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Domingo, 26 de julio de 2026

Panorama Planetario

Un panel de control sobre temperatura, océanos, atmósfera, hielo, sequías, incendios y fenómenos extremos que definen el estado actual del sistema Tierra.

Resumen ejecutivo

El sistema climático mundial mantiene señales de calentamiento persistente. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado globalmente, mientras Europa occidental experimentó su junio más cálido. La temperatura media del planeta alcanzó 16,54 °C, aproximadamente 1,39 °C por encima del nivel preindustrial estimado para ese mes.

Los océanos continúan acumulando una parte sustancial del exceso de calor. La temperatura superficial de las aguas extrapolares alcanzó un máximo histórico para junio, con anomalías particularmente relevantes en varias cuencas. Al mismo tiempo, las condiciones de El Niño se desarrollan en el Pacífico ecuatorial y pueden modificar lluvias, sequías, ciclones y ecosistemas durante la segunda mitad del año.

El calor, los suelos secos y la vegetación vulnerable están favoreciendo incendios intensos en Norteamérica y otras regiones. El humo canadiense ha recorrido grandes distancias, afectando la calidad del aire. El conjunto muestra un planeta donde los impactos ya no operan de forma aislada: temperatura, océanos, incendios, agua y atmósfera se retroalimentan.

Temperatura global

El calor permanece en niveles excepcionalmente altos

+1,39 °C

La temperatura media mundial de junio se situó 1,39 °C por encima de la referencia preindustrial estimada. La anomalía confirma que la variabilidad natural ocurre sobre una base climática ya calentada por la acumulación de gases de efecto invernadero.

Océanos

Las aguas extrapolares marcaron un récord para junio

Récord mensual

La temperatura superficial del océano fuera de las regiones polares fue la más alta observada para un mes de junio. El exceso de calor afecta ecosistemas marinos, evaporación, lluvias, nivel del mar y capacidad del océano para absorber dióxido de carbono.

CO₂ atmosférico

La concentración continúa en niveles históricamente elevados

Más de 425 ppm

Las mediciones atmosféricas mantienen concentraciones de dióxido de carbono superiores a 425 partes por millón durante el ciclo estacional de 2026. Este nivel refuerza el desequilibrio energético que calienta aire, océanos y continentes.

Hielo polar

El Ártico avanza hacia su mínimo estacional

−12,2 % por década

La extensión mínima de hielo marino ártico disminuye a largo plazo alrededor de un 12,2 % por década respecto de la media de 1981–2010. Durante el verano boreal, temperatura, vientos y océano determinan cuánto hielo sobrevive hasta septiembre.

Incendios

Grandes columnas de humo cruzan Norteamérica

Humo transfronterizo

Los incendios forestales de Canadá y del oeste estadounidense han generado extensas plumas de humo. Algunos fuegos desarrollaron nubes de pirocumulonimbo, capaces de transportar aerosoles a gran altura y producir comportamiento atmosférico extremo.

Sequías

Europa pierde humedad con rapidez

Estrés de suelo

El calor intenso acelera la evaporación y profundiza la sequía agrícola en áreas de Europa. La reducción de humedad afecta vegetación, ríos, cultivos, bosques y disponibilidad hídrica, incluso donde se registraron lluvias meses atrás.

Fenómenos extremos

El Niño modifica el mapa mundial de riesgos

Evento en desarrollo

El calentamiento del Pacífico ecuatorial favorece la consolidación de El Niño. Su influencia puede alterar monzones, sequías, inundaciones y actividad ciclónica, aunque los efectos concretos dependen de la región y de otros patrones atmosféricos.

Atmósfera

El humo agrava episodios de mala calidad del aire

Aerosoles en tránsito

Las partículas finas y el carbono marrón procedentes de incendios reducen visibilidad y deterioran la calidad del aire lejos de las llamas. Los satélites permiten seguir su desplazamiento sobre Canadá, Estados Unidos y el Atlántico Norte.

