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Panorama Planetario

12 de octubre de 2026

Resumen ejecutivo. La actualización reúne indicadores con periodos de medición explícitos y claves para interpretarlos. La fecha de edición no transforma una media mensual en una observación del día. El conjunto muestra la interacción entre energía, carbono y agua; las señales deben leerse con sus escalas temporales, sin convertir fluctuaciones breves en cambios de tendencia.

Temperatura global

16,96 °C · agosto de 2026

Copernicus situó agosto de 2026 entre los meses más cálidos de su serie, empatado con julio de 2023. La anomalía fue de 1,65 °C respecto a 1850–1900. Este valor corresponde a un mes concreto y no equivale a una superación permanente del objetivo del Acuerdo de París. La lectura útil es la persistencia del calentamiento y su efecto sobre el balance energético terrestre.

Océanos

21,07 °C · superficie extrapolar

La temperatura superficial media del océano entre 60° sur y 60° norte alcanzó en agosto un valor récord compartido en ERA5. El indicador excluye los mares polares y no representa toda la columna de agua. El calor acumulado favorece intercambios de energía y humedad con la atmósfera, aunque la respuesta meteorológica depende también de la circulación y de las condiciones locales.

CO₂ atmosférico

426,07 ppm · septiembre de 2026

La media mensual preliminar publicada por NOAA para Mauna Loa fue de 426,07 partes por millón, frente a 424,37 un año antes. La diferencia interanual es de 1,70 ppm. Se trata de una estación de referencia, no de la media mundial. Comparar meses equivalentes ayuda a separar el aumento de fondo de las oscilaciones estacionales del intercambio de carbono con la vegetación.

Hielo polar

Extensión, espesor y estación

En agosto, la extensión ártica fue un 9,2 % inferior a la media y la antártica un 6,5 % inferior, según Copernicus. Son cifras mensuales, no mediciones del 12 de octubre. La extensión cambia con el ciclo anual; también importan espesor, edad y distribución. El hielo flotante y los glaciares continentales cumplen funciones diferentes en el clima y en el nivel del mar.

Incendios

Combustible + humedad + viento

La actividad del fuego no se resume en un único contador planetario. La sequedad vegetal, la continuidad del combustible, las igniciones y el viento condicionan la propagación. El humo puede desplazarse lejos de la superficie quemada. Conviene separar focos activos, área afectada y partículas liberadas: son variables relacionadas, pero cada una describe una dimensión distinta del episodio y exige un método de observación adecuado.

Sequías

Un déficit que puede persistir

La sequía meteorológica describe falta de precipitación; la agrícola se relaciona con humedad insuficiente en el suelo, y la hidrológica con ríos, embalses y acuíferos. Estas fases no aparecen ni desaparecen simultáneamente. Una lluvia puede humedecer la superficie sin recuperar reservas profundas. El estado del agua exige observar acumulados, evaporación y almacenamiento, además del tiempo que tarda cada sistema en responder.

Tormentas y fenómenos extremos

La exposición modifica el impacto

El calentamiento incrementa la capacidad del aire para contener vapor, pero una tormenta concreta depende de muchos factores. La lluvia no basta para explicar una inundación: también influyen relieve, saturación del terreno, drenaje y ocupación de llanuras fluviales. La evaluación combina amenaza física, exposición y vulnerabilidad; una misma precipitación puede generar consecuencias diferentes según las características del territorio y su preparación.

Señal planetaria destacada

La conexión entre reservorios

La lectura conjunta de atmósfera, océanos, hielo y agua permite comprender procesos que un indicador aislado oculta. Parte del exceso de energía permanece en el mar y parte modifica evaporación, nieve o humedad terrestre. Estos componentes responden a distintas velocidades. Un enfriamiento temporal del aire o una recuperación local de lluvias pueden coexistir con presiones persistentes sobre otros elementos del sistema Tierra.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

Del 12 al 26 de octubre

La interpretación debe apoyarse en pronósticos actualizados y probabilísticos. El boletín estacional de la OMM para octubre–diciembre aporta contexto, pero no determina dónde lloverá un día concreto. No se asignan aquí trayectorias ni acumulados sin un producto específico. La vigilancia combina circulación, humedad disponible y alertas oficiales. La confianza disminuye hacia el final del intervalo, por lo que conviene revisar las previsiones con nuevas observaciones.

