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18 de septiembre de 2026

Panorama Planetario

Resumen ejecutivo

El último balance mensual disponible describe un planeta marcado por el calor acumulado en el aire y en el océano. Según Copernicus, agosto de 2026 empató con julio de 2023 como el mes más cálido de toda su serie de temperatura del aire en superficie. El océano fuera de las regiones polares también igualó su máximo mensual. Estas cifras corresponden a agosto: la fecha de este panel indica cuándo se presenta el balance, no cuándo se midieron sus valores.

La situación combina señales de distinta escala. El calentamiento global establece el contexto de fondo; El Niño modifica la circulación atmosférica y puede alterar la distribución de lluvias y temperaturas. Por ello, un promedio planetario excepcional no describe por sí solo el tiempo que experimenta cada localidad.

Temperatura global

Agosto: 16,96 °C

Copernicus calculó esa temperatura media mundial del aire en superficie para agosto. Representa 1,65 °C por encima de la estimación para el mismo mes en 1850–1900. Superar 1,5 °C durante un mes no equivale a declarar superado permanentemente el umbral climático de largo plazo: este se evalúa con períodos mucho más extensos.

Océanos

Superficie marina excepcionalmente cálida

La temperatura media de la superficie del océano entre 60° sur y 60° norte alcanzó 21,07 °C en agosto, máximo mensual compartido en el conjunto de datos ERA5. Copernicus observó calor destacado en el Pacífico tropical, el Atlántico europeo y el Mediterráneo occidental. Un océano cálido puede aportar más humedad y energía a determinados sistemas meteorológicos, según su entorno.

CO₂ atmosférico

Indicador de fondo, no cifra instantánea

La concentración de dióxido de carbono debe interpretarse mediante series de medición comparables y su tendencia de varios años. El CO₂ procedente de actividades humanas contribuye al calentamiento persistente que da contexto a los registros recientes. Este panel no atribuye a todo el planeta una medición diaria tomada en una sola estación ni confunde emisiones con concentración atmosférica.

Hielo polar

Comportamientos distintos entre polos

En agosto, la extensión del hielo marino ártico quedó un 9,2 % por debajo de su promedio y ocupó el duodécimo puesto entre las más bajas para ese mes. En la Antártida estuvo un 6,5 % por debajo del promedio y fue la cuarta más baja para agosto. Es importante conservar la fecha y la región de cada comparación; el mínimo anual ártico suele situarse en septiembre.

Incendios

Vigilar las condiciones que facilitan su expansión

El calor, la sequedad de la vegetación y el viento pueden agravar un incendio cuando coinciden. Copernicus documentó sequía e incendios en partes de Europa durante agosto y señaló condiciones favorables a incendios estacionales en Indonesia. Esa observación mensual no constituye un recuento mundial de focos activos el 18 de septiembre; las alertas operativas deben consultarse por territorio.

Sequías

La humedad del suelo revela efectos acumulados

En agosto persistió la sequedad en amplias áreas europeas. La falta de lluvia de meses anteriores se reflejó en suelos superficiales excepcionalmente secos y caudales bajos de varios ríos. La evolución de una sequía exige seguir precipitación, humedad del suelo, reservas y demanda de agua: una lluvia aislada puede aliviar una zona sin resolver todo el déficit acumulado.

Tormentas y extremos

Atención a los riesgos compuestos

Las temperaturas marinas elevadas y la humedad atmosférica pueden influir en lluvias intensas y tormentas cuando la circulación favorece su desarrollo. No permiten afirmar que un temporal ocurrirá en un lugar concreto. Para los próximos días, la referencia práctica son los pronósticos y avisos de los servicios meteorológicos nacionales, actualizados a la escala de cada región.

Lectura integrada

Una señal necesita varias mediciones

Temperatura del aire, superficie oceánica, hielo y ciclo del agua describen partes relacionadas del sistema Tierra, pero no siempre cambian al mismo ritmo. Comparar sus series evita interpretar una semana fría como cambio de tendencia global o un solo episodio de lluvia como fin de una sequía. Los balances mensuales ofrecen contexto; la vigilancia diaria aporta detalle operativo.

