Un estudio publicado en Nature Geoscience estima una probabilidad de al menos el 92 % de pérdida neta de masa durante este siglo, incluso con fuertes reducciones de emisiones.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
La Antártida probablemente perderá más hielo del que acumule durante el siglo XXI, aunque aumenten las nevadas. Una investigación internacional publicada el 30 de septiembre de 2026 en Nature Geoscience, encabezada por Yucheng Lin, de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, estima que ese resultado tiene una probabilidad de al menos el 92 %, incluso bajo escenarios de reducción ambiciosa de emisiones.
El trabajo distingue entre la nieve que incorpora masa al continente y el hielo que los glaciares descargan hacia el océano. Una acumulación superficial mayor puede amortiguar las pérdidas sin detener los procesos que las producen.
Las nevadas pueden ocultar temporalmente las pérdidas
La diferencia entre ambos procesos ayuda a interpretar las ganancias de masa registradas durante algunos años. El balance de pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida durante casi medio siglo mostró que las nevadas extraordinarias en el este antártico compensaron parcialmente las pérdidas de otras regiones entre 2020 y 2023, sin revertir la tendencia de largo plazo.
Los autores del nuevo análisis explican que una atmósfera más cálida puede transportar más humedad y favorecer mayores nevadas. Sin embargo, los escenarios compatibles con las observaciones apuntan a que esa entrada adicional de nieve no bastaría para equilibrar la salida de hielo durante este siglo, incluso limitando el calentamiento global a 1,5 °C.
El océano debilita los frenos de los glaciares
Las plataformas flotantes ejercen resistencia sobre los glaciares situados detrás de ellas. Cuando se adelgazan o fragmentan, el hielo continental puede desplazarse más rápidamente hacia el mar. Las observaciones sobre la aceleración del glaciar Pine Island tras el deterioro de su plataforma ilustran cómo una alteración en el frente costero afecta al flujo del interior.
La circulación oceánica también importa. Investigaciones anteriores sobre el transporte de calor hacia la Antártida Oriental impulsado por los vientos del oeste muestran por qué las condiciones bajo las plataformas deben estudiarse junto con las nevadas.
Simulaciones contrastadas con datos satelitales
El equipo utilizó aprendizaje automático entrenado con simulaciones del proyecto internacional ISMIP6 para explorar numerosas combinaciones de supuestos físicos. Después contrastó los resultados con observaciones satelitales de cambios de masa desde 2002.
Bajo emisiones muy altas, la proyección calibrada sitúa la contribución antártica al aumento del nivel medio global del mar en una mediana de 15,7 centímetros para 2100. El percentil 95 alcanza 25,4 centímetros: una referencia superior de la distribución, no una predicción única ni el aumento total producido por todas las fuentes.
Reducir emisiones sigue cambiando el resultado
La investigación considera muy probable que unas emisiones mayores produzcan pérdidas antárticas más grandes para finales de siglo. Por tanto, una pérdida neta probable no significa que su magnitud sea inevitable.
Persisten limitaciones: el emulador depende de los procesos representados en las simulaciones originales y no incorpora plenamente fenómenos como la evolución de fracturas o de sistemas de agua bajo el hielo. Mejorar esas representaciones y mantener las observaciones permitirá precisar la velocidad de las pérdidas y los riesgos que deberán afrontar las comunidades costeras.
Fuentes referenciales:
Nature Geoscience: Committed Antarctic Ice Sheet mass loss by the end of the twenty-first century
The Conversation: explicación de los investigadores Yucheng Lin y Robert Kopp sobre los resultados y sus limitaciones




