Casi 200 países cerraron en Ereván, Armenia, dos semanas de negociaciones sobre biodiversidad con compromisos para acelerar las metas ambientales de 2030. La financiación de la conservación, los subsidios perjudiciales y el uso de la evidencia científica concentraron las principales diferencias.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
La decimoséptima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17) concluyó el 31 de octubre de 2026 en Ereván, Armenia, con acuerdos destinados a recuperar el impulso internacional para detener y revertir la pérdida de naturaleza antes de 2030. Representantes de casi 200 países aprobaron decisiones tras intensas negociaciones que se prolongaron más allá del calendario previsto, aunque persistieron desacuerdos sobre financiación, subsidios perjudiciales para el ambiente y el papel de la evidencia científica.
El encuentro se desarrolló en un momento especialmente delicado para los compromisos internacionales de conservación. Las evaluaciones presentadas en el proceso de Naciones Unidas habían advertido que los avances nacionales resultaban insuficientes para cumplir las metas establecidas en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
Entre esos objetivos figura la conservación efectiva de al menos el 30 % de las zonas terrestres, aguas continentales y áreas marinas y costeras del planeta para 2030, junto con medidas destinadas a reducir la contaminación, controlar las especies invasoras y movilizar recursos financieros para proteger los ecosistemas.
La aprobación de los textos finales permitió evitar un cierre sin acuerdos, pero no resolvió todas las diferencias entre países desarrollados, economías emergentes y naciones que reclaman mayor apoyo para conservar su patrimonio natural.
Dos semanas de negociaciones para recuperar las metas de 2030
La COP17 reunió a delegaciones gubernamentales, representantes de organizaciones ambientales, especialistas y observadores internacionales durante dos semanas de negociaciones en la capital armenia.
El objetivo central consistía en revisar la aplicación del acuerdo mundial adoptado en Montreal en diciembre de 2022, que estableció un conjunto de metas para frenar el deterioro de la biodiversidad durante esta década.
La conferencia debía examinar si los compromisos nacionales y las políticas existentes estaban proporcionando resultados suficientes para proteger especies, hábitats y servicios ecosistémicos.
El diagnóstico previo mostraba una distancia considerable entre las aspiraciones internacionales y las medidas aplicadas sobre el terreno.
La protección del 30 % del planeta, conocida como meta 30×30, constituye uno de los compromisos más reconocidos del marco mundial. Sin embargo, su cumplimiento no depende únicamente de aumentar la superficie de áreas protegidas.
Investigaciones sobre la necesidad de incorporar a las comunidades locales en la conservación del 30 % del planeta han mostrado que los resultados ambientales también dependen de los derechos territoriales, las condiciones sociales y la participación de quienes viven en las regiones afectadas.
Por tanto, ampliar los espacios protegidos sin asegurar una gestión efectiva podría resultar insuficiente para detener la degradación de ecosistemas.
Los acuerdos llegaron después de una negociación prolongada
La sesión plenaria final se extendió durante la noche del viernes 30 de octubre y las primeras horas del sábado 31, mientras los representantes intentaban resolver diferencias técnicas y políticas.
La presidencia armenia de la conferencia, encabezada por Hambardzum Matevosyan, confirmó la aprobación de dos textos principales después de prolongadas discusiones.
Los delegados recibieron las decisiones con aplausos, aunque las reacciones posteriores mostraron diferencias importantes sobre su alcance.
La secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Astrid Schomaker, destacó que las negociaciones habían conseguido resultados relevantes en un contexto internacional marcado por tensiones políticas y dificultades para alcanzar consensos multilaterales.
La responsable de Naciones Unidas también reconoció que determinados asuntos especialmente sensibles no estaban en condiciones de producir compromisos más contundentes durante esta conferencia.
La organización ambiental WWF International consideró que el resultado representaba un avance, aunque identificó debilidades en el tratamiento de los incentivos económicos que contribuyen al deterioro de la naturaleza.
La valoración de las decisiones debe tener en cuenta una limitación importante: en las primeras horas posteriores al cierre, las versiones definitivas de algunos documentos todavía no estaban disponibles públicamente. Por ello, no corresponde atribuir a los acuerdos obligaciones específicas que no hayan sido confirmadas en sus textos oficiales.
Los subsidios perjudiciales para la biodiversidad siguen generando desacuerdos
Uno de los temas más controvertidos fue la reforma de los subsidios y otros incentivos económicos que pueden favorecer actividades perjudiciales para la naturaleza.
Entre los sectores examinados durante las negociaciones figuraron los combustibles fósiles, determinadas prácticas de agricultura intensiva y la sobrepesca.
El problema no se limita a la existencia de ayudas públicas, sino a las condiciones bajo las cuales pueden incentivar la explotación excesiva de recursos naturales, la contaminación o la transformación de ecosistemas.
El Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal establece en su meta 18 el propósito de identificar y reformar progresivamente los incentivos perjudiciales para la biodiversidad, con el objetivo de reducirlos al menos en 500.000 millones de dólares anuales para 2030.