Escala temporal

Separar observación y perspectiva

El balance de agosto es una observación ya publicada. Las condiciones de los próximos 7 a 14 días son una perspectiva sujeta a cambios. Distinguir ambas cosas ayuda a informar con precisión: un récord mensual no predice por sí mismo un incendio, una inundación ni una ola de calor en una localidad determinada.

Señal planetaria destacada

La coincidencia de una temperatura global excepcional y una superficie oceánica extraordinariamente cálida sitúa al intercambio de calor y humedad entre mar y atmósfera en el centro de la vigilancia ambiental. Copernicus vincula parte del rápido calentamiento del Pacífico ecuatorial con condiciones fuertes de El Niño. La magnitud y las consecuencias locales requieren seguimiento continuo.

Perspectiva: próximos 7–14 días

Conviene seguir tres frentes sin presentarlos como pronósticos cerrados: cambios en la temperatura del Pacífico tropical, avisos regionales por lluvias o calor y evolución estacional del hielo marino ártico. En zonas con sequedad acumulada, el estado del suelo y los caudales pueden responder más lentamente que el tiempo atmosférico. Los avisos locales prevalecen para decisiones inmediatas.

Base científica: Boletín de agosto de 2026 de Copernicus; Organización Meteorológica Mundial.

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Bajo la mayor plataforma de hielo de la Antártida se esconde uno de los océanos menos estudiados del planeta

Representación esquemática de los procesos de circulación en la cavidad central del RIS. Crédito: Journal of Geophysical Research: Oceans (2026). DOI: 10.1029/2025jc023511

Un vasto espacio oscuro bajo la plataforma de hielo de Ross revela claves decisivas sobre el comportamiento del hielo y el cambio climático


Redacción Noticias de la Tierra


Bajo la superficie helada de la Antártida se extiende un mundo prácticamente desconocido para la ciencia. Debajo de la Plataforma de Hielo de Ross, la mayor plataforma de hielo del planeta, se encuentra una cavidad oceánica inmensa, oscura y de difícil acceso, considerada uno de los océanos menos medidos de la Tierra. Según describen los investigadores, este espacio oculto tiene un volumen aproximado dos veces mayor que el del Mar del Norte, lo que da una idea de su magnitud y de la relevancia que puede tener para comprender el sistema climático global.

Durante décadas, esta región permaneció fuera del alcance de la observación directa debido a las extremas condiciones ambientales y al espesor del hielo que la cubre. Sin embargo, avances tecnológicos recientes permitieron obtener datos inéditos sobre la dinámica del agua que circula bajo la plataforma, aportando una visión más precisa de cómo interactúan el océano y el hielo antártico.

La Plataforma de Hielo de Ross y su importancia global

La Plataforma de Hielo de Ross cubre una superficie comparable a la de varios países europeos combinados y actúa como un enorme “tapón” que frena el avance de los glaciares continentales hacia el océano. Su estabilidad es crucial, ya que cualquier debilitamiento podría acelerar el flujo de hielo desde el interior del continente hacia el mar, contribuyendo al aumento del nivel del mar.

Bajo esta estructura flotante se extiende una cavidad oceánica profunda y fría, donde el agua de mar entra en contacto directo con la base del hielo. Este intercambio controla procesos fundamentales como la fusión basal, un fenómeno que ocurre cuando el agua relativamente más cálida erosiona el hielo desde abajo.

Un océano oculto, vasto y poco medido

La cavidad oceánica bajo la plataforma de Ross es descrita por los científicos como uno de los entornos marinos menos estudiados del planeta. La oscuridad permanente, las bajas temperaturas y la dificultad logística para acceder a la zona explican por qué existen tan pocos datos directos sobre su comportamiento.