Señal planetaria destacada

El récord térmico del océano extrapolar es una señal estructural. El mar absorbe la mayor parte del exceso de calor generado por el desequilibrio climático. Cuando sus temperaturas permanecen elevadas, aumentan los riesgos de olas de calor marinas, blanqueamiento coralino, lluvias extremas y alteración de especies.

El océano caliente también aporta más humedad y energía a la atmósfera. No produce por sí solo cada tormenta, pero crea condiciones capaces de intensificar determinados episodios cuando coinciden con una configuración atmosférica favorable.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

Las principales áreas de vigilancia serán el calor y los incendios en Norteamérica y Europa, la evolución de tormentas tropicales en las cuencas del hemisferio norte y la consolidación de El Niño en el Pacífico. El Niño suele reducir la actividad ciclónica atlántica mediante una mayor cizalladura del viento, pero no elimina la posibilidad de huracanes intensos.

Europa continuará expuesta a estrés hídrico e incendios si no se producen lluvias amplias y persistentes. Los episodios breves pueden aliviar temporalmente la superficie sin recuperar reservas profundas, ríos o acuíferos.

En Norteamérica, el humo puede desplazarse nuevamente a centenares o miles de kilómetros de los incendios. Las autoridades locales y los servicios meteorológicos deben ser la referencia para alertas de calidad del aire, calor y evacuación.

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Domingo, 26 de julio de 2026

Tendencias de la Tierra

Diez transformaciones ambientales que están cambiando la gestión de ecosistemas, agua, biodiversidad, ciudades, energía y economía durante la presente década.

Resumen ejecutivo

La política ambiental global está pasando gradualmente de establecer objetivos a demostrar resultados medibles. Los compromisos para restaurar ecosistemas, proteger biodiversidad y reducir emisiones ya no pueden evaluarse solo por hectáreas anunciadas o inversiones comprometidas: deben demostrar recuperación ecológica, permanencia, beneficios sociales y reducción real del riesgo.

La restauración ecológica avanza hacia modelos que integran paisajes completos, comunidades y actividades productivas. La reforestación comienza a diferenciar con mayor claridad entre plantar árboles y reconstruir bosques funcionales. En biodiversidad, los países se preparan para mostrar cómo implementan el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y sus metas para 2030.

El agua emerge como un eje transversal. Sequías, inundaciones, contaminación y sobreexplotación obligan a coordinar cuencas, ciudades, agricultura, energía y conservación. Al mismo tiempo, la expansión de energía limpia plantea la necesidad de minimizar conflictos territoriales y proteger hábitats durante la transición.

🌱

1. Restauración ecológica

La restauración está dejando de enfocarse únicamente en intervenciones puntuales para trabajar con paisajes, cuencas y corredores completos. El objetivo es recuperar funciones como regulación hídrica, fertilidad del suelo, conectividad biológica y protección costera.

La tendencia más sólida incorpora conocimiento local, monitoreo a largo plazo y fuentes de financiación que continúan después de la fase inicial. Los proyectos exitosos vinculan recuperación ambiental con empleo, producción sostenible y reducción del riesgo de desastres.

Clave: funciones ecológicas
🌳

2. Reforestación

La medición por número de árboles plantados pierde terreno frente a indicadores de supervivencia, diversidad, estructura y permanencia. Una plantación uniforme no sustituye automáticamente a un bosque natural ni reproduce sus servicios ecosistémicos.

La regeneración natural asistida gana reconocimiento cuando existen semillas, vegetación remanente y protección contra incendios o sobrepastoreo. Puede ofrecer menor coste y mayor compatibilidad ecológica que una plantación masiva realizada sin diagnóstico territorial.

Clave: supervivencia y diversidad
🦋

3. Biodiversidad

La atención internacional se concentra en convertir las metas de 2030 en acciones nacionales verificables. Esto incluye conservar el 30 % de tierras y mares, restaurar ecosistemas degradados, reducir incentivos perjudiciales y movilizar financiación.

La biodiversidad se integra cada vez más en decisiones empresariales y financieras. Las organizaciones deben identificar dependencias de agua, suelos, polinización y materias primas, además de los impactos que generan sobre hábitats y especies.

