Un estudio de sedimentos de 12 lagos revela que las laderas con permafrost discontinuo experimentan procesos erosivos entre dos y tres veces más intensos que aquellas donde el terreno permanece congelado de forma continua. Los resultados ayudan a comprender cómo cambia el paisaje del Ártico.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Las laderas de Alaska, en Estados Unidos, presentan diferencias importantes en su ritmo de erosión dependiendo de la continuidad del suelo permanentemente congelado. Una investigación científica publicada en la revista Earth’s Future encontró que los procesos de desplazamiento de sedimentos en pendientes pueden ser entre dos y tres veces más intensos en regiones con permafrost discontinuo que en territorios donde el terreno congelado se extiende prácticamente sin interrupciones.
El descubrimiento procede del análisis de sedimentos acumulados durante miles de años en 12 lagos de Alaska. Los investigadores utilizaron esos depósitos naturales para reconstruir la evolución del paisaje y determinar qué procesos han contribuido más a modificar las laderas y las cuencas hidrográficas desde mediados del Holoceno.
El estudio, encabezado por Emrah Özpolat y sus colaboradores, fue difundido el 14 de octubre de 2026 por la Unión Geofísica Americana (AGU). Sus resultados aportan nuevas evidencias sobre una cuestión importante para la geomorfología polar: cómo cambia la intensidad de la erosión cuando el permafrost deja de formar una capa continua bajo el terreno.
Los científicos encontraron que el desplazamiento gradual de materiales por las laderas ha desempeñado un papel más importante que la erosión concentrada en cauces dentro de las cuencas examinadas.
La diferencia entre regiones también sugiere que la transición desde condiciones de permafrost continuo hacia otras de permafrost discontinuo podría modificar significativamente la velocidad con la que se transforman determinados paisajes árticos.
Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados corresponden a localidades específicas de Alaska y todavía deben contrastarse con observaciones de otras regiones polares.
El permafrost no forma una superficie uniforme
El permafrost es terreno compuesto por suelo, sedimentos o roca que permanece a una temperatura igual o inferior a cero grados Celsius durante al menos dos años consecutivos.
Su presencia influye en la circulación del agua, la estabilidad de las pendientes, la vegetación y el movimiento de materiales sobre la superficie terrestre.
Sin embargo, el permafrost no se distribuye de manera uniforme.
En las regiones de permafrost continuo, prácticamente todo el subsuelo permanece congelado durante períodos prolongados, aunque una capa superficial pueda descongelarse estacionalmente.
En cambio, el permafrost discontinuo aparece en un mosaico de áreas congeladas y otras donde el terreno puede permanecer descongelado.
En la clasificación utilizada por los investigadores, las regiones discontinuas presentan permafrost bajo aproximadamente el 50 % al 90 % de su superficie.
Estas diferencias modifican las propiedades físicas del paisaje.
La presencia de hielo subterráneo puede influir en la resistencia de los materiales, mientras que su descongelación altera el contenido de agua, el drenaje y la movilidad de los sedimentos.
Las formas geométricas que aparecen en las laderas con suelos congelados, incluidas terrazas y lóbulos de solifluxión, constituyen ejemplos visibles de cómo el terreno puede desplazarse lentamente bajo la influencia de la gravedad y los ciclos estacionales.
El nuevo estudio amplía esta perspectiva al cuantificar diferencias de intensidad erosiva entre dos tipos de paisajes con permafrost.
Los científicos estudiaron sedimentos de 12 lagos de Alaska
Para reconstruir la historia de la erosión, los investigadores recogieron testigos de sedimentos en 12 lagos distribuidos entre dos regiones de Alaska.
La primera se encuentra cerca de Toolik, en el norte del estado, donde predominan las condiciones de permafrost continuo.
La segunda está situada en las proximidades de Delta Junction, más al sur, en un territorio caracterizado por una distribución discontinua del terreno congelado.
La elección de estas localidades permitió comparar cuencas sometidas a diferentes condiciones del subsuelo.
Los lagos funcionan como archivos naturales porque reciben partículas transportadas desde las laderas y los cauces de sus cuencas.
Una parte de esos materiales termina depositándose en el fondo, donde puede quedar conservada en capas sucesivas.
Al extraer columnas de sedimentos y analizar su acumulación, los investigadores pueden estimar cómo ha variado el transporte de materiales a lo largo del tiempo.
Los registros utilizados abarcaron desde mediados del Holoceno hasta la actualidad.
Este intervalo permitió estudiar procesos que han actuado durante miles de años, en lugar de depender exclusivamente de observaciones realizadas durante unas pocas temporadas.
Los científicos seleccionaron registros correspondientes a períodos en los que las condiciones climáticas y del permafrost eran relativamente comparables con las actuales de cada región.
De esta manera, pudieron relacionar las diferencias en los sedimentos con las características de los paisajes estudiados.
La erosión de las laderas resultó más importante que la de los cauces
Uno de los objetivos principales de la investigación fue distinguir dos mecanismos de transporte de sedimentos que contribuyen a modelar el relieve.
El primero corresponde a los procesos difusivos, asociados principalmente con el desplazamiento y la redistribución de materiales sobre las laderas.
