El supertifón Bavi avanzaba sobre territorios estadounidenses del Pacífico con vientos máximos sostenidos de hasta 280 km/h y riesgo de daños catastróficos
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Guam y las Islas Marianas del Norte enfrentaban el impacto del supertifón Bavi, un sistema tropical extremadamente peligroso con fuerza equivalente a un huracán de categoría 5. Antes de su llegada prevista, los territorios estadounidenses del Pacífico ya registraban vientos intensos y lluvias fuertes.
El Joint Typhoon Warning Center estimó vientos máximos sostenidos de hasta 280 kilómetros por hora, con ráfagas de 333 kilómetros por hora. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos advirtió sobre posibles daños catastróficos por viento cerca del ojo del sistema, además de marejada ciclónica y oleaje peligroso.
Un sistema de alto impacto en el Pacífico
Bavi avanzaba hacia el oeste sobre el archipiélago de las Marianas, donde viven alrededor de 210.000 personas entre Guam y las Islas Marianas del Norte. La trayectoria prevista situaba el paso más cercano cerca de Rota, la isla más meridional de las Marianas del Norte.
El episodio se suma a una temporada de alta vigilancia en una región expuesta a ciclones tropicales capaces de intensificarse con rapidez cuando encuentran aguas cálidas, baja cizalladura del viento y condiciones atmosféricas favorables.
Preparativos de emergencia
En Guam y las Marianas del Norte, las autoridades y habitantes realizaron preparativos de última hora antes del impacto. Calles con poco tránsito, comercios protegidos con madera y vuelos cancelados marcaron las horas previas al paso del tifón.
La población fue advertida para permanecer en lugares seguros y evitar desplazamientos innecesarios. En este tipo de evento, los riesgos principales incluyen caída de árboles, daños en techos, cortes eléctricos, inundaciones repentinas y exposición a escombros impulsados por el viento.
Viento, lluvia y marejada
El peligro no se limita a la velocidad del viento. Los supertifones también pueden producir lluvias torrenciales, crecidas súbitas y marejadas capaces de afectar zonas costeras bajas. Cuando el sistema pasa cerca de islas pequeñas, la combinación de oleaje, presión baja y viento sostenido puede generar daños concentrados en poco tiempo.
La intensificación de lluvias asociadas a ciclones tropicales ya es una preocupación científica. Estudios recientes han señalado que, bajo calentamiento global, las precipitaciones causadas por ciclones tropicales pueden aumentar de forma significativa en algunas regiones.
Una región golpeada por tormentas recientes
Guam y las Marianas del Norte ya habían sufrido impactos importantes en años recientes. En abril, el supertifón Sinlaku provocó cortes de electricidad, árboles arrancados, autos volcados y daños en techos metálicos. En 2023, el tifón Mawar también dejó una huella severa en la región.
Estos antecedentes explican la preocupación de las autoridades. Cada nuevo sistema intenso llega sobre infraestructuras que pueden seguir vulnerables, con redes eléctricas, viviendas y servicios esenciales expuestos a vientos extremos y lluvias persistentes.
Océanos cálidos y tormentas más intensas
El desarrollo de Bavi ocurre en un contexto de océanos excepcionalmente cálidos. El aumento de la temperatura superficial del mar puede aportar más energía y humedad a los sistemas tropicales cuando las demás condiciones atmosféricas permiten su organización.
Noticias de la Tierra ha documentado recientemente que los océanos con temperaturas récord pueden intensificar tormentas, modificar lluvias y favorecer episodios extremos. El calor marino no crea por sí solo cada ciclón, pero sí puede aumentar el potencial de intensificación.
El Pacífico bajo vigilancia climática
La evolución de Bavi también coincide con un Pacífico bajo observación por señales oceánicas y atmosféricas relevantes. Las aguas cálidas, los cambios de viento y la posible evolución de El Niño pueden modificar patrones regionales de lluvia, temperatura y actividad tropical.
El fenómeno de El Niño 2026 forma parte de esa vigilancia, porque altera la circulación océano-atmósfera y puede reorganizar el riesgo de tormentas, sequías y lluvias en distintas zonas del planeta.
Islas pequeñas, riesgo concentrado
Para territorios insulares como Guam y las Marianas del Norte, el impacto de un supertifón tiene una dimensión territorial particular. La población, los servicios, los puertos, los aeropuertos y las vías principales se concentran en espacios reducidos, con poca distancia entre la costa y las zonas habitadas.
Eso hace que la preparación temprana sea decisiva. Refugios, protección de ventanas, abastecimiento de agua, respaldo eléctrico, comunicaciones de emergencia y coordinación comunitaria pueden reducir daños humanos cuando el margen de maniobra se reduce a pocas horas.
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