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OBSERVATORIO PLANETARIO | 22-10-2026

🌎 Panorama Planetario

Estado general del sistema Tierra y principales variables de seguimiento científico.

Resumen ejecutivo | 22 de octubre de 2026

El sistema climático continúa mostrando los efectos del calentamiento acumulado. Las temperaturas oceánicas, la concentración de gases de efecto invernadero, los cambios en la criosfera y la intensificación del ciclo hidrológico siguen siendo variables esenciales para interpretar la evolución del planeta. Este panel reúne tendencias científicas consolidadas; no representa una lectura instrumental en tiempo real.

La vigilancia debe considerar conjuntamente observaciones atmosféricas, mediciones oceánicas, satélites y registros terrestres. Ningún indicador aislado permite describir por completo la situación climática mundial.

🌡️ TEMPERATURA GLOBAL

Calentamiento persistente

La temperatura media global mantiene una tendencia de calentamiento a largo plazo, impulsada principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Las fluctuaciones entre meses y años responden también a la variabilidad natural del océano y la atmósfera.

El análisis climático debe diferenciar las anomalías mensuales, las medias anuales y las tendencias multidecenales. Una variación temporal no demuestra por sí sola un cambio de dirección en el calentamiento global.

🌊 OCÉANOS

El calor acumulado sigue siendo decisivo

El océano absorbe la mayor parte del exceso de energía asociado al desequilibrio climático. Su contenido de calor constituye un indicador especialmente importante porque integra cambios durante periodos prolongados.

Las consecuencias incluyen expansión térmica del agua, alteraciones de los ecosistemas marinos y condiciones que pueden favorecer episodios de calentamiento marino extremo. Las mediciones superficiales deben complementarse con perfiles de profundidad.

🏭 CO₂ ATMOSFÉRICO

La acumulación atmosférica continúa

El dióxido de carbono permanece como una de las principales fuerzas que impulsan el calentamiento antropogénico. Su concentración presenta oscilaciones estacionales vinculadas al intercambio de carbono con la vegetación, especialmente en el hemisferio norte.

Para interpretar correctamente las mediciones es necesario distinguir el ciclo estacional de la tendencia prolongada. No se presenta una concentración puntual de octubre de 2026 sin una lectura instrumental confirmada.

🧊 HIELO POLAR

Dos hemisferios, comportamientos diferentes

El hielo marino del Ártico atraviesa su etapa habitual de recuperación estacional después del mínimo de finales del verano boreal. En la Antártida, la evolución depende de la primavera austral y de las condiciones atmosféricas y oceánicas.

La extensión del hielo marino no debe confundirse con el volumen de hielo ni con la pérdida de masa de los glaciares continentales. Son indicadores relacionados, pero físicamente distintos.

🔥 INCENDIOS

Combustible, sequedad y meteorología

El riesgo de incendios depende de la humedad de la vegetación, el viento, la temperatura, las precipitaciones recientes y las actividades humanas. Las temporadas de fuego no evolucionan simultáneamente en todos los continentes.

Los sensores térmicos permiten identificar anomalías compatibles con focos activos, pero requieren interpretación: algunas señales pueden corresponder a quemas controladas o fuentes industriales. La superficie quemada debe estimarse mediante productos específicos.

🏜️ SEQUÍAS

Déficits de agua con efectos acumulativos

Las sequías meteorológicas, agrícolas e hidrológicas describen dimensiones diferentes de la escasez de agua. Una recuperación temporal de las lluvias no garantiza la reposición inmediata de los acuíferos, los embalses o la humedad profunda del suelo.

La vigilancia combina índices de precipitación, evaporación, caudales y observación satelital. El impacto final depende también de la demanda humana, la infraestructura y la vulnerabilidad de cada territorio.