Estos movimientos pueden producirse lentamente bajo la influencia de la gravedad, los cambios de humedad y los ciclos de congelación y descongelación.
El segundo grupo comprende los procesos advectivos, relacionados principalmente con la erosión y el transporte de materiales concentrados en los cauces.
Los ríos y arroyos pueden movilizar sedimentos y modificar sus canales mediante la acción del agua.
Ambos mecanismos participan en la evolución de los paisajes, pero su importancia relativa puede variar según las condiciones del terreno.
Los investigadores utilizaron las tasas de acumulación de sedimentos de los lagos para establecer restricciones cuantitativas en un modelo de evolución del relieve.
El análisis mostró que los procesos difusivos tenían una importancia estadística mayor que los advectivos en las dos regiones examinadas.
Esto sugiere que los movimientos de materiales sobre las pendientes han contribuido de manera especialmente relevante a modelar aquellas cuencas desde mediados del Holoceno.
El resultado también destaca la necesidad de considerar procesos que pueden pasar inadvertidos cuando la atención se concentra únicamente en grandes deslizamientos o en la erosión visible de los ríos.
Las laderas con permafrost discontinuo registraron mayor erosión
La diferencia más destacada apareció al comparar la intensidad de los procesos difusivos entre las dos regiones.
En las cuencas próximas a Delta Junction, caracterizadas por permafrost discontinuo, la intensidad media de esos procesos resultó entre dos y tres veces mayor que en las áreas de permafrost continuo cercanas a Toolik.
La diferencia indica que la distribución del terreno congelado puede estar relacionada con la velocidad de desplazamiento de los materiales en las laderas.
Cuando el permafrost se presenta de manera discontinua, la circulación del agua y las propiedades mecánicas del suelo pueden diferir de las observadas en un terreno congelado de forma más uniforme.
Estos contrastes pueden influir en la estabilidad y el movimiento de los sedimentos.
Sin embargo, los autores no establecen que toda región de permafrost discontinuo deba experimentar necesariamente una erosión dos o tres veces superior.
La magnitud observada corresponde a las cuencas examinadas y puede depender también de factores como la pendiente, la vegetación, las características de los sedimentos y las condiciones hidrológicas.
La investigación aporta una relación cuantitativa relevante, pero no constituye una regla universal aplicable automáticamente a todos los territorios del Ártico.
Los sedimentos permiten reconstruir cambios que no pueden observarse directamente
Los procesos de erosión pueden desarrollarse durante períodos muy prolongados.
Algunos desplazamientos de materiales son tan lentos que resulta difícil reconocer sus efectos mediante observaciones de corta duración.
Otros ocurren de manera episódica, cuando una combinación de agua, pendiente y pérdida de estabilidad moviliza cantidades importantes de sedimentos.
Los depósitos lacustres permiten estudiar el resultado acumulado de estos procesos.
Cuando las partículas procedentes de una cuenca llegan al lago, parte de ellas queda incorporada al registro sedimentario.
La reconstrucción de sus tasas de acumulación proporciona información sobre el transporte de materiales a escalas temporales mucho más amplias que las mediciones instrumentales habituales.
En Alaska, esta metodología permitió comparar cuencas con diferentes características del permafrost.
El enfoque también complementa investigaciones sobre el calentamiento del subsuelo de Alaska, que han documentado aumentos de temperatura tanto en regiones de permafrost continuo como discontinuo.
Mientras los registros térmicos muestran cómo cambian las condiciones del terreno, los sedimentos ayudan a comprender las consecuencias geomorfológicas acumuladas durante períodos prolongados.
La combinación de ambos tipos de información resulta importante para interpretar la evolución de las regiones polares.
El calentamiento podría modificar el equilibrio de las pendientes
El Ártico experimenta un calentamiento atmosférico considerablemente más rápido que el promedio mundial.
Esta transformación afecta al hielo marino, la nieve, los ecosistemas y el terreno permanentemente congelado.
Cuando aumenta la temperatura del suelo, algunas regiones pueden experimentar cambios en la profundidad de la capa que se descongela durante el verano.
También pueden aparecer sectores donde el permafrost deja de mantenerse de forma continua.
Las observaciones internacionales sobre el aumento de profundidad de la capa activa del permafrost muestran que el subsuelo está experimentando modificaciones importantes en distintas regiones frías del planeta.
La nueva investigación plantea que esos cambios podrían tener consecuencias sobre la intensidad de la erosión.
Si determinadas zonas pasan progresivamente de condiciones de permafrost continuo a discontinuo, los procesos de desplazamiento de sedimentos sobre las laderas podrían intensificarse.
Sin embargo, esta posibilidad constituye una interpretación de los resultados, no una medición directa de cuánto aumentará la erosión futura en todo el Ártico.
La respuesta dependerá de la configuración del relieve, el contenido de hielo del terreno, el drenaje y otros factores locales.
Los científicos consideran necesario ampliar las observaciones a otras cuencas para determinar hasta qué punto las diferencias identificadas en Alaska pueden reproducirse en diferentes paisajes.
