El peor escenario climático queda fuera


La retirada de RCP8.5 en las nuevas proyecciones no niega la crisis climática: muestra que la acción global ha reducido el riesgo extremo, aunque el planeta sigue lejos de una trayectoria segura


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

Los nuevos escenarios climáticos internacionales han dejado fuera el peor caso de emisiones que durante años sirvió como referencia extrema para proyectar el calentamiento global. La decisión no significa que el cambio climático haya dejado de ser una amenaza, ni que las proyecciones anteriores fueran inútiles. Al contrario: refleja que la expansión de la energía solar, la energía eólica, los vehículos eléctricos, las baterías y otras medidas de reducción de emisiones han hecho menos probable el futuro más severo que antes se consideraba posible.

El análisis fue escrito por Andrew King y publicado originalmente en The Conversation, con reproducción en Phys.org. El texto aborda la retirada de los escenarios conocidos como RCP8.5 y SSP5-8.5, utilizados durante años para representar una trayectoria de emisiones muy altas, con fuerte expansión de combustibles fósiles y escasa acción climática.

En esos escenarios de peor caso, las concentraciones de dióxido de carbono casi se triplicarían hasta alcanzar 1.135 partes por millón hacia 2100, y el planeta podría calentarse alrededor de 4,5 °C respecto al periodo preindustrial. Los nuevos escenarios ya no incluyen una trayectoria tan pesimista. El peor escenario actualizado proyecta un calentamiento cercano a 3,5 °C para finales de siglo, todavía muy grave, pero por debajo del antiguo extremo.

Por qué se retira el escenario RCP8.5

La retirada de RCP8.5 ha sido interpretada por algunos sectores como una prueba de que la ciencia climática exageró sus advertencias. Pero esa lectura distorsiona el sentido de los escenarios. Los escenarios climáticos no son predicciones cerradas, sino rutas posibles construidas a partir de decisiones políticas, cambios tecnológicos, consumo energético, uso de combustibles fósiles y evolución de las emisiones.

Cuando cambian las condiciones reales, también deben cambiar las trayectorias consideradas plausibles. En este caso, la expansión de tecnologías limpias y la desaceleración del crecimiento de las emisiones han reducido la probabilidad del camino más extremo. Esa mejora no elimina el problema climático, pero sí muestra que las decisiones tomadas hasta ahora han tenido efecto.

Noticias de la Tierra ya ha explicado cómo los peores escenarios climáticos pueden evitarse si las políticas de reducción de emisiones avanzan con suficiente rapidez. La novedad es que la comunidad científica está ajustando sus herramientas para reflejar un mundo que no siguió exactamente la ruta fósil más extrema, aunque tampoco tomó todavía el camino más seguro.

El avance no alcanza para frenar el calentamiento

El mensaje central es doble. Por un lado, el mundo ha evitado una parte del riesgo climático más extremo. Por otro, las emisiones siguen en niveles récord y el calentamiento global continúa acelerándose. La retirada del peor escenario no equivale a una victoria completa, sino a una corrección de rumbo parcial.

El artículo recuerda que muchos impactos climáticos ya son visibles con un calentamiento cercano a 1,4 °C. Ese nivel actual muestra que el problema no pertenece al futuro lejano: sequías, olas de calor, incendios, inundaciones, cambios oceánicos y daños ecosistémicos ya forman parte de la realidad climática contemporánea.

Además, los nuevos escenarios tampoco conservan la ruta más optimista usada en la generación anterior de proyecciones. La trayectoria SSP1-1.9, que suponía una acción climática fuerte y reducciones rápidas de emisiones para limitar el calentamiento cerca de 1,5 °C, ya no aparece como una posibilidad central en el nuevo conjunto de escenarios.

El límite de 1,5 °C se aleja

La razón es directa: las emisiones globales todavía no han comenzado a caer de forma sostenida. Por eso, el escenario más optimista actualizado llevaría a un pico de calentamiento aproximado de 1,9 °C. Esto implica que el mundo ya se dirige a superar el umbral de 1,5 °C, aunque sigue abierta la discusión sobre si ese rebasamiento podría ser temporal.

Ese punto conecta con el concepto de sobregiro climático, una situación en la que la temperatura media global supera durante un tiempo una meta como 1,5 °C antes de intentar volver a ella mediante reducciones profundas de emisiones y eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera.

El problema es que un rebasamiento temporal no significa ausencia de daños. Algunos impactos pueden ser persistentes o irreversibles, especialmente en ecosistemas vulnerables, hielo polar, arrecifes, sistemas agrícolas y regiones expuestas a calor extremo. Por eso, incluso una mejora respecto al peor escenario no debe interpretarse como permiso para retrasar la acción climática.

La trayectoria actual sigue siendo riesgosa

La trayectoria de emisiones actual se ubica en una zona intermedia: por debajo del antiguo camino de emisiones extremas, pero claramente por encima del escenario más ambicioso. Con las políticas actuales y las acciones anunciadas por los países, el calentamiento proyectado ronda los 2,6 °C hacia 2100.

Esa cifra coincide con advertencias previas sobre la insuficiencia de los compromisos climáticos nacionales. En Noticias de la Tierra se ha informado que los planes climáticos permitirían hasta 2,6 °C de calentamiento global, un nivel asociado a impactos severos sobre salud, agua, alimentos, costas, biodiversidad y estabilidad económica.

La diferencia entre 1,9 °C, 2,6 °C, 3,5 °C o 4,5 °C no es un detalle técnico. Cada décima adicional de calentamiento aumenta la probabilidad de eventos extremos, pérdidas económicas, desplazamientos, presión sobre ecosistemas y daños en infraestructuras. Por eso, los escenarios sirven para comparar futuros posibles y medir cuánto margen queda para intervenir.

Cómo se construyen los escenarios climáticos

Los escenarios climáticos se elaboran a partir de posibles trayectorias de emisiones de gases de efecto invernadero. Los científicos consideran factores como políticas públicas, innovación tecnológica, consumo energético, expansión o reducción de combustibles fósiles y capacidad de los países para transformar sus economías.

Después, grupos de investigación de todo el mundo utilizan modelos climáticos para simular cómo responderían la atmósfera, los océanos, el hielo, la vegetación y otros componentes del sistema terrestre. Así se obtiene información global, regional y local sobre temperatura, lluvia, nivel del mar y otros impactos.

Estos escenarios no se ordenan como apuestas de probabilidad exacta. Todos representan futuros plausibles bajo determinadas condiciones. Su valor consiste en mostrar que el futuro climático no está escrito: depende de decisiones energéticas, económicas y políticas que todavía pueden modificar la magnitud del calentamiento.

Modelos que se actualizan con una realidad cambiante

Actualizar los escenarios es parte normal del trabajo científico. La realidad energética y política cambia: la energía solar se despliega más rápido de lo previsto, la electrificación avanza en algunos sectores, nuevas reservas fósiles alteran los mercados y los gobiernos modifican sus niveles de ambición climática.

Los modelos también mejoran. Cada nueva generación incorpora más datos, mayor resolución y una comprensión más detallada de procesos como el nivel del mar, las corrientes oceánicas, la vegetación, los aerosoles y los eventos extremos. Ese refinamiento permite construir proyecciones más útiles para gobiernos, ciudades, agricultores, empresas y comunidades costeras.

La evolución de los escenarios también recuerda que la modelación climática de alta resolución no busca producir una única respuesta definitiva, sino mejorar la lectura de riesgos en escalas cada vez más concretas. Cuanto mejores sean los modelos, más precisa puede ser la planificación de adaptación y reducción de daños.

Menos riesgo extremo, pero no menos urgencia

La retirada del antiguo peor escenario puede leerse como una señal de progreso climático. El mundo no está siguiendo el camino más destructivo que alguna vez se consideró plausible. Pero también ha perdido la ventana para el mejor escenario disponible en la generación anterior de proyecciones.

Esto deja una conclusión práctica: la acción climática funciona, pero debe acelerarse. Reducir emisiones sigue siendo la tarea principal. Además, si el mundo supera temporalmente 1,5 °C, la eliminación de dióxido de carbono puede convertirse en una herramienta complementaria, aunque no sustituye la reducción rápida del uso de combustibles fósiles.

Las tecnologías de captura y eliminación de carbono, incluidas las estrategias para retirar CO₂ del aire o almacenarlo de forma duradera, están ganando atención. Sin embargo, también enfrentan límites energéticos, económicos y de escala. Por eso, el debate sobre la captura de carbono debe mantenerse ligado a la reducción directa de emisiones.

Una señal para actuar con más precisión

El cambio en los escenarios climáticos no reduce la responsabilidad de gobiernos, empresas y sociedades. La mejora respecto al peor caso demuestra que las decisiones humanas modifican el futuro climático. La pérdida del escenario más optimista demuestra, al mismo tiempo, que la demora también tiene consecuencias.

Los próximos años seguirán siendo decisivos. El planeta ya no parece encaminado al extremo de 4,5 °C descrito por RCP8.5, pero una trayectoria de 2,6 °C o 3,5 °C todavía implicaría daños profundos. La diferencia entre esos futuros dependerá de la rapidez con que caigan las emisiones, de la expansión de tecnologías limpias y de la capacidad política para sostener la acción climática.

La lectura correcta no es que la crisis terminó, sino que el futuro sigue abierto. Evitar el peor escenario fue posible porque hubo cambios reales. Reducir los escenarios todavía peligrosos exigirá una transformación más rápida, sostenida y verificable durante esta década.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / The Conversation: Scientists have scrapped the worst-case climate scenario—because action is making a difference