La extracción directa desde salmueras subterráneas se perfila como una alternativa a los extensos estanques de evaporación, aunque sus efectos ambientales todavía deben evaluarse en cada territorio.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Investigadores y empresas están desarrollando tecnologías para recuperar litio de depósitos subterráneos mediante procesos que reduzcan el consumo y la pérdida de agua. La búsqueda responde al rápido crecimiento de la demanda del metal, utilizado principalmente en baterías recargables para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía renovable.
La revista Nature informó el 30 de julio de 2026 que una nueva generación de métodos intenta hacer más sostenible la extracción de litio contenido en salmueras. El objetivo es separar selectivamente el metal sin depender de los grandes estanques de evaporación que actualmente ocupan extensas superficies y pueden alterar el equilibrio hídrico de regiones áridas.
La presión ambiental resulta especialmente relevante en los salares de América del Sur. En estos territorios, el bombeo continuo de salmuera puede afectar la relación entre los depósitos salinos, las aguas subterráneas, los humedales y otros ecosistemas que sostienen biodiversidad y comunidades locales. Este desafío ya ha sido analizado en relación con el dilema hídrico de los salares altoandinos.
La extracción directa evita años de evaporación
El procedimiento convencional bombea la salmuera desde el subsuelo y la distribuye en una sucesión de estanques. La radiación solar evapora progresivamente el agua mientras aumenta la concentración de litio y precipitan otras sales. Aunque el sistema aprovecha las condiciones naturales de las zonas desérticas, puede necesitar largos periodos de procesamiento y supone la pérdida de una parte considerable del líquido extraído.
La extracción directa de litio, conocida como DLE por sus siglas en inglés, busca capturar los iones del metal mediante materiales selectivos, membranas, disolventes u otros procesos electroquímicos. Una vez retirado el litio, la salmuera restante podría tratarse y, dependiendo del diseño del proyecto y de las condiciones geológicas, devolverse al depósito subterráneo.
Esta estrategia promete acelerar la recuperación y reducir la superficie ocupada por las instalaciones. Sin embargo, utilizar menos agua en una etapa del proceso no garantiza por sí solo un impacto ambiental reducido. Algunas tecnologías necesitan agua dulce, reactivos químicos o cantidades importantes de energía para limpiar los materiales de captura y transformar el litio recuperado en un compuesto apto para baterías.
La reinyección de salmuera plantea interrogantes
Uno de los principales desafíos consiste en determinar qué ocurre cuando la salmuera procesada regresa al subsuelo. Su composición química, temperatura, densidad y presión pueden cambiar durante la extracción, por lo que una reinyección inadecuada podría alterar el flujo del reservorio, diluir el recurso mineral o modificar la conexión entre las distintas capas de agua.
Los efectos no pueden estimarse únicamente a partir del volumen de líquido utilizado. Cada salar o reservorio posee una estructura geológica e hidrológica diferente, y las consecuencias dependen de la velocidad de bombeo, la ubicación de los pozos y la posible comunicación entre la salmuera profunda y los acuíferos de menor salinidad.
Un análisis realizado en el Salar de Uyuni, en Bolivia, encontró que el procesamiento mediante evaporación puede concentrar arsénico y boro en determinadas corrientes residuales. Los resultados, recogidos en una evaluación ambiental del depósito de litio de Uyuni, muestran la necesidad de vigilar tanto el agua consumida como la composición de los residuos generados.
Más demanda exige controles ambientales comparables
El interés por nuevas técnicas está vinculado con la expansión de los vehículos eléctricos y del almacenamiento estacionario de electricidad. El litio desempeña un papel central en la transición energética, pero su aportación a la reducción de emisiones debe evaluarse junto con los efectos territoriales de la minería y el procesamiento.
El problema tampoco termina cuando las baterías salen de servicio. La liberación del metal desde residuos, vertederos y aguas residuales puede trasladar parte de su impacto hacia ríos, estuarios y océanos, como advierte un análisis sobre la huella ambiental del litio en ecosistemas acuáticos.
Antes de aplicar la extracción directa a gran escala, los especialistas consideran necesario realizar estudios hidrogeológicos de referencia, balances completos de agua y energía, seguimiento químico de las salmueras y controles posteriores a la reinyección. También se requiere comparar cada sistema con el método convencional bajo condiciones equivalentes, porque las ventajas observadas en un depósito no necesariamente pueden reproducirse en otro.
La aparición de tecnologías más selectivas abre una posibilidad concreta para reducir la presión hídrica de la minería, pero su desempeño deberá medirse mediante datos verificables sobre consumo de agua dulce, recuperación de salmuera, gasto energético, reactivos, residuos y efectos sobre los ecosistemas. La sostenibilidad dependerá tanto del método de separación como de la gestión integral del reservorio y del territorio que lo rodea.
Fuente referencial:
Nature
