en múltiples órganos como los pulmones, el corazón, la sangre, la placenta y las heces. Diez millones de toneladas de estos trozos de plástico terminan en el océano, se liberan con las salpicaduras y llegan a la atmósfera. Esto implica que pueden haberse convertido en un componente esencial de las nubes, contaminando casi todo lo que comemos y bebemos a través de la lluvia plástica”.

Este es un nuevo concepto que vertieron los profesionales en su análisis, poniendo en consideración las complicaciones que se pueden prever de esta conclusión, asumiendo que “los campos de alimentos son regados por las mismas aguas de lluvia que contienen estas micropartículas que, a su vez, también afectan a las ciudades y al resto de las personas con este efecto por el resto de sus vidas”, alerta el científico.

Vale destacar que la evidencia emergente ha relacionado los microplásticos con una variedad de efectos sobre la salud del corazón y los pulmones, así como con el cáncer, además de un daño ambiental generalizado.