El calor oceánico superó los récords de los años de El Niño 2023-2024 y anticipa nuevos riesgos climáticos en 2026 y 2027
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Los océanos del mundo registraron el junio más cálido desde que existen mediciones, superando incluso los récords establecidos durante los años de El Niño 2023-2024. La señal térmica aparece en un momento crítico: un nuevo El Niño se está formando en el Pacífico y podría amplificar todavía más el calor global durante los próximos meses.
El calentamiento no se limita a una sola cuenca. Las aguas alrededor de Europa, el Mediterráneo, el mar del Norte y el Pacífico ecuatorial muestran anomalías importantes, con efectos potenciales sobre tormentas, lluvias, ecosistemas marinos y temperaturas atmosféricas.
Un junio oceánico fuera de escala
La temperatura superficial del mar alcanzó niveles inéditos para junio. Este nuevo máximo confirma que el sistema oceánico mantiene una acumulación de calor persistente, una tendencia que ya había sido observada en los registros recientes de calor oceánico y que ahora vuelve a marcar un punto crítico.
Los océanos absorben la mayor parte del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero. Cuando esa energía se acumula en la superficie y en capas subsuperficiales, puede intensificar olas de calor marinas, alterar patrones de evaporación y modificar la dinámica de lluvias y tormentas.
Europa y sus mares bajo calor extremo
Las aguas cercanas a Europa aparecen entre las zonas más afectadas. Partes del Mediterráneo registran temperaturas de hasta 6 °C por encima del promedio de largo plazo, mientras que sectores del mar del Norte muestran anomalías cercanas a 3 °C.
El Mediterráneo es especialmente vulnerable porque se trata de un mar semicerrado, sensible a cambios térmicos rápidos. En Noticias de la Tierra ya se ha documentado cómo el calentamiento del Mediterráneo está asociado con olas de calor marinas, estrés ecológico y cambios físicos en la columna de agua.
El Niño empieza a reforzar la señal
En el Pacífico central y oriental, el desarrollo de El Niño ya muestra una superficie marina aproximadamente 1,24 °C más cálida que el promedio en una extensa zona. Bajo la superficie, las condiciones son todavía más llamativas: en el Pacífico oriental se observan anomalías superiores a 6 °C.
Este calor subsuperficial es importante porque puede emerger durante la evolución del evento y reforzar el calentamiento atmosférico. Modelos y análisis recientes ya habían advertido que El Niño 2026 podía activar alertas globales por su posible intensidad.
Por qué 2027 también preocupa
Un episodio típico de El Niño dura alrededor de un año, pero su efecto más claro sobre la temperatura del aire suele aparecer hacia el final del ciclo. Por eso, aunque 2026 puede ser un año extremadamente caluroso, 2027 también aparece como un período de alto riesgo térmico.
El patrón ya se observó durante los episodios de 2015-2016 y 2023-2024: el océano acumula y reorganiza calor, y luego parte de esa energía vuelve a la atmósfera. Esa transferencia puede elevar la temperatura global y aumentar la probabilidad de eventos extremos.
Olas de calor marinas y ecosistemas bajo presión
El calor oceánico sostenido puede provocar olas de calor marinas más frecuentes, extensas y duraderas. Estos episodios afectan corales, praderas marinas, peces, moluscos y cadenas alimentarias costeras, además de alterar la distribución de especies.
La preocupación no es solo ecológica. El calentamiento del océano también puede impactar pesquerías, turismo costero, seguridad alimentaria y comunidades ribereñas. Estudios previos han señalado que el calentamiento de los océanos modifica ecosistemas marinos, aumenta vapor de agua en la atmósfera y puede alimentar fenómenos meteorológicos extremos.
Más humedad, más energía para tormentas
Un océano más cálido evapora más agua. Esa humedad adicional puede intensificar lluvias extremas cuando las condiciones atmosféricas favorecen tormentas, sistemas frontales o ciclones. También puede reforzar episodios de calor húmedo, más peligrosos para la salud humana.
El récord de junio muestra que el océano no está actuando como un fondo estable del clima, sino como un componente activo que acumula, redistribuye y libera calor. Esa dinámica vuelve más compleja la predicción de extremos regionales.
Una señal climática de alcance planetario
El nuevo récord oceánico confirma que el calentamiento global no se expresa solo en temperaturas del aire. La mayor parte de la energía adicional del sistema climático se almacena en el mar, y sus efectos pueden aparecer en forma de olas de calor marinas, pérdida de hielo, cambios en lluvias y presión sobre ecosistemas.
La formación de El Niño sobre océanos ya excepcionalmente cálidos añade una capa adicional de riesgo. El dato central es contundente: junio de 2026 no solo superó el promedio histórico, sino también los máximos recientes de los años de El Niño 2023-2024.
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