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31 de octubre de 2026 · Observatorio planetario

🌍 Panorama Planetario

El sistema Tierra continúa bajo la influencia de un calentamiento persistente, océanos que almacenan enormes cantidades de energía y alteraciones del ciclo hidrológico. El panorama de esta jornada integra indicadores climáticos de referencia y procesos físicos de escala planetaria, sin confundir tendencias de largo plazo con mediciones instantáneas.

La interacción entre atmósfera, océanos, criosfera y superficie terrestre determina la evolución de los riesgos ambientales. Ningún indicador aislado permite describir por completo el estado del planeta: resulta esencial considerar la duración de los registros, su cobertura geográfica y la incertidumbre de cada observación.

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Temperatura global

Un planeta con una línea de base más cálida

Calentamiento sostenido

Las series instrumentales muestran un aumento inequívoco de la temperatura media mundial respecto del período preindustrial. La magnitud exacta del calentamiento correspondiente a octubre de 2026 requiere consultar las series mensuales consolidadas de los organismos climáticos.

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, lo que modifica el potencial de precipitaciones intensas. Sin embargo, los efectos locales dependen también de la circulación atmosférica, la humedad disponible y las características del territorio.

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Océanos

El almacenamiento de calor sigue siendo decisivo

Inercia térmica elevada

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de energía acumulado en el sistema climático. Este proceso influye sobre la temperatura superficial marina, la expansión térmica del agua y la disponibilidad de energía para determinados sistemas meteorológicos.

Las anomalías regionales de temperatura no son uniformes. Para interpretar el estado oceánico actual deben combinarse observaciones satelitales, boyas, perfiles Argo y análisis de contenido de calor, evitando extrapolar una zona cálida al conjunto del océano mundial.

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CO₂ atmosférico

La acumulación continúa siendo el indicador central

Más de 420 ppm

La concentración atmosférica de dióxido de carbono supera ampliamente los niveles preindustriales, próximos a 280 partes por millón. La cifra presentada es una referencia general, no una lectura instantánea del 31 de octubre.

Las concentraciones oscilan estacionalmente por la actividad de la vegetación y los intercambios entre atmósfera, tierra y océano. Esa variabilidad no elimina la tendencia ascendente de largo plazo vinculada principalmente a las emisiones humanas.

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Hielo polar

Dos hemisferios, comportamientos diferentes

Vigilancia de extensión y masa

En el Ártico, octubre corresponde normalmente a la recuperación estacional del hielo marino después del mínimo de septiembre. En la Antártida, el hielo marino suele retroceder durante la primavera austral.

La extensión del hielo flotante y la pérdida de masa de glaciares y mantos continentales son indicadores distintos. Su interpretación requiere registros separados y comparaciones con climatologías apropiadas.

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Incendios

El combustible y la meteorología determinan el peligro

Riesgo territorial variable

Las condiciones favorables para incendios dependen de la sequedad de la vegetación, la temperatura, la humedad relativa y el viento. El cambio climático puede ampliar las condiciones meteorológicas propicias para el fuego en determinadas regiones.

Los focos térmicos detectados por satélite requieren validación: una anomalía de calor no equivale necesariamente a un incendio forestal, y la superficie quemada debe estimarse mediante productos específicos.

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Sequías

La disponibilidad de agua no depende solo de la lluvia

Balance hídrico integral

Una sequía meteorológica puede evolucionar hacia déficits agrícolas e hidrológicos, pero estos procesos no siempre ocurren simultáneamente. Las reservas del suelo, los embalses, los acuíferos y la demanda de agua modifican los impactos.

El seguimiento planetario debe distinguir precipitación acumulada, evapotranspiración, humedad del suelo y caudales. Las anomalías de corta duración no bastan para declarar una sequía prolongada.

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Fenómenos extremos

Persisten múltiples mecanismos de riesgo

Atención multiamenaza

Las lluvias torrenciales, las tormentas severas, los ciclones y los episodios de viento extremo responden a mecanismos diferentes. En el Atlántico norte, el 31 de octubre todavía se encuentra dentro de la temporada oficial de huracanes.

La existencia de condiciones estacionales favorables no demuestra que haya una tormenta activa en una ubicación determinada. Los avisos operativos deben verificarse mediante los servicios meteorológicos competentes.

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Integración de observaciones

Los satélites necesitan mediciones complementarias

Observación combinada

Los instrumentos espaciales ofrecen cobertura amplia para analizar nubes, temperaturas, vegetación y superficies oceánicas. No obstante, muchos productos son estimaciones derivadas de radiancias, algoritmos y modelos físicos.

Las estaciones meteorológicas, radiosondas, boyas y sensores terrestres ayudan a calibrar y validar esas estimaciones. La combinación de fuentes reduce errores y mejora la interpretación de cambios ambientales.

Señal planetaria destacada · 31/10/2026

La simultaneidad de riesgos exige una lectura integrada

El calentamiento de la atmósfera, la acumulación de calor oceánico y la transformación del ciclo del agua no constituyen fenómenos independientes. Pueden reforzar determinadas amenazas, aunque la intensidad y dirección de los efectos varían según el lugar y la estación.

