Un estudio de Woods Hole identifica una entrada anómala de aguas frías y poco salinas entre 2023 y 2024 que modificó la temperatura oceánica, retrasó la llegada de especies comerciales y provocó pérdidas en el noreste de Estados Unidos.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Una entrada extraordinaria de agua fría y relativamente dulce procedente del norte del Atlántico alteró las condiciones oceánicas y la distribución de especies pesqueras frente a la costa oriental de Estados Unidos durante 2023 y 2024. Una investigación encabezada por la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) identificó el desplazamiento de esta masa de agua hacia el sur y documentó sus consecuencias ambientales y económicas, especialmente para la pesca de calamares.
El estudio, publicado en octubre de 2026 en la revista científica Journal of Geophysical Research: Oceans, revela que las temperaturas superficiales de amplias zonas de la plataforma y el talud continental fueron entre 2,8 y 5 grados Celsius inferiores al promedio de los veinte años anteriores. Los investigadores también registraron una disminución de la salinidad, una señal que ayudó a reconocer la llegada de aguas procedentes de latitudes más septentrionales.
La anomalía afectó las aguas comprendidas entre Nueva Inglaterra y la región del Atlántico Medio estadounidense. En ese espacio, la combinación de corrientes cálidas y frías determina buena parte de las condiciones que encuentran peces, calamares y otras especies marinas.
Los resultados muestran que incluso en un océano sometido a una tendencia general de calentamiento pueden producirse episodios regionales de enfriamiento capaces de reorganizar temporalmente los ecosistemas y las actividades económicas vinculadas al mar.
Una masa de agua procedente del norte cambió las condiciones oceánicas
La investigación fue dirigida por Glen Gawarkiewicz, científico principal de Woods Hole, quien estudia desde hace años la circulación oceánica de la costa noreste de Estados Unidos.
En esa región existe una interacción constante entre aguas relativamente frías y poco salinas que avanzan desde el norte y aguas más cálidas y saladas asociadas con la influencia de la Corriente del Golfo.
La posición y la intensidad de estas masas de agua cambian con el tiempo. Cuando se modifica su equilibrio, pueden producirse variaciones importantes en la temperatura y la salinidad de la plataforma continental.
Durante 2023 y 2024, el aporte de agua fría adquirió una intensidad suficiente para generar una anomalía destacada en los registros oceanográficos.
Los investigadores consideran que la masa de agua probablemente se originó en el mar de Labrador y en la región de los Grandes Bancos de Terranova, antes de desplazarse hacia el sur siguiendo la plataforma continental.
El fenómeno guarda relación con la complejidad de la circulación del Atlántico Norte y los desplazamientos de la Corriente del Golfo, aunque corresponde a un episodio contemporáneo y regional, distinto de las grandes reorganizaciones oceánicas identificadas en los registros paleoclimáticos.
Los autores señalan que una posible desviación hacia el sur de la Corriente del Golfo y cambios en los patrones de viento del sur del mar de Labrador pudieron facilitar el avance de aguas septentrionales.
Sin embargo, todavía no es posible determinar qué proporción del episodio se debió a cada uno de esos mecanismos.
Los registros de los pescadores ayudaron a detectar el fenómeno
Una característica destacada de la investigación fue la colaboración entre científicos y trabajadores de la pesca comercial.
El equipo analizó cinco conjuntos de datos, entre ellos once años de perfiles oceanográficos obtenidos por embarcaciones pesqueras activas mediante una colaboración con la Commercial Fisheries Research Foundation, de Rhode Island.
Estas mediciones permitieron examinar la evolución de la temperatura y otras características del agua a distintas profundidades, aportando información complementaria a los registros científicos convencionales.
La participación de las embarcaciones fue especialmente valiosa porque los pescadores recorren habitualmente sectores del océano donde las condiciones pueden cambiar rápidamente.
Además de aportar mediciones, sus observaciones permitieron identificar modificaciones en los períodos habituales de llegada de distintas especies.
Noelle Olsen, bióloga investigadora principal de la fundación, explicó que varios capitanes habían observado cambios difíciles de conciliar con sus experiencias anteriores.
Durante 2021 y 2022, por ejemplo, algunos pescadores encontraban grandes especies deportivas, como el atún rojo, cerca de Block Island. En cambio, durante la primavera de 2024, determinadas especies comerciales aparecieron con retrasos de hasta cinco semanas o no realizaron sus desplazamientos estacionales habituales.
Estas observaciones ayudaron a relacionar los cambios experimentados en las capturas con las anomalías físicas registradas en el océano.
Los calamares llegaron tarde y disminuyeron las capturas
Uno de los impactos más evidentes se produjo en la pesquería del calamar de aleta larga, una actividad comercial importante para el sur de Nueva Inglaterra.
Normalmente, estos calamares comienzan a aparecer en la región durante mayo y mantienen su presencia a lo largo de junio y julio.
En 2024, sin embargo, los investigadores documentaron que no llegaron hasta agosto, modificando considerablemente el calendario habitual de la actividad pesquera.
Los datos de desembarques comerciales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) muestran que las capturas de calamar de aleta larga en el noreste disminuyeron un 25,6 % entre 2023 y 2024.
Esta reducción representó aproximadamente 10 millones de libras, equivalentes a 4,5 millones de kilogramos, mientras que el valor comercial de la pesquería descendió en 6,5 millones de dólares.
Las cifras reflejan la magnitud económica del cambio, aunque no permiten atribuir automáticamente toda la disminución de las capturas al enfriamiento. Los desembarques también pueden depender del esfuerzo pesquero, la disponibilidad del recurso y otros factores.
El estudio documenta, no obstante, una coincidencia temporal y ambiental importante entre la llegada de las aguas frías y las alteraciones observadas por los pescadores.
