El Servicio Geológico Colombiano corrigió la estimación preliminar de 5,4 y situó el foco a 149 kilómetros de profundidad, cerca de Los Santos
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Un sismo de magnitud 5,1 se registró este miércoles 26 de agosto de 2026 en Colombia y fue percibido en varias regiones del país. El Servicio Geológico Colombiano situó el epicentro cerca del municipio de Los Santos, en el departamento de Santander, y calculó una profundidad de 149 kilómetros.
El movimiento ocurrió a las 11:45 de la mañana, hora local. El reporte preliminar le había asignado una magnitud de 5,4 y una profundidad de 161 kilómetros, pero estos parámetros fueron ajustados posteriormente con la información obtenida por la Red Sismológica Nacional.
La sacudida fue sentida en ciudades como Bucaramanga, Bogotá y Tunja, donde se realizaron evacuaciones preventivas en diferentes edificios. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres activó el monitoreo con autoridades territoriales para verificar posibles afectaciones.
El boletín actualizado redujo la magnitud a 5,1
Los parámetros iniciales de un terremoto se calculan automáticamente a partir de las primeras señales recibidas por las estaciones sismológicas. A medida que llegan nuevos registros, los especialistas revisan la ubicación, la magnitud y la profundidad para publicar una solución más precisa.
Por esa razón, la estimación inicial de magnitud 5,4 no debe considerarse el valor definitivo. El boletín actualizado del Servicio Geológico Colombiano estableció una magnitud de 5,1 y una profundidad de 149 kilómetros.
La diferencia entre ambos valores no implica que el sismo haya perdido energía después de ocurrido. Representa una revisión técnica basada en más información instrumental y en un procesamiento más completo de las ondas detectadas.
El epicentro fue ubicado en las cercanías de Los Santos, a pocos kilómetros de Jordán y Aratoca. El municipio forma parte de una de las zonas con mayor actividad sísmica de Colombia y registra movimientos con mucha frecuencia.
La profundidad permitió que el temblor se sintiera a gran distancia
El hipocentro es el punto dentro de la Tierra donde comienza la ruptura, mientras que el epicentro corresponde a su proyección sobre la superficie. En este caso, el foco estuvo a una profundidad considerable, dentro de la categoría de sismos de profundidad intermedia.
Los eventos profundos suelen distribuir su energía por un territorio extenso. Aunque la sacudida puede ser menos concentrada alrededor del epicentro que la producida por un sismo superficial equivalente, las ondas encuentran condiciones para propagarse y ser percibidas en ciudades distantes.
Este comportamiento ayuda a explicar los reportes procedentes de diferentes departamentos. La percepción en cada localidad depende además de la distancia, el tipo de suelo, la altura del edificio, las características de la construcción y la ubicación de las personas en el momento del movimiento.
La relación entre profundidad, magnitud y daños también fue examinada al comparar los mecanismos de los terremotos ocurridos en Colombia y Venezuela. Dos eventos de magnitud semejante pueden producir efectos muy diferentes cuando varían la profundidad, la geología y la vulnerabilidad de las edificaciones.
Los Santos forma parte del Nido Sísmico de Bucaramanga
La actividad frecuente de Santander se relaciona con el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, una concentración de terremotos intermedios localizada bajo la región. Los Santos aparece repetidamente como referencia epicentral en los boletines del Servicio Geológico Colombiano.
En esa zona se registran numerosos movimientos cada día, la mayoría de magnitud baja y sin efectos perceptibles para la población. Los eventos moderados destacan porque pueden sentirse en una superficie mucho mayor y generar evacuaciones preventivas.
El sismo de este miércoles no debe interpretarse automáticamente como una réplica del terremoto ocurrido el 10 de agosto cerca de San José del Palmar, en Chocó. Para determinar una relación entre dos eventos no basta con su cercanía temporal: deben analizarse la ubicación de los focos, las estructuras tectónicas involucradas y los cambios de tensión producidos en las rocas.
El terremoto de Chocó se vinculó con la placa de Nazca durante su descenso bajo la placa Sudamericana. El evento de Los Santos pertenece a una región sismológica diferente y habitual, por lo que cualquier conexión requeriría un análisis específico del Servicio Geológico Colombiano.
Autoridades verifican reportes en zonas urbanas y rurales
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que su sala de crisis mantenía comunicación con las autoridades locales para recopilar información. Las primeras evaluaciones se concentraron en viviendas, edificios públicos, vías y servicios esenciales.
