Estados Unidos flexibiliza límites a gases refrigerantes que aceleran el calentamiento global


Donald Trump anunció cambios sobre los HFC usados en refrigeradores y aires acondicionados, mientras la EPA defiende ahorros regulatorios y grupos ambientales advierten riesgos climáticos y económicos


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el jueves una flexibilización de las restricciones sobre los hidrofluorocarbonos, conocidos como HFC, un grupo de gases de efecto invernadero muy potentes que se utilizan habitualmente en refrigeradores, aires acondicionados y sistemas de refrigeración comercial. La decisión modifica el ritmo de transición hacia refrigerantes menos dañinos para el clima y reabre el debate sobre el equilibrio entre costos, regulación ambiental y responsabilidad climática.

La medida fue presentada en la Oficina Oval junto al administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, Lee Zeldin, y ejecutivos empresariales. Trump afirmó que las normas anteriores imponían requisitos costosos sobre refrigeradores y aires acondicionados, y sostuvo que los cambios no tendrían impacto ambiental negativo. Sin embargo, organizaciones ambientales y representantes del propio sector de refrigeración cuestionaron esa lectura.

Qué cambia con la decisión de la EPA

La administración estadounidense extenderá plazos para que supermercados y otras empresas eliminen gradualmente el uso de HFC, de acuerdo con la información difundida por la EPA. Además, modificará una norma de 2024 para excluir a todos los equipos de refrigeración usados en carretera para transportar mercancías de nuevos requisitos de control de fugas de estos gases.

Los HFC fueron introducidos en la década de 1990 como sustitutos de químicos que dañaban la capa de ozono. Con el tiempo, su uso se volvió problemático por otra razón: aunque no destruyen el ozono como los compuestos que reemplazaron, tienen un fuerte efecto de calentamiento global. Por eso, su reducción ha sido parte de la política climática internacional y de los planes regulatorios de varios países.

En Estados Unidos, la decisión se suma a una secuencia de cambios ambientales recientes que han puesto bajo presión el marco regulatorio federal. La discusión ya venía abierta tras la revocación de la base legal para regular gases de efecto invernadero, una medida que reconfiguró el alcance de la EPA frente a emisiones contaminantes.

La Casa Blanca habla de ahorro, pero el sector advierte otro efecto

La EPA afirmó que los cambios permitirían ahorrar 2.400 millones de dólares en costos regulatorios relacionados con estos gases, con la expectativa de que ese alivio se trasladara a consumidores. La administración presentó la medida como parte de una estrategia para reducir el costo de vida, especialmente en un contexto de preocupación por precios y gastos domésticos.

Pero la Asociación de Aire Acondicionado, Calefacción y Refrigeración, AHRI, ofreció una lectura distinta. Stephen Yurek, responsable de la organización, advirtió que extender los plazos de cumplimiento podría mantener o incluso aumentar la demanda de refrigerantes existentes mientras la oferta continúa reduciéndose bajo la ley AIM. Bajo esa lógica, los precios de los refrigerantes podrían subir en vez de bajar.

La diferencia entre el argumento oficial y la reacción sectorial muestra que el impacto económico de la flexibilización no es automático. Si la transición se retrasa pero el mercado sigue enfrentando menor oferta de refrigerantes antiguos, los costos de servicio, mantenimiento y recarga podrían aumentar para empresas y consumidores.

Los grupos ambientales alertan sobre retroceso climático

El Natural Resources Defense Council rechazó la decisión y la calificó como perjudicial para el clima y la economía. David Doniger, estratega senior de clima de la organización, afirmó que el cambio dañaría a consumidores, al clima y a la competitividad estadounidense en mercados emergentes de refrigerantes y tecnologías ambientalmente más seguras.

El punto central de la crítica es que los HFC tienen una alta capacidad de atrapar calor en la atmósfera. Aunque se usan en equipos cotidianos, su efecto climático puede ser considerable cuando ocurren fugas, mantenimiento deficiente o liberaciones durante la vida útil y disposición final de los equipos.

La advertencia coincide con el contexto internacional de emisiones en aumento. Informes recientes han mostrado que el mundo sigue enfrentando emisiones récord y riesgo de calentamiento peligroso, lo que vuelve más sensibles las decisiones que retrasan la reducción de gases de alta potencia climática.

Refrigeración, alimentos y precios: una relación más compleja

La administración Trump vinculó la flexibilización con la reducción de costos para consumidores. Sin embargo, David Ortega, economista de alimentos y profesor de la Universidad Estatal de Michigan, sostuvo que hay muy poco en esta decisión que ayude realmente a reducir los precios de los alimentos.

Ortega advirtió que la incertidumbre introducida en la industria, junto con los eventos climáticos extremos derivados del cambio climático, puede agravar la inflación alimentaria a largo plazo. También mencionó otros factores que pesan sobre los costos, como disputas comerciales, restricciones migratorias que provocan escasez de mano de obra y mayores precios de combustible asociados a la guerra de Irán.

La conexión entre clima, energía, alimentos y regulación es cada vez más visible. Las políticas ambientales no actúan aisladas: inciden en tecnologías, precios, cadenas de suministro y capacidad de adaptación. Estudios recientes sobre políticas climáticas y emisiones en países ricos han mostrado que la reducción de gases de efecto invernadero depende de marcos consistentes y suficientemente estrictos.

Un giro regulatorio con efectos más allá de los refrigeradores

El cambio sobre los HFC no se limita al mercado de refrigeradores y aires acondicionados. También afecta a supermercados, transporte refrigerado, logística de alimentos y equipos usados para mover mercancías sensibles a la temperatura. La exención para aparatos de refrigeración en carretera elimina nuevos requisitos de fugas para un segmento vinculado directamente con la cadena alimentaria.

Ese punto resulta importante porque las fugas de refrigerantes pueden convertir equipos cotidianos en fuentes de gases de alto impacto climático. En la práctica, los controles sobre fugas buscan reducir emisiones que no siempre son visibles para el consumidor, pero que sí cuentan dentro del balance climático.

Estados Unidos ya enfrenta señales de tensión en otros frentes de emisiones. En el sector energético, el repunte del carbón durante 2025 provocó un aumento de dióxido de carbono en centrales eléctricas, un fenómeno asociado a decisiones regulatorias, condiciones climáticas y precios de energía. Ese escenario fue analizado en el contexto del aumento de emisiones de centrales eléctricas en Estados Unidos.

La disputa entre costos inmediatos y riesgo climático

La flexibilización anunciada por Trump concentra una tensión recurrente en la política ambiental: reducir costos inmediatos o mantener reglas que empujen la transición hacia tecnologías menos contaminantes. La administración defiende que la medida aliviará cargas regulatorias; los críticos sostienen que puede elevar costos de refrigerantes, debilitar la innovación y aumentar el daño climático.

En el corto plazo, la decisión dará más margen a empresas que dependen de refrigerantes tradicionales. En el mediano plazo, puede generar incertidumbre para fabricantes, instaladores, supermercados y operadores logísticos que ya estaban adaptándose a normas más estrictas.

El caso muestra cómo un cambio aparentemente técnico en refrigeradores y aires acondicionados puede convertirse en una señal política de gran alcance. Los HFC son solo una parte del problema climático, pero su control representa uno de los campos donde la regulación puede producir reducciones concretas si se aplica con continuidad.

Fuente(s) referenciales

Phys.org: Trump eases curbs on planet-warming gases used in refrigerants