⛈️ FENÓMENOS EXTREMOS

Atmósfera más cálida y ciclo del agua

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, lo que aumenta el potencial de precipitaciones intensas cuando existen las condiciones dinámicas adecuadas. Esto no significa que todos los episodios de lluvia extrema tengan la misma causa.

La evaluación de tormentas exige combinar humedad, circulación atmosférica, relieve y condiciones locales. La atribución climática de un evento concreto requiere estudios especializados, no solamente comparar sus consecuencias.

📡 SEÑAL PLANETARIA

Convergencia de indicadores físicos

La señal más importante es la coherencia entre el calentamiento atmosférico, la acumulación de calor oceánico, el aumento del nivel medio del mar y la pérdida prolongada de hielo terrestre.

Estas variables responden en escalas temporales diferentes. Considerarlas conjuntamente proporciona una visión más robusta que cualquier récord meteorológico individual y ayuda a separar las tendencias estructurales de las oscilaciones naturales.

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INFORME DE TENDENCIAS | 22-10-2026

🌱 Tendencias de la Tierra

Transformaciones ambientales, decisiones estratégicas y desafíos de mediano y largo plazo.

Resumen ejecutivo | Octubre de 2026

La política ambiental atraviesa una etapa en la que los compromisos deben traducirse en resultados medibles. Restaurar ecosistemas, mejorar la gestión hídrica, conservar especies y transformar la producción energética exige indicadores transparentes, financiación estable y seguimiento prolongado.

Una tendencia especialmente relevante es la integración de la biodiversidad en decisiones económicas y territoriales. Los beneficios ambientales dependen no solo de ejecutar proyectos, sino de su permanencia, su eficacia ecológica y su capacidad para responder a las necesidades sociales.

🌿 01 · RESTAURACIÓN ECOLÓGICA

De la superficie intervenida al ecosistema recuperado

Los proyectos de restauración avanzan hacia evaluaciones más completas de sus resultados. Ya no basta con contabilizar hectáreas tratadas: también interesa medir la recuperación del suelo, la conectividad ecológica, la composición de especies y el funcionamiento hidrológico.

La restauración efectiva requiere seleccionar métodos apropiados para cada ecosistema, respetar su dinámica natural y establecer programas de mantenimiento. En determinados ambientes, reducir las presiones humanas puede ser más adecuado que realizar intervenciones intensivas.

🌳 02 · REFORESTACIÓN

Importa más la supervivencia que el número de árboles

La planificación forestal incorpora progresivamente criterios de diversidad genética, procedencia de las plantas y adecuación al clima futuro. Las plantaciones homogéneas pueden resultar vulnerables a enfermedades, incendios y estrés hídrico.

Los programas sólidos consideran la regeneración natural, la participación comunitaria y el monitoreo durante varios años. Plantar árboles en ecosistemas naturalmente abiertos, como determinadas sabanas y pastizales, puede perjudicar la biodiversidad en lugar de favorecerla.

🦋 03 · BIODIVERSIDAD

Conservar poblaciones y funciones ecológicas

La conservación se orienta cada vez más hacia indicadores que permiten evaluar poblaciones, hábitats y presiones acumulativas. El número de áreas protegidas, por sí solo, no garantiza una protección efectiva.

La conectividad entre hábitats, la gestión de especies invasoras y la reducción de la contaminación son componentes esenciales. También crece la importancia de incorporar información de comunidades locales y pueblos indígenas respetando sus derechos y conocimientos.

💧 04 · RECURSOS HÍDRICOS

Gestionar cuencas completas

La seguridad hídrica requiere integrar abastecimiento urbano, agricultura, industria y conservación de los ecosistemas acuáticos. Las decisiones tomadas aguas arriba pueden alterar la calidad, cantidad y estacionalidad del recurso disponible aguas abajo.

Las estrategias emergentes combinan eficiencia, reutilización segura, protección de acuíferos y restauración de zonas de recarga. La información hidrológica compartida resulta fundamental para anticipar conflictos y mejorar la gobernanza de las cuencas.

