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Panel de control planetario

Panorama Planetario

21 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema climático mantiene una acumulación excepcional de calor en la atmósfera y los océanos. El último mes completo analizado, julio de 2026, fue el segundo julio más cálido a escala mundial, empatado con 2024, mientras el océano extrapolar alcanzó su mayor temperatura superficial registrada para ese mes. El desarrollo de El Niño eleva la vigilancia sobre lluvias extremas, sequías regionales, actividad tropical y presión adicional sobre ecosistemas terrestres y marinos.
🌡️ Temperatura global

El calor permanece cerca de niveles récord

Julio promedió 16,90 °C en la superficie del planeta: 0,67 °C por encima del promedio 1991–2020 y aproximadamente 1,47 °C sobre el nivel preindustrial estimado. La persistencia del calor, más que un episodio aislado, mantiene elevados los riesgos para la salud, los cultivos, los bosques y la demanda de agua.

🌊 Océanos

Récord mensual fuera de las regiones polares

La temperatura media de la superficie marina entre 60° sur y 60° norte llegó a 20,96 °C en julio, el valor más alto observado para ese mes. El exceso de energía favorece olas de calor marinas, evaporación más intensa, estrés coralino y una atmósfera capaz de retener mayor cantidad de humedad.

☁️ CO₂ atmosférico

La señal de fondo continúa en ascenso

Las mediciones globales mantienen concentraciones de dióxido de carbono muy superiores a las del periodo preindustrial. Las oscilaciones estacionales no modifican la tendencia estructural: las emisiones acumuladas siguen reforzando el calentamiento de largo plazo y la acidificación del océano, incluso cuando la meteorología cambia entre regiones.

🧊 Hielo polar

El Ártico atraviesa una temporada vulnerable

La extensión del hielo marino ártico ocupó en julio el sexto lugar entre las más bajas registradas para ese mes. Se observaron déficits especialmente marcados al norte del mar de Barents, cerca de Svalbard y Tierra de Francisco José. La evolución hasta el mínimo de septiembre requiere seguimiento continuo.

🔥 Incendios

Combustibles secos sostienen el peligro estacional

Las altas temperaturas y los periodos sin lluvia mantienen condiciones favorables para incendios rápidos en zonas del hemisferio norte. El riesgo no depende solamente de la ignición: la continuidad del combustible, el viento y la baja humedad pueden transformar focos locales en episodios con humo transfronterizo y daños ecológicos prolongados.

🏜️ Sequías

El déficit hídrico entra en la agenda global

La vulnerabilidad de suelos, pastizales y sistemas agrícolas ocupa un lugar central en la COP17 contra la desertificación, celebrada en Mongolia. La prioridad internacional se desplaza hacia planes preventivos, restauración de tierras y sistemas de alerta, porque esperar a la emergencia multiplica las pérdidas económicas, alimentarias y ecológicas.

🌀 Tormentas y extremos

Más humedad disponible intensifica los impactos

Océanos muy cálidos proporcionan energía y vapor de agua a los sistemas meteorológicos. Esto no determina por sí solo la formación de cada tormenta, pero puede aumentar la lluvia asociada y agravar inundaciones repentinas. Las costas, cuencas urbanizadas y laderas saturadas concentran la mayor exposición inmediata.

🌍 Balance del sistema Tierra

Varios indicadores avanzan en la misma dirección

Calor atmosférico, océanos excepcionalmente cálidos, pérdida estacional de hielo y estrés hídrico no actúan como fenómenos independientes. Sus interacciones pueden amplificar los daños: suelos secos elevan temperaturas, mares cálidos aportan humedad y ecosistemas degradados pierden capacidad para amortiguar inundaciones, erosión y extremos térmicos.

📡 Señal planetaria destacada

El océano tropical del Pacífico gana protagonismo. Las temperaturas superficiales excepcionalmente altas y la consolidación de condiciones de El Niño pueden reorganizar patrones de lluvia y temperatura durante los próximos meses. La señal debe interpretarse regionalmente: aumenta la probabilidad de determinados extremos, pero no permite anticipar por sí sola el impacto en una localidad concreta.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia se concentra en cuatro frentes: persistencia de calor en sectores continentales del hemisferio norte; incendios donde coincidan vegetación seca y viento; lluvias intensas ligadas a sistemas tropicales o tormentas estacionarias; y déficits hídricos acumulados que reducen el caudal de ríos y la humedad del suelo. Las alertas de los servicios meteorológicos nacionales deben prevalecer para decisiones locales.

Referencias de seguimiento: Copernicus Climate Change Service, NOAA, NASA Earth Observatory, Organización Meteorológica Mundial y servicios meteorológicos nacionales. Fecha de actualización editorial: 21 de agosto de 2026.
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Las concentraciones de PFAS pueden duplicarse en cada paso de la cadena alimentaria.

Mapa mundial que muestra la distribución geográfica de las 119 redes tróficas incluidas en el metanálisis. Crédito: Nature Communications (2025). DOI: 10.1038/s41467-025-65746-4

Un nuevo metaanálisis global dirigido por la UNSW muestra que las concentraciones de PFAS pueden duplicarse en cada paso de la cadena alimentaria, lo que deja a los principales depredadores (y a los humanos) potencialmente expuestos a mayores cargas químicas.


por Tom Melville, Universidad de Nueva Gales del Sur


Un delfín mular nadando frente a la costa de Shanghái, China, se alimenta de un pez. Antes de ser comido, el pez, una de las millones de sardinas que viven en las aguas costeras chinas, se alimentaba de peces más pequeños.

