Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×

🌍 Panorama Planetario

Actualización editorial: 26 de octubre de 2026

Estado general del sistema Tierra

El sistema climático mundial continúa condicionado por el calentamiento acumulado de la atmósfera y los océanos. La energía retenida en el sistema terrestre modifica los balances térmicos, intensifica el ciclo hidrológico y aumenta la exposición de numerosos ecosistemas y territorios a fenómenos extremos.

El panorama requiere distinguir las tendencias climáticas consolidadas de las condiciones meteorológicas diarias. Una anomalía cálida, un episodio de lluvias intensas o una pérdida temporal de hielo no constituyen por sí solos una tendencia global, pero pueden formar parte de procesos observados durante décadas.

Esta edición presenta las principales variables que permiten interpretar el estado planetario, sus relaciones y las señales que deben vigilarse durante las próximas dos semanas.

🌡️
Temperatura global

Persistencia del calentamiento

La temperatura media global se mantiene dentro de una tendencia de calentamiento de largo plazo causada principalmente por el aumento de gases de efecto invernadero. Las diferencias entre meses y estaciones dependen también de la circulación atmosférica, la variabilidad oceánica y otros factores naturales.

Para interpretar octubre es necesario comparar las anomalías mensuales con un período de referencia homogéneo. Los registros de temperatura superficial y los análisis de reanálisis permiten distinguir fluctuaciones transitorias de cambios persistentes.

🌊
Océanos

El almacenamiento de calor sigue siendo decisivo

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de calor acumulado por el sistema climático. Esta función amortigua el calentamiento atmosférico inmediato, pero contribuye a la expansión térmica del agua, el aumento del nivel del mar y las alteraciones de los ecosistemas marinos.

Las temperaturas superficiales deben examinarse junto con el contenido de calor oceánico. Ambos indicadores describen procesos relacionados, aunque operan en escalas temporales y profundidades diferentes.

🏭
CO₂ atmosférico

La acumulación continúa siendo la señal estructural

El dióxido de carbono permanece durante largos períodos dentro del sistema climático. Su concentración refleja el balance entre emisiones antropogénicas y absorción por océanos y ecosistemas terrestres.

La curva atmosférica presenta oscilaciones estacionales relacionadas con la vegetación, especialmente en el hemisferio norte. Estas variaciones no deben confundirse con una reducción sostenida de las concentraciones globales.

🧊
Hielo polar

Dos hemisferios con ciclos diferentes

Durante octubre, el hielo marino ártico atraviesa habitualmente su fase de recuperación otoñal después del mínimo estival, mientras que el hielo antártico evoluciona desde su máximo invernal hacia la temporada de deshielo.

La extensión del hielo marino, su espesor y su edad aportan información complementaria. Las anomalías deben evaluarse por separado en cada hemisferio y compararse con series históricas.

🔥
Incendios

La actividad del fuego exige vigilancia regional

La propagación de incendios depende de la disponibilidad de combustible vegetal, su humedad, el viento, la temperatura y las fuentes de ignición. El calentamiento puede ampliar las condiciones favorables al fuego en determinados ecosistemas.

Las detecciones térmicas satelitales permiten localizar focos potenciales, aunque no todos corresponden a incendios forestales. La evaluación requiere contrastarlas con perímetros quemados, observaciones terrestres y datos de calidad del aire.

🏜️
Sequías

El déficit de agua debe medirse en varias escalas

La sequía meteorológica comienza con precipitaciones inferiores a lo habitual, pero sus consecuencias agrícolas e hidrológicas dependen también de la evaporación, la humedad del suelo, la disponibilidad de agua almacenada y la duración del episodio.

La recuperación de las lluvias no garantiza una reposición inmediata de acuíferos y embalses. Los indicadores combinados permiten comprender mejor la persistencia de los impactos.

⛈️
Tormentas y extremos

Atención a la intensidad y la exposición

Una atmósfera más cálida puede contener mayor cantidad de vapor de agua, lo que favorece precipitaciones intensas cuando existen las condiciones dinámicas adecuadas. Sin embargo, la evolución de cada tormenta depende de factores meteorológicos específicos.

El riesgo final combina intensidad del fenómeno, exposición de personas e infraestructuras y vulnerabilidad territorial. Por ello, las alertas operativas deben prevalecer sobre las interpretaciones climáticas generales.

