El análisis de 30 estalagmitas permitió reconstruir las lluvias de Sudamérica y descubrir diez episodios en los que los monzones americanos y asiáticos dejaron de comportarse de manera opuesta. El estudio, publicado en Nature, aporta nuevas claves sobre la circulación atmosférica del pasado.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Las formaciones minerales de tres cuevas de Perú han permitido identificar diez episodios extraordinarios en la historia de las lluvias tropicales del planeta. Una investigación publicada en octubre de 2026 en la revista científica Nature reconstruyó aproximadamente 450.000 años de variaciones del monzón sudamericano y descubrió que, durante determinados períodos, las precipitaciones de América del Sur y Asia evolucionaron simultáneamente, en lugar de seguir el comportamiento opuesto que normalmente caracteriza a ambos sistemas.
El estudio, encabezado por E. J. Olson y colaboradores, utilizó registros químicos conservados en 30 estalagmitas procedentes de tres cuevas peruanas próximas a los Andes. Los investigadores combinaron estos archivos naturales con información paleoclimática de otras regiones y simulaciones de la circulación oceánica para examinar cómo respondieron los monzones a los grandes cambios ambientales del pasado.
Los resultados muestran que la relación entre las lluvias tropicales de los hemisferios norte y sur es más compleja de lo que sugiere el patrón habitual de alternancia. Aunque ambos sistemas generalmente se comportaron de manera inversa, los científicos identificaron intervalos de varios miles de años durante los cuales se debilitaron o intensificaron al mismo tiempo.
El descubrimiento es relevante para comprender los mecanismos que controlan las precipitaciones tropicales y para evaluar la capacidad de los modelos climáticos de reproducir cambios importantes en la distribución de las lluvias.
Las estalagmitas conservaron una historia de lluvias de casi medio millón de años
Las estalagmitas son estructuras minerales que crecen lentamente desde el suelo de las cuevas a medida que el agua infiltrada deposita carbonato de calcio. Durante ese proceso, incorporan señales químicas relacionadas con las condiciones ambientales existentes cuando se formaron sus distintas capas.
Entre esas señales se encuentran las proporciones de isótopos de oxígeno, que pueden proporcionar información sobre el origen de la humedad, los procesos atmosféricos y las variaciones de las precipitaciones.
Para reconstruir el pasado climático de Perú, los investigadores analizaron la composición isotópica de 30 estalagmitas obtenidas en tres sistemas de cuevas cercanos a la cordillera de los Andes.
La combinación de las muestras permitió elaborar una secuencia de aproximadamente 450.000 años, aunque el registro presenta algunas interrupciones.
Los científicos utilizaron técnicas de datación radiométrica para establecer la antigüedad de los depósitos y situar los cambios químicos dentro de una cronología geológica.
Posteriormente, contrastaron la interpretación de las señales isotópicas con observaciones modernas realizadas en cuevas, registros sedimentarios de lagos cercanos y otras reconstrucciones paleoclimáticas sudamericanas.
Este procedimiento resulta importante porque la composición de una estalagmita no representa una medición directa de la cantidad de lluvia. Su interpretación depende de comprender cómo el agua atraviesa la atmósfera, el suelo y las rocas antes de llegar al interior de una cueva.
La utilización de depósitos minerales para reconstruir condiciones ambientales anteriores también ha permitido investigar las sequías históricas del Cerrado brasileño mediante el análisis químico de estalagmitas, demostrando la utilidad de estos archivos naturales para estudiar cambios hidrológicos que preceden a los registros meteorológicos instrumentales.
Por qué los monzones de Asia y Sudamérica suelen comportarse de manera opuesta
Los monzones son sistemas de circulación atmosférica caracterizados por cambios estacionales en los vientos y las precipitaciones. Su funcionamiento depende de la distribución del calentamiento solar, las diferencias de temperatura y presión entre regiones y la circulación general de la atmósfera.
En las regiones tropicales, una de las estructuras más importantes es la Zona de Convergencia Intertropical, una franja atmosférica donde confluyen vientos y se favorece el ascenso de aire húmedo, la formación de nubes y las precipitaciones.
La posición de esta zona cambia durante el año siguiendo, de manera aproximada, el desplazamiento estacional de las regiones de mayor calentamiento.
Por esta razón, las lluvias monzónicas de Asia y América del Sur suelen presentar una relación de oposición: cuando las condiciones favorecen un monzón más intenso en un hemisferio, el sistema del otro hemisferio tiende a debilitarse.
Esta alternancia también aparece en escalas temporales mucho mayores, asociadas con modificaciones de la órbita terrestre y de la orientación de su eje de rotación.