La señal científica más importante es la necesidad de evaluar conjuntamente exposición, vulnerabilidad y peligros físicos. Un fenómeno extremo puede generar consecuencias muy diferentes según la infraestructura, la planificación territorial, el estado de los ecosistemas y la preparación de las comunidades.

Perspectiva · 1 al 14 de noviembre de 2026

Seguimiento prioritario durante las próximas dos semanas

El período de transición estacional en ambos hemisferios aconseja vigilar las anomalías de precipitación, los sistemas de bajas presiones, los cambios en la humedad del suelo y la evolución del hielo marino. En el Atlántico continúa oficialmente la temporada ciclónica hasta el 30 de noviembre.

Esta perspectiva describe prioridades de vigilancia, no un pronóstico meteorológico confirmado para fechas y lugares específicos. Las previsiones de siete a catorce días deben actualizarse con los modelos y boletines operativos más recientes.

Fuentes de referencia científica: OMM/WMO, NOAA, NASA GISS, Copernicus Climate Change Service, NSIDC e IPCC. Edición: 31 de octubre de 2026. Los indicadores aquí incluidos no sustituyen datos operativos en tiempo real.
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Las lombrices favorecen la captura de carbono

Lombriz. Foto: María Camila Buitrago Grisales, UNAL Sede Palmira.

Un estudio determina que la actividad de las lombrices favorece la captura de carbono y estimula una mayor fertilidad del suelo


UNAL/DICYT Los suelos desempeñan un rol fundamental en la regulación del cambio climático, ya que almacenan hasta dos veces más carbono que la atmósfera y la vegetación terrestre juntas; por lo tanto, las estrategias para reducir los gases con efecto invernadero GEI) dependerán en gran medida de actividades agrícolas que prevengan su degradación, potencien los procesos biológicos y promuevan la incorporación de materia orgánica.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el mundo se estima una degradación del 33 % de los suelos y una pérdida de estos por desertificación ante el aumento de la temperatura que alcanza hasta 12 millones de hectáreas promedio anual. En Colombia, un alto porcentaje de los terrenos usados en actividades agrícolas registra algún grado de erosión y pérdida de materiales orgánicos.

VER: En humo: las actividades humanas están alimentando incendios forestales que queman turberas esenciales para la captura de carbono

A partir de esta premisa, María Camila Buitrago Grisales, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, desarrolló su tesis sobre el efecto de la fertilización orgánica en la formación de agregados (elementos que conforman el suelo, como arena, limo o arcilla) y la estabilización del carbono en un tipo plátano que se cultiva en el Valle del Cauca.

El estudio concluyó que los suelos con más actividad de la macrofauna –como lombrices, isópodos (crustáceos) y diplópodos (ciempiés y escolopendras)– estimulan una mayor retención de carbono y mayores contenidos de materia orgánica en los suelos frente a componentes de diferente origen, lo que hace a estos animales clave en las propiedades de los suelos, en la productividad de las actividades agrícolas y en la conservación de los ecosistemas.

De los resultados también se deriva la posibilidad de que los agricultores puedan determinar de manera rápida y económica la calidad de los suelos para obtener cultivos más productivos frente a la sequía por las altas temperaturas y la erosión por el manejo inadecuado.

VER: Depredador microscópico del océano con gusto por la captura de carbono

“Con solo tomar muestras de monolitos (bloque de roca de gran tamaño de composición homogénea) y separar cada agregado según su origen se puede hacer un análisis morfológico para determinar la estructura y calidad del suelo, con el fin de establecer el manejo más adecuado”, señala.

Alternativas de bajo costo

Para desarrollar el estudio se evaluó el efecto de la fertilización bioorgánica (FBO), una técnica patentada en India con el esfuerzo de un grupo de científicos y la industria del té verde para estimular el crecimiento de las plantas y a su vez mejorar la calidad del suelo afectado por el uso continuo de fertilizantes convencionales y agroquímicos en los cultivos.

“Este método es sencillo y asequible a los agricultores, ya que consiste en usar zanjas para adicionar materia orgánica en el suelo e inocular lombrices, con lo cual se consigue aumentar la productividad y restaurar los terrenos para cultivo”, anota la magíster.

VER: Los manglares mexicanos capturan carbono desde hace 5.000 años

Pese a que ella ya conocía que la técnica FBO genera incrementos en la producción agrícola por todos los estudios que se han realizado, decidió recurrir a esta técnica para estudiar cómo se movía el carbono entre los agregados del suelo hasta encontrar estabilidad.

Otras metodologías utilizadas para analizar las 458 muestras de agregados fueron la espectroscopia de reflectancia del infrarrojo cercano (NIRS) y los análisis fisicoquímicos de laboratorio, los cuales se adelantaron en el Laboratorio de Fisiología Vegetal de la UNAL Sede Palmira, y con ellos se podría evaluar la calidad del carbono del suelo de manera más rápida y económica.

Para su investigación, la magíster contó con la dirección de la profesora Elena Velásquez Ibáñez, del Departamento de Ciencias Agrícolas de la UNAL Sede Palmira.