🔬
Señal planetaria

Los indicadores están conectados

La señal más importante es la interacción entre calentamiento atmosférico, acumulación de calor oceánico, cambios en la criosfera y transformación del ciclo del agua.

Estos procesos pueden reforzarse mutuamente. Por ejemplo, la reducción de superficies cubiertas de hielo disminuye la reflexión de radiación solar, mientras que el calentamiento oceánico modifica intercambios de energía y humedad con la atmósfera.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

Del 26 de octubre al 9 de noviembre de 2026. El seguimiento planetario debe concentrarse en la evolución de los sistemas de presión, las anomalías térmicas, los corredores de humedad atmosférica y las condiciones favorables a episodios de lluvia o viento intenso.

También resulta relevante observar la transición estacional de la criosfera, la actividad de incendios en las regiones susceptibles y las variaciones de humedad del suelo. Las previsiones meteorológicas pierden precisión conforme aumenta el horizonte temporal, especialmente para fenómenos localizados.

La evaluación debe actualizarse con los productos operativos de los servicios meteorológicos nacionales y centros internacionales. No se atribuyen aquí alertas específicas ni valores diarios sin confirmación instrumental.

Referencias científicas y de seguimiento: Copernicus Climate Change Service, NOAA, NASA Earth Observatory, WMO y NSIDC. Panorama interpretativo; no sustituye boletines meteorológicos ni mediciones en tiempo real.
×

🌱 Tendencias de la Tierra

Informe estratégico ambiental | 26 de octubre de 2026

La transición hacia una gestión ambiental basada en resultados

Las políticas ambientales atraviesan una etapa en la que resulta cada vez más importante demostrar resultados verificables. La restauración de ecosistemas, la protección de especies, la seguridad hídrica y la adaptación climática necesitan indicadores capaces de medir cambios reales y no únicamente compromisos institucionales.

El análisis de mediano y largo plazo muestra que la recuperación ambiental depende de factores ecológicos, económicos y sociales interconectados. Restaurar un bosque, por ejemplo, requiere conservar su diversidad biológica, asegurar agua suficiente y mantener las condiciones necesarias para su permanencia.

La disponibilidad de observaciones satelitales, sensores terrestres y sistemas de información geográfica permite mejorar el seguimiento de estos procesos, aunque la validación sobre el terreno continúa siendo indispensable.

🌿
01 · Restauración ecológica

Recuperar funciones, no solamente superficies

La restauración ecológica evoluciona hacia enfoques que consideran la recuperación de procesos naturales completos. Además de aumentar la cobertura vegetal, los proyectos necesitan evaluar la diversidad de especies, la estabilidad del suelo, la conectividad ecológica y la capacidad de regeneración.

Los resultados pueden tardar años o décadas en consolidarse. Por eso, la supervivencia inicial de las plantas no constituye por sí sola una prueba de restauración exitosa.

Una tendencia relevante es incorporar indicadores ecológicos medibles y mecanismos de seguimiento prolongado, especialmente en territorios degradados por actividades productivas o alteraciones hidrológicas.

🌳
02 · Reforestación

La diversidad forestal gana importancia

La reforestación se orienta progresivamente hacia diseños que consideran especies nativas, diversidad genética y condiciones ambientales locales. Las plantaciones homogéneas pueden cumplir determinadas funciones productivas, pero no equivalen necesariamente a bosques naturales.

La selección de especies debe contemplar el clima futuro, la disponibilidad de agua y las interacciones con fauna, hongos y microorganismos del suelo.

También resulta esencial evitar intervenciones que sustituyan ecosistemas naturalmente abiertos, como sabanas o pastizales, por coberturas arbóreas que no corresponden a su funcionamiento ecológico.

🦋
03 · Biodiversidad

Medir poblaciones y conectividad

La conservación de la biodiversidad requiere observar más que el número de áreas protegidas. La abundancia de poblaciones, el estado de los hábitats y la conectividad entre territorios aportan información decisiva sobre la viabilidad de las especies.

Los corredores ecológicos pueden facilitar desplazamientos y procesos de intercambio genético, aunque su eficacia depende de las necesidades particulares de cada organismo.

El seguimiento mediante cámaras automáticas, acústica ambiental y análisis de ADN ambiental complementa los métodos tradicionales de inventario biológico.

💧
04 · Agua y recursos hídricos

La gestión integrada de cuencas

La planificación hídrica incorpora con mayor atención las relaciones entre aguas superficiales, acuíferos, humedales y usos humanos. Las decisiones tomadas aguas arriba pueden modificar la disponibilidad y calidad del recurso en territorios distantes.

La restauración de riberas, la reducción de pérdidas en redes y la protección de zonas de recarga pueden complementar las infraestructuras convencionales.

El desafío consiste en evaluar simultáneamente cantidad, calidad, distribución y sostenibilidad de las extracciones, especialmente cuando coinciden presión demográfica y variabilidad climática.

🌬️
05 · Calidad del aire

Más resolución para identificar exposiciones

La observación atmosférica combina estaciones terrestres, sensores de menor costo y productos satelitales. Esta integración permite investigar patrones espaciales de contaminación y detectar diferencias importantes dentro de una misma ciudad.

Las concentraciones de partículas finas, dióxido de nitrógeno y ozono troposférico responden a fuentes y procesos distintos.

La tendencia metodológica consiste en mejorar la calibración de instrumentos y relacionar las mediciones con exposición humana real, evitando interpretar una observación aislada como representativa de toda una población.

🏘️
06 · Adaptación climática

De los planes a la infraestructura resiliente

La adaptación climática exige incorporar riesgos futuros al diseño urbano, la gestión de servicios públicos y la protección de comunidades vulnerables. Los mapas históricos de amenazas pueden resultar insuficientes cuando cambian las condiciones climáticas y la ocupación territorial.

Entre las respuestas posibles se encuentran espacios de sombra, drenaje urbano sostenible, protección de llanuras de inundación y sistemas de alerta temprana.

Su eficacia depende de mantenimiento, financiación y acceso equitativo, además de la calidad técnica de las obras.

⚡
07 · Energía limpia

La integración del sistema cobra protagonismo

La expansión de fuentes renovables plantea necesidades crecientes de redes eléctricas, almacenamiento, flexibilidad de demanda y coordinación territorial. La capacidad instalada no describe por completo la contribución efectiva de una tecnología al suministro.

Los análisis ambientales también consideran extracción de materiales, ocupación del suelo, reciclaje y efectos sobre ecosistemas.

Una transición energética sostenible necesita evaluar el ciclo de vida de las tecnologías y compatibilizar la descarbonización con la conservación de recursos naturales.

🐚
08 · Conservación de ecosistemas

La conectividad entre tierra y mar

La conservación de humedales costeros, estuarios y ecosistemas marinos depende de procesos que se originan fuera de sus límites administrativos. Los aportes fluviales transportan sedimentos, nutrientes y contaminantes capaces de alterar hábitats situados aguas abajo.

Las estrategias de protección incorporan progresivamente una visión de cuenca y paisaje, con medidas coordinadas entre sectores.

La calidad de la gestión y el cumplimiento de las normas resultan tan importantes como la delimitación formal de un área protegida.

📊
09 · Economía ambiental

Financiación vinculada a resultados

Los instrumentos de financiación ambiental buscan relacionar inversiones con beneficios comprobables para ecosistemas y comunidades. Esta evolución requiere metodologías transparentes para establecer líneas de base, medir resultados y evitar contabilizaciones duplicadas.

Los mecanismos económicos pueden apoyar la conservación, pero necesitan salvaguardas para impedir desplazamientos de comunidades o restricciones injustificadas de acceso a recursos.

La credibilidad depende de auditorías independientes, continuidad financiera y claridad sobre quién recibe los beneficios.

🔎
10 · Tendencia destacada de octubre

La evaluación de resultados ambientales se convierte en prioridad

Octubre de 2026 sitúa en primer plano la necesidad de contrastar las metas internacionales de conservación con indicadores de implementación. El seguimiento de los compromisos sobre biodiversidad exige información comparable acerca de ecosistemas, especies, financiación y gobernanza.

La dificultad no consiste únicamente en reunir datos. También es necesario establecer qué intervenciones generan mejoras atribuibles, cuáles presentan resultados insuficientes y dónde persisten vacíos de información.

Esta orientación favorece una gestión ambiental basada en evidencia, pero requiere capacidades técnicas y financiación estable para que los países con menores recursos puedan participar en condiciones adecuadas.

Los gráficos climáticos pueden invisibilizar a comunidades vulnerables

Franjas de calentamiento para Polonia (1901-2021). Crédito: Ed Hawkins/Universidad de Reading , CC BY

Una investigación con 34 usuarios de redes sociales del Reino Unido y Polonia muestra que las visualizaciones del cambio climático provocan distintas emociones, pero también pueden excluir experiencias locales. El caso de Tonga revela los límites de representar un problema global sin suficiente detalle territorial.


Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.


Los mapas, gráficos y representaciones visuales del cambio climático permiten comprender fenómenos ambientales complejos, pero no siempre muestran cómo afectan a las comunidades más vulnerables. Una investigación desarrollada por Monika Frątczak, publicada en 2026 en la revista Information, Communication & Society, encontró que estas herramientas pueden despertar emociones intensas y estimular conversaciones sobre el clima, aunque también dejan fuera experiencias de personas y territorios que no aparecen suficientemente representados en los datos.

El estudio examinó las reacciones de 34 usuarios de redes sociales del Reino Unido y Polonia ante diferentes visualizaciones climáticas. Los participantes expresaron preocupación, miedo, tristeza y enfado, pero también curiosidad, sorpresa e interés. Estas respuestas mostraron que la manera de presentar la información influye en cómo las personas interpretan el calentamiento global.

Uno de los hallazgos más significativos surgió de la experiencia de un meteorólogo originario de Tonga, en el Pacífico Sur. Al observar una representación visual de las temperaturas, descubrió que no podía consultar información específica para las islas de su país, pese a que su comunidad se encuentra entre las poblaciones expuestas a importantes riesgos climáticos.

El caso ilustra un problema que trasciende el diseño gráfico: una visualización puede ser científicamente correcta a escala mundial y, al mismo tiempo, resultar insuficiente para quienes necesitan comprender los cambios ambientales en su propio territorio.

Las visualizaciones transforman datos científicos en experiencias emocionales

La investigación se concentró en una cuestión que suele recibir menos atención que la precisión estadística: qué sienten las personas cuando observan información climática convertida en imágenes.

Los gráficos de temperaturas, las animaciones de inundaciones, los mapas de incendios y las representaciones de emisiones de gases de efecto invernadero son herramientas habituales en la comunicación ambiental.

Su principal ventaja consiste en sintetizar grandes cantidades de información que serían difíciles de interpretar mediante cifras aisladas.

Sin embargo, Frątczak observó que estas imágenes no funcionan únicamente como instrumentos de transmisión de datos. También pueden generar respuestas emocionales que modifican la relación de los espectadores con el problema representado.

Algunos participantes manifestaron inquietud o tristeza cuando comprendieron el significado de las tendencias mostradas. Otros expresaron sorpresa y curiosidad, especialmente cuando las imágenes ofrecían formas visualmente atractivas de presentar información compleja.

El estudio plantea que estas reacciones forman parte de la experiencia de comprender el cambio climático y pueden influir en las conversaciones y decisiones posteriores de los usuarios.

Las franjas climáticas muestran el calentamiento mediante colores

Uno de los ejemplos utilizados en la investigación fue la representación conocida como warming stripes, o franjas climáticas, desarrollada por el climatólogo Ed Hawkins, de la Universidad de Reading.

Esta herramienta representa la evolución de las temperaturas mediante una secuencia de franjas de colores, generalmente azules para los períodos relativamente fríos y rojas para los más cálidos.

La versión correspondiente a Polonia, utilizada en el estudio, abarca el período comprendido entre 1901 y 2021.

Una de las personas participantes describió inicialmente la composición como una imagen bonita e interesante. Sin embargo, su reacción cambió cuando comprendió que la transición hacia tonos rojos representaba el aumento de las temperaturas.

La experiencia demuestra que el significado de una visualización no depende exclusivamente de sus características estéticas. También interviene el conocimiento que adquiere el espectador al interpretar los datos.

Una composición sencilla puede despertar interés y facilitar el acercamiento a la información científica, pero la comprensión de su contenido puede producir preocupación ante las tendencias ambientales representadas.

Esta relación entre representación y percepción también aparece en las imágenes de la Tierra observada desde el espacio, que ofrecen perspectivas visuales capaces de conectar procesos planetarios con la experiencia de quienes los contemplan.

El caso de Tonga revela una limitación de los datos globales

La experiencia del meteorólogo de Tonga permitió identificar una de las principales dificultades de las visualizaciones climáticas de alcance mundial.

El participante había encontrado las franjas climáticas compartidas en redes sociales y quiso consultar una versión específica para su país.

Posteriormente accedió a la herramienta interactiva que permite generar representaciones de temperatura para distintas localidades, pero descubrió que los datos disponibles no ofrecían el nivel de detalle necesario para representar individualmente las islas de Tonga.

La visualización sí incluía información sobre regiones amplias del Pacífico, pero esa escala no respondía a las necesidades del usuario.

Para una comunidad insular, las diferencias entre territorios pueden resultar importantes al estudiar las condiciones ambientales y comunicar los cambios observados.

La ausencia de una representación local no significaba que los datos generales fueran incorrectos. El problema era que su escala espacial no permitía mostrar adecuadamente la experiencia del territorio que el participante deseaba consultar.

Ante esa limitación, el meteorólogo compartió la situación con sus colegas y decidieron desarrollar una representación semejante utilizando información propia.

La reacción muestra que una visualización incompleta puede impulsar nuevas iniciativas, pero también evidencia la importancia de disponer de datos suficientemente detallados para comunidades que no siempre aparecen en las herramientas internacionales.

La vulnerabilidad climática no siempre coincide con la visibilidad estadística

La investigación destaca que muchas poblaciones altamente vulnerables al cambio climático viven en regiones de África, Asia y pequeñas islas del Pacífico.

Estos territorios pueden enfrentar amenazas relacionadas con el aumento del nivel del mar, las alteraciones de las precipitaciones, los fenómenos meteorológicos extremos y la transformación de sus ecosistemas.

Sin embargo, las representaciones globales suelen organizar la información mediante grandes regiones geográficas o promedios nacionales que no siempre permiten identificar diferencias locales.

En el caso de los pequeños Estados insulares, esa falta de detalle puede dificultar la comunicación de condiciones particulares que resultan importantes para sus habitantes.

La investigación de Frątczak no establece que todas las visualizaciones climáticas excluyan sistemáticamente a estas comunidades. Su aportación consiste en mostrar, mediante las experiencias de los participantes, que la escala y la disponibilidad de los datos condicionan quién puede reconocerse en una representación.

Esta cuestión se relaciona con las diferencias en la cobertura internacional de sequías e inundaciones, donde la presencia de imágenes impactantes y otros factores influye en qué acontecimientos reciben atención informativa.

Ambos problemas muestran que la disponibilidad de información ambiental no garantiza por sí sola una representación equilibrada de los territorios afectados.

La precisión de un gráfico no garantiza que todos se sientan representados

Los especialistas que elaboran visualizaciones suelen evaluar su precisión, claridad, legibilidad y facilidad de interpretación.

Estos criterios son fundamentales para evitar representaciones engañosas o errores en la comunicación de resultados científicos.

Sin embargo, el nuevo estudio propone incorporar preguntas adicionales: quién aparece en la información, qué territorios quedan fuera y qué experiencias humanas pueden reconocerse a partir de los datos.

Una representación de temperaturas globales puede describir correctamente la evolución del calentamiento planetario y, al mismo tiempo, ofrecer poca información sobre las condiciones de una isla, una ciudad o una comunidad concreta.

El problema se vuelve especialmente relevante cuando los datos se utilizan para comunicar riesgos o promover medidas de adaptación.

Las personas necesitan comprender no solamente la magnitud general del cambio climático, sino también cómo puede relacionarse con su entorno cotidiano.

Una investigación anterior sobre la importancia de mencionar la localidad de residencia en los mensajes de preparación ante desastres identificó que las referencias territoriales pueden aumentar la atención y la disposición a adoptar medidas preventivas.

El trabajo de Frątczak aborda una dimensión complementaria: la necesidad de que las representaciones visuales permitan reconocer experiencias locales dentro de fenómenos ambientales globales.

Las emociones intensas no siempre se convierten en acciones climáticas

Otro resultado importante de la investigación fue que las reacciones emocionales ante los gráficos no produjeron automáticamente cambios de comportamiento.

Los participantes describieron respuestas que, en algunos casos, los llevaron a compartir información, conversar con otras personas o reconsiderar determinadas prácticas cotidianas.

En otras situaciones, la preocupación y el miedo no se tradujeron en acciones concretas.

La autora observó que las personas tendían a describir una mayor disposición a actuar cuando también percibían que existían medidas posibles a escala local o nacional.

Este componente, relacionado con la percepción de capacidad de acción, resulta importante para interpretar el efecto de las comunicaciones climáticas.

Una imagen puede mostrar una tendencia preocupante, pero el espectador también necesita comprender qué posibilidades de respuesta existen en su contexto.

La investigación no demuestra que un tipo particular de gráfico garantice cambios de conducta. Más bien señala que las emociones y la percepción de capacidad de acción interactúan de formas complejas.

El resultado coincide parcialmente con el debate sobre las limitaciones de las imágenes apocalípticas en la comunicación ambiental, donde se plantea que representar únicamente la destrucción puede dificultar que algunas audiencias identifiquen posibilidades de respuesta.

La diferencia es que el estudio de Frątczak se concentra específicamente en la experiencia emocional y social de las visualizaciones de datos, no solamente en fotografías de desastres.

Las redes sociales amplifican el alcance de los datos visuales

Las plataformas digitales permiten que una representación climática circule rápidamente entre usuarios de distintos países y contextos culturales.

Herramientas como las franjas de temperatura pueden compartirse sin necesidad de conocimientos especializados en climatología, lo que amplía su alcance potencial.

Sin embargo, la circulación de una imagen no asegura que todos los usuarios interpreten correctamente su significado.

La comprensión puede depender de la información que acompaña a la representación, del conocimiento previo y de las experiencias personales relacionadas con el clima.

El estudio muestra que los espectadores no son receptores pasivos: interpretan los gráficos, reaccionan emocionalmente, los comparten y, en algunos casos, buscan información adicional o intentan elaborar sus propias representaciones.

La experiencia del participante de Tonga constituye un ejemplo de esta interacción, porque una imagen compartida en redes sociales terminó motivando una iniciativa para representar datos de su territorio.

Frątczak considera que comprender estas respuestas resulta necesario para evaluar el verdadero alcance de las herramientas de comunicación climática.

Cómo mejorar las visualizaciones del cambio climático

Los resultados plantean la conveniencia de diseñar representaciones que combinen precisión científica, contexto territorial y una explicación comprensible de los fenómenos mostrados.

Una posibilidad consiste en ofrecer distintas escalas de observación, de manera que los usuarios puedan pasar de tendencias globales a información regional o local cuando existan datos suficientes.

También resulta importante explicar las limitaciones de cobertura, especialmente cuando determinados territorios no cuentan con observaciones detalladas.

Las visualizaciones deberían evitar que la ausencia de información se confunda con ausencia de riesgo climático.

Otro aspecto consiste en incorporar el contexto humano de los fenómenos representados, sin sustituir la evidencia científica por mensajes exclusivamente emocionales.

La autora destaca que las personas pueden experimentar el cambio climático mediante su relación con el territorio, el mar, sus comunidades y sus actividades cotidianas.

Por ello, las representaciones que conectan los datos con experiencias reconocibles pueden contribuir a una comprensión más completa del problema.

Estas propuestas deben interpretarse como implicaciones del estudio y no como soluciones cuya eficacia haya sido demostrada experimentalmente en todas las poblaciones.

Una investigación que abre preguntas sobre la comunicación ambiental

El trabajo de Monika Frątczak aporta evidencia cualitativa sobre las emociones y respuestas de un grupo de usuarios ante las visualizaciones climáticas.

Su muestra de 34 participantes permite examinar experiencias individuales con detalle, pero no constituye una encuesta representativa de la población mundial.

Por tanto, sus resultados no permiten determinar qué proporción de personas experimenta miedo, tristeza, curiosidad o disposición a actuar al observar determinados gráficos.

La investigación tampoco establece una relación causal general entre el diseño de las visualizaciones y la adopción de medidas ambientales.

Su principal contribución consiste en ampliar las preguntas que deben plantearse quienes utilizan datos para comunicar el cambio climático.

Además de verificar que una representación sea correcta y comprensible, resulta necesario considerar qué territorios aparecen, cuáles quedan excluidos y qué posibilidades tienen los espectadores de relacionar la información con su propia realidad.

El caso de Tonga demuestra que la escala global puede ocultar necesidades locales incluso cuando los datos representados son válidos. La investigación propone que una comunicación climática más completa debe permitir reconocer tanto las tendencias planetarias como las experiencias de las comunidades que viven sus consecuencias.

Fuentes referenciales:
Information, Communication & Society — Data visualisation as an ‘emotional repository’ (2026)
The Conversation / Phys.org — When climate data is transformed into visuals, some people and places get overlooked (22 de octubre de 2026)