Uno de esos movimientos es la precesión, que modifica gradualmente la relación entre las estaciones y la posición de la Tierra durante su recorrido alrededor del Sol.
La precesión tiene ciclos de aproximadamente 23.000 años que influyen sobre la distribución estacional de la radiación solar y, por consiguiente, sobre las condiciones que favorecen las lluvias monzónicas.
Investigaciones anteriores han examinado la influencia de América del Norte sobre la intensidad de los monzones asiáticos, mostrando que la circulación de las lluvias tropicales depende de conexiones atmosféricas que se extienden mucho más allá de las regiones donde precipita el agua.
Diez episodios rompieron el patrón habitual de las lluvias tropicales
Al comparar los registros peruanos con las reconstrucciones de los monzones asiáticos, los investigadores comprobaron que ambos sistemas generalmente evolucionaron en direcciones opuestas.
Sin embargo, identificaron diez episodios durante los últimos 450.000 años en los que esa relación dejó de cumplirse.
En esos intervalos, los registros mostraron períodos de debilitamiento simultáneo o de fortalecimiento simultáneo de las lluvias monzónicas en ambos hemisferios.
Las anomalías no fueron simples variaciones estacionales. Los episodios identificados persistieron durante varios miles de años, lo que indica que estuvieron relacionados con reorganizaciones prolongadas del sistema climático.
Entre los resultados más destacados aparecen varios períodos de debilitamiento compartido durante transiciones entre épocas glaciales e interglaciales.
Estas transiciones estuvieron acompañadas por modificaciones importantes de la temperatura global, las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono y la circulación oceánica.
Los investigadores también encontraron dos episodios de fortalecimiento simultáneo durante la penúltima glaciación, situada aproximadamente entre 194.000 y 135.000 años antes del presente.
La existencia de estas excepciones indica que los cambios orbitales, aunque fundamentales para explicar la evolución de los monzones, no actuaron de manera aislada.
Los grandes deshielos coincidieron con monzones debilitados en ambos hemisferios
Una parte especialmente significativa de los resultados corresponde a los períodos en que el planeta pasó de condiciones glaciales a etapas más cálidas.
Durante varias de esas transiciones, los registros indican que los monzones de Asia y Sudamérica experimentaron fases de debilitamiento simultáneo.
Los científicos observaron que estos episodios se repitieron aproximadamente con una periodicidad de 100.000 años, relacionada con la escala temporal de los grandes ciclos glaciales.
Las fases de debilitamiento coincidieron con intervalos de aumento importante de la temperatura global y de las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono.
Una de las hipótesis planteadas es que esos cambios modificaron las diferencias de temperatura entre los hemisferios y alteraron las condiciones atmosféricas que normalmente favorecen la alternancia de los monzones.
Las diferencias térmicas son importantes porque contribuyen a establecer gradientes de presión que impulsan la circulación del aire y el transporte de humedad.
Si esos contrastes cambian durante una reorganización climática importante, también puede modificarse la distribución de las precipitaciones tropicales.
Sin embargo, los autores no consideran definitivamente demostrado un único mecanismo responsable de todos los episodios identificados.
El papel relativo de las temperaturas oceánicas, los gases de efecto invernadero y los contrastes térmicos entre hemisferios todavía requiere investigaciones adicionales.
Los océanos pudieron modificar la relación entre las lluvias de ambos continentes
El estudio también examinó la posibilidad de que la circulación oceánica contribuyera a explicar las anomalías detectadas.
Los océanos almacenan y transportan grandes cantidades de energía térmica. Sus corrientes redistribuyen calor entre regiones y pueden modificar las temperaturas de la superficie marina, la evaporación y los patrones de circulación atmosférica.
Cuando cambia la distribución del calor oceánico, las consecuencias pueden extenderse hacia zonas continentales alejadas mediante conexiones entre la atmósfera y el mar.
Para explorar estas relaciones, los investigadores compararon los registros de las cuevas peruanas con otras evidencias del clima antiguo y con simulaciones de la circulación oceánica.
Los resultados son compatibles con la posibilidad de que determinados cambios en las temperaturas del mar y en la distribución del calor planetario contribuyeran a alterar el funcionamiento habitual de los monzones.
Esta interpretación se relaciona con una cuestión central de la climatología: los sistemas regionales de precipitaciones no responden únicamente a las condiciones locales, sino también a procesos que conectan océanos y continentes.
Las investigaciones sobre los cambios oceánicos durante la penúltima desglaciación también han utilizado estalagmitas para reconstruir la relación entre el deshielo, la circulación marina y las transformaciones de la atmósfera.