La erosión del permafrost también afecta a los ecosistemas acuáticos
El desplazamiento de sedimentos desde las laderas puede modificar las condiciones de ríos, arroyos y lagos.
Cuando aumenta la cantidad de materiales transportados hacia los sistemas acuáticos, pueden producirse cambios en la turbidez del agua, la acumulación de partículas y las características de los fondos.
Estas transformaciones pueden afectar a los hábitats utilizados por microorganismos, invertebrados y peces.
En los territorios con permafrost, la degradación del terreno congelado también puede modificar la circulación del agua y exponer materiales que permanecían aislados de la atmósfera.
En determinadas regiones de Alaska y Yukón, investigaciones anteriores han demostrado que el deshielo puede favorecer la liberación de acidez y metales hacia los arroyos cuando quedan expuestos minerales capaces de reaccionar con el oxígeno y el agua.
Ese proceso geoquímico es diferente de la erosión física examinada en el nuevo estudio, aunque ambos muestran que los cambios del terreno congelado pueden repercutir sobre los sistemas fluviales.
Los autores de la investigación sobre erosión no cuantificaron directamente los efectos sobre la calidad del agua ni sobre las comunidades biológicas de los lagos estudiados.
Sus resultados se concentran en la reconstrucción del transporte de sedimentos y en la comparación de los mecanismos responsables de la evolución del paisaje.
La continuidad del suelo congelado influye en la evolución del relieve
La investigación aporta información sobre una característica del permafrost que resulta fundamental para comprender los paisajes árticos: su distribución espacial.
No basta con determinar si una región contiene terreno permanentemente congelado.
También es necesario conocer qué proporción del paisaje permanece congelada y cómo se distribuyen las áreas descongeladas.
Dos cuencas pueden presentar permafrost y, sin embargo, experimentar comportamientos geomorfológicos distintos.
La comparación entre Toolik y Delta Junction muestra que los procesos de transporte de sedimentos sobre las pendientes pueden variar considerablemente entre esos ambientes.
Los resultados también sugieren que los modelos de evolución del relieve deberían incorporar información más detallada sobre la continuidad del permafrost.
En numerosas simulaciones, las tasas de los procesos erosivos se representan mediante parámetros estimados porque existen pocas observaciones directas a escala de cuenca.
El uso de sedimentos lacustres permite establecer restricciones basadas en evidencias geológicas.
Estas mediciones pueden contribuir a mejorar la representación de la erosión en modelos destinados a estudiar cómo evolucionan los paisajes polares.
El estudio identifica límites que requieren nuevas investigaciones
Aunque la diferencia encontrada entre las dos regiones fue considerable, los investigadores reconocen varias limitaciones.
El trabajo se desarrolló en 12 lagos de Alaska, distribuidos en dos zonas con características ambientales diferentes.
Por tanto, los resultados no representan automáticamente la diversidad completa de paisajes con permafrost del hemisferio norte.
Las tasas de erosión también pueden variar por diferencias de pendiente, geología, vegetación y disponibilidad de agua.
Además, los sedimentos lacustres permiten reconstruir procesos acumulados, pero no siempre identificar cada episodio individual de desplazamiento de materiales.
Los científicos consideran necesario repetir análisis semejantes en otras cuencas y comparar los resultados con observaciones geomorfológicas independientes.
Una mayor cobertura geográfica ayudaría a establecer si la diferencia de intensidad erosiva entre permafrost continuo y discontinuo se mantiene en distintas regiones del Ártico.
También permitiría evaluar cómo interactúan la degradación del terreno congelado y otros factores que controlan el transporte de sedimentos.
Una nueva referencia para estudiar la transformación de Alaska
La principal aportación de la investigación consiste en cuantificar diferencias de erosión entre paisajes con distinta continuidad del permafrost utilizando registros sedimentarios que abarcan miles de años.
Los resultados muestran que los procesos de desplazamiento de materiales sobre las laderas han sido especialmente importantes en las cuencas estudiadas desde mediados del Holoceno.
También identifican una intensidad media entre dos y tres veces mayor en las áreas de permafrost discontinuo próximas a Delta Junction, en comparación con las regiones de permafrost continuo cercanas a Toolik.
Esta evidencia ofrece una base para investigar cómo podrían cambiar las pendientes árticas cuando se modifica la distribución del suelo congelado.
La investigación no permite pronosticar la erosión exacta de una localidad determinada ni establece que todos los paisajes experimentarán el mismo comportamiento.
Sin embargo, demuestra que la continuidad del permafrost constituye una variable relevante para comprender la evolución del relieve.
Los sedimentos conservados en los lagos de Alaska revelan que la transformación de las regiones polares no se limita al deshielo visible: también incluye movimientos persistentes de materiales que, acumulados durante miles de años, modifican la forma de las laderas y las cuencas.
Fuentes referenciales:
Earth’s Future — Enhanced Erosion Across a Transition From Continuous to Discontinuous Permafrost in Alaska, Emrah Özpolat y colaboradores, 2026
Eos / American Geophysical Union — Patchier permafrost is linked to more intense hillslope erosion in Alaska, 14 de octubre de 2026