Clave: implementación medible
💧

4. Agua y recursos hídricos

La planificación del agua se desplaza desde infraestructuras aisladas hacia la gestión integral de cuencas. Humedales, acuíferos, embalses, bosques y suelos deben administrarse como partes de un mismo sistema.

Las ciudades y regiones productivas adoptan medidas de reutilización, reducción de fugas, captación de lluvia y restauración de ecosistemas reguladores. La adaptación exige reservar agua para consumo humano y naturaleza, no solo repartir volúmenes entre sectores económicos.

Clave: seguridad hídrica
🌬️

5. Calidad del aire

El humo de incendios demuestra que la contaminación atmosférica puede viajar entre provincias y países. Los sistemas de alerta integran satélites, estaciones terrestres y modelos para prever concentraciones de partículas finas.

Las políticas urbanas comienzan a coordinar transporte, calefacción, industria y salud pública. La reducción de partículas y óxidos de nitrógeno ofrece beneficios sanitarios inmediatos, mientras disminuye ciertos contaminantes climáticos de vida corta.

Clave: prevención sanitaria
🏘️

6. Adaptación climática

La adaptación avanza desde documentos generales hacia mapas de riesgo, presupuestos, normas de construcción y protocolos operativos. Los territorios necesitan saber qué infraestructura, población y ecosistemas quedarán expuestos bajo diferentes escenarios.

Las soluciones basadas en naturaleza ganan espacio: restaurar dunas, humedales, bosques urbanos y llanuras inundables puede reducir calor y daños. Su efectividad depende de escala, mantenimiento y conexión con obras convencionales.

Clave: acción territorial
☀️

7. Energía limpia

La energía solar, eólica y el almacenamiento continúan expandiéndose, pero la tendencia ambiental más relevante es mejorar su integración territorial. La selección de emplazamientos debe evitar hábitats sensibles, corredores migratorios y suelos de alto valor ecológico.

También crece la atención sobre extracción de minerales, fabricación, reciclaje y fin de vida de paneles y baterías. Una transición limpia requiere reducir emisiones sin trasladar impactos desproporcionados a comunidades o ecosistemas.

Clave: transición responsable
🏞️

8. Conservación de ecosistemas

La conservación se extiende más allá de áreas protegidas formalmente declaradas. Corredores, territorios indígenas, paisajes productivos y otras medidas eficaces de conservación pueden sostener conectividad y refugios climáticos.

La entrada en vigor del acuerdo sobre biodiversidad marina fuera de jurisdicciones nacionales abre una nueva etapa para la alta mar. Su aplicación deberá coordinar conservación, ciencia, navegación y aprovechamiento de recursos.

Clave: conectividad ecológica
♻️

9. Economía ambiental

Los gobiernos y empresas aumentan la medición de riesgos relacionados con naturaleza. La pérdida de agua, suelos fértiles, bosques o polinizadores puede traducirse en costes, interrupciones de suministro y activos deteriorados.

La economía circular también evoluciona desde el reciclaje final hacia el rediseño de productos, reparación, reutilización y reducción de materiales. El desafío es demostrar disminuciones absolutas de presión ambiental, no solo mejoras relativas de eficiencia.

Clave: riesgos de naturaleza
🛰️

10. Datos ambientales abiertos

La observación terrestre combina satélites, sensores, ciencia ciudadana y modelos para seguir deforestación, agua, incendios, hielo y contaminación. La tendencia es acortar el tiempo entre observación y decisión.

La disponibilidad de datos no elimina la necesidad de interpretación. Los sistemas eficaces incorporan validación local, transparencia metodológica y herramientas comprensibles para autoridades, comunidades y gestores de ecosistemas.

Clave: información accionable

Tendencia destacada de julio de 2026

La restauración de tierras se convierte en política climática, económica y social. La próxima COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, prevista en Mongolia durante agosto, situará la restauración de tierras, los pastizales y las comunidades pastoriles en el centro del debate internacional.