Esta meta representa una transformación importante de las políticas económicas, porque exige revisar mecanismos financieros que en algunos países están estrechamente relacionados con la producción de alimentos, la energía y otras actividades estratégicas.
Durante la COP17, las diferencias entre delegaciones limitaron la posibilidad de aprobar formulaciones más exigentes.
Greenpeace International señaló que, pese a la debilidad del lenguaje acordado, la conferencia reflejó un impulso político para abordar los incentivos financieros perjudiciales.
El debate también está relacionado con investigaciones sobre cómo una mejor planificación del uso del suelo puede combinar conservación, beneficios climáticos y desarrollo económico, que muestran la importancia de integrar objetivos ambientales en las decisiones productivas.
La financiación internacional continúa siendo uno de los principales obstáculos
La disponibilidad de recursos económicos para conservar y restaurar ecosistemas volvió a ocupar un lugar central en las discusiones.
Los países con mayores necesidades de financiación sostienen que cumplir las metas internacionales requiere inversiones en vigilancia ambiental, restauración ecológica, investigación, gestión territorial y fortalecimiento institucional.
Al mismo tiempo, los presupuestos públicos enfrentan presiones relacionadas con conflictos internacionales, necesidades sociales y dificultades económicas.
Durante las negociaciones, la Unión Europea impulsó la discusión sobre una mayor participación financiera de economías emergentes con importantes capacidades económicas, entre ellas China.
Uno de los borradores examinados planteaba la posibilidad de que países distintos de los donantes desarrollados contribuyeran voluntariamente a los mecanismos internacionales de financiación.
La propuesta reflejó las dificultades para distribuir las responsabilidades económicas entre países con capacidades, trayectorias de desarrollo y prioridades diferentes.
El Marco Mundial de Biodiversidad contempla movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales de todas las fuentes para 2030 y aumentar los flujos financieros internacionales destinados a países en desarrollo.
Sin embargo, los compromisos generales de movilización de recursos no equivalen necesariamente a fondos disponibles para proyectos concretos.
Esta diferencia entre objetivos y ejecución también aparece en otros ámbitos de la política ambiental internacional. Un informe de Naciones Unidas sobre el retraso mundial en el cumplimiento de las metas forestales identificó avances desiguales y dificultades persistentes para transformar los compromisos en resultados medibles.
El Fondo de Cali queda pendiente de decisiones importantes
Otro punto especialmente sensible fue el futuro del Fondo de Cali, un mecanismo internacional concebido para canalizar aportaciones económicas vinculadas al aprovechamiento comercial de información digital sobre recursos genéticos.
El instrumento forma parte de los esfuerzos para distribuir de manera más equitativa los beneficios derivados del uso de información genética de organismos vivos, especialmente cuando esta contribuye a actividades comerciales y de investigación.
Su funcionamiento busca generar recursos que puedan apoyar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, con atención a los países y comunidades vinculados a esos recursos.
No obstante, el fondo todavía enfrenta dificultades para atraer contribuciones suficientes.
Durante la COP17 quedaron sin resolver cuestiones relevantes sobre su diseño y aplicación, lo que provocó críticas de organizaciones ambientales.
La organización Plant-for-the-Planet advirtió que aplazar decisiones esenciales durante otros dos años podría prolongar la falta de recursos disponibles en el mecanismo.
El debate ilustra una de las principales dificultades de la cooperación ambiental: establecer acuerdos internacionales no garantiza que los instrumentos financieros necesarios para ejecutarlos funcionen con la rapidez prevista.
La evidencia científica también fue motivo de controversia
La conferencia estuvo marcada por discusiones sobre el papel de los informes científicos utilizados para orientar las decisiones internacionales.
Algunas delegaciones cuestionaron aspectos relacionados con la aprobación y utilización de determinados documentos técnicos, lo que provocó preocupación entre representantes de otros países.
La negociadora suiza Gabriela Blatter, en una declaración respaldada por decenas de países, expresó inquietud por las situaciones en las que la evidencia científica y su incorporación a las decisiones políticas se habían visto cuestionadas o limitadas.
La controversia puso de relieve las tensiones que pueden surgir cuando las conclusiones científicas afectan intereses económicos, prioridades nacionales o modelos de aprovechamiento de los recursos naturales.
Las evaluaciones sobre biodiversidad reúnen información procedente de investigaciones ecológicas, sistemas de observación, inventarios de especies y análisis de las funciones de los ecosistemas.
Un ejemplo reciente es el análisis global que examinó 423 estudios y más de 220.000 datos sobre los beneficios de la biodiversidad, cuyos resultados mostraron que la diversidad biológica contribuye a numerosas funciones ecológicas.
Este tipo de investigaciones resulta relevante para las negociaciones porque permite identificar las consecuencias ambientales de la pérdida de especies y valorar los beneficios de conservar comunidades biológicas diversas.
La controversia en la COP17 no modifica por sí misma los resultados de esos estudios, pero muestra las dificultades de traducir el conocimiento científico en compromisos internacionales aceptados por todos los gobiernos.