En Bogotá, Bucaramanga y Tunja se realizaron desalojos preventivos después de la sacudida. Estas evacuaciones permiten revisar inmuebles cuando existen señales de daño, pero deben ejecutarse con orden para evitar caídas, aglomeraciones y accidentes en escaleras.
El alcalde de Los Santos, Diego Armando Mendoza, indicó que algunos habitantes de sectores rurales comunicaron posibles daños estructurales. Esos avisos requerían inspección directa para establecer su extensión y confirmar si las edificaciones podían seguir ocupadas de forma segura.
Al momento de los primeros balances no se había informado oficialmente sobre víctimas asociadas con el sismo. La evaluación permanecía abierta, por lo que las autoridades pidieron atender únicamente los reportes de organismos públicos y evitar difundir imágenes o cifras sin verificar.
La magnitud no determina por sí sola el nivel de daño
La magnitud expresa la energía liberada en el origen del terremoto y se representa mediante un único valor para cada evento. La intensidad, en cambio, describe cómo se sintió la sacudida y qué efectos produjo en un lugar concreto, por lo que puede variar entre ciudades y barrios.
Un sismo de magnitud moderada puede ocasionar daños si es superficial, ocurre cerca de una población vulnerable o afecta construcciones sin resistencia adecuada. Un evento más profundo puede sentirse en un área amplia, pero producir aceleraciones menores en la superficie próxima al epicentro.
También influyen las condiciones del terreno. Los sedimentos blandos pueden amplificar determinadas ondas, mientras que las laderas inestables aumentan la posibilidad de desprendimientos. La calidad de las construcciones y el cumplimiento de las normas sismorresistentes son determinantes para reducir las consecuencias.
La experiencia de Armenia y su reconstrucción basada en criterios de riesgo sísmico mostró cómo la planificación urbana, las normas técnicas y los simulacros pueden limitar los daños incluso cuando una ciudad está expuesta a movimientos fuertes.
Los terremotos no pueden predecirse con fecha y hora
La sismología permite reconocer fallas activas, estimar amenazas y registrar movimientos en tiempo real, pero no puede anticipar con precisión cuándo y dónde ocurrirá el próximo terremoto ni cuál será su magnitud.
Un aumento de pequeños sismos tampoco constituye por sí solo una señal segura de que se aproxima un evento mayor. Los especialistas necesitan analizar secuencias, mecanismos focales, deformación y contexto tectónico antes de interpretar cualquier cambio en la actividad.
Los sistemas de alerta temprana tampoco predicen terremotos. Detectan las primeras ondas después de iniciada la ruptura y, cuando las condiciones lo permiten, envían una advertencia antes de la llegada de las ondas más intensas a lugares alejados.
Noticias de la Tierra explicó anteriormente los alcances y límites de las alertas sísmicas tempranas, que pueden ofrecer segundos para activar protocolos, pero no sustituyen la construcción segura ni la preparación comunitaria.
Qué hacer durante y después de una sacudida
Durante un sismo, las personas que se encuentren dentro de un edificio deben protegerse de objetos que puedan caer, alejarse de ventanas y seguir las rutas definidas por la administración o las autoridades. Correr hacia las escaleras mientras continúa el movimiento puede aumentar el riesgo de lesiones.
Después de la sacudida conviene revisar posibles fugas de gas, daños eléctricos, grietas nuevas y desprendimientos. Si un inmueble presenta columnas fracturadas, inclinaciones, ruidos inusuales o daños visibles en elementos estructurales, no debe reocuparse hasta recibir una evaluación competente.
En zonas de ladera deben vigilarse movimientos del terreno y caída de rocas. Las líneas telefónicas deben reservarse para situaciones necesarias, mientras los mensajes de texto pueden facilitar la comunicación cuando las redes están congestionadas.
El Servicio Geológico Colombiano dispone de un formulario para que la ciudadanía comunique dónde y cómo sintió el movimiento. Estos reportes no sustituyen las mediciones instrumentales, pero ayudan a elaborar mapas de intensidad y comprender la distribución de los efectos.
La reducción del riesgo depende de edificaciones sismorresistentes, revisión de estructuras vulnerables, planes familiares y simulacros. Como detalla una guía sobre por qué los terremotos no pueden evitarse ni predecirse con exactitud, la prevención se concentra en limitar sus consecuencias y mejorar la capacidad de respuesta.
Fuentes referenciales:
Infobae
Servicio Geológico Colombiano
El País