La experiencia también pone de manifiesto que los cambios oceanográficos pueden repercutir sobre las economías costeras incluso cuando no provocan daños físicos visibles, como los asociados con tormentas o inundaciones.
Algunas especies de aguas frías recuperaron presencia
El episodio no produjo los mismos efectos sobre todos los recursos marinos.
Mientras las capturas de calamares de aleta larga y aleta corta disminuyeron, algunas especies adaptadas a condiciones más frías, como determinadas caballas, mostraron una recuperación después de varios años de descenso.
Esta respuesta desigual es coherente con la importancia de la temperatura del agua para la distribución de los organismos marinos.
Cada especie posee determinados intervalos térmicos favorables para su alimentación, reproducción y desplazamiento. Cuando cambian las condiciones, los animales pueden modificar sus rutas migratorias, adelantar o retrasar su llegada a una región o concentrarse en áreas diferentes.
En el Atlántico noroccidental, estos procesos ocurren sobre una plataforma continental donde interactúan masas de agua de orígenes distintos.
El nuevo estudio muestra que esa interacción puede generar cambios ecológicos importantes en períodos relativamente breves.
La investigación también complementa el conocimiento sobre las anomalías frías del Atlántico Norte, aunque los autores no equiparan el pulso de 2023-2024 con la persistente región de enfriamiento situada al sur de Groenlandia e Islandia.
Se trata de fenómenos que deben analizarse según su ubicación, duración y mecanismos físicos particulares.
La Corriente del Golfo pudo favorecer el avance del agua fría
Los investigadores consideran que el desplazamiento de las grandes corrientes oceánicas pudo desempeñar un papel importante en el episodio.
La Corriente del Golfo transporta aguas cálidas hacia latitudes más elevadas del Atlántico. Su trayectoria influye sobre las condiciones del océano abierto y sobre la interacción con las aguas de la plataforma continental norteamericana.
Una modificación relativamente pequeña de su posición puede cambiar la influencia de las masas de agua cálidas y frías sobre determinadas regiones costeras.
Paula Fratantoni, responsable de la rama de Oceanografía del Centro de Ciencias Pesqueras del Nordeste de NOAA y coautora del estudio, destacó la necesidad de examinar estos acontecimientos dentro de la circulación del conjunto de la cuenca atlántica.
Según la investigadora, los procesos que ocurren frente a la costa noreste estadounidense están conectados con cambios oceánicos de mayor escala, por lo que no pueden interpretarse únicamente a partir de observaciones locales.
El posible desplazamiento de la Corriente del Golfo hacia el sur, combinado con alteraciones del viento sobre el mar de Labrador, constituye una explicación plausible para el avance de la masa de agua fría.
Sin embargo, los científicos reconocen que aún deben determinar la importancia relativa de ambos factores.
La investigación aporta así una evidencia adicional de que los cambios en la circulación oceánica pueden modificar la distribución del calor y producir consecuencias ambientales relevantes, tanto en escalas temporales recientes como en registros geológicos mucho más antiguos.
Una señal regional que no contradice el calentamiento global
El enfriamiento registrado durante 2023 y 2024 no significa que el Atlántico Norte en su conjunto haya entrado en una fase de descenso sostenido de temperatura.
El episodio corresponde a una anomalía regional asociada con el transporte de una masa de agua fría y menos salina.
Los océanos presentan una considerable variabilidad espacial y temporal. Mientras determinadas zonas experimentan calentamiento intenso, otras pueden registrar descensos transitorios de temperatura debido a cambios en las corrientes, los vientos y la mezcla de aguas.
Por ello, los investigadores distinguen entre las tendencias climáticas de largo plazo y las variaciones regionales que pueden desarrollarse durante meses o años.
El estudio tampoco establece que el calentamiento global haya causado directamente el pulso frío observado. Su objetivo principal fue reconstruir el movimiento de la masa de agua y documentar sus efectos sobre las condiciones oceanográficas y las pesquerías.
Esta distinción resulta esencial para interpretar correctamente un fenómeno que combina procesos físicos, respuestas ecológicas y consecuencias económicas.
La colaboración científica puede mejorar la vigilancia de las pesquerías
Una de las conclusiones prácticas de la investigación es la utilidad de mantener sistemas de observación capaces de detectar cambios rápidos en el océano.
Los registros obtenidos durante once años por embarcaciones comerciales aportaron información que permitió reconstruir el episodio de enfriamiento y relacionarlo con las observaciones de los pescadores.
Los científicos consideran que esta cooperación puede mejorar la comprensión de las anomalías oceanográficas y ayudar a identificar con mayor anticipación las condiciones que afectan a los recursos marinos.
Para las comunidades pesqueras, conocer la evolución de la temperatura, la salinidad y las corrientes puede contribuir a interpretar cambios en la presencia de especies y en los calendarios de captura.
Sin embargo, anticipar estos acontecimientos sigue siendo complejo porque depende de interacciones entre procesos atmosféricos y oceánicos que todavía presentan incertidumbres.
El episodio de 2023-2024 muestra que una alteración en la circulación del Atlántico puede trasladarse desde regiones septentrionales hasta las aguas utilizadas por la pesca comercial estadounidense, modificando en poco tiempo las condiciones ambientales de extensas zonas.
La investigación refuerza la necesidad de combinar observaciones oceanográficas continuas con el conocimiento de quienes trabajan diariamente en el mar para comprender mejor la respuesta de los ecosistemas a las variaciones de la circulación oceánica.
Fuentes referenciales:
Journal of Geophysical Research: Oceans — The Cold Fresh Pulse in the Northwest Atlantic in 2023/2024
Woods Hole Oceanographic Institution — How a cold pulse in the Northwest Atlantic reshaped East Coast fisheries