El nuevo trabajo amplía esa perspectiva al examinar simultáneamente dos grandes sistemas de lluvias tropicales separados por miles de kilómetros.
Qué aportan los registros de Perú frente a investigaciones anteriores
Los registros de cuevas asiáticas han permitido reconstruir variaciones monzónicas durante períodos que se extienden aproximadamente 690.000 años hacia el pasado.
En América del Sur, en cambio, los archivos disponibles eran comparativamente más limitados y se concentraban principalmente en los dos últimos ciclos glaciales.
Esta diferencia dificultaba establecer comparaciones prolongadas entre ambos hemisferios.
La reconstrucción peruana amplía considerablemente la perspectiva temporal de las lluvias sudamericanas y permite examinar su relación con los monzones asiáticos durante varios ciclos climáticos.
El valor del registro no depende solamente de su antigüedad. También resulta importante la posibilidad de establecer una cronología y compararla con archivos independientes.
Los científicos utilizaron mediciones de isótopos de oxígeno y dataciones de las estalagmitas para reconstruir la evolución de las condiciones monzónicas.
Después contrastaron los resultados con registros paleoclimáticos de otras regiones, buscando coincidencias y diferencias que permitieran evaluar la interpretación.
En estudios anteriores, las estalagmitas del Gran Cañón de Estados Unidos permitieron reconstruir antiguas variaciones de las lluvias estivales, ilustrando cómo los depósitos minerales subterráneos pueden conservar información sobre la evolución de los sistemas de precipitaciones.
En el caso peruano, la principal novedad consiste en disponer de una secuencia suficientemente extensa para identificar excepciones repetidas al comportamiento interhemisférico habitual.
El hallazgo puede ayudar a evaluar modelos de precipitaciones
Comprender los monzones es importante porque estos sistemas proporcionan una parte fundamental de las precipitaciones en numerosas regiones de Asia, África y América.
Sus variaciones influyen sobre la disponibilidad de agua, el funcionamiento de los ecosistemas, la recarga de acuíferos y los caudales de los ríos.
Sin embargo, los resultados del estudio no deben interpretarse como una predicción directa de las lluvias que ocurrirán durante los próximos años.
Los investigadores reconstruyeron procesos que se desarrollaron durante miles de años y bajo condiciones climáticas diferentes de las actuales.
Las anomalías identificadas proporcionan información sobre la capacidad del sistema climático para reorganizarse, pero no permiten determinar cuándo podría repetirse un episodio semejante.
Su utilidad científica radica principalmente en ofrecer un registro independiente contra el cual pueden compararse las simulaciones climáticas.
Si un modelo reproduce adecuadamente las grandes transiciones glaciales, pero no consigue representar los períodos de debilitamiento simultáneo de los monzones, esa diferencia puede indicar que determinados mecanismos atmosféricos u oceánicos necesitan una mejor representación.
Por el contrario, reproducir las excepciones identificadas contribuiría a reforzar la confianza en la capacidad del modelo para describir interacciones complejas entre océanos, temperaturas y precipitaciones.
Las cuevas de otros continentes podrían revelar nuevas excepciones
Los autores señalan que todavía existen limitaciones en la distribución geográfica y temporal de los registros paleoclimáticos disponibles.
Las estalagmitas peruanas proporcionan información valiosa sobre el monzón sudamericano, pero no representan por sí solas todos los sistemas de lluvias del hemisferio sur.
También será necesario investigar si los episodios sincronizados identificados entre Asia y Sudamérica aparecen en registros procedentes de África, Oceanía u otras regiones tropicales.
Una cobertura geográfica más amplia permitiría determinar si las anomalías correspondieron a reorganizaciones verdaderamente globales o si afectaron principalmente a determinados sistemas regionales.
Otro desafío consiste en precisar los mecanismos responsables de los cambios simultáneos. Para ello será necesario combinar nuevos archivos geológicos, observaciones modernas y simulaciones climáticas de mayor alcance.
El estudio demuestra que el patrón de alternancia entre los monzones asiáticos y sudamericanos ha sido predominante, pero no permanente, durante los últimos 450.000 años.
Las diez excepciones identificadas en las estalagmitas peruanas aportan nuevas evidencias de que la circulación tropical puede responder de manera conjunta a grandes transformaciones del sistema climático terrestre.
Fuentes referenciales:
Nature — Interhemispheric monsoon dynamics over the past 450,000 years, E. J. Olson y colaboradores, 2026
Phys.org — Ancient stalagmites reveal exceptions to Asia–South America monsoon seesaw over the past 450,000 years, 24 de octubre de 2026




