La expansión de septiembre de 2026 contrasta con la temporada más moderada de 2025, aunque la superficie afectada no mide por sí sola toda la pérdida de ozono
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
El agujero de ozono sobre la Antártida superó los 27 millones de kilómetros cuadrados durante septiembre de 2026. Los investigadores Hannah E. Kessenich, Annika Seppälä y Dan Smale sitúan su extensión en unos 27,4 millones de kilómetros cuadrados, una de las mayores observadas para estas fechas. El dato actualiza la medición de 25 millones de kilómetros cuadrados registrada el 12 de septiembre por el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS).
La superficie del agujero se define como el área donde la columna de ozono cae por debajo de 220 unidades Dobson. Por eso, una extensión excepcional no significa necesariamente que el agotamiento sea igual de profundo en toda la zona. Copernicus indicó a mediados de septiembre que otros indicadores, como el mínimo de ozono y el déficit de masa, se mantenían cerca de sus valores habituales.
Un vórtice frío favoreció la rápida expansión
El agujero antártico aparece durante la primavera austral dentro del vórtice polar, una circulación de vientos que mantiene relativamente aislado el aire sobre la región. Las temperaturas muy bajas permiten que se formen nubes estratosféricas polares. En sus partículas ocurren reacciones que activan sustancias capaces de destruir ozono cuando regresa la luz solar.
Según los investigadores, un vórtice especialmente fuerte y frío contribuyó al crecimiento temprano de este año. A finales de agosto, Copernicus ya calculaba una superficie de 15 millones de kilómetros cuadrados; el 12 de septiembre estimó 25 millones, alrededor de cinco millones por encima del promedio para esa fecha. La dinámica del vórtice también se ha examinado en investigaciones sobre las conexiones entre la circulación tropical y la estratosfera antártica.
Una temporada extensa no revierte la recuperación de largo plazo
El contraste con 2025 es marcado: aquella temporada terminó con un agujero relativamente pequeño y de corta duración. Como explica el balance de la recuperación observado tras 2025, la superficie y la profundidad pueden variar mucho entre años por las condiciones atmosféricas, incluso mientras disminuyen lentamente las sustancias que agotan la capa de ozono.
El Protocolo de Montreal ha reducido la presencia de esas sustancias en la estratosfera y sustenta la recuperación a largo plazo. Un estudio anterior encontró una señal atribuible a la disminución de los clorofluorocarbonos en la evolución de la capa de ozono antártica. El tamaño alcanzado en septiembre de 2026, por sí solo, no invalida esa tendencia.
Los autores consideran posible que el agujero permanezca amplio durante octubre y noviembre si persisten las condiciones actuales del vórtice. Se trata de una previsión sujeta a la evolución atmosférica. El balance de la temporada requerirá medir también su duración, el valor mínimo de ozono y el déficit total de masa una vez que el fenómeno comience a cerrarse.
Fuentes referenciales:
Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus: seguimiento del ozono
Copernicus: evolución del agujero antártico en septiembre de 2026
Hannah E. Kessenich, Annika Seppälä y Dan Smale, artículo difundido por Phys.org




