Los bosques deforestados de Costa Rica vuelven a “cantar” tras décadas de regeneración


Un estudio liderado por científicos del ETH Zurich registró casi un millón de minutos de audio y encontró señales claras de recuperación de biodiversidad en paisajes restaurados


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

En la península de Nicoya, en Costa Rica, los bosques que durante décadas estuvieron marcados por la deforestación y el uso ganadero vuelven a mostrar señales de vida que pueden escucharse. Un estudio liderado por científicos del ETH Zurich utilizó monitoreo acústico a gran escala para evaluar si la recuperación de cobertura forestal también estaba acompañada por una recuperación de biodiversidad.

El equipo instaló grabadoras en 119 sitios y reunió 16.658 horas de audio, equivalentes a casi un millón de minutos de sonidos ambientales. Las grabaciones permitieron comparar paisajes degradados, bosques en regeneración natural, plantaciones y bosques protegidos de referencia.

Escuchar el bosque para medir su recuperación

La investigación se centró en los paisajes sonoros, es decir, la combinación de sonidos producidos por aves, insectos, lluvia, viento y otros elementos vivos o físicos del ecosistema. Este método permite observar cambios que no siempre son visibles al medir únicamente la cobertura vegetal.

Los resultados muestran que los bosques en regeneración dentro del programa costarricense de Pago por Servicios Ambientales se parecen acústicamente mucho más a los bosques protegidos que a los potreros degradados. En promedio, los sitios restaurados fueron 1,4 veces más similares a bosques maduros de referencia que a pastizales.

El hallazgo refuerza la importancia de mirar la restauración como un proceso ecológico completo, no solo como aumento de árboles. La recuperación de sonidos asociados a fauna y actividad biológica se vincula directamente con la regeneración natural de los bosques tropicales.

Costa Rica como laboratorio de restauración

Costa Rica es uno de los países más citados en el debate internacional sobre recuperación forestal. Después de décadas de pérdida de cobertura por expansión ganadera y agrícola, el país impulsó políticas de conservación, áreas protegidas y pagos a propietarios privados para mantener o recuperar bosques.

El estudio analizó precisamente si ese modelo había logrado algo más profundo que recuperar cobertura. Las grabaciones indican que en muchos sitios la actividad biológica también está regresando, especialmente en bosques que se han regenerado de forma natural durante varios años.

Este punto es relevante porque los bosques no solo almacenan carbono o retienen agua. También sostienen redes ecológicas complejas, refugian especies y ayudan a mantener procesos esenciales para la vida. Por eso, la recuperación acústica observada en Costa Rica se relaciona con el papel de los bosques como reguladores naturales del clima y la biodiversidad.

La biodiversidad también se oye al atardecer

Uno de los resultados más llamativos apareció durante el atardecer. En ese momento del día, los paisajes sonoros de los bosques restaurados fueron casi indistinguibles de los bosques protegidos. La coincidencia acústica sugiere que parte de la actividad de aves, insectos y otros organismos vuelve a organizarse con ritmos parecidos a los de ecosistemas más maduros.

La comparación con potreros degradados fue distinta. Allí, los sonidos asociados a una comunidad ecológica compleja fueron más limitados. Esa diferencia muestra que la regeneración forestal puede modificar de forma profunda el funcionamiento del paisaje, incluso cuando el bosque todavía no ha alcanzado todas las características de un ecosistema antiguo.

El estudio no afirma que todos los grupos de fauna hayan regresado por completo ni que cada bosque restaurado esté plenamente recuperado. Lo que muestra es una señal medible de avance: los ecosistemas restaurados vuelven a tener una estructura sonora más compleja.

Restaurar no es solo plantar árboles

La investigación también permite diferenciar entre tipos de recuperación. Los bosques que se regeneraron de forma natural dentro del programa de Pago por Servicios Ambientales mostraron señales acústicas más cercanas a los bosques protegidos. En cambio, los sistemas de plantación quedaron rezagados frente a esa recuperación sonora.

Este matiz es importante para las políticas de restauración. Plantar árboles puede ser útil en algunos contextos, pero no siempre reproduce la complejidad de un bosque que se recupera con procesos ecológicos activos, dispersión de semillas, retorno de fauna y sucesión natural.

En otros estudios, la presencia de animales también aparece como una pieza clave para la recuperación de los bosques, especialmente por su papel en la dispersión de semillas y la reconstrucción de funciones ecológicas. Esa relación ya se ha observado en investigaciones sobre cómo los animales impulsan la regeneración de los bosques tropicales.

Una herramienta para vigilar grandes paisajes

El monitoreo acústico ofrece una ventaja práctica: permite reunir datos de biodiversidad en áreas extensas sin depender únicamente de observaciones directas. En este caso, las grabadoras captaron miles de horas de actividad ambiental en distintos tipos de uso del suelo.

Con apoyo de herramientas computacionales, los investigadores compararon patrones de frecuencia, intensidad y ritmo sonoro entre sitios degradados, restaurados y protegidos. Esta aproximación ayuda a detectar señales de recuperación ecológica que pueden pasar inadvertidas en evaluaciones tradicionales.

La técnica no reemplaza por completo los inventarios de especies ni el trabajo de campo, pero puede complementar la vigilancia de programas de restauración. En un país como Costa Rica, donde gran parte de la conservación depende de propiedades privadas y pagos por servicios ambientales, medir resultados de forma amplia resulta clave.

Un bosque recuperado también necesita apoyo social

El estudio subraya que la recuperación observada no ocurre en el vacío. El programa costarricense de Pago por Servicios Ambientales depende de propietarios rurales que aceptan mantener o restaurar bosque en sus tierras. Esa decisión compite con presiones económicas, cambios en el valor del suelo y otros usos productivos.

Por eso, la recuperación de sonidos en los bosques también habla de una política pública sostenida durante décadas. Si los incentivos se debilitan o dejan de responder a las necesidades de las comunidades locales, la continuidad de estos procesos puede verse afectada.

La señal que llega desde Nicoya es concreta: cuando los paisajes degradados tienen tiempo, protección y condiciones adecuadas, la biodiversidad puede regresar de formas que se escuchan. El canto de aves, insectos y otros organismos no es solo una imagen poética, sino un indicador ecológico de que el bosque vuelve a funcionar.

Fuente(s) referenciales

Mongabay Latam – Bosques deforestados en Costa Rica vuelven a “cantar” tras décadas de regeneración