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🌍 Panel de control planetario

Panorama Planetario

Actualización ambiental: 22 de julio de 2026

Resumen ejecutivo El sistema Tierra mantiene una señal térmica elevada, con temperaturas oceánicas excepcionalmente altas, un episodio de El Niño en fortalecimiento y contrastes regionales marcados entre sequías, lluvias intensas, incendios y olas de calor. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido del registro global y el más cálido observado en Europa occidental. La combinación de océanos cálidos, humedad disponible y superficies continentales secas eleva simultáneamente el riesgo de precipitaciones extremas, estrés hídrico e incendios.
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Temperatura global

Calor persistente sobre continentes y océanos

La temperatura media mundial de junio alcanzó 16,54 °C, unos 0,56 °C por encima del promedio 1991–2020 y aproximadamente 1,39 °C sobre el nivel preindustrial estimado. La señal más intensa se concentró en Europa occidental y en amplias zonas oceánicas.

Segundo junio más cálido
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Océanos

Temperaturas superficiales en niveles récord estacionales

La temperatura media de los océanos extrapolares alcanzó 20,86 °C en junio, el valor más alto registrado para ese mes. El Pacífico tropical presenta anomalías cálidas amplias, mientras las olas de calor marinas aumentan la presión sobre arrecifes, pesquerías y costas.

Calor marino excepcional
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CO₂ atmosférico

La concentración global continúa ascendiendo

La estimación diaria global de NOAA se situó cerca de 427,82 partes por millón el 20 de julio. En Mauna Loa, el promedio semanal iniciado el 12 de julio fue de 428,48 ppm, frente a 404,55 ppm en la semana equivalente de hace diez años.

Tendencia ascendente
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Hielo polar

Cobertura inferior al promedio en ambos hemisferios

La extensión del hielo marino ártico ocupó en junio el sexto lugar entre las más bajas del registro para ese mes. Destacaron déficits alrededor de Svalbard y del mar de Barents. En la Antártida también se observó la sexta extensión más baja para junio.

Vigilancia polar reforzada
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Incendios

Canadá y el oeste norteamericano bajo presión

Los incendios forestales de Ontario enviaron extensas columnas de humo hacia Quebec, el medio oeste y el nordeste de Estados Unidos. También se mantienen focos relevantes en territorios del noroeste canadiense y en sectores secos de Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México.

Humo transfronterizo
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Sequías

Persisten déficits hídricos pese a mejoras regionales

Casi la mitad del territorio continental estadounidense permanecía bajo alguna categoría de sequía a comienzos de julio. Se prevé desarrollo o intensificación en el noroeste del Pacífico y el norte de California, mientras otras regiones reciben alivio por lluvias estacionales.

Riesgo de expansión regional
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Tormentas

Océanos cálidos favorecen episodios de lluvia intensa

La elevada energía disponible en el océano y la atmósfera incrementa el potencial de precipitaciones concentradas y crecidas repentinas. El riesgo no se distribuye uniformemente: algunas cuencas pueden experimentar lluvias extremas mientras territorios cercanos continúan bajo estrés hídrico.

Contrastes hidrológicos
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Calidad del aire

El humo vuelve a convertirse en una amenaza regional

Las partículas procedentes de incendios boreales recorren grandes distancias y degradan la calidad del aire lejos de los frentes de fuego. El seguimiento satelital permite anticipar corredores de humo, pero la exposición puede variar rápidamente con los cambios de viento.

Impacto a larga distancia

📡 Señal planetaria destacada

El Niño se fortalece con rapidez. Los centros climáticos internacionales prevén que el calentamiento del Pacífico ecuatorial central y oriental se intensifique durante julio–septiembre. La señal favorece lluvias superiores a lo normal en el Pacífico ecuatorial y aumenta la probabilidad de condiciones secas en partes de Australia, el subcontinente indio y el océano Índico tropical.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

El escenario inmediato apunta a continuidad del calor en sectores del hemisferio norte, riesgo elevado de incendios donde coincidan vegetación seca, viento y baja humedad, y episodios de lluvia intensa en zonas monzónicas y corredores tropicales. La evolución de El Niño debe observarse junto con los pronósticos regionales, porque sus efectos varían según cuenca, relieve y estación. En América del Norte seguirá siendo importante vigilar el humo de incendios, el desarrollo rápido de sequía en las llanuras septentrionales y las lluvias monzónicas del suroeste. En Europa, el calor acumulado en tierra y mar mantiene elevados los riesgos para salud, ecosistemas y recursos hídricos.

