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08 DE NOVIEMBRE DE 2026 | OBSERVATORIO PLANETARIO

🌎 Panorama Planetario

Resumen ejecutivo. El sistema climático mundial llega a noviembre con señales de calentamiento excepcional en la atmósfera y los océanos. Copernicus confirmó que octubre de 2026 fue el octubre más cálido de su registro ERA5. El episodio de El Niño continúa intensificándose y modifica la distribución de lluvias, temperaturas y circulación atmosférica.

La situación no significa que todas las regiones experimenten calor o sequía simultáneamente. La variabilidad regional sigue siendo importante: pueden coexistir inundaciones, anomalías frías, déficit de precipitaciones y temperaturas excepcionalmente elevadas. El seguimiento debe combinar observaciones globales con avisos meteorológicos nacionales.

🌡️ TEMPERATURA GLOBAL

Octubre marca un máximo histórico

15,35 °C

La temperatura media mundial de octubre superó en 0,90 °C el promedio de 1991–2020 y en aproximadamente 1,75 °C el nivel preindustrial estimado para ese mes. Se trata de una anomalía mensual, no de la temperatura actual del planeta.

El calentamiento sostenido aumenta la energía disponible en el sistema climático, aunque sus efectos concretos dependen de la circulación atmosférica, la humedad y las características de cada territorio.

🌊 OCÉANOS

El océano mantiene temperaturas excepcionales

20,95 °C

La temperatura superficial media de los océanos extrapolares, entre 60°S y 60°N, alcanzó en octubre su valor más alto para ese mes. El Pacífico tropical presenta anomalías especialmente destacadas asociadas a El Niño.

El agua cálida favorece una mayor evaporación y puede alimentar precipitaciones intensas cuando coinciden otros factores atmosféricos. No permite, por sí sola, predecir la formación de una tormenta concreta.

🏭 CO₂ ATMOSFÉRICO

La acumulación continúa siendo decisiva

El dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante períodos prolongados y su acumulación constituye uno de los principales motores del calentamiento global. Las variaciones estacionales de concentración no deben confundirse con una reducción sostenida de emisiones.

Para interpretar la evolución es necesario comparar observaciones de estaciones de referencia, mediciones atmosféricas y estimaciones globales. Este panel no atribuye una concentración puntual al 8 de noviembre sin una serie diaria verificada.

🧊 HIELO POLAR

Persisten las anomalías en el Ártico

−9 %

La extensión media del hielo marino ártico durante octubre estuvo aproximadamente un 9 % por debajo de su referencia climatológica, según Copernicus. El dato representa una condición mensual, no una pérdida adicional ocurrida durante noviembre.

La evolución del hielo depende de temperaturas, vientos y circulación oceánica. Su vigilancia es esencial para comprender el intercambio de energía entre océano y atmósfera.

🔥 INCENDIOS

La vigilancia combina calor, humedad y vegetación

La probabilidad de propagación de incendios forestales aumenta cuando coinciden vegetación seca, viento y condiciones meteorológicas favorables para la combustión. Las anomalías térmicas detectadas por satélite requieren interpretación: algunas corresponden a incendios y otras a fuentes de calor distintas.

Para evaluar el riesgo real deben consultarse índices oficiales, restricciones locales y mapas actualizados. La presencia de un punto caliente no confirma automáticamente una emergencia forestal.

🏜️ SEQUÍAS

El déficit hídrico necesita seguimiento acumulado

Las sequías meteorológicas, agrícolas e hidrológicas pueden evolucionar a velocidades diferentes. Un episodio de lluvia puede mejorar temporalmente la humedad superficial sin recuperar los acuíferos, embalses o caudales afectados por déficits prolongados.

La vigilancia de noviembre debe combinar precipitación acumulada, humedad del suelo, evapotranspiración y reservas de agua. Las teleconexiones de El Niño pueden modificar los patrones regionales, pero no producen resultados idénticos en todos los países.

⛈️ FENÓMENOS EXTREMOS

La circulación atmosférica exige atención regional

Las lluvias intensas, los temporales de viento y las tormentas severas dependen de configuraciones atmosféricas de escala regional. Un océano cálido puede incrementar la disponibilidad de humedad, pero la intensidad de cada fenómeno requiere condiciones dinámicas específicas.

Los pronósticos probabilísticos y las alertas nacionales deben prevalecer sobre cualquier interpretación general. El seguimiento de cuencas, laderas y zonas costeras permite anticipar impactos secundarios.

📡 BALANCE DE OBSERVACIÓN

Los datos satelitales requieren validación

Los sensores orbitales permiten observar temperatura superficial, nubosidad, humedad, vegetación y extensión del hielo. Sin embargo, las imágenes aisladas pueden resultar engañosas cuando existen nubes, diferencias de resolución o limitaciones instrumentales.

La combinación de satélites, estaciones meteorológicas, boyas y modelos de reanálisis ofrece una representación más sólida del estado del sistema Tierra.

