Hallan vida microbiana en las profundidades oceánicas alimentada por gases de azufre


En la fosa de Atacama, frente a Antofagasta (Chile), científicos identifican un ecosistema único a 2,5 km de profundidad sin presencia de metano


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Raúl Méndez C.


A más de dos kilómetros bajo la superficie del océano, en un entorno extremo donde la luz no llega y las condiciones son hostiles para la mayoría de las formas de vida, un grupo de investigadores ha identificado un ecosistema microbiano que desafía las ideas tradicionales sobre los límites de la vida en la Tierra. El hallazgo se produjo en la fosa de Atacama, frente a la costa de Antofagasta, en Chile, y revela la existencia de microorganismos que prosperan gracias a la presencia de gases ricos en azufre.

Este descubrimiento, liderado por el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), pone de relieve la capacidad de la vida para adaptarse a condiciones extremas y abre nuevas perspectivas sobre los procesos biológicos que ocurren en el fondo marino. Lo que hace especialmente singular a este entorno es la ausencia de metano, un componente habitual en sistemas similares, lo que lo convierte en un escenario científico de gran interés.

Un ecosistema oculto en las profundidades

La investigación describe una emanación situada a unos 2,5 kilómetros de profundidad, donde los gases de azufre emergen desde el subsuelo marino y alimentan una comunidad diversa de microorganismos. Estos organismos no dependen de la luz solar, como ocurre en la mayoría de los ecosistemas terrestres, sino que obtienen su energía a partir de reacciones químicas relacionadas con estos compuestos.

Este tipo de metabolismo, basado en la transformación de sustancias químicas, permite que la vida se desarrolle en condiciones donde otras formas de energía no están disponibles. En este entorno, los microorganismos desempeñan un papel fundamental en los ciclos biogeoquímicos, procesos que regulan la transformación de elementos químicos en la naturaleza.

La diversidad observada en esta comunidad microbiana indica que se trata de un sistema complejo, donde distintas especies interactúan y contribuyen al equilibrio del ecosistema. Cada una de ellas participa en diferentes etapas de los ciclos del azufre, lo que refuerza la idea de que incluso en ambientes extremos existe una organización biológica sofisticada.

Un entorno sin metano que desafía lo conocido

Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es la ausencia de metano en este sistema. En muchos ecosistemas profundos similares, este gas desempeña un papel clave como fuente de energía para los microorganismos. Sin embargo, en este caso, la comunidad microbiana se sostiene exclusivamente a partir de compuestos de azufre.

Esta particularidad convierte a la fosa de Atacama en un laboratorio natural único, donde es posible estudiar procesos biológicos distintos a los observados en otros entornos marinos profundos. La falta de metano obliga a los microorganismos a utilizar rutas metabólicas alternativas, lo que ofrece una oportunidad para comprender mejor la diversidad de estrategias que la vida puede adoptar.

Además, este tipo de sistemas puede aportar información relevante sobre cómo se originan y mantienen los ecosistemas en condiciones extremas, ampliando el conocimiento sobre los límites de la habitabilidad en la Tierra.

Implicaciones para la astrobiología

El descubrimiento tiene un impacto directo en el campo de la astrobiología, que busca entender las condiciones en las que podría existir vida fuera de nuestro planeta. La capacidad de los microorganismos para prosperar en ambientes sin luz y sin metano sugiere que la vida podría desarrollarse en otros mundos con características similares.

El hecho de que estos organismos dependan de reacciones químicas basadas en el azufre abre nuevas posibilidades para identificar entornos potencialmente habitables en otros cuerpos celestes. Este tipo de investigaciones contribuye a redefinir los criterios que se utilizan para buscar vida más allá de la Tierra.

El trabajo del Centro de Astrobiología pone de manifiesto que los océanos profundos del planeta siguen siendo una fuente de descubrimientos que pueden tener implicaciones mucho más allá de la geología o la biología marina.

Un avance en la comprensión de los ciclos naturales

Más allá de su relevancia para la exploración espacial, el hallazgo también aporta información valiosa sobre los procesos que regulan los ciclos químicos en la Tierra. Los microorganismos identificados desempeñan un papel activo en la transformación de compuestos de azufre, lo que influye en el equilibrio de estos elementos en el entorno marino.

Comprender cómo funcionan estos ciclos en condiciones extremas permite mejorar el conocimiento sobre el funcionamiento global del planeta. Aunque estos ecosistemas se encuentran en zonas remotas, sus procesos están conectados con dinámicas más amplias que afectan al sistema terrestre en su conjunto.

El estudio también resalta la importancia de explorar regiones poco conocidas del océano, donde aún pueden encontrarse sistemas biológicos que desafían las teorías existentes y amplían la comprensión de la vida.

La vida en los límites del planeta

La existencia de microorganismos capaces de sobrevivir y prosperar en condiciones tan extremas confirma que la vida es más resistente y adaptable de lo que se pensaba. En la oscuridad absoluta de la fosa de Atacama, estos organismos no solo sobreviven, sino que forman comunidades complejas y funcionales.

Este tipo de descubrimientos invita a reconsiderar los límites de la vida y a explorar con mayor profundidad los entornos que hasta ahora han sido poco estudiados. La combinación de condiciones geológicas únicas y procesos biológicos especializados convierte a este ecosistema en un punto clave para futuras investigaciones.

El hallazgo no solo amplía el conocimiento científico, sino que también refuerza la idea de que el planeta aún guarda secretos en sus regiones más inaccesibles. En este caso, la vida microbiana en las profundidades oceánicas ofrece una nueva perspectiva sobre cómo la naturaleza se adapta y evoluciona en los entornos más extremos.


Referencias

https://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-vida-microbiana-en-la-fosa-de-Atacama-alimentada-por-gases-de-azufre