Esos peces más pequeños se alimentaban de plancton y algas que flotaban a la deriva en el agua contaminada con el más leve rastro de sustancias químicas industriales: sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo, PFAS por sus siglas en inglés.

Para cuando llegan al delfín, al águila o al atún en el plato de alguien, estas concentraciones químicas se han magnificado con cada comida, y ahora un nuevo metaanálisis dirigido por investigadores de la UNSW ha revelado la magnitud del problema.

Los estudios han vinculado los PFAS a una serie de enfermedades, incluidos algunos tipos de cáncer , aunque las autoridades sanitarias australianas dicen que hay evidencia concluyente limitada que vincula la exposición a los PFAS con alguna enfermedad específica y que se necesita más investigación.

Cómo se acumulan los PFAS en las cadenas alimentarias

Los autores examinaron 119 redes tróficas acuáticas y terrestres en todo el mundo y descubrieron que los grandes depredadores, como peces grandes, aves marinas y mamíferos marinos, pueden acumular concentraciones de PFAS exponencialmente mayores que las de los entornos en los que se encuentran. El estudio se publicó en la revista Nature Communications .

«Las concentraciones de PFAS se duplican, en promedio, con cada paso en la cadena alimentaria», afirma el autor principal del estudio, Lorenzo Ricolfi, candidato a doctorado de la Facultad de Ciencias Biológicas, de la Tierra y Ambientales de la UNSW.

Los PFAS, conocidos como “químicos eternos”, pertenecen a una familia de más de 12.000 compuestos creados por el hombre.

Estos productos químicos son apreciados por su resistencia al calor y sus propiedades repelentes al agua, y se utilizan en productos de limpieza, envases de alimentos, sartenes antiadherentes, ropa y equipos contra incendios.

Desde que la empresa química estadounidense DuPont los descubrió en la década de 1930, los PFAS ahora son detectables en el torrente sanguíneo de casi todos los seres humanos del planeta.

A diferencia de otras sustancias químicas, los PFAS nunca se descomponen, lo que significa que en este momento, en todo el mundo, se están acumulando en entornos, plantas y animales en la tierra y en el océano.

Posibles riesgos para la salud y preocupaciones regulatorias

Para los humanos, que estamos en la cima de la cadena alimentaria, esto significa que nuestras dietas pueden ser una vía importante de exposición a los PFAS.

«Dado lo que sabemos sobre la toxicidad de los PFAS gracias a otros estudios, estas tasas extremas de acumulación en los depredadores superiores sugieren graves riesgos para la salud», afirma Ricolfi. «Esto crea un riesgo ecológico en cascada: los depredadores superiores se enfrentan a una exposición desproporcionadamente alta incluso en entornos con niveles relativamente bajos de contaminación».

Los autores analizaron 72 PFAS diferentes y encontraron una variación dramática en cuánto se magnificaban las concentraciones a lo largo de la cadena alimentaria.

Algunos compuestos, incluidos productos químicos comercializados como alternativas más seguras a los productos existentes, mostraron un aumento incluso mayor que el de los productos químicos que fueron diseñados para reemplazar.

«Es necesario realizar investigaciones urgentes sobre los impactos de estos nuevos productos químicos en la salud antes de que se vuelvan tan omnipresentes y problemáticos como los PFAS que están reemplazando», afirma Ricolfi.

Ricolfi y sus coautores desean cambios en las políticas a nivel internacional, donde se considere la toxicidad, pero no la cantidad de sustancias químicas que se acumulan en la cadena alimentaria. Los autores argumentan que los compuestos más propensos a acumularse requieren un mayor escrutinio, en particular aquellos que no están regulados.

«Nuestros hallazgos exigen una acción inmediata en múltiples frentes políticos», afirma Ricolfi.

El equipo quiere que las autoridades internacionales consideren los datos de aumento al tomar decisiones regulatorias, en lugar de solo la toxicidad aguda.

También sostienen que las autoridades deberían examinar urgentemente los productos químicos nuevos y no regulados que son propensos a ser magnificados antes de que su uso se generalice, en particular aquellos que están llenando el vacío dejado por los productos químicos prohibidos.

«Nuestros hallazgos revelan que algunos PFAS más nuevos comercializados como alternativas más seguras pueden replicar o incluso exacerbar las consecuencias de biomagnificación de los PFAS tradicionales», afirma Ricolfi.

Si bien las concentraciones de PFAS se duplican, en promedio, en cada eslabón de la cadena alimentaria, los autores observan una amplia variación entre las distintas sustancias químicas, ya que algunas se acumulan con mayor facilidad y otras con menor frecuencia. Por ello, los autores abogan por una normativa basada en información específica de cada compuesto, en lugar de un enfoque general.

Más información: Lorenzo Ricolfi et al., Desentrañando la magnitud y los factores que impulsan la magnificación trófica de los PFAS: un metaanálisis, Nature Communications (2025). DOI: 10.1038/s41467-025-65746-4