Investigadores de la Universidad Meijo identificaron bromocloropireno en suelos industriales y sedimentos portuarios. El compuesto, que contiene simultáneamente bromo y cloro, mostró una actividad biológica distinta de la esperada y plantea nuevos desafíos para la vigilancia de la contaminación ambiental.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo científico de Japón ha identificado la presencia ambiental de bromocloropireno, un contaminante orgánico que combina átomos de bromo y cloro en una misma estructura molecular y cuyo comportamiento había permanecido prácticamente sin estudiar. El compuesto fue detectado en suelos próximos a zonas industriales de la bahía de Tokio y en sedimentos del puerto de Nagoya, durante una investigación dirigida por especialistas de la Universidad Meijo.
El descubrimiento resulta relevante porque demuestra que determinados contaminantes con mezclas de halógenos pueden presentar propiedades químicas y biológicas diferentes de las observadas en sustancias que contienen únicamente cloro o bromo.
Los investigadores encontraron el compuesto en la mitad de las muestras de suelo analizadas y comprobaron, mediante experimentos de laboratorio, que puede activar un receptor celular relacionado con la respuesta del organismo a diversas sustancias químicas.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Emerging Contaminants y difundidos el 30 de octubre de 2026. El estudio abre nuevas preguntas sobre la presencia, transformación y posible toxicidad de una familia de sustancias que podría estar insuficientemente representada en los programas de vigilancia ambiental.
Una familia de contaminantes que apenas había sido investigada
El bromocloropireno, identificado mediante la abreviatura BrClPy, pertenece al grupo de los hidrocarburos aromáticos policíclicos halogenados, conocidos como HPAH por sus siglas en inglés.
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos son compuestos orgánicos formados por estructuras de anillos de carbono. Muchos pueden generarse durante procesos de combustión incompleta de materiales que contienen carbono.
Algunos de estos compuestos incorporan átomos de halógenos, como cloro o bromo, que pueden modificar su persistencia, reactividad y comportamiento biológico.
Hasta ahora, buena parte de las investigaciones se había concentrado en sustancias cloradas o bromadas por separado. En cambio, las moléculas que incorporan simultáneamente ambos elementos habían recibido mucha menos atención.
Esta diferencia es importante porque las propiedades de un contaminante no pueden determinarse únicamente a partir de la presencia de un elemento químico. También dependen de la estructura molecular, la posición de los sustituyentes y las transformaciones que experimenta en el ambiente.
El estudio japonés aporta evidencia de que estos compuestos mixtos no deben considerarse automáticamente equivalentes a sus variantes exclusivamente cloradas o bromadas.
Analizaron 20 suelos de la bahía de Tokio y sedimentos de Nagoya
La investigación fue desarrollada por Natsuki Nasuda, de la Escuela de Posgrado de Agricultura de la Universidad Meijo; el profesor Takeshi Ohura, de la misma institución; y Keerthi S. Guruge, investigador de la Organización Nacional de Investigación Agrícola y Alimentaria de Japón (NARO).
El equipo examinó muestras superficiales de suelo recogidas en 20 puntos de la bahía de Tokio, además de sedimentos procedentes de tres lugares del puerto de Nagoya.
Para identificar la sustancia, los científicos sintetizaron un material de referencia de bromocloropireno que permitió realizar comparaciones analíticas.
Este procedimiento fue especialmente importante porque se trataba de un compuesto para el que no existía una caracterización ambiental suficientemente desarrollada.
El bromocloropireno apareció en 10 de las 20 muestras de suelo, lo que representa una frecuencia de detección del 50 %.
La concentración media comunicada para las muestras de suelo fue de 0,13 nanogramos por gramo, una cantidad extremadamente pequeña que requiere técnicas analíticas sensibles para su identificación.
En los sedimentos portuarios, el compuesto fue detectado en una de las tres muestras examinadas, con una concentración de 0,42 nanogramos por gramo.
Estas cifras confirman su presencia en los lugares estudiados, pero no permiten establecer por sí solas la magnitud de la contaminación en todo Japón ni determinar el riesgo sanitario de las concentraciones encontradas.
El bromocloropireno mostró una relación con otros compuestos bromados
Uno de los aspectos investigados fue la relación entre las concentraciones de bromocloropireno y las de otros hidrocarburos aromáticos policíclicos halogenados presentes en las muestras.
Los resultados mostraron una correlación importante con compuestos de pireno bromados.
Esta asociación sugiere que la formación o presencia del bromocloropireno podría estar más vinculada a procesos relacionados con la bromación que a los asociados exclusivamente con derivados clorados.
Sin embargo, una correlación entre sustancias presentes en el mismo ambiente no demuestra por sí sola que compartan una fuente específica o que una se transforme directamente en la otra.
Para identificar con precisión los mecanismos de formación serán necesarios estudios adicionales sobre procesos industriales, reacciones químicas y condiciones ambientales.
La investigación plantea que la incorporación de dos halógenos diferentes puede producir comportamientos que no se anticipan adecuadamente estudiando cada familia de compuestos por separado.
La luz solar transforma el compuesto de una manera particular
Además de identificar el bromocloropireno en muestras ambientales, los científicos estudiaron su estabilidad cuando se expone a condiciones que simulan la radiación solar.
El objetivo consistía en comprender cómo puede transformarse una vez liberado al ambiente.
Los experimentos revelaron que el bromocloropireno presenta una fotoestabilidad aproximadamente dos veces menor que la del 1-cloropireno, utilizado como compuesto de comparación.
Esto indica que, bajo las condiciones ensayadas, el bromocloropireno se transforma con mayor facilidad por efecto de la luz.
Durante esa transformación, la molécula perdió principalmente el átomo de bromo y produjo 1-cloropireno.
Los investigadores no observaron la formación del producto equivalente que se esperaría si la molécula perdiera preferentemente el cloro.
La diferencia sugiere que los dos halógenos no participan de manera equivalente en las reacciones fotoquímicas de este compuesto.
Este comportamiento tiene consecuencias para la investigación ambiental porque la desaparición de una sustancia original no significa necesariamente que sus productos de transformación sean inocuos.
La identificación de esos productos es necesaria para comprender qué sustancias pueden permanecer o aparecer posteriormente en suelos, sedimentos y otros compartimentos ambientales.
Un ensayo biológico reveló actividad sobre el receptor AhR
La segunda parte experimental se concentró en determinar si el bromocloropireno podía activar el receptor de hidrocarburos de arilo, conocido como AhR.
Este receptor participa en la respuesta celular frente a distintas moléculas, incluidas determinadas sustancias presentes en el ambiente.
Su activación constituye un indicador útil para estudiar posibles mecanismos de acción biológica de contaminantes orgánicos, aunque no equivale por sí sola a demostrar que una sustancia provoca una enfermedad.
Los investigadores utilizaron un ensayo basado en levaduras para evaluar la capacidad del bromocloropireno de activar este receptor.
El compuesto mostró una potencia estimada equivalente a 0,18 veces la del benzo[a]pireno, una sustancia utilizada como referencia en el experimento.
La actividad observada fue semejante a la del dicloropireno y aproximadamente entre cuatro y cinco veces mayor que la del dibromopireno.
El resultado llamó la atención porque, aunque el comportamiento ambiental del bromocloropireno presentaba semejanzas con derivados bromados, su actividad sobre el receptor AhR se aproximaba más a la de determinados compuestos clorados.
Esta combinación de propiedades refuerza la necesidad de estudiar individualmente los contaminantes que contienen mezclas de halógenos.
La actividad celular no demuestra toxicidad en personas o animales
Los resultados del ensayo biológico deben interpretarse dentro de sus límites experimentales.
La activación del receptor AhR en un sistema de levaduras proporciona información sobre una posible interacción molecular, pero no permite establecer directamente los efectos de la exposición al bromocloropireno en seres humanos, fauna silvestre u otros organismos.
Tampoco demuestra que las concentraciones detectadas en los suelos y sedimentos japoneses produzcan efectos adversos en condiciones ambientales reales.
