Las guardianas y guardianes del Tecomapa


Por José Armando González

@jag_ojeda


Un gigante de madera de casi 400 años, un árbol de genízaro que ha visto pasar siglos de historia, custodia hoy un río que resiste en el norte del departamento de Chinandega, al occidente de Nicaragua.

A sus pies, la comunidad de La Danta, a 15 kilómetros del municipio de Somotillo, lucha para que los nacientes que dan vida al Tecomapa no se conviertan en un recuerdo de arena y piedra, como ya ocurre con otros ríos del Corredor Seco de Nicaragua.

En el Corredor Seco, donde el sol de marzo no da tregua, los habitantes de La Danta —256 familias— han transformado la pérdida en acción. Lo que hace dos décadas era un caudal que obligaba a los transeúntes a desvestirse para cruzar nadando, hoy es apenas un hilo de agua que resiste. Y son ellos, las y los danteños, quienes se han convertido en sus guardianes.

La gestión comunitaria

La historia de esta comunidad está ligada a la naturaleza. Celso Olivas, líder comunitario, relata que el nombre proviene de una pareja de dantos que habitaba estas montañas vírgenes cuando las primeras familias llegaron en 1870. Hoy, aunque esta especie solo se ve montaña adentro, según los lugareños, el espíritu de protección permanece.

Para Olivas, proteger los árboles antiguos es un privilegio y una misión. La comunidad aún recuerda cómo el huracán Mitch, en 1998, barrió con gran parte del bosque: guanacaste, cedros y pochotes centenarios. Pero la comunidad decidió cuidar el «rebrote» con “charlas en la escuela, visitas casa a casa, limpieza del río y el compromiso de sus líderes, logrando que el paisaje recupere su verdor”.

La supervivencia del Tecomapa no es obra del azar, adoptaron un modelo de autogestión comunitaria que combina saberes ancestrales con técnicas modernas: el sistema Quesungual y la delimitación de áreas específicas para la captación de carbono. Gracias a ello, las fuentes de agua mantienen su flujo incluso en el pico del verano, cuando otras comunidades ven secarse sus pozos artesanos.

Daniel Paredes, responsable de la Unidad Ambiental de la Alcaldía de Somotillo, reconoce la magnitud del desafío: «hace 20 años yo vi el Tecomapa con agua y me da tristeza el cambio». Sin embargo, destaca la ventaja de que el río nazca en el mismo municipio, lo que facilita la coordinación entre comunitarias/os, Comités de Agua Potables y Saneamiento y el nuevo Comité de la Cuenca del Río Tecomapa; este último certificado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el gobierno municipal.

“Estamos trabajando con los comités de agua y con el comité de cuenca para poder involucrarnos todos, tener un buen manejo integrado de la cuenca y así garantizar algo para el futuro”, añade.

El relevo generacional

En el Día Mundial del Agua, más de 100 niños y niñas de la Escuela Maura Juárez llenaron el ambiente con sus dibujos, quienes participaron de charlas educativas sobre la importancia del recurso hídrico, junto a la «gotita Anita».

Ese mismo día, 35 personas, entre pobladores, integrantes del Comité de Cuenca, la Brigada Contra Incendio La Danta, la ANA, la Alcaldía de Somotillo, la Delegación del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARENA), la delegación del Ministerio de Educación (MINED), el 2do Comando Regional del Ejército de Nicaragua, EOS Internacional y Amigos de la Tierra España; realizaron una jornada de limpieza a lo largo de la ribera del río, encontrando plásticos, latas, llantas y otros desechos que afectan el río.

El mensaje fue claro: la educación ambiental es la única forma de garantizar que las futuras generaciones no solo vean el río en fotografías o dibujos.

Trabajo articulado

La conservación se percibe a simple vista. A orillas del río, el verde de las hojas y la sombra de ceibas y cedros acompañan a quienes recolectaron los desechos. Mujeres lavan ropa o acarrean agua para uso doméstico, mientras otros vecinos utilizan el río para dar de beber al ganado.

Mientras el Tecomapa sigue fluyendo, las/os danteñas/os dan una lección: no se trata solo de salvar un ecosistema, sino de asegurar el agua y vida para comunidades enteras. Es necesario trabajar articuladamente para garantizar una gestión integrada de las unidades hidrográficas Tecomapa y El Arenal – El Hubuto, en los municipios de Somotillo y San Francisco del Norte respectivamente.

La gestión de cuencas en el norte de Chinandega, está siendo apoyada por Amigas da Terra Galicia, ADENOCH y Amigos de la Tierra España, con fondos de la Xunta de Galicia.


José Armando González es colaborador destacado de Noticias de la Tierra

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