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4 de octubre de 2026 · Actualización planetaria

🌍 Panorama Planetario

Resumen ejecutivo. El sistema climático entra en octubre bajo una combinación especialmente activa: un episodio fuerte de El Niño continúa reorganizando temperatura y precipitación en amplias regiones, mientras los océanos mantienen una elevada carga térmica. Europa deja atrás un verano marcado por extremos de calor, sequedad, incendios y contrastes hidrológicos. En el Pacífico, la actividad ciclónica añade incertidumbre inmediata. La vigilancia de agua, calor, costas y fenómenos extremos será prioritaria durante las próximas semanas.
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Temperatura global

Las temperaturas continúan desarrollándose sobre un fondo climático anormalmente cálido. La señal de El Niño refuerza la probabilidad de anomalías positivas en extensas zonas. El balance europeo del verano de 2026 confirma, además, una temporada con episodios importantes de estrés térmico y extremos regionales.

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Océanos

El Pacífico tropical permanece como principal centro de atención. El Niño se fortaleció durante el trimestre agosto-octubre y modifica la distribución de calor y lluvias. Las temperaturas oceánicas elevadas también incrementan la energía disponible para determinados sistemas meteorológicos y mantienen presión sobre ecosistemas marinos.

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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono mantiene su tendencia estructural ascendente. Más allá de las oscilaciones meteorológicas de corto plazo, la acumulación de gases de efecto invernadero continúa siendo el factor dominante del calentamiento de largo plazo y de la creciente retención de energía en el sistema terrestre.

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Hielo polar

La transición estacional obliga a seguir especialmente el Ártico después del mínimo anual del hielo marino, mientras la Antártida avanza hacia su máximo estacional. Observaciones recientes también refuerzan la atención sobre la aceleración de glaciares y su contribución acumulativa a la pérdida de hielo polar.

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Incendios

La temporada boreal deja una señal importante de exposición al fuego, particularmente después de periodos cálidos y secos en distintas zonas de Europa y Norteamérica. La humedad de los combustibles, el viento y las anomalías térmicas seguirán determinando la evolución regional del riesgo durante el otoño.

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Sequías

Los déficits acumulados de humedad del suelo siguen siendo relevantes en territorios europeos después de un verano con marcados contrastes hídricos. El Niño añade una redistribución global de la precipitación que puede aliviar algunas regiones mientras eleva la probabilidad de déficit en otras.

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Tormentas y extremos

La cuenca oriental y central del Pacífico continúa bajo especial vigilancia después de una temporada ciclónica muy activa. Los sistemas tropicales pueden producir impactos mucho más allá de sus centros mediante oleaje, lluvias intensas, inundaciones y transporte de humedad hacia regiones continentales.

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Ciclo del agua

La señal hídrica mundial permanece heterogénea. El calentamiento aumenta la capacidad atmosférica para transportar humedad, mientras El Niño desplaza corredores de precipitación. La consecuencia puede ser la coexistencia de lluvias extremas, crecidas rápidas y déficits persistentes en regiones relativamente próximas.

📡 Señal planetaria destacada

El Niño entra en octubre como una de las principales variables del sistema Tierra. Su fortalecimiento modifica circulación atmosférica, lluvias y temperaturas desde el Pacífico tropical hacia regiones alejadas mediante teleconexiones. La señal adquiere especial importancia porque actúa sobre océanos y una atmósfera que ya presentan un elevado contenido térmico.

🔭 Perspectiva · próximos 7–14 días

La vigilancia debe concentrarse en la actividad tropical del Pacífico, episodios de precipitación intensa, evolución de déficits hídricos y anomalías térmicas regionales. Octubre representa además un periodo de transición rápida en latitudes medias, por lo que irrupciones frías pueden coexistir con episodios cálidos persistentes. Las señales de El Niño continuarán condicionando el patrón general sin determinar por sí solas cada evento meteorológico.

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El plancton del Atlántico muestra deterioro ambiental por el cambio climático


Una investigación basada en más de seis décadas de registros y datos satelitales detectó cambios en hábitats pelágicos del Atlántico nororiental asociados al calentamiento del agua, la caída del pH y alteraciones en nutrientes.


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz


El plancton del Atlántico nororiental está disminuyendo y ninguna zona de mar abierto evaluada en esa región alcanzó un buen estado ambiental. La investigación relacionó el deterioro con el calentamiento del mar, cambios en los nutrientes, la caída del pH y alteraciones en la mezcla de las aguas.