🌐 SEÑAL PLANETARIA DESTACADA

2026 se encamina a superar 1,5 °C en promedio anual

Copernicus estima que la anomalía térmica global de 2026 podría situarse entre 1,56 y 1,61 °C respecto al período preindustrial. El modelo considera prácticamente seguro que el año supere temporalmente ese umbral.

Es fundamental distinguir una superación anual del límite de calentamiento a largo plazo del Acuerdo de París, que se evalúa mediante promedios prolongados. El resultado previsto representa una señal importante de la trayectoria del calentamiento, no una declaración de que el objetivo internacional haya quedado formalmente incumplido por un único año.

🔭 PERSPECTIVA | 8–22 NOVIEMBRE

Próximos 7–14 días: seguimiento prioritario

Durante las próximas dos semanas conviene observar la evolución de El Niño, las anomalías de temperatura oceánica y los sistemas meteorológicos capaces de producir precipitaciones extremas. También será relevante vigilar la recuperación estacional del hielo ártico y las condiciones de humedad en regiones vulnerables a incendios o sequías.

Esta perspectiva identifica variables prioritarias de vigilancia; no constituye un pronóstico meteorológico localizado. Para anticipar impactos específicos deben utilizarse actualizaciones de servicios meteorológicos oficiales y centros regionales de alerta temprana.

Fuentes: Copernicus Climate Change Service, boletín de octubre de 2026; ECMWF/ERA5; Organización Meteorológica Mundial. Fecha editorial: 08/11/2026.
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La Amazonia podría perder más de un tercio de su cobertura forestal para finales de siglo

Un nuevo estudio de LMU estima que los cambios en el uso de la tierra junto con el cambio climático podrían conducir a la pérdida de hasta el 38% de la selva amazónica para fines del siglo XXI.


por la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich


La Amazonia es la selva tropical más grande del mundo. Sus 5,5 millones de kilómetros cuadrados constituyen un foco de diversidad de especies, un hogar para comunidades indígenas y un motor para la acción climática. En biomasa y suelo, la selva tropical almacena una décima parte del carbono total de los ecosistemas terrestres.

Gracias a su enorme poder evaporativo , la selva amazónica absorbe la humedad del océano hacia el interior del país, donde las precipitaciones se evaporan y vuelven a caer constantemente. De esta manera, la selva se mantiene viva.

Sin embargo, esto también pone en riesgo la selva amazónica cuando las tierras cultivables y la ganadería se expanden a expensas de las áreas forestadas, y cuando el calentamiento global causa sequías y olas de calor en la cuenca del Amazonas.

Aunque ambos factores –el cambio de uso del suelo y el cambio climático– ya han causado daños progresivos, carecíamos de un conocimiento claro de cómo interactuaron y, sobre todo, de cómo evolucionarían las zonas forestales en el futuro.

Posibles puntos de inflexión y nuevas investigaciones

Lo más preocupante aquí son las transiciones abruptas de una densa cobertura forestal a un paisaje abierto similar a una sabana. Si esto ocurre a gran escala, podría crear un punto de inflexión en el que el ecosistema se perdería irremediablemente.

Un equipo dirigido por la geógrafa de la LMU Selma Bultan ha realizado el primer análisis para considerar sistemáticamente los efectos del cambio de uso de la tierra y el cambio climático en conjunto.

Los resultados se han publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias .

Modelado de la pérdida futura de bosques

Utilizando modelos del sistema terrestre con vegetación dinámica, los investigadores analizaron la deforestación en la cuenca del Amazonas entre 1950 y 2014 y pronosticaron una disminución futura bajo dos escenarios climáticos diferentes.

«Nuestro análisis muestra que hasta un 38% de la superficie forestal que existía en 1950 podría perderse para finales de siglo, de un 25% atribuible a cambios en el uso del suelo y un 13% al aumento de las temperaturas», explica Bultan.

«Esto nos llevaría más allá del umbral del 20% al 25%, que estudios anteriores advirtieron que era el punto de inflexión para la selva amazónica».

Urgencia de acción climática

Además, los análisis del equipo muestran que el riesgo de una pérdida abrupta de superficie forestal, a diferencia de una disminución gradual, aumenta significativamente cuando el calentamiento supera los 2,3 °C. «Con base en las políticas actuales y los compromisos firmes con la acción climática, nos encaminamos hacia un calentamiento global de al menos 2,5 °C», explica la coautora Julia Pongratz, profesora de Geografía Física y Sistemas de Uso del Suelo en la LMU.

Es necesario ampliar avances positivos, como la mayor protección de la selva tropical acordada en la conferencia climática de Belém, a la vez que intensificamos nuestra lucha contra el calentamiento global. El valor de la selva amazónica es inmenso como para arriesgar su existencia.

Más información: Selma Bultan et al., La selva amazónica enfrenta un grave declive bajo la doble presión del cambio climático antropogénico y el cambio de uso del suelo, Actas de la Academia Nacional de Ciencias (2025). DOI: 10.1073/pnas.2418813122