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19 DE OCTUBRE DE 2026 · OBSERVATORIO PLANETARIO

🌍 Panorama Planetario

El sistema Tierra mantiene señales estructurales de calentamiento, presión sobre los recursos hídricos y transformación de sus ecosistemas. Este panel ofrece una lectura científica de los principales componentes planetarios, diferenciando las tendencias observadas de los fenómenos cuya intensidad debe confirmarse mediante datos recientes.

La interpretación conjunta de atmósfera, océanos, criosfera y superficie continental permite comprender por qué una alteración en un componente puede modificar el comportamiento de los demás. No todos los cambios ocurren a la misma velocidad ni presentan una distribución uniforme.

🌡️ TEMPERATURA GLOBAL

Calentamiento persistente del sistema climático

La temperatura media global constituye uno de los indicadores fundamentales para evaluar la evolución climática. Su interpretación requiere comparar observaciones recientes con períodos de referencia suficientemente extensos, evitando atribuir importancia excesiva a las fluctuaciones de un solo día.

El calentamiento no se distribuye de manera homogénea: las superficies continentales suelen responder de forma diferente a los océanos, mientras que determinadas latitudes experimentan variaciones especialmente pronunciadas. Las anomalías térmicas también modifican la evaporación, la humedad atmosférica y la demanda de agua.

Para el seguimiento operativo deben consultarse los conjuntos de datos de Copernicus y los servicios meteorológicos internacionales. No se asigna aquí una anomalía numérica diaria sin una observación fechada y verificable.

🌊 OCÉANOS

El almacenamiento de calor sigue siendo decisivo

Los océanos absorben una parte predominante del exceso de energía acumulado por el sistema climático. Este proceso influye sobre la temperatura superficial del mar, la circulación oceánica, los ecosistemas marinos y los intercambios de humedad con la atmósfera.

La temperatura de la superficie no describe por sí sola toda la energía almacenada: también es necesario examinar el contenido de calor de las capas profundas. Las anomalías persistentes pueden favorecer episodios de estrés térmico para organismos marinos y modificar condiciones ambientales costeras.

La vigilancia debe integrar datos de boyas, satélites, perfiles Argo y análisis oceanográficos. Las diferencias regionales son esenciales para interpretar correctamente cualquier señal planetaria.

🏭 CO₂ ATMOSFÉRICO

Una variable central del balance energético

El dióxido de carbono atmosférico es un indicador de largo plazo de la alteración del balance radiativo terrestre. Su concentración refleja tanto las emisiones de origen humano como la absorción y liberación de carbono por océanos y ecosistemas terrestres.

Las mediciones presentan un ciclo estacional asociado especialmente al intercambio de carbono con la vegetación del hemisferio norte. Por esa razón, una variación mensual no debe confundirse automáticamente con una modificación de la tendencia de fondo.

Las estaciones de referencia y los productos científicos de NOAA permiten analizar este indicador. Una cifra puntual requiere identificar la estación, la fecha y la metodología utilizada.

🧊 HIELO POLAR

Dos hemisferios con dinámicas diferentes

La extensión del hielo marino responde a ciclos estacionales distintos en el Ártico y la Antártida. En octubre, el hemisferio norte se encuentra generalmente en una fase de expansión posterior al mínimo estival, mientras que el sur atraviesa la transición posterior a su máximo invernal.

La superficie cubierta por hielo no equivale a su espesor ni a su volumen. Para evaluar cambios duraderos es necesario combinar extensión, concentración, grosor, temperatura oceánica y transporte de hielo.

La vigilancia polar también ayuda a comprender procesos de intercambio energético, circulación oceánica y transformación de hábitats. Las anomalías específicas de octubre de 2026 requieren consultar series actualizadas.

🔥 INCENDIOS

Combustible, humedad y meteorología

El riesgo de incendio depende de la combinación de vegetación combustible, sequedad, viento, temperatura y fuentes de ignición. La existencia de un período cálido no basta para determinar por sí sola el peligro operativo de una región.

Los sensores satelitales permiten identificar anomalías térmicas y estimar áreas quemadas, pero cada producto presenta limitaciones relacionadas con la resolución espacial, la nubosidad y la frecuencia de observación.

El análisis planetario debe distinguir entre focos activos, superficie afectada, emisiones y exposición humana. Los mapas de incendios necesitan fecha de adquisición y validación antes de utilizarse como alerta del día.