El análisis reunió 23 conjuntos de datos de plancton aportados por 13 instituciones de investigación, junto con observaciones satelitales. La evaluación cubrió una franja que va desde Portugal hasta Noruega e incluye el Mar del Norte, una de las áreas marinas más estudiadas y presionadas de Europa occidental.

Una evaluación de seis décadas en el Atlántico nororiental

El trabajo, publicado en Ecological Indicators, fue liderado por la Universidad de Plymouth con participación de un consorcio de universidades europeas, organizaciones científicas y agencias ambientales. Los investigadores aplicaron el marco de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina de la Unión Europea y del Reino Unido para evaluar hábitats pelágicos.

Estos hábitats corresponden a regiones de aguas abiertas dominadas por el plancton. Su estado es decisivo para comprender la salud del océano, porque el plancton sostiene redes alimentarias marinas, participa en el ciclo del carbono y alimenta a especies de importancia ecológica y pesquera.

La presión sobre los océanos frente al cambio climático se expresa en procesos físicos, químicos y biológicos que actúan de forma combinada, desde el calentamiento hasta la acidificación y la pérdida de oxígeno.

Ninguna zona evaluada alcanzó buen estado ambiental

El estudio clasificó seis combinaciones de hábitat y región como “No buenas”, tres como “Inciertas” y una como “Sin evaluar” por falta de datos. A escala regional, los mares celtas, el golfo de Vizcaya y la costa ibérica recibieron la calificación de “No buenos”, mientras que el Gran Mar del Norte quedó en la categoría de “Incierto”.

El peor panorama apareció en los hábitats de la plataforma continental. Allí se detectaron con mayor claridad cambios en las comunidades planctónicas, descensos en la biomasa de fitoplancton y reducción de la abundancia de zooplancton.

El fitoplancton produce aproximadamente la mitad del oxígeno que respiran las personas. Además, el plancton en conjunto sostiene la alimentación de numerosas especies, desde peces hasta ballenas y tiburones peregrinos, y participa en procesos de captura y regulación del carbono oceánico.

Calentamiento, nutrientes y caída del pH

Los investigadores identificaron varios factores asociados con el deterioro observado: aumento de la temperatura de la superficie del mar, modificaciones en las condiciones de nutrientes, disminución del pH y cambios en la mezcla oceánica.

La caída del pH refleja un proceso de acidificación que puede afectar a organismos sensibles y alterar interacciones dentro de la red trófica marina. Este fenómeno ya ha sido vinculado con cambios en el fitoplancton y en el ciclo global del carbono, como muestran investigaciones sobre fitoplancton y acidificación oceánica.

La alteración de la mezcla de las aguas también puede modificar la disponibilidad de nutrientes en la superficie. Si cambia la forma en que el océano transporta calor, nutrientes y gases, se alteran las condiciones que permiten sostener comunidades planctónicas estables.

Un indicador clave para la salud marina

La autora principal, Abigail McQuatters-Gollop, profesora de Conservación Marina en la Universidad de Plymouth, subrayó la importancia del plancton para la vida oceánica y para el ciclo del carbono. Su evaluación muestra que estos organismos microscópicos siguen infravalorados pese a su papel central en el funcionamiento del planeta.

El trabajo también se apoyó en el marco de OSPAR, el Convenio sobre los Mares Regionales del Atlántico Nororiental, y en el Informe sobre el Estado de Calidad de OSPAR 2023. En total, la investigación reunió aportes de unos 40 expertos en plancton.

La necesidad de observar mejor el océano coincide con otros llamados científicos a reforzar la investigación oceánica, especialmente ante cambios rápidos que afectan ecosistemas, pesca, costas y estabilidad climática.

Los investigadores piden reducir emisiones y mejorar el monitoreo

El estudio sostiene que la medida más importante para proteger el funcionamiento de los hábitats pelágicos es mitigar el cambio climático mediante la reducción global de emisiones de carbono. También reclama acciones más enérgicas para disminuir la contaminación por nutrientes, especialmente por nitrógeno.

Los autores proponen que futuras evaluaciones incorporen series de datos de plancton a largo plazo más completas, mayor cobertura de zonas costeras y estuarinas, y nuevas tecnologías como imágenes automatizadas y ADN ambiental.

La información de largo plazo es clave porque el océano ha absorbido una parte sustancial del exceso de calor y del dióxido de carbono generado por las actividades humanas. Esa función climática, sin embargo, tiene límites y puede debilitarse si los ecosistemas marinos pierden estabilidad, como advierten estudios sobre el sumidero de carbono oceánico.

Fuente(s) referenciales

Infobae