Un estudio de la Universidad de Córdoba halló derivados de un pesticida prohibido desde los años 70 en huevos no eclosionados de 14 especies, incluidas aves amenazadas
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Investigadores del grupo de Toxicología Veterinaria AGR-125 de la Universidad de Córdoba, integrado en la Unidad de Investigación Competitiva ENZOEM, detectaron derivados del DDT en huevos sin eclosionar de aves silvestres recogidos en ecosistemas andaluces entre 2014 y 2024.
El trabajo se realizó junto al Centro de Análisis y Diagnóstico de Fauna Silvestre de Andalucía y analizó muestras procedentes de 14 especies. El hallazgo confirma que un insecticida prohibido en España desde los años 70 sigue dejando una huella química persistente en la cadena trófica y en espacios naturales donde viven especies protegidas.
Un pesticida prohibido que sigue presente
El estudio fue dirigido por Nahúm Ayala, de la Universidad de Córdoba, con Isabel Fernández, del Centro de Análisis y Diagnóstico de Fauna Silvestre de Andalucía, como autora principal. Los resultados fueron publicados en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety.
La principal evidencia fue la presencia de derivados del DDT, un insecticida organoclorado retirado por sus efectos nocivos sobre la salud humana y los ecosistemas. Más de cinco décadas después de su prohibición, sus residuos continúan apareciendo en huevos de aves silvestres, un indicador sensible de contaminación química en humedales y otros entornos naturales.
Además de los derivados del DDT, los investigadores identificaron residuos de plaguicidas y fungicidas de uso actual, metales pesados en concentraciones bajas —plomo, mercurio, cadmio, zinc y cobre— y fármacos veterinarios en dos huevos de quebrantahuesos recogidos en 2014.
Las especies analizadas
Los huevos procedían de 14 especies de aves silvestres con distintos grados de protección. Entre las especies en peligro de extinción figuran el quebrantahuesos, el milano real y el águila imperial ibérica. La cerceta pardilla aparece clasificada en situación crítica.
También se incluyeron especies vulnerables como el aguilucho cenizo, el alimoche común y el buitre negro. El resto de aves analizadas fueron el águila perdicera, la perdiz roja, el águila calzada, el milano negro, el halcón peregrino, la avutarda común y el águila real.
La investigación resulta especialmente relevante porque muchas de estas aves ponen solo uno o dos huevos por temporada. Cualquier alteración en la viabilidad del huevo puede afectar directamente a la reproducción de especies ya sometidas a presión ambiental, como ocurre en otros casos de aves protegidas en Doñana.
Efectos sobre la cáscara y la reproducción
Isabel Fernández explicó que la presencia de DDT se relaciona con el adelgazamiento de la cáscara del huevo. Una cáscara más fina puede facilitar la entrada de microorganismos o provocar pérdida de humedad, comprometiendo el desarrollo del embrión antes de la eclosión.
El problema se agrava por el llamado efecto cóctel: la exposición simultánea a varios contaminantes, como pesticidas antiguos, plaguicidas actuales y metales pesados, puede producir impactos distintos a los que generaría cada sustancia por separado.
Este tipo de interacción química es uno de los aspectos más complejos de evaluar en conservación. También conecta con investigaciones sobre cómo la contaminación química y otros factores ambientales pueden intensificar los riesgos para especies y ecosistemas.
Huevos no eclosionados como herramienta de vigilancia
Los autores plantean que los huevos sin eclosionar, que a menudo se descartaban o se conservaban sin análisis, pueden convertirse en una herramienta útil de vigilancia toxicológica. Permiten obtener información ambiental sin intervenir durante la incubación ni sacrificar ejemplares.
El trabajo se enmarca en una perspectiva One Health, que conecta la salud ambiental, animal y humana. Lo que acumulan estas aves refleja parte del estado químico de los ecosistemas que comparten con otras especies y con la población humana.
La persistencia del DDT también refuerza la importancia de estudiar contaminantes de larga duración, incluidos aquellos que permanecen durante décadas en suelos, aguas y cadenas alimentarias. La presencia de sustancias persistentes ha sido señalada en otros análisis sobre contaminantes ambientales de alcance global.
Recomendaciones para la conservación
El estudio plantea tres líneas de actuación para los gestores de fauna silvestre: reforzar el seguimiento toxicológico de poblaciones amenazadas, evaluar el efecto combinado de varios contaminantes e incorporar la exposición química en los planes de conservación de aves del Mediterráneo occidental.
La conclusión central es que un insecticida retirado hace más de 50 años sigue presente en ecosistemas andaluces y aparece en huevos de algunas de las rapaces más amenazadas de España. Ese dato obliga a mirar la conservación de aves no solo desde la protección del hábitat, sino también desde la vigilancia de contaminantes persistentes.
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