El Banco Central calcula dos escenarios de riesgo climático. Menores exportaciones no petroleras y mayores precios trasladarían sus efectos a la inversión y al consumo.
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
El fenómeno de El Niño podría restar entre 0,5 y 1,4 puntos porcentuales al crecimiento económico de Ecuador en 2027, según una simulación publicada por el Banco Central del Ecuador en su Programación Macroeconómica 2026-2030. La entidad prevé que los efectos climáticos más intensos se presenten hacia finales de 2026 y que sus consecuencias sobre la actividad productiva se manifiesten principalmente al año siguiente.
La estimación compara dos posibles intensidades del fenómeno con un escenario económico base: un episodio moderado reduciría en 0,5 puntos porcentuales la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 2027, mientras que uno fuerte la reduciría en 1,4 puntos. Son escenarios de riesgo, no pérdidas ya registradas ni un pronóstico definitivo de la intensidad que alcanzará El Niño.
Las exportaciones no petroleras concentran el impacto inicial
El Banco Central examinó productos expuestos a las condiciones climáticas, entre ellos banano, cacao, camarón, atún y pescado, además de elaborados de cacao y enlatados de pescado. Frente a su escenario base para 2027, calcula una reducción de 1,1 puntos porcentuales en las exportaciones no petroleras si El Niño es moderado y de 3,0 puntos si es fuerte.
Entre los rubros analizados, el cacao en grano presenta una disminución estimada de 0,4 puntos porcentuales en el escenario moderado y de 1,2 en el fuerte. El informe también contempla posibles efectos sobre el banano y los productos pesqueros. Estas cifras expresan diferencias respecto de la trayectoria prevista para cada exportación; no significan que toda la producción nacional vaya a caer en esa proporción.
La exposición de Ecuador está vinculada a la evolución del Pacífico oriental. En los días previos a la publicación del informe, el seguimiento del mar frente a Ecuador ya mostraba anomalías térmicas elevadas. La temperatura del océano es una señal relevante para la vigilancia, aunque por sí sola no determina cuánto lloverá en cada territorio ni cuál será el daño económico.
Los precios trasladarían el riesgo a los hogares
El análisis del Banco Central estima que, durante los doce meses posteriores a un episodio de El Niño, la inflación de los alimentos podría superar en aproximadamente 0,48 puntos porcentuales la trayectoria de referencia bajo un escenario moderado y en 1,34 puntos bajo uno fuerte. Al incorporar los choques de comercio exterior y precios en su simulación económica general, la entidad proyecta para 2027 una inflación promedio 0,1 puntos mayor en el primer escenario y 0,2 puntos mayor en el segundo.
En esa misma simulación, un evento fuerte reduciría respecto del escenario base el crecimiento del consumo de los hogares en 1,1 puntos porcentuales y el de la inversión fija en 1,4 puntos. El ejercicio muestra cómo una alteración climática puede extender sus efectos más allá de las actividades directamente expuestas al tiempo.
Una simulación parcial ante un fenómeno de efectos desiguales
Para elaborar sus escenarios, el Banco Central estimó posibles cambios en exportaciones e inflación y después incorporó ambos resultados en un modelo macroeconómico. La institución advierte que el cálculo es parcial: otros sectores y variables podrían verse afectados, pero sus impactos no fueron incluidos explícitamente.
La cautela también importa al interpretar el alcance territorial de El Niño. Su influencia sobre las lluvias varía entre regiones: mientras Ecuador vigila el calentamiento del mar y sus posibles consecuencias, otras zonas de América Latina afrontan riesgos de sequía y presión sobre el agua y los alimentos. La intensidad del episodio oceánico tampoco permite anticipar de forma automática los daños de un lugar concreto.
El análisis ecuatoriano se suma al seguimiento de la posible intensificación de El Niño durante 2026. Para Ecuador, la diferencia entre los escenarios moderado y fuerte muestra por qué la evolución del océano, las precipitaciones y las actividades expuestas será decisiva para revisar las estimaciones de 2027.
Fuentes referenciales:
Infobae
Banco Central del Ecuador: Programación Macroeconómica 2026-2030, actualización de septiembre de 2026




