Un informe del PNUMA plantea limitar el exceso, alcanzar un pico y bajar después la temperatura mediante recortes inmediatos de emisiones y una adaptación más ambiciosa
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
El aumento de la temperatura global superará probablemente los 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales durante los próximos años, según un informe presentado el 2 de septiembre de 2026 en Nairobi por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El documento advierte que este exceso elevará los riesgos para las poblaciones y los ecosistemas, pero sostiene que todavía es posible reducir posteriormente el calentamiento y conservar los objetivos del Acuerdo de París.
El informe, titulado Limiting Overshoot, considera que la mejor opción disponible es una trayectoria de “exceso, pico y descenso”. La propuesta consiste en reducir cuanto antes la magnitud y duración del periodo por encima de 1,5 °C, contener la temperatura máxima y crear las condiciones necesarias para volver a situarla por debajo de ese umbral.
El planteamiento aparece cuando distintas mediciones ya muestran que el margen para limitar el calentamiento global se está agotando. El límite del Acuerdo de París se refiere al calentamiento sostenido durante varias décadas, por lo que no debe confundirse con la superación temporal observada en un año aislado.
El escenario más favorable contempla un pico de 1,8 °C
En el escenario más optimista analizado por el PNUMA, la temperatura alcanzaría un máximo de 1,8 °C sobre el promedio preindustrial. La mayoría de las demás trayectorias estudiadas anticipa picos superiores a 2 °C, lo que incrementaría la duración del exceso y dificultaría el retorno al objetivo climático.
Cada fracción adicional de calentamiento y cada año por encima de 1,5 °C aumentan la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas y daños sobre la salud, el abastecimiento de agua, la seguridad alimentaria, las ciudades, la infraestructura y las economías. El informe también señala amenazas especialmente graves para los pequeños Estados insulares y las urbes costeras de baja altitud.
La evaluación coincide con investigaciones anteriores sobre el significado del umbral climático de 1,5 °C, que subrayan que no funciona como una frontera entre seguridad absoluta y catástrofe inmediata. Representa, en cambio, un nivel a partir del cual los riesgos aumentan progresivamente y algunos daños pueden volverse irreversibles.
Emisiones, metano y combustibles fósiles concentran la respuesta
Para limitar el pico de temperatura, el PNUMA reclama reducciones inmediatas y sostenidas de los gases de efecto invernadero. Entre las prioridades figuran acelerar la transición desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables, disminuir las emisiones de metano y avanzar primero hacia las emisiones netas cero y después hacia un balance neto negativo.
La rapidez de esos recortes determinará hasta dónde subirá la temperatura y durante cuánto tiempo permanecerá por encima del objetivo de París. La urgencia también está respaldada por estudios que estiman que el presupuesto de carbono compatible con 1,5 °C puede agotarse en pocos años si las emisiones continúan en niveles elevados.
El informe indica que la transición energética puede ofrecer beneficios adicionales, como mejorar la calidad del aire, reducir los costos energéticos y ampliar el acceso a la electricidad. Sin embargo, su aplicación requerirá voluntad política, cooperación internacional, financiación suficiente y políticas que distribuyan responsabilidades y beneficios de manera equitativa.
Retirar dióxido de carbono no sustituye la reducción de emisiones
La remoción de dióxido de carbono de la atmósfera será necesaria para lograr el descenso de la temperatura después del pico, de acuerdo con la evaluación. Las alternativas comprenden procesos naturales, como la reforestación, y soluciones tecnológicas capaces de capturar y almacenar CO₂.
El PNUMA aclara que estas medidas deben complementar, y no reemplazar, los recortes sostenidos de emisiones. La posibilidad de regresar por debajo de 1,5 °C dependerá de que el calentamiento máximo permanezca claramente por debajo de 2 °C, se reduzcan al mínimo las emisiones residuales y existan normas capaces de controlar los efectos ambientales y sociales de la captura de carbono.
El desarrollo de métodos para retirar CO₂ de la atmósfera muestra las posibilidades y limitaciones de estas tecnologías. Su escala, permanencia y demanda de territorio o energía obligan a evaluar cuidadosamente cada proyecto para evitar que las expectativas de remoción retrasen la descarbonización.
La adaptación debe avanzar al mismo ritmo que la mitigación
Incluso si la temperatura vuelve a bajar, el informe anticipa pérdidas irreversibles y condiciones ambientales permanentemente alteradas. Algunas comunidades podrían tener que trasladarse o modificar sus medios de vida, mientras que otras enfrentarán límites físicos y económicos para adaptarse a olas de calor, inundaciones, sequías o cambios en los ecosistemas.
El PNUMA pide combinar la mitigación con medidas de adaptación capaces de responder a riesgos que pueden evolucionar de manera abrupta y no lineal. Entre las intervenciones prioritarias sitúa las soluciones basadas en la naturaleza que, además de capturar carbono o moderar temperaturas, fortalecen la protección de comunidades y ecosistemas.
La advertencia central del informe es que superar 1,5 °C no debe utilizarse como argumento para abandonar el objetivo. Cuanto menor sea el pico de calentamiento y más breve resulte el periodo de exceso, menores serán los daños, las exigencias de adaptación y la probabilidad de atravesar puntos de inflexión irreversibles.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: Limiting Overshoot
Comunicado oficial del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente