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sostienen los medios de vida de alrededor de 500 millones de personas. Sin embargo, suelen recibir menos atención que los bosques. Su degradación afecta biodiversidad, almacenamiento de carbono, agua, seguridad alimentaria y estabilidad rural.

La tendencia es tratar los territorios degradados como sistemas vivos y productivos. Restaurar no significa excluir automáticamente la actividad humana, sino adaptar el uso del suelo para recuperar cobertura, fertilidad, biodiversidad y capacidad de responder a sequías.

Combatir el fuego con fuego: las quemas controladas siguen siendo esenciales a medida que se intensifican los incendios forestales en EE.UU.

En 2015, Lake Fire quemó 31,000 acres en este popular bosque para caminatas al noreste de Los Ángeles. 


por Elizabeth Weise, Usa Today


Destruyó cuatro edificios, se acercó peligrosamente a la ciudad turística de Big Bear Lake y tomó más de 1,900 bomberos cinco días para contenerlo a un costo de casi $ 40 millones.

Es por eso que parecía contradictorio ver a algunos de esos mismos bomberos caminando por el suelo del bosque en abril con antorchas de goteo rojo, provocando deliberadamente un incendio.

Pero el objetivo de los hombres y mujeres del Servicio Forestal de EE. UU. ese día era evitar que se repitiera la conflagración de 2015 mediante la reintroducción de un proceso natural eliminado por los humanos.

«Estos bosques fueron construidos para quemar», dijo Garth Crow, el jefe de quema que supervisa a los 35 trabajadores que montan guardia para asegurarse de que la quema prescrita permanezca exactamente donde él la quiere.

Mientras Estados Unidos se enfrenta a lo que se espera sea un mal año de incendios y una década de incendios aún peor, tales quemas controladas , el epítome de combatir el fuego con fuego, han sido ampliamente aceptadas como un componente esencial de la gestión de los bosques.

Esta es la razón por la que los ecologistas forestales están molestos por la decisión del Servicio Forestal el viernes de detener todas las llamadas quemas prescritas en sus tierras durante tres meses mientras se realiza una revisión interna de la práctica.

La decisión se produce cuando un enorme incendio en Nuevo México, una parte del cual fue provocado por una quema prescrita que se escapó, ha incendiado más de 310,000 acres, quemado cientos de estructuras y desplazado a miles de personas.

«Hay mucha política en juego», dijo Matthew Hurteau, profesor de la Universidad de Nuevo México, que estudia los efectos de los incendios forestales y el cambio climático en los bosques del suroeste.

“Después de que un avión se estrella, no cancelamos todos los viajes aéreos durante tres meses”, dijo. «Lo peor que le puede pasar a nuestra situación de incendios forestales es que se politice».

La decisión afectará los 193 millones de acres de tierra administrados por la agencia. El jefe del Servicio Forestal, Randy Moore, lo llamó una pausa, «debido a las condiciones actuales de riesgo extremo de incendios forestales en el campo».

Reconoció que el 99,48% de las quemas prescritas salen según lo planeado y dijo que el servicio forestal llevará a cabo una revisión y evaluación nacional de su programa durante la pausa de tres meses.s el mensaje equivocado en el momento equivocado, dijo Lenya Quinn-Davidson, directora del Consejo de Incendios Prescritos del Norte de California.

«Nosotros en Occidente estamos en medio de una crisis de incendios. Cada año perdemos más de lo que nos importa: nuestras comunidades, nuestros bosques, los servicios ecosistémicos de los que dependemos», dijo. “Lo único que nos sacará de este lío es más fuego bueno, y cada día que desperdiciamos crece el potencial de pérdidas graves”.

Se necesita más fuego, no menos fuego.

Después de más de un siglo de suprimir incendios a toda costa, una estrategia que empeoró los incendios forestales, el Servicio Forestal en los últimos años se ha «religioso» sobre los beneficios de las quemas prescritas. Combinado con el aclareo de bosques, muchos lo consideran el estándar de oro de la gestión de la tierra en bosques cubiertos de maleza.

«Hay buenas personas que realmente no quieren ver un solo árbol talado en el bosque, pero creo que hay una gran mayoría de personas que se dan cuenta de que para mantener los bosques saludables necesitamos devolver el fuego a estos sistemas», dijo Brandon Collins. , experto en ciencias forestales y en incendios forestales de la Universidad de California, Berkeley.

Si bien Occidente tardó en adoptar la práctica, la región ahora es parte de un movimiento nacional liderado por algunos mentores poco probables, incluidos nativos americanos y cuidadores de los bosques de pinos de hoja larga que quedan en el sureste.

En enero, el Servicio Forestal de la agencia estableció una meta histórica de tratar hasta 50 millones de acres al año con raleo mecánico y fuego prescrito.

«Es una gota en el océano en comparación con la cantidad de trabajo que se necesita hacer para proteger nuestros bosques y praderas», dijo Jeremy Bailey, coordinador de redes y capacitación contra incendios de The Nature Conservancy. «Pero estamos empezando a ver algunos ejemplos realmente maravillosos de asociaciones».

La reintroducción y expansión de tales quemas requerirá más personal, más capacitación y nuevas leyes y requisitos de responsabilidad para proteger a quienes trabajan para devolver la tierra a un estado natural y más resistente, dijo Bailey.

Dirige Prescribed Fire Training Exchanges, que cada año reúne a cientos de quemadores en todo el país para compartir habilidades y lecciones prácticas sobre cómo usar el fuego de manera segura y efectiva. Con el tiempo, esperan construir una fuerza laboral contra incendios prescritos igual a la fuerza laboral de supresión de incendios de 15,000 personas del país.

Hay mucho que quemar, o «tratar», como le gusta decir al Servicio Forestal.

«Si pudiéramos llegar al punto en el que estamos tratando un tercio o incluso la mitad del paisaje… entonces, de repente, tenemos una caída bastante dramática en estos megaincendios», dijo Marc Meyer, ecologista de Forest. Servicio que estudia la restauración al fuego y post-incendio.

«No es que no ocurrirían», agregó, «pero realmente le daríamos un gran mordisco al problema».

Ya sea que los iniciara un rayo o los incendiaran conscientemente los pueblos indígenas , los científicos han demostrado que la mayoría de las áreas del país históricamente se quemaron con una frecuencia de cada dos años a tan solo cada 25. Los incendios eliminaron arbustos de combustión rápida, detritos del bosque y árboles muertos.

Estos incendios frecuentes quemaron más fríos, fueron inofensivos para los árboles adaptados al fuego y dejaron los bosques y los pastizales más saludables, dijo Collins. Las llamas de baja intensidad mantuvieron abiertos los bosques, con árboles muy espaciados y pastizales abiertos que se quemaron rápidamente sin ser destruidos.

«Al recuperar el fuego estamos trabajando con la ecología local», dijo. «Los bosques que ves hoy son inusualmente densos y están llenos de material vegetal muerto, combustible. No es lo que deberían parecer».

Lecciones del pasado

En el otro lado del continente, Florida no viene a la mente como un lugar con el conocimiento para salvar los grandes bosques del oeste de la nación, pero en muchos sentidos lo es.

Durante la mayor parte de su historia, el Servicio Forestal fue incondicionalmente antiincendios. Su objetivo era preservar la madera útil y detener lo que se creía que eran incendios anormales y peligrosos.

A partir de la década de 1920, la agencia adoptó una política de supresión total de incendios. Un decreto de 1935 requería que todos los incendios estuvieran bajo control a las 10 am del día siguiente a su descubrimiento.

Ese memorando nunca llegó a Florida, dijo Morgan Varner, director de investigación de Tall Timbers, un fideicomiso regional de tierras y centro de ecología de incendios con sede en Florida que ha estado quemando su superficie desde la década de 1920.

«En el sur, la cultura del fuego en cierto modo nunca se fue realmente», dijo. «A través de la quema, aquí mantenemos la sabana abierta de pinos y los bosques que describieron los primeros botánicos que llegaron en el siglo XVIII».

Tall Timbers, un centro de investigación para la gestión de ecosistemas dependientes del fuego, ha capacitado a cientos de jefes de quema, quienes luego capacitaron a otros, difundiendo el evangelio del fuego seguro y sostenible.

El centro, ubicado en Red Hills de Florida, cerca de la línea de Georgia, es «un epicentro de la investigación sobre incendios prescritos», dijo Quinn-Davidson, del Consejo de Incendios Prescritos del Norte de California.

«El sureste y Florida tienen esta continuidad cultural en torno a la quema prescrita que se remonta a principios del siglo XX y que nunca se rompió», dijo.

Otro pozo de conocimiento sobre cómo usar el fuego de manera segura para limpiar y fortalecer los bosques proviene de las pocas tribus indígenas que pudieron mantener su conocimiento tradicional.

Cuando los europeos llegaron por primera vez a América del Norte, encontraron grupos de bosques abiertos similares a parques. No se dieron cuenta de que el paisaje se formó tanto por la caída de rayos como por milenios de quema por parte de los indígenas que lo usaron para limpiar la maleza, ahuyentar presas, mantener los pastos limpios y fomentar el crecimiento de plantas, arbustos y árboles útiles.

Bill Tripp, miembro de la tribu Karuk cerca de la frontera entre California y Oregón, practica lo que se conoce como «quema cultural», basado en un profundo conocimiento personal de un lugar. Es algo que se ha transmitido en la tradición oral de su familia.

Tripp es el director de recursos naturales y política ambiental del Departamento de Recursos Naturales de la Tribu Karuk.

Espera hasta los primeros días soleados de la primavera, cuando «saldrán las flores de manzanita y los abejorros dejarán sus nidos bajo las encinas negras». Cuando emerge la reina, él sabe que es seguro quemarla sin dañar a sus crías.

Las quemas que Tripp y otros hacen están ayudando a restaurar la salud y la resiliencia de la tierra.

“No estamos en la escala que nos gustaría estar y necesitamos estar con el fuego, pero al menos nos hemos aferrado lo suficiente para traerlo de vuelta de la manera correcta”, dijo desde su casa en Orleans, California.

Las quemas pequeñas, a veces tan pequeñas como un tercio de un acre, son algo que amigos y familias hacen juntos, parte de una larga tradición cultural de cuidar la tierra, dijo Margo Robbin, directora ejecutiva del Cultural Fire Management Council, que promueve la quema en tierras ancestrales Yurok a lo largo del río Klamath en el norte de California.

“En los últimos cinco años, la gente ha comenzado a comunicarse con los pueblos nativos para comenzar a aprender lo que sabemos”, dijo.

Ese sentido de comunidad y lugar se ha arraigado en las Grandes Llanuras. Agricultores, ganaderos y terratenientes se dieron cuenta durante las últimas dos décadas de cuánto necesitaban quemar, aunque no siempre fue fácil.

Mark Alberts reintrodujo el fuego en su granja cerca de Gothenburg, Nebraska, en 2000. Sus vecinos pensaron que se había vuelto loco.

«Mark fue una palabra de cuatro letras aquí durante bastante tiempo», dijo.

Pero cuando vieron que sus quemas controladas acabaron con hasta el 90% de los cedros que invadían su pastizal, comenzaron a aceptar la idea. Hoy en día, el área es el hogar de una sólida comunidad de base de quemadores, Central Platte Rangeland Alliance, que se unen para prender fuego a la tierra de los demás.

«Es como en los viejos tiempos cuando la gente se reunía para ayudar a sus vecinos a trillar o apilar heno», dijo Alberts, señalando el cuidado y la experiencia necesarios.

«Se necesitan 160 grados para matar un cedro y 140 para derretir la piel», dijo. «Nos estamos confiando el uno al otro con nuestras vidas».

La seguridad es primordial

Es fundamental empoderar a las comunidades locales para que desempeñen un papel en la gestión de las tierras de incendios prescritos, dijo Quinn-Davidson. Ha ayudado a llevar el modelo cooperativo de Florida al Oeste, organizando asociaciones y consejos para quemados.

«La gente está harta de ver cómo se queman sus pueblos», dijo. «Las agencias no se mueven lo suficientemente rápido, por lo que estas comunidades comienzan a decir: ‘Vamos a descubrir cómo hacer esto nosotros mismos'».

La capacitación en el terreno por parte de los mentores es esencial para aprender las técnicas necesarias para crear un fuego seguro y beneficioso que no se salga de control, dicen los expertos. Eso significa observar el clima, prestar atención al viento y encender fuegos en la cima de una pendiente para que se quemen lentamente cuesta abajo, no rápidamente cuesta arriba.

Ahí es donde ayudaría tener una gran fuerza laboral enfocada en fortalecer los bosques a través de la quema, dijo Hurteau en Nuevo México. Hoy en día es algo que hacen los bomberos forestales en su temporada libre de incendios. Pero el momento adecuado para las quemas prescritas es diferente en diferentes partes del condado y, a menudo, coincide con la temporada de incendios.

«Ahora es un ejemplo perfecto», dijo. «Las cosas están mal aquí en el suroeste, pero hay grandes oportunidades de quemar en el norte de California, Washington y Oregón, y no hay nadie capaz porque el suroeste está en llamas».

Los escapes son raros, ocurren en menos del 1% de todas las quemaduras de este tipo, pero conllevan el riesgo de volver al público en contra de la práctica, dijo Quinn-Davidson.

Instituir una pausa de tres meses hace que parezca que décadas de estudios, ciencia y observación estuvieran equivocadas, y que las prácticas actuales de manejo de incendios controlados no son lo suficientemente buenas, dijo.

Los equipos ya están sobre el terreno investigando qué salió mal en el incendio de Nuevo México, lo que permitirá que toda la comunidad de incendios aprenda de los errores y mejore las prácticas.

«Pero no podemos darnos el lujo de detener este trabajo esencial», dijo. «Políticas generales como esta no se basan en razones ecológicas o incluso en el riesgo de incendio; se basan en consideraciones sociales y políticas y el deseo de tener una buena óptica con un público escéptico».

En Big Bear Lake, una ciudad turística popular a menos de 5 millas de la quema prescrita del mes pasado, los residentes agradecieron el esfuerzo.

«De la forma en que lo veo, preferiría que hicieran una quema prescrita para mantener las cosas seguras», dijo Kirk Ylinen, mientras paseaba a su perro al borde del bosque .

Semanas antes de que el incendio descontrolado de Nuevo México causara estragos, la seguridad era lo más importante para Crow, el jefe de incendios del bosque de San Bernardino.

Pasó la mañana viendo cómo las primeras llamas lamían las piñas, oliendo el aire mientras avanzaban lentamente por una parcela de prueba de 2 acres y consultando con su observador meteorológico.

«Esto es un arte, no una ciencia», dijo, «aunque usamos mucha ciencia».

Cuervo siguió el progreso del fuego, caminando de un lado a otro a lo largo de la línea de fuego, diciendo poco más que su cabeza en un giro. El viento se levantó, más fuerte de lo previsto, y vio cómo un árbol joven estallaba en llamas con un sonido como el de mil cajas de cerillas explotando.

«Es demasiado agresivo, demasiado rápido», dijo, sacudiendo la cabeza. «Las condiciones no son las adecuadas, podríamos llegar demasiado lejos y luego el viento se levantará más».

Camiones cisterna, camiones de bomberos y camionetas se alinearon en el camino de tierra hacia el sitio. Meses de planificación y logística se detallaron en un libro de quemaduras de 2 pulgadas de grosor. Los bomberos habían llegado desde kilómetros de distancia.

Pero el viento estaba fuerte y Crow, que ha pasado 31 años combatiendo incendios forestales, vio que el fuego se acercaba a la carretera que marcaba el límite de la parcela de prueba. Él había tomado su decisión. La quemadura no iría más lejos ese día.

«Lo estoy llamando», dijo.