La pérdida de biodiversidad también afecta la regulación del clima
La urgencia de cumplir las metas de conservación está relacionada con el papel que desempeñan los ecosistemas en el funcionamiento del planeta.
Los bosques, humedales, océanos y pastizales participan en el almacenamiento de carbono, la regulación del agua, la formación de suelos y el mantenimiento de hábitats para numerosas especies.
Cuando estos sistemas se degradan, pueden perder parte de su capacidad para sostener procesos ecológicos esenciales.
Investigaciones recientes sobre la relación entre la diversidad vegetal y la absorción de carbono en los pastizales han advertido que una reducción severa de especies podría disminuir la fotosíntesis y la captación de dióxido de carbono en determinadas regiones.
La conservación de la biodiversidad, por tanto, no constituye un objetivo separado de la respuesta al cambio climático.
Ambas agendas comparten problemas relacionados con la transformación del territorio, la deforestación, la degradación de suelos y las presiones sobre los ecosistemas marinos.
Sin embargo, las medidas destinadas a reducir emisiones no siempre producen beneficios automáticos para la biodiversidad. Su diseño debe considerar los impactos sobre especies, hábitats y comunidades humanas.
Francia advierte que los resultados no responden a la magnitud de la crisis
Las reacciones al cierre de la conferencia reflejaron el contraste entre la satisfacción por alcanzar acuerdos y la preocupación por su limitada ambición.
La ministra francesa de Transición Ecológica, Monique Barbut, consideró que los resultados no estaban a la altura de la crisis que enfrenta el mundo natural.
La representante francesa lamentó que las negociaciones no hubieran permitido acelerar suficientemente la respuesta internacional frente a la pérdida de biodiversidad.
Las organizaciones ambientales también expresaron valoraciones diferentes.
Mientras WWF International destacó que los acuerdos representaban un avance pese a sus debilidades, otras organizaciones criticaron el aplazamiento de decisiones financieras y la falta de compromisos más exigentes.
Estas posiciones reflejan una tensión recurrente en las negociaciones ambientales multilaterales: conseguir consensos entre numerosos países puede evitar bloqueos diplomáticos, pero también puede producir acuerdos menos ambiciosos que los reclamados por determinados gobiernos y organizaciones.
Ecuador organizará la próxima conferencia de biodiversidad en 2028
Una de las decisiones concretas adoptadas durante las últimas horas de la COP17 fue la elección de Ecuador como sede de la siguiente conferencia mundial sobre biodiversidad.
El país sudamericano organizará la COP18 en 2028, después de imponerse a Panamá en una votación secreta.
La elección sitúa nuevamente a América Latina en el centro de las negociaciones internacionales sobre conservación, una región que alberga ecosistemas de gran diversidad biológica, incluidos bosques tropicales, cordilleras, humedales y extensas áreas marinas.
Ecuador posee una biodiversidad especialmente destacada por la presencia de los Andes, la Amazonía, la costa del Pacífico y el archipiélago de Galápagos.
La próxima conferencia tendrá lugar dos años antes de la fecha límite de 2030 establecida para numerosas metas del Marco Mundial de Biodiversidad.
Esto significa que los países llegarán a la COP18 con un margen temporal reducido para corregir retrasos en conservación, restauración, financiación y reducción de presiones sobre la naturaleza.
La reunión de 2028 también permitirá examinar si las decisiones adoptadas en Armenia se tradujeron en nuevas medidas nacionales y recursos financieros efectivos.
El cumplimiento de las metas dependerá de las medidas nacionales
El principal desafío posterior a la COP17 será convertir los acuerdos multilaterales en políticas verificables dentro de cada país.
La aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad requiere estrategias nacionales, sistemas de seguimiento, financiación y mecanismos capaces de evaluar cambios reales en el estado de los ecosistemas.
Entre las prioridades se encuentran ampliar y mejorar la gestión de áreas conservadas, restaurar ecosistemas degradados, reducir la contaminación, controlar especies invasoras y revisar incentivos económicos que favorecen la destrucción de hábitats.
También será necesario mejorar la disponibilidad de información científica para determinar si las acciones adoptadas están produciendo resultados.
La conferencia de Ereván permitió mantener abierto el proceso de cooperación internacional y aprobar decisiones después de negociaciones difíciles. No obstante, las diferencias sobre financiación y subsidios muestran que todavía existen obstáculos importantes para alcanzar las metas de 2030.
La próxima evaluación dependerá menos del número de declaraciones aprobadas que de los cambios que puedan documentarse en la protección de especies, la recuperación de ecosistemas y la reducción de las actividades que impulsan la pérdida de biodiversidad.
Fuentes referenciales:
Phys.org / Agence France-Presse – Nations commit to get nature goals back on track, 31 de octubre de 2026
Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas – Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal
Convenio sobre la Diversidad Biológica – Información digital sobre secuencias genéticas y distribución de beneficios