Para avanzar hacia una evaluación de riesgo sería necesario investigar la absorción del compuesto, su distribución y metabolismo en organismos, sus posibles efectos tóxicos y las dosis capaces de producirlos.
También haría falta determinar las vías de exposición y la frecuencia con la que estas sustancias aparecen en distintos ambientes.
La investigación aporta una señal experimental que justifica nuevas evaluaciones, no una demostración de daño sanitario asociado a los lugares muestreados.
Los sistemas de vigilancia podrían estar pasando por alto sustancias similares
Uno de los principales interrogantes abiertos por el estudio es si otros contaminantes que contienen simultáneamente cloro y bromo ya están presentes en el ambiente sin haber sido identificados sistemáticamente.
Los programas de vigilancia suelen concentrarse en sustancias previamente caracterizadas y para las cuales existen métodos analíticos establecidos.
Cuando un compuesto carece de patrones de referencia o de información suficiente sobre su comportamiento, puede resultar difícil incorporarlo a los análisis rutinarios.
La síntesis del material de referencia realizada por el equipo japonés representa un paso importante para superar esa limitación en el caso del bromocloropireno.
La posibilidad de detectar nuevos contaminantes también exige distinguir entre su mera presencia y la existencia de un riesgo ambiental significativo.
Una evaluación completa debe considerar las concentraciones medidas, su persistencia, movilidad, transformación y efectos sobre los organismos.
Los autores proponen ampliar la investigación hacia otros hidrocarburos aromáticos policíclicos con halógenos mixtos, con el fin de comprender mejor su distribución y sus posibles consecuencias ecológicas.
Los sedimentos portuarios permiten investigar la contaminación acumulada
La detección de bromocloropireno en sedimentos del puerto de Nagoya también destaca la importancia de examinar materiales que pueden acumular sustancias procedentes de diferentes actividades humanas.
Los sedimentos reciben partículas transportadas por el agua y pueden actuar como depósitos de determinados contaminantes orgánicos.
Su composición química ofrece información sobre sustancias presentes en los sistemas acuáticos, aunque la concentración medida en un sedimento no indica automáticamente cuánto contaminante está disponible para ser incorporado por los organismos.
La movilidad y biodisponibilidad dependen de factores como las características del compuesto, la materia orgánica y las condiciones fisicoquímicas del entorno.
En este estudio, la identificación del bromocloropireno en una muestra portuaria demuestra que la sustancia puede encontrarse en ese compartimento ambiental.
Sin embargo, el número limitado de muestras impide determinar su distribución espacial dentro del puerto o establecer tendencias temporales.
Una investigación más amplia podría examinar si existen diferencias entre zonas industriales, áreas urbanas y lugares con menor influencia de actividades humanas.
El hallazgo abre nuevas preguntas para la química ambiental
El descubrimiento no se limita a incorporar una sustancia adicional a los inventarios de contaminantes.
Su principal aportación consiste en demostrar que la combinación de cloro y bromo en una misma molécula puede producir un perfil de transformación y actividad biológica que no se deduce directamente de compuestos relacionados.
Los científicos consideran necesario investigar las rutas de formación de estos contaminantes, los productos resultantes de su degradación y sus efectos sobre organismos vivos.
También será importante desarrollar métodos de detección capaces de identificar otras sustancias con características químicas semejantes.
Una mejor comprensión de estas moléculas podría contribuir a perfeccionar las estimaciones de exposición ambiental y proporcionar información para futuras decisiones regulatorias.
El trabajo constituye, por ahora, una investigación experimental y de vigilancia ambiental centrada en un número limitado de muestras japonesas.
Su relevancia científica reside en haber confirmado la presencia del bromocloropireno en ambientes reales y en demostrar que sus propiedades merecen ser evaluadas de manera específica.
Fuentes referenciales:
Nasuda, N., Guruge, K. S. y Ohura, T. – Hetero-halogenated polycyclic aromatic hydrocarbons as environmental contaminants: Occurrences, photostability, and AhR-mediated activity of bromochloropyrene. Emerging Contaminants (2026)
Universidad Meijo / Phys.org – Discovery of bromochloropyrene reveals unexpected biological properties, 30 de octubre de 2026