Fuentes de referencia: Copernicus Climate Change Service, Organización Meteorológica Mundial, NOAA Global Monitoring Laboratory y NASA Earth Observatory.

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El cambio climático impulsa las invasiones de insectos

Ejemplar de Trithemis kirbyi fotografiado en Ciudad Universitaria (Madrid). / Jose Ignacio Pascual

Un equipo de biólogos de la Universidad Complutense de Madrid ponen a la libélula Trithemis kirbyi como ejemplo de que el aumento de las temperaturas han convertido regiones antes inhóspitas en zonas idóneas para especies exóticas, que pueden colonizarlas con éxito de forma natural.


La libélula Trithemis kirbyi ha colonizado recientemente la península ibérica desde el norte de África. Desde su primer registro en Málaga en 2007, esta libélula ha ido extendiéndose hacia el norte, estableciéndose en el centro y el este ibérico, las Islas Baleares y el sur de Francia.

El año pasado, esta libélula fue avistada en Bélgica. A pesar de su distribución mundial, su rápida colonización de la zona occidental del Mediterráneo se ha producido muy recientemente. Que esta colonización haya sido justamente en estos últimos años, cuando las temperaturas rompen récords, hizo sospechar a los investigadores de que el cambio climático pudiera estar influyendo en este proceso.

A pesar de su distribución mundial, su rápida colonización de la zona occidental del Mediterráneo se ha producido muy recientemente

Un estudio llevado a cabo por biólogos de la Universidad Complutense de Madrid ha evaluado si la colonización del Mediterráneo occidental por esta libélula está relacionada con el cambio climático y el aumento de las temperaturas. Y más concretamente con los máximos anómalos de calentamiento estival que se han producido en la última década. Los resultados se han publicado en la revista Plos ONE.

En el trabajo también se han estudiado qué variables climáticas han influido más en la distribución de este insecto, su dispersión por nuestro territorio, y su potencial capacidad futura de dispersión y colonización hacia el Mediterráneo oriental.

Dispersión por el aumento de las temperaturas

Los investigadores de la UCM han encontrado que la dispersión y el reciente establecimiento de T. kirbyi depende fuertemente del aumento de las temperaturas, en particular de los picos de temperatura estivales, lo que ha permitido a esta especie dispersarse más lejos y con mayor eficacia que durante los años con temperaturas estivales medias.

Señalan que la variable más importante en los modelos de idoneidad y que más influye en la especie es la temperatura mínima del mes más frío, que en las últimas décadas se ha convertido en un factor menos limitante para los ectotermos, como los insectos. El cambio climático favorece a esta especie y ha propiciado la colonización de nuestro territorio.

Los resultados indican que la libélula encuentra zonas adecuadas en toda la parte oriental mediterránea de Europa, y es probable que pueda colonizarlas de forma natural, como ya hizo en la península ibérica

Los resultados del trabajo indican que la libélula encuentra zonas adecuadas en toda la parte oriental mediterránea de Europa, y es probable que pueda colonizarlas de forma natural, como ya hizo en la península ibérica.

Trithemis kirbyi es un modelo de cómo el cambio climático y el aumento de las temperaturas han convertido regiones antes inhóspitas en zonas idóneas para especies exóticas, que pueden colonizarlas con éxito de forma natural si consiguen llegar por sí mismas a estas “tierras prometedoras”, concluyen los autores

Referencia:

Diego Gil Tapetado et al “Climate change as a driver of insect invasions: Dispersal patterns of a dragonfly species colonizing a new region”. Plos ONE (2023)

Fuente: UCM – Derechos: Creative Commons.