🌬️ 05 · CALIDAD DEL AIRE

Medición más precisa de la exposición

Las políticas de aire limpio incorporan redes de sensores, modelización atmosférica y observaciones espaciales. Estas herramientas permiten estudiar diferencias de exposición entre barrios, corredores de transporte y zonas industriales.

La reducción de partículas finas y otros contaminantes exige medidas sobre múltiples fuentes. Los sensores de bajo costo amplían la cobertura, aunque sus resultados deben calibrarse y contrastarse con estaciones de referencia.

🏙️ 06 · ADAPTACIÓN CLIMÁTICA

Infraestructuras diseñadas para nuevos riesgos

La adaptación evoluciona desde proyectos aislados hacia planes territoriales que integran vivienda, transporte, drenaje, salud y ordenación del suelo. Las soluciones basadas en la naturaleza pueden complementar las infraestructuras convencionales.

Su eficacia depende del mantenimiento y de una evaluación realista de los riesgos futuros. Los sistemas de alerta temprana deben conectarse con protocolos de actuación, accesibilidad y protección de las poblaciones más vulnerables.

☀️ 07 · ENERGÍA LIMPIA

Integración de redes y almacenamiento

La expansión de la generación renovable plantea nuevos retos de transmisión, flexibilidad eléctrica y almacenamiento. La planificación debe considerar la variabilidad de la producción, los perfiles de demanda y la seguridad del suministro.

También aumenta la importancia de evaluar los efectos territoriales de los proyectos, la extracción de minerales, el reciclaje de equipos y la participación de las comunidades afectadas. La transición energética exige una perspectiva ambiental integral.

🐢 08 · CONSERVACIÓN

Protección conectada entre tierra y mar

Los corredores ecológicos y la planificación marina buscan reducir la fragmentación de los hábitats. La conservación efectiva necesita contemplar movimientos de especies, zonas de reproducción, áreas de alimentación y cambios estacionales.

Las medidas de protección deben acompañarse de vigilancia, financiación y participación social. En ambientes costeros, la conservación terrestre y marina está estrechamente vinculada mediante el transporte de sedimentos, nutrientes y contaminantes.

♻️ 09 · ECONOMÍA AMBIENTAL

Medir riesgos y dependencias naturales

Las organizaciones incorporan gradualmente análisis de dependencia respecto al agua, los suelos, la polinización y otros servicios ecosistémicos. Esta perspectiva permite reconocer costos que tradicionalmente quedaban fuera de las decisiones financieras.

La divulgación de información ambiental debe diferenciar compromisos, inversiones y resultados verificables. Una declaración de sostenibilidad no equivale automáticamente a una mejora ecológica demostrada.

🔎

10 · Tendencia destacada de octubre: verificación de resultados ambientales

Una dirección estratégica transversal es pasar de los anuncios de actuación a la medición de resultados. Restauración, conservación, adaptación y transición energética comparten una necesidad: establecer líneas de base, definir indicadores comparables y publicar resultados con suficiente transparencia.

La observación remota ofrece cobertura territorial, mientras que los muestreos de campo permiten verificar procesos que los satélites no pueden identificar directamente. Combinar ambas escalas mejora la evaluación y reduce el riesgo de confundir actividad administrativa con progreso ambiental efectivo.

Para los próximos años, el desafío será mantener series de datos consistentes, garantizar financiación para el seguimiento y evitar que los indicadores más fáciles de comunicar sustituyan a los más relevantes desde el punto de vista ecológico.

Referencias institucionales: PNUMA · Convenio sobre la Diversidad Biológica · IPBES · FAO.

Informe editorial del 22-10-2026. Tendencias estructurales, no anuncios de proyectos verificados en la fecha.

El núcleo de la Tierra podría liberar hidrógeno desde hace miles de millones de años

Modelo esquemático para el origen de anomalías isotópicas en basaltos de islas oceánicas. