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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Domingo, 9 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra atraviesa una fase marcada por calor intenso en Europa, incendios boreales persistentes, concentraciones de dióxido de carbono muy superiores a las de hace una década y un Pacífico ecuatorial que exige vigilancia estrecha. La combinación de océanos cálidos, suelos secos y atmósferas regionales inestables eleva simultáneamente los riesgos de calor, fuego, lluvias torrenciales y presión sobre el agua. No existe una única emergencia global uniforme: las señales varían por región, pero comparten un fondo climático cada vez más cálido.
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Temperatura global

El calor acumulado mantiene elevada la línea de base

Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido del registro global y la temperatura media de los océanos alcanzó un máximo para ese mes. En agosto, las olas de calor europeas vuelven a mostrar cómo una base climática elevada amplifica episodios regionales, noches cálidas y estrés urbano.

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Océanos

El Pacífico gana protagonismo climático

El calentamiento del Pacífico ecuatorial refuerza la vigilancia sobre El Niño y sus posibles teleconexiones. La señal puede reorganizar lluvias, sequías y temperaturas durante los próximos meses, aunque sus impactos concretos dependerán de la intensidad final, la estación y la interacción con otros patrones oceánicos.

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CO₂ atmosférico

Mauna Loa registra 428,38 partes por millón

El promedio semanal iniciado el 2 de agosto se situó en 428,38 ppm, frente a 425,88 ppm en el periodo comparable de 2025 y 403,57 ppm diez años antes. La variación estacional reduce las concentraciones después del máximo boreal, pero la tendencia de fondo continúa ascendiendo.

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Hielo polar

La temporada de deshielo ártico entra en su tramo decisivo

Agosto es un mes crítico para la extensión y el espesor del hielo marino del Ártico antes del mínimo estacional de septiembre. La distribución de masas de aire, los vientos y la temperatura superficial del océano determinarán cuánto hielo persiste y qué áreas quedan más expuestas.

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Incendios

Canadá sostiene una temporada boreal de gran intensidad

Cientos de incendios activos y millones de hectáreas afectadas mantienen la atención sobre los bosques boreales canadienses. El riesgo no termina en el perímetro del fuego: las columnas de humo pueden recorrer grandes distancias, deteriorar la calidad del aire y trasladar impactos sanitarios a otras regiones.

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Sequías

Europa central combina calor, escasez hídrica y ríos bajos

Los caudales reducidos del Danubio y de otras vías fluviales europeas reflejan el efecto acumulado de calor y déficit de precipitaciones. La señal compromete ecosistemas acuáticos, navegación, agricultura, abastecimiento y sistemas energéticos que dependen de agua suficiente para refrigeración o generación.

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Tormentas y extremos

Una atmósfera cálida favorece contrastes más intensos

Mientras unas regiones enfrentan sequedad prolongada, otras pueden recibir lluvias concentradas y tormentas severas. El aire cálido retiene más vapor de agua y aumenta el potencial de precipitaciones intensas cuando concurren humedad, inestabilidad y mecanismos que obligan al aire a ascender.

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Atmósfera regional

El humo se consolida como riesgo transfronterizo

Las partículas finas emitidas por incendios pueden permanecer suspendidas y viajar cientos o miles de kilómetros. La trayectoria depende de los vientos y de la estabilidad atmosférica, por lo que una zona sin llamas cercanas puede experimentar cielos brumosos y episodios de contaminación.

📡 Señal planetaria destacada

La convergencia entre El Niño, calor oceánico y extremos terrestres será la señal central del segundo semestre. No implica que todas las regiones sufran el mismo fenómeno, pero sí una redistribución del riesgo. La preparación debe basarse en pronósticos regionales, reservas de agua, protección de cultivos, vigilancia sanitaria y sistemas de alerta temprana.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia debe concentrarse en la persistencia del calor y el peligro de incendios en sectores de Europa y América del Norte; la dispersión transfronteriza de humo; las fluctuaciones de los caudales europeos; y la evolución térmica del Pacífico. También será importante seguir los sistemas tropicales del Atlántico y el Pacífico, donde pequeñas variaciones en cizalladura, humedad y temperatura del mar pueden cambiar rápidamente las condiciones de desarrollo.

Referencias de seguimiento: NOAA Global Monitoring Laboratory, NASA Earth Science y sistemas meteorológicos nacionales. Los valores operativos pueden actualizarse después de esta edición.
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¿Hemos superado realmente el umbral de 1,5 °C de calentamiento marcado por el Acuerdo de París?

El informe sobre el estado del clima de 2024 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que la temperatura media anual global en 2024 fue 1,55 °C superior al promedio del periodo 1850-1900, que se toma como referencia para medir el calentamiento del planeta.


José María Baldasano Recio


La temperatura media global superó los 1,5 °C brevemente durante un mes o más en 2016, 2017, 2019, 2020 y 2023. Sin embargo, el año pasado fue el más cálido en los 175 de los que se tienen registro. ¿Pero significa todo esto que ya hemos sobrepasado los 1,5 ºC que establece como umbral el Acuerdo de París?

Las ambigüedades del Acuerdo de París

El Acuerdo de París, aprobado en la conferencia sobre cambio climático de la ONU de 2015 (la COP21), hace ya más de diez años, determina que se debe “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”.

Se trata de un acuerdo político-diplomático entre los países que han ratificado la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

No obstante, su redacción contiene ambigüedades y genera dos preguntas fundamentales:

  • ¿Qué significa “respecto a los niveles preindustriales”? Pues este período define la temperatura base de referencia para poder delimitar sus incrementos, sus variaciones, sin ambigüedad.
  • ¿Cuándo se considerará que la temperatura ha superado los 1,5 ºC de aumento? Es decir, ¿durante cuánto tiempo debe sobrepasarse ese umbral?
Gráfica que muestra un aumento de la temperatura entre 1850 y 2024
Anomalías anuales de la temperatura media mundial en relación con los niveles preindustriales (1850-1900) desde 1850 hasta 2024. Datos de las fuentes que indica la leyenda/Estado Global del Clima 2024, CC BY-SA

¿Qué se considera “periodo preindustrial”?

El nivel preindustrial se refiere a la temperatura media global antes de la Revolución Industrial, que se utiliza como referencia para los efectos del calentamiento global. El CMNUCC encargó al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que definiera qué se consideraría como niveles preindustriales: la respuesta fue el Informe Especial sobre Calentamiento Global de 1,5 °C.

El periodo escogido fue del año 1850 al 1900, cincuenta años. Su selección se debe a que representa el tiempo durante el que se dispone de observaciones con suficiente calidad de las temperaturas superficiales de la tierra y el océano, lo que permite una comparación precisa. Además, la temperatura del aire global fue relativamente estable, con una media aproximada de 13.84 °C.

Con una influencia humana en el clima todavía relativamente pequeña antes del uso progresivo e intensivo de los combustibles fósiles, se consideró como una buena referencia para poder valorar el efecto de las actividades humanas.

Este período aumenta en 20 años el período clásico de 30 años definido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que resulta de los datos promediados y denominados normales climatológicas estándar de la OMM, que habían sido definidos ya en el año 1872.

Un aumento de la temperatura sostenido durante 20 años

Lo cierto es que todavía no podemos afirmar que hemos superado el umbral de los 1,5 °C tal y como establece el Acuerdo de París.

Las temperaturas globales no aumentan de forma gradual. Debemos considerar la diferencia entre la variabilidad natural del clima –por los fenómenos de El Niño y por la actividad volcánica– y la variabilidad que define su tendencia en el tiempo –el actual proceso de calentamiento–. El sistema climático oscila en diferentes escalas de tiempo con frecuencias temporales a corto y largo plazo.

Por tanto, la cifra de 1,5 °C se refiere a un calentamiento planetario promedio sostenido, no solo al valor de un solo año, que por sí solo podría ser anómalamente más cálido o más frío que el promedio a largo plazo. Pero ¿por cuánto tiempo debe mantenerse ese aumento de la temperatura para considerarlo una tendencia?

La Segunda Revisión Periódica del objetivo global a largo plazo de la Convención aclaró que “el objetivo se evalúa a lo largo de décadas” (COP22 de Sharm el-Sheikh, Egipto, en 2022). El IPCC, en su informe sobre las bases físicas del cambio climático, define el momento de superación como “el punto medio del primer período de 20 años en el que la temperatura global del aire en superficie promedia más que la temperatura umbral”. El uso de este promedio ayuda a garantizar que las tendencias del calentamiento se deban a la intervención humana y no a variaciones naturales.

Así, habrá que esperar 20 años para confirmar si superar el umbral de 1,5 °C se mantiene como una tendencia. La humanidad solo sabrá con certeza si hemos alcanzado el límite del Acuerdo de París en retrospectiva. Lo que implica el riesgo de retrasar su reconocimiento y la correspondiente reacción.

Hace falta consenso

El calentamiento se está acelerando. En el informe de 2021 del IPCC se indicaba, en casi todos los escenarios de emisiones, un alcance de los 1,5 °C “a principios de la década de 2030”. Y, el reciente informe de la OMM Actualización Climática Anual Decenal Global 2025-2029 indica que es probable (con un 70 % de probabilidad) que la media quinquenal de 2025-2029 supere los 1,5 °C.

Abordar la cuestión de cuándo entraremos en un período de 20 años con un calentamiento promedio de 1,5 °C no es, por lo tanto, solo un ejercicio de seguimiento del registro de temperatura global. Tiene una relevancia fundamental para la gestión de riesgos climáticos y la planificación de la adaptación.

Evaluar el aumento de la temperatura media global utilizando el calentamiento promedio de las últimas décadas retrasará el reconocimiento formal de cuándo la Tierra supera el límite de 1,5 °C. Esto probablemente genere distracciones y retrasos justo cuando la acción climática es más urgente.

Se necesita definir y acordar una métrica única y consensuada que describa claramente la superación del umbral de 1,5 °C –ya existen algunas alternativas– y anticipar los acontecimientos que lo precederán. Los impactos asociados serán graves. Tal aumento podría parecer una realidad lejana, pero podríamos estar alcanzándolo antes de lo que imaginamos de acuerdo a las observaciones ya disponibles.

La ocurrencia del primer año con un calentamiento de 1,5 °C implicaría que el período de 20 años que alcanza el objetivo inferior del Acuerdo de París ya ha comenzado y que los impactos esperados con este nivel de calentamiento ya se están manifestando.

José María Baldasano Recio, Catedrático Emérito de Ingeniería Ambiental

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.