El Ministerio de Medio Ambiente mantiene la vigilancia ante una nueva sucesión de días secos, mientras las lluvias de agosto permanecen por debajo del promedio histórico
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
El Salvador entró en su tercer episodio de sequía meteorológica de 2026, en medio de una canícula prolongada que mantiene reducidas e irregulares las precipitaciones en varios departamentos. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) informó que los acumulados de lluvia registrados durante agosto continúan por debajo del promedio histórico.
La nueva secuencia seca se presenta dentro de la época lluviosa, por lo que no supone una ausencia absoluta de precipitaciones. Las autoridades explicaron que todavía pueden producirse lluvias y tormentas aisladas, pero con una frecuencia y una distribución insuficientes para corregir el déficit acumulado en las zonas más afectadas.
La situación coincide con las perspectivas climáticas difundidas por el MARN antes del comienzo de la temporada. El organismo había anticipado una canícula moderada o fuerte entre finales de junio y la segunda década de agosto, acompañada por temperaturas elevadas y periodos prolongados con pocas lluvias.
Varios departamentos acumulan días consecutivos sin lluvia
El tercer episodio afecta estaciones de monitoreo situadas en diferentes puntos del territorio salvadoreño. Las condiciones secas se han concentrado principalmente en departamentos orientales y paracentrales, las regiones que desde el inicio de la canícula aparecen como las más expuestas a una disminución persistente de las precipitaciones.
El MARN clasifica la sequía meteorológica según la cantidad de días secos consecutivos. La categoría débil comprende periodos de entre cinco y diez días; las categorías superiores corresponden a secuencias más prolongadas. Esta medición describe el comportamiento de la lluvia y no implica automáticamente que exista una sequía hidrológica o una escasez generalizada de agua.
El segundo episodio seco del año ya había mostrado una mayor afectación en el oriente. Durante julio, estaciones ubicadas en San Miguel, Morazán, La Unión, San Vicente y Cabañas registraron varios días seguidos sin precipitaciones, mientras otros puntos permanecieron cerca del umbral utilizado para declarar sequía meteorológica.
Agosto mantiene un déficit de precipitaciones
Las lluvias acumuladas durante agosto se mantienen por debajo de la referencia climatológica nacional. La perspectiva oficial para 2026 estimaba un acumulado mensual de 269,8 milímetros, frente a un promedio histórico de 313,6 milímetros, una diferencia que ya señalaba la posibilidad de un mes más seco de lo habitual.
La distribución territorial también resulta determinante. Una tormenta intensa en una localidad no necesariamente interrumpe un episodio de sequía en otras estaciones, debido a que las precipitaciones pueden presentarse de forma aislada y dejar amplias zonas sin aportes suficientes de agua.
Esta irregularidad explica por qué pueden coexistir tormentas puntuales con un balance mensual deficitario. El seguimiento de la sequía requiere observar tanto los días consecutivos sin precipitación como la cantidad total recibida, la humedad del suelo y la disponibilidad de agua superficial.
La canícula comenzó antes de lo habitual
El periodo canicular de 2026 comenzó alrededor del 23 de junio, antes de su intervalo climatológico más frecuente. El fenómeno se caracteriza por una disminución temporal de las lluvias dentro de la temporada húmeda y suele afectar con mayor intensidad el oriente y la franja costera de El Salvador.
Las previsiones oficiales publicadas en abril ya advertían que una evolución intensa de El Niño podía alterar las lluvias en el Corredor Seco centroamericano. Esta franja climáticamente vulnerable comprende sectores de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.
El calentamiento del Pacífico tropical modifica la circulación atmosférica y puede favorecer menos precipitaciones y más días calurosos en partes de Centroamérica. Sin embargo, sus efectos no son idénticos en todo el territorio ni permiten atribuir cada periodo seco a una sola causa.
La incertidumbre sobre la intensidad final del fenómeno había sido examinada previamente en un análisis sobre por qué era prematuro confirmar un “súper El Niño” en 2026. La vigilancia continua de la interacción entre el océano y la atmósfera sigue siendo necesaria para actualizar las proyecciones regionales.
Menos lluvia aumenta la presión sobre agua y suelos
La persistencia de días secos puede reducir gradualmente la humedad del suelo, incrementar la evaporación y elevar la demanda de agua. El efecto depende de la duración del episodio, las temperaturas, las lluvias anteriores y la capacidad de retención de cada tipo de terreno.
El déficit también puede ejercer presión sobre fuentes locales de abastecimiento, vegetación, ecosistemas y actividades productivas dependientes de la lluvia. Por ello, las autoridades recomiendan utilizar el agua responsablemente, revisar su disponibilidad y seguir los boletines meteorológicos antes de tomar decisiones que dependan de nuevas precipitaciones.
El calentamiento del aire puede intensificar la pérdida de humedad incluso en regiones donde todavía ocurren tormentas. Investigaciones recientes han explicado cómo la demanda atmosférica de agua agrava las sequías al acelerar el secado de los suelos y la vegetación.
El monitoreo continuará durante la temporada lluviosa
El MARN mantiene bajo observación la evolución de la canícula, los acumulados de precipitación y el número de días secos en su red de estaciones. La llegada de ondas tropicales todavía puede favorecer tormentas dispersas, aunque su efecto dependerá de la cobertura territorial y de las cantidades de lluvia que produzcan.
La declaración del tercer episodio meteorológico no establece por sí misma cuál será su duración o intensidad definitiva. Esa clasificación deberá actualizarse conforme las estaciones registren nuevas lluvias o acumulen más jornadas secas.
La experiencia de otros territorios muestra que los efectos de la falta de precipitación se intensifican cuando coinciden con temperaturas elevadas y una mayor evaporación. Ese patrón ha provocado crisis hídricas y presión sobre los ecosistemas en regiones afectadas por sequías prolongadas, aunque cada episodio responde a condiciones climáticas y territoriales particulares.
Fuentes referenciales:
Infobae
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador
Organización Meteorológica Mundial