Fuentes: Copernicus · agosto de 2026 · NOAA · CO₂ · OMM · contexto estacional.

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Tendencias de la Tierra

12 de octubre de 2026

Resumen ejecutivo. Este informe examina decisiones ambientales de mediano y largo plazo. El eje común es la calidad de la implementación: dónde se interviene, qué funciones se recuperan y cómo se demuestra el resultado. Las tendencias se presentan como criterios de evaluación y no como anuncios de avances universales ya alcanzados.

Restauración ecológica

Recuperar procesos y comprobar resultados

La restauración avanza cuando recupera funciones verificables: infiltración, formación de suelo, regeneración vegetal y refugios para fauna. La superficie intervenida es solo una parte de la evaluación. También cuentan la supervivencia a varios años, el mantenimiento y la participación de quienes habitan el territorio. La tendencia estratégica consiste en acompañar las actuaciones con una línea de base y seguimiento, para distinguir una mejora duradera de un resultado inicial que desaparece.

Reforestación

La regeneración necesita un lugar adecuado

Plantar árboles aporta beneficios cuando las especies y la densidad responden al ecosistema original y a las condiciones del terreno. En algunos lugares puede ser más apropiado facilitar la regeneración natural; en otros, se requiere intervención activa. Los pastizales y las sabanas también albergan biodiversidad y no deben tratarse automáticamente como bosques incompletos. El criterio de largo plazo es conservar la identidad ecológica del paisaje y reducir la mortalidad posterior.

Biodiversidad

La conectividad completa la protección

Los espacios protegidos funcionan mejor cuando sus poblaciones pueden desplazarse y mantener intercambios genéticos. Carreteras, barreras y fragmentación de hábitats dificultan esa continuidad. La planificación ambiental debe considerar corredores, zonas de amortiguación y condiciones fuera de las reservas. El seguimiento de especies comunes complementa el de especies amenazadas: permite detectar deterioros del ecosistema antes de que todas las señales se conviertan en emergencias difíciles y costosas de revertir.

Agua y recursos hídricos

Gestionar la cuenca completa

La disponibilidad de agua depende de lo que sucede desde las cabeceras hasta los puntos de consumo y desembocadura. Una estrategia duradera relaciona extracciones, calidad, recarga y caudales ecológicos. Reducir pérdidas y reutilizar agua puede aliviar presiones, siempre que se controle su calidad y el uso previsto. La mejora de eficiencia necesita acompañarse de límites de extracción: el ahorro técnico pierde parte de su efecto si termina ampliando la demanda total.

Calidad del aire

Medir exposición, además de emisiones

Las políticas de aire limpio ganan precisión al combinar inventarios de fuentes con mediciones de lo que respira la población. Importan la duración de la exposición, los desplazamientos y la proximidad a vías o instalaciones contaminantes. La reducción de combustión y de precursores del ozono aporta beneficios ambientales y sanitarios. El seguimiento debe incluir partículas finas y diferencias entre barrios, porque una media urbana puede esconder desigualdades relevantes para escuelas y viviendas.

Adaptación climática

Evaluar medidas durante toda su vida útil

La adaptación requiere decisiones que sigan funcionando bajo condiciones cambiantes. En ciudades, sombra, superficies permeables y redes de drenaje pueden formar parte de una misma respuesta. En territorios rurales, la diversificación y la planificación del agua ayudan a reducir dependencia de un único recurso. Cada medida debe valorar mantenimiento, coste y efectos sobre terceros. Trasladar una inundación o aumentar desigualdades no constituye una mejora neta de la resiliencia territorial.

Energía limpia

El emplazamiento también importa

La transformación energética exige considerar el ciclo de vida de equipos, las redes, el almacenamiento y la ocupación del territorio. Una instalación puede reducir emisiones y, al mismo tiempo, necesitar medidas para evitar impactos sobre hábitats o comunidades. La planificación anticipada permite elegir emplazamientos y conexiones con menores conflictos. El reciclaje y la reparación completan la evaluación: incorporar materiales al final de su uso ayuda a reducir presión sobre nuevas extracciones.

Conservación de ecosistemas

La calidad complementa la superficie

La conservación necesita saber qué ocurre dentro de los límites declarados. La vigilancia, las reglas de uso y la continuidad del financiamiento influyen en el resultado real. En entornos marinos, las medidas deben relacionarse con especies, pesca y hábitats; en tierra, con presiones y conectividad. Una reserva sin gestión efectiva puede mantener su delimitación mientras pierde funciones. Por eso, la evaluación combina superficie, estado ecológico y capacidad de cumplir los objetivos acordados.

Economía ambiental

Financiar resultados que puedan verificarse

El análisis económico ambiental incorpora costes que las transacciones habituales no siempre reflejan: contaminación, pérdida de hábitats y agotamiento de recursos. Los incentivos y las inversiones requieren criterios transparentes para mostrar qué mejora se consigue y quién recibe los beneficios. Las métricas de biodiversidad necesitan contexto territorial; una cifra agregada no sustituye la evaluación de especies o funciones. La continuidad del financiamiento importa tanto como el anuncio inicial de un proyecto.

Tendencia destacada del mes

Del compromiso al seguimiento

En octubre, la próxima revisión global del Marco de Kunming-Montreal refuerza una pregunta estratégica: cómo comparar compromisos, acciones y resultados. La lectura editorial del mes es el valor de la trazabilidad. Indicadores comprensibles, responsabilidades claras y series de datos permiten evaluar avances sin confundir recursos gastados con recuperación ecológica. Esta interpretación no constituye un resultado anticipado de la conferencia; plantea el criterio con el que examinar las decisiones y su implementación posterior.

Referencias: Decenio de Restauración · OMS · calidad del aire · Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Clima: la tecnología de captura de carbono está en auge y es confusa

El fracaso de la humanidad a la hora de reducir la contaminación por carbono que calienta el planeta (a niveles récord en 2023) ha puesto en el centro del escenario opciones antes marginales para limitar o reducir el CO 2 en la atmósfera.


La captura y almacenamiento de carbono (CAC) y la captura directa de aire (DAC) son procesos industriales complejos que aíslan el CO2 , pero estas tecnologías de reciente auge son fundamentalmente diferentes y a menudo combinadas.

El jueves, un grupo de importantes compañías energéticas, entre ellas la británica BP y la francesa TotalEnergies, dijeron que habían adjudicado contratos por valor de £4 mil millones ($5,1 mil millones) para una planta de energía de gas en Gran Bretaña que estará equipada con CAC.

Aquí te explicamos qué son y en qué se diferencian.

Lo que es

La CCS extrae el CO 2 de los gases de escape de las centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles y de la industria pesada.

El CO 2 representa alrededor del 12 por ciento de estas emisiones de una central eléctrica alimentada por carbón, mientras que en la producción de acero y cemento suele ser el doble.

La CCS por sí sola sólo evita que entre más dióxido de carbono a la atmósfera.

Por otro lado, DAC extrae las moléculas de CO 2 que ya se encuentran allí, lo que la convierte en una tecnología de «emisiones negativas».

Por lo tanto, DAC puede generar créditos para empresas que buscan compensar su producción de gases de efecto invernadero, pero sólo si el CO 2 capturado se almacena permanentemente, como en depósitos agotados de petróleo y gas o en acuíferos salinos.

La concentración de dióxido de carbono en el aire ambiente es sólo de 420 partes por millón (alrededor del 0,04 por ciento), por lo que acorralar el CO 2 con DAC consume mucha energía.

Una vez aislado mediante CCS o DAC, el CO 2 se puede utilizar para fabricar productos como materiales de construcción o combustible de aviación «verde». Pero parte de ese CO 2 inevitablemente volverá al aire.

«Si se utiliza CO 2 , entonces no se trata de eliminación», afirmó Oliver Geden, investigador principal del Instituto Alemán para Asuntos de Seguridad Internacional.

Estado de la situación

La industria de los combustibles fósiles ha estado utilizando CAC desde la década de 1970, pero no para evitar que el CO 2 se filtre a la atmósfera.

Más bien, las compañías de petróleo y gas inyectan CO 2 en campos petroleros maduros para extraer crudo que de otro modo permanecería inaccesible.

Hasta ahora, la instalación de instalaciones de CCS en centrales eléctricas existentes alimentadas con carbón y gas y luego almacenar el CO 2 capturado bajo tierra ha demostrado ser técnicamente factible pero antieconómico.

