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🌍 Panorama Planetario

Actualización: 24 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra entra en el tramo final de septiembre con una combinación de calor global excepcional, océanos persistentemente cálidos y contrastes hidrológicos marcados. Agosto de 2026 fue el agosto más cálido registrado en ERA5 y empató con julio de 2023 como el mes más cálido del registro. La señal oceánica sigue siendo especialmente relevante, mientras la sequedad acumulada mantiene vulnerables amplias zonas terrestres y fluviales.
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Temperatura global

La última referencia mensual consolidada sitúa agosto de 2026 en 16,96 °C de temperatura media global, 0,85 °C por encima del promedio 1991–2020 y aproximadamente 1,65 °C sobre el nivel preindustrial estimado. El dato confirma que el exceso de calor continúa siendo la señal dominante del sistema climático.

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Océanos

La temperatura media de la superficie marina extratropical alcanzó en agosto unos 21,07 °C, máximo registrado para ese mes en ERA5. Persisten anomalías cálidas importantes en amplias zonas oceánicas, con especial atención al Pacífico tropical y a sus efectos sobre circulación atmosférica, lluvias y extremos regionales.

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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono permanece estructuralmente elevada. Más allá de las oscilaciones estacionales, la tendencia de largo plazo continúa aumentando y mantiene un forzamiento climático persistente. El indicador debe interpretarse como una señal acumulativa, no como una variable que cambie sustancialmente de un día para otro.

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Hielo polar

Tras aproximarse al mínimo estacional del Ártico durante septiembre, la vigilancia pasa progresivamente a la fase de recuperación otoñal. En agosto, la extensión ártica ocupó el duodécimo lugar entre las más bajas registradas para el mes, mientras la Antártida presentó la cuarta extensión más baja para agosto.

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Incendios

La combinación de calor, vegetación seca y déficit de humedad acumulado continúa elevando la sensibilidad al fuego en regiones vulnerables. Europa atravesó durante el verano condiciones particularmente favorables a incendios, mientras la evolución del Pacífico tropical añade atención sobre áreas estacionalmente expuestas del sudeste asiático.

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Sequías

La huella del verano boreal permanece visible en la humedad del suelo y en los caudales. Durante agosto se registraron condiciones secas en sectores de Europa occidental, central y oriental, además de regiones de América, África, Asia y Australia. La recuperación dependerá de la distribución de las lluvias otoñales.

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Tormentas y extremos

El elevado contenido térmico de océanos y atmósfera mantiene un entorno favorable para episodios de precipitación intensa allí donde convergen humedad e inestabilidad. El riesgo no es uniforme: mientras unas regiones soportan déficit hídrico, otras pueden experimentar lluvias concentradas, inundaciones repentinas y tormentas severas.

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Agua continental

Los sistemas fluviales continúan reflejando el contraste entre sequía persistente y episodios de recuperación. Durante el verano europeo se observaron caudales excepcionalmente bajos en grandes ríos, una señal que afecta ecosistemas acuáticos, navegación, abastecimiento y disponibilidad de agua para distintos usos.

📡 Señal planetaria destacada

El calor oceánico continúa amplificando la vigilancia climática. La coincidencia de temperaturas marinas excepcionalmente altas con condiciones de El Niño en el Pacífico tropical aumenta la importancia de seguir los cambios en precipitación, sequía, incendios y extremos durante los próximos meses.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

El foco seguirá puesto en la transición estacional del hemisferio norte, la evolución de las anomalías cálidas oceánicas y la distribución irregular de las precipitaciones. Será especialmente relevante observar si las lluvias reducen los déficits de humedad acumulados en Europa y otras regiones secas, así como la respuesta atmosférica al calentamiento del Pacífico tropical.

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Pequeños estanques olvidados en los Andes podrían desempeñar un papel fundamental en el cambio climático.

Estanque ubicado en el páramo ecuatoriano, un ecosistema de pastizales de gran altitud, que fue estudiado por el equipo de investigación. Crédito: Keridwen (Kriddie) Whitmore

Según una nueva investigación dirigida por científicos de la Universidad de Carolina del Norte, los pequeños estanques de montaña en lo alto de los Andes tropicales podrían estar desempeñando un papel desproporcionado en el cambio climático global.


Por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill


La investigación se publica en la revista Limnology and Oceanography .

El estudio, realizado en el páramo ecuatoriano, un ecosistema de pastizales de gran altitud, reveló que incluso pequeños estanques pueden liberar cantidades sorprendentemente grandes de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono y metano, a la atmósfera. Hasta ahora, estos remotos humedales de montaña habían sido prácticamente ignorados en los estudios globales sobre el carbono.

«Nuestro estudio demuestra que los estanques más pequeños pueden marcar una gran diferencia, emitiendo más carbono que masas de agua más grandes situadas a pocos metros de distancia», afirmó Kriddie Whitmore, recién doctorada por la UNC, quien dirigió el trabajo de campo y actualmente realiza una investigación postdoctoral en la Universidad de Umeå, Suecia. «Estos resultados ponen de relieve la necesidad de intensificar la investigación centrada en los pequeños ecosistemas acuáticos».

Al medir las emisiones en estanques a diferentes altitudes y temperaturas, los investigadores descubrieron que la altitud, la temperatura del agua y la conexión de los estanques con los suelos circundantes influyen notablemente en la cantidad de carbono que liberan. Contrariamente a lo que se creía, un tamaño menor no implica necesariamente un menor impacto.

«Estas zonas han sido durante mucho tiempo puntos ciegos en los modelos climáticos globales », afirmó Diego Riveros-Iregui, investigador principal del estudio y profesor de geografía y medio ambiente en la UNC. «Al descubrir qué impulsa las emisiones de carbono en estos ecosistemas remotos de gran altitud, estamos llenando un vacío importante en la ciencia climática global. Este conocimiento nos ayuda a perfeccionar los modelos climáticos y a comprender mejor cómo los paisajes montañosos tropicales influyen en el balance de carbono de la Tierra».

Los hallazgos sugieren que los ecosistemas de gran altitud, como el páramo, que almacenan enormes cantidades de carbono en sus suelos, podrían desempeñar un papel importante en la regulación del clima del planeta. La incorporación de las emisiones de estos pequeños estanques en los modelos globales ayudará a los científicos a elaborar presupuestos de carbono más precisos y a predecir cómo el cambio climático podría afectar el ciclo del carbono en las regiones montañosas tropicales.

Más información: Keridwen M. Whitmore et al., La temperatura del agua y las características de la cuenca impulsan la variación en las emisiones de dióxido de carbono y metano de pequeños estanques en un ecosistema tropical de gran altitud rico en turberas, Limnology and Oceanography (2025). DOI: 10.1002/lno.70261