Los investigadores lograron obtener mediciones a través de instrumentos desplegados bajo el hielo, lo que permitió observar la circulación del agua y su interacción con la base de la plataforma. Estos datos son esenciales para entender cómo el calor oceánico se distribuye bajo el hielo y cómo este proceso puede variar en respuesta a cambios climáticos.

Qué revelan las nuevas mediciones bajo el hielo

Los hallazgos indican que el océano bajo la plataforma no es un espacio estático, sino un sistema dinámico donde el agua se mueve, transporta calor y sal, y afecta directamente la estabilidad del hielo. La circulación observada sugiere que incluso pequeñas variaciones en la temperatura del agua pueden tener un impacto significativo en la tasa de fusión basal.

Este proceso es especialmente relevante porque ocurre fuera de la vista y, durante mucho tiempo, fue subestimado en los modelos climáticos. La información recopilada permite ajustar las simulaciones que buscan predecir el comportamiento futuro de las plataformas de hielo antárticas.

Implicaciones para el nivel del mar

Aunque la plataforma de hielo en sí ya flota y no eleva directamente el nivel del mar al derretirse, su debilitamiento puede liberar los glaciares que sostiene. Estos glaciares, al acelerar su descarga hacia el océano, sí contribuyen al aumento del nivel del mar global.

Comprender cómo el océano interactúa con la base de la plataforma de Ross es, por tanto, fundamental para anticipar escenarios futuros. Los datos obtenidos bajo el hielo ayudan a clarificar qué tan vulnerable es esta estructura ante el calentamiento oceánico y qué consecuencias podría tener su pérdida parcial o total.

Un desafío tecnológico y científico

Explorar el océano oculto bajo la Antártida representa uno de los mayores retos para la investigación polar. Los científicos deben perforar cientos de metros de hielo para introducir sensores capaces de resistir presiones extremas y temperaturas cercanas al punto de congelación.

A pesar de estas dificultades, los avances tecnológicos han permitido recopilar información que hasta hace poco era impensable. Estos esfuerzos no solo amplían el conocimiento sobre la plataforma de Ross, sino que también sirven como modelo para estudiar otras plataformas de hielo antárticas igualmente vulnerables.

La Antártida como pieza clave del sistema climático

La Antártida desempeña un papel central en la regulación del clima terrestre. Sus plataformas de hielo influyen en la circulación oceánica global y en el equilibrio térmico del planeta. El estudio de los océanos ocultos bajo estas plataformas ofrece una ventana única para comprender cómo el cambio climático puede alterar estos sistemas interconectados.

Los nuevos datos subrayan que gran parte de los procesos más determinantes ocurren lejos de la superficie, en zonas que permanecen invisibles pero que tienen un peso desproporcionado en la estabilidad del hielo y en el futuro de las costas del mundo.

Un conocimiento aún en construcción

Aunque los resultados recientes representan un avance significativo, los científicos advierten que el conocimiento sobre este océano subglacial sigue siendo limitado. La magnitud de la cavidad bajo la plataforma de Ross y la complejidad de sus procesos internos hacen necesario continuar con las mediciones a largo plazo.

Cada nuevo dato contribuye a mejorar la comprensión de cómo responden las plataformas de hielo a las condiciones oceánicas cambiantes. En un contexto de calentamiento global, este conocimiento resulta esencial para evaluar riesgos y diseñar políticas de adaptación frente al aumento del nivel del mar.

El océano oculto bajo la Plataforma de Hielo de Ross deja claro que, incluso en los lugares más remotos del planeta, existen procesos fundamentales que influyen directamente en el equilibrio climático global. Sacarlos a la luz es uno de los grandes desafíos científicos de nuestro tiempo.


Referencias

  • Artículo original: “Beneath Antarctica’s largest ice shelf lies one of the least measured oceans on Earth”, Phys.org, enero de 2026.
  • Descripción de la cavidad oceánica bajo la Plataforma de Hielo de Ross y mediciones científicas citadas en el artículo fuente.