🏜️ SEQUÍAS

La falta de agua tiene múltiples dimensiones

La sequía meteorológica se relaciona con déficits de precipitación, mientras que la agrícola considera la humedad disponible para la vegetación. La hidrológica se manifiesta en ríos, embalses y aguas subterráneas, frecuentemente con retraso respecto a la ausencia de lluvia.

Los indicadores deben analizarse en escalas temporales apropiadas. Un episodio lluvioso intenso puede mejorar condiciones superficiales sin recuperar inmediatamente acuíferos o reservas acumuladas durante períodos prolongados.

La observación conjunta de precipitación, evapotranspiración, humedad del suelo y almacenamiento de agua ofrece una evaluación más sólida que cualquier indicador aislado.

⛈️ TORMENTAS Y FENÓMENOS EXTREMOS

Vigilancia multirriesgo en una atmósfera dinámica

Las tormentas intensas, las precipitaciones extremas, los vientos destructivos y las inundaciones representan amenazas cuya distribución cambia rápidamente. Su evaluación requiere combinar predicción numérica, radar meteorológico, observaciones terrestres y sistemas oficiales de alerta temprana.

La capacidad de la atmósfera para contener vapor de agua aumenta con la temperatura, aunque las consecuencias concretas dependen de la circulación atmosférica, la estabilidad, la topografía y las condiciones locales. No existe una relación automática entre calentamiento global y aumento uniforme de todos los tipos de tormentas.

Durante el seguimiento de los próximos días conviene prestar especial atención a la evolución de los sistemas tropicales, las transiciones estacionales y los episodios de precipitación persistente. Las advertencias operativas deben proceder de los organismos meteorológicos competentes.

🔎 SEÑAL PLANETARIA DESTACADA

La interacción entre calor y disponibilidad de agua

Una de las conexiones más importantes del sistema Tierra es la relación entre calentamiento, evaporación, humedad del suelo y circulación atmosférica. La misma energía adicional que favorece una mayor demanda evaporativa puede intensificar determinados procesos de transporte de humedad y precipitación.

Sus consecuencias no son uniformes: algunos territorios experimentan mayor presión hídrica, mientras que otros pueden registrar episodios de lluvia intensa. Comprender esta interacción es esencial para la gestión del agua, la planificación territorial y la reducción del riesgo de desastres.

📅 PERSPECTIVA · 19 OCTUBRE–2 NOVIEMBRE 2026

Horizonte de observación de 7 a 14 días

La vigilancia del período debe centrarse en tres componentes: evolución de patrones atmosféricos de gran escala, disponibilidad de humedad y respuesta hidrológica de las cuencas. Los pronósticos probabilísticos resultan más adecuados que afirmaciones deterministas para este horizonte.

También corresponde seguir la evolución estacional del hielo marino, las anomalías de temperatura superficial oceánica y las condiciones meteorológicas que puedan favorecer incendios o lluvias intensas.

Esta perspectiva define prioridades de observación, no predice acontecimientos específicos. Para decisiones de seguridad deben utilizarse pronósticos actualizados y avisos oficiales.

Fuentes científicas de referencia: Copernicus Climate Change Service, NOAA, NASA Earth Observatory, NSIDC y Organización Meteorológica Mundial. Panel de contexto científico fechado el 19/10/2026; no constituye un boletín de mediciones en tiempo real.
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Los manglares son un importante almacén de carbono

Manglares. Foto: Laura Lozano, candidata a magíster en Ingeniería Ambiental, UNAL Sede Palmira.

Un nuevo modelo de inteligencia artificial permite calcular la cantidad de carbono almacenado en los bosques de manglar de Tumaco (Nariño)


UNAL/DICYT Con un innovador modelo que utiliza inteligencia artificial se estimó la vegetación y la cantidad de carbono almacenado en los bosques de manglar de Tumaco (Nariño). Los resultados destacan su función en la captura del dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero (GEI), por lo que su conservación es esencial para mitigar el calentamiento de la Tierra.

Pese a su valioso aporte, los mapas de la organización Vigilancia Mundial de los Manglares (GMW) señalan que entre 1996 y 2020 ha habido una pérdida de los bosques de manglar del 3,4 %. En Colombia el panorama no es muy alentador, pues hasta 2020 se estimaba que estos ecosistemas abarcaban 2.807 km2, y en 24 años se han perdido 72,69 km².

En el país, la creciente importancia de los manglares se refleja en iniciativas legislativas como la Ley 2232 de 2021, que busca protegerlos y conservarlos tanto por su valor ecológico como por su importancia socioeconómica, especialmente para las comunidades locales que dependen de la pesca artesanal para la alimentación y subsistencia, gracias a que allí yace una rica fuente primaria de peces, crustáceos y moluscos que son capturados para el consumo local y para la venta en mercados locales y regionales.

Sin embargo, para conservar es clave conocer con qué se cuenta. En este contexto se originó la tesis de la ingeniera ambiental Laura Lozano Arias para la Maestría en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, cuyo objetivo fue desarrollar un modelo para estimar la biomasa aérea tanto sobre el suelo (above-ground) como debajo del suelo (below-ground), además del carbono almacenado por esta en los bosques de manglar de las costas de Boca Grande y Bajito Vaquería, en el Pacífico, que han sido poco exploradas.

Según explica la tesista, del Grupo de Investigación en Recursos Hidrobiológicos, “la biomasa viva se refiere a la cantidad de materia orgánica contenida en la estructura completa de los árboles, incluyendo tronco, ramas, hojas y raíces, en donde retienen el carbono atmosférico durante su crecimiento”.

Inteligencia artificial al servicio de la conservación ambiental

Con el apoyo financiero de un proyecto de regalías, y teniendo en cuenta que uno de los desafíos es obtener imágenes satelitales –por las extensas nubes que suelen cubrir la región–, para desarrollar el modelo se utilizaron herramientas avanzadas de sensores remoto y aprendizaje de máquina.

Los resultados revelaron que estos bosques contienen en promedio una biomasa viva sobre el suelo de 192,50 toneladas por hectárea, y bajo el suelo de 79,95 t/h, con un almacenamiento de carbono estimado en 127,43 toneladas por hectárea, lo que confirma la contribución de los manglares a la captura de carbono en el ambiente.

El modelo propuesto representa una innovación respecto a los métodos tradicionales utilizados en el país, y aunque ambos requieren mediciones en campo –como levantamiento de altura y diámetro de los árboles–, el desarrollado por la ingeniera Lozano complementa esta información con el uso del asesoramiento remoto, lo que permite una estimación más rápida y precisa de la biomasa y del carbono en los manglares.

Además estima áreas más extensas, superando las limitaciones de espacio del método tradicional, que trabaja sobre una parcela, lo que amplía el alcance y la capacidad para entender estos ecosistemas a mayor escala.

La metodología se aplicó en dos etapas clave: primero la magíster realizó un mapeo en el terreno con la ayuda de un GPS, identificando distintas coberturas como manglares, agua y otra vegetación. Con esta información alimentó el algoritmo de clasificación, que luego complementó con imágenes satelitales y sus bandas de reflectancia, que se refieren a las distintas longitudes de onda de la luz que son captadas.

En la segunda parte estableció el modelo con el que estimó la biomasa, tanto aérea como subterránea. Para ello aplicó ecuaciones alométricas específicas para la región del Pacífico, las cuales le permitieron hacer el cálculo a partir de mediciones de altura y diámetro de los árboles. Estas también facilitaron la estimación del carbono almacenado en los manglares.

Además utilizó un enfoque de aprendizaje automático comparando dos algoritmos: random forest y support vector machine, para determinar el más adecuado.

Aunque el uso de estas tecnologías emergentes ha experimentado un notable avance en todo el mundo, en Colombia, en lo que respecta a la estimación de biomasa y carbono en ecosistemas de manglar, aún se está en proceso de desarrollo.

“Acá existen algunos estudios que han abordado esta temática, pero son escasos en comparación con los de países como China, en donde han sido ampliamente implementados y refinados”, explica la investigadora Lozano.

Los resultados de su investigación proporcionan información valiosa sobre la salud y el valor de los manglares en la región, y además ofrecen una herramienta efectiva para gestionar y conservar estos ecosistemas críticos. La capacidad de estimar la biomasa y el carbono en los manglares a través de tecnologías avanzadas abre nuevas oportunidades para tomar decisiones informadas e implementar medidas de protección y restauración efectivas.