Un estudio de 19 ríos de deshielo en el archipiélago noruego identifica las condiciones que permiten al gas atrapado en las rocas desplazarse hacia la atmósfera.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
El agua que sale de los glaciares de Svalbard, en el Ártico noruego, puede transportar metano antiguo desde las rocas situadas bajo el hielo. Un equipo de investigadores estudió 19 ríos glaciares del archipiélago y encontró que la combinación de un lecho rocoso rico en materia orgánica y una base glaciar capaz de conducir agua favorece la movilización del gas.
El trabajo, publicado el 8 de septiembre de 2026 en Nature Communications, amplía las observaciones realizadas anteriormente en un solo glaciar de Svalbard. Aquella investigación ya había documentado cómo el agua de deshielo transportaba metano geológico desde debajo del hielo. La nueva campaña permite comparar glaciares asentados sobre distintos tipos de roca y con diferentes condiciones térmicas.
Qué revelaron las muestras de los ríos glaciares
Los investigadores analizaron 148 muestras de agua tomadas a lo largo de los 19 ríos. Todos presentaron concentraciones de metano superiores a las que corresponderían al equilibrio con la atmósfera; en el valor máximo, la concentración alcanzó 425 veces ese nivel. Esa sobresaturación permite que parte del gas disuelto pase al aire mientras el agua fluye río abajo.
La composición isotópica del carbono y la presencia de etano y propano indican que la mayor parte del metano transportado desde debajo de los glaciares tiene un origen geológico. Es decir, procede principalmente de antiguas formaciones rocosas, aunque los autores también encontraron indicios de procesos microbianos que pueden añadir o consumir metano en algunos tramos de los ríos.
La roca y la temperatura de la base glaciar determinan el riesgo
Las concentraciones más altas se asociaron con glaciares situados sobre formaciones que contienen lutitas ricas en materia orgánica. Pero disponer de una fuente de gas bajo el hielo no basta: el agua necesita circular por la base del glaciar y entrar en contacto con las rocas para arrastrar el metano hacia la superficie.
Para examinar esa segunda condición, el equipo utilizó estudios con radar de penetración terrestre. Los resultados relacionan una mayor presencia de hielo templado en la base —asociado con un lecho descongelado y actividad hidrológica— con concentraciones elevadas de metano en el agua de salida. Por eso, el estudio no plantea que todos los glaciares en retroceso liberen la misma cantidad de gas.
El hallazgo se produce en una región donde el retroceso de los glaciares de Svalbard ya ha sido documentado a gran escala. A medida que cambian el volumen de agua de deshielo y las rutas por las que circula bajo el hielo, también podría cambiar la cantidad de metano que llega a los ríos.
Un proceso distinto al deshielo del permafrost
El metano procedente de las rocas subglaciares debe distinguirse del que puede liberarse cuando se descongela la materia orgánica del permafrost. Ambos procesos están relacionados con los cambios en los ambientes fríos, pero sus fuentes y mecanismos de transporte son diferentes.
Los autores consideran que la combinación de geología y condiciones térmicas identificada en Svalbard puede ayudar a localizar otros glaciares donde convenga medir este fenómeno. Sus datos muestran cómo se moviliza el metano en los lugares estudiados, pero no permiten concluir que el mismo comportamiento o la misma intensidad de emisiones se repitan en todas las regiones glaciares.
Fuentes referenciales:
Infobae
Estudio publicado en Nature Communications