La planta de CCS más grande del mundo, la instalación de Petra Nova en Texas, quedó suspendida tres años después de su apertura en 2017.

Pero la inminente crisis climática y los generosos subsidios gubernamentales han reavivado el interés en la CAC para el sector energético y más allá.

En el otoño de 2023, había unas 40 instalaciones a escala comercial en todo el mundo que aplicaban tecnología de captura de carbono a la industria, la transformación de combustibles o la generación de energía, aislando un total de 45 millones de toneladas (Mt) de CO 2 , según la Agencia Internacional de Energía (AIE). ).

Si todos los proyectos en tramitación se llevaran a cabo, la capacidad de captura de CO 2 se multiplicaría por ocho para 2030, pero hasta ahora sólo el cinco por ciento de los proyectos anunciados han llegado a la etapa de decisión final de inversión.

DAC, en comparación, es nuevo.

Se han puesto en marcha menos de 30 plantas DAC en todo el mundo, y las que están en funcionamiento sólo capturan aproximadamente tanto CO 2 en un año (10.000 toneladas) como el que el mundo emite en unos 10 segundos.

Ampliar

Tanto la CCS como la DAC deben ampliarse enormemente si quieren desempeñar un papel importante en la descarbonización de la economía global.

Para mantener en juego el objetivo de cero emisiones netas a mediados de siglo, la CCS necesitará desviar 1.300 millones de toneladas al año de la energía y la industria (30 veces más que el año pasado) para 2030, según la AIE.

El DAC debe eliminar 60 Mt de CO 2 por año para esa fecha, varios miles de veces más que en la actualidad.

Pero la naciente industria está floreciendo con nuevos actores. Está previsto que la primera planta de un millón de toneladas anuales, desarrollada por Occidental Petroleum en Texas, entre en funcionamiento en Estados Unidos el próximo año.

Según la AIE, los planes para al menos 130 instalaciones DAC se encuentran ahora en distintas etapas de desarrollo.

«Es un desafío enorme, pero no tiene precedentes», dijo a la AFP Gregory Nemet, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, citando otras tecnologías, incluidos los paneles solares, que han crecido dramáticamente en cuestión de décadas.

Preparar un sitio para almacenar CO 2 puede llevar hasta 10 años, por lo que el almacenamiento podría convertirse en un grave obstáculo para el desarrollo de CAC y DAC.

Sigue el dinero

La captura de carbono cuesta entre 15 y 20 dólares por tonelada para procesos industriales con flujos de CO 2 altamente concentrados , y entre 40 y 120 dólares por tonelada para flujos de gas más diluidos, como en la generación de energía.

El DAC, todavía en su infancia, tiene costos mucho más altos , que hoy oscilan entre 600 y 1.000 dólares por tonelada de CO 2 capturada.

Se prevé que esos costos caigan drásticamente a entre 100 y 300 dólares por tonelada para 2050, según el informe inaugural sobre el estado de la eliminación de dióxido de carbono, publicado a principios de este año.

A medida que los países y las empresas sienten las consecuencias de los calendarios de descarbonización y los compromisos netos cero, fluye más dinero (público y privado) tanto hacia la CCS como hacia el CAD.

En Estados Unidos, la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) destina miles de millones de dólares en créditos fiscales para la CCS.

La anterior Ley de Empleo e Inversión en Infraestructura proporciona alrededor de 12.000 millones de dólares en cinco años.

Canadá ha concedido un crédito fiscal a la inversión que reduce a la mitad el coste de los proyectos de CAC.

Corea del Sur y China también están invirtiendo fuertemente en el sector; China abrió una planta de 500.000 toneladas el mes pasado en la provincia de Jiangsu.

En Europa, el apoyo llega a nivel nacional y está orientado a la industria y el almacenamiento, especialmente en el Mar del Norte.

Para DAC, una variedad de empresas, incluidas Alphabet, Shopify, Meta, Stripe, Microsoft y H&M Group, se han comprometido colectivamente a comprar al menos mil millones de dólares en «eliminación permanente de carbono» para 2030.

A principios de este mes, Climeworks, pionera en DAC, con sede en Suiza, anunció un acuerdo para vender créditos de eliminación de carbono a dos compañías aéreas, SWISS y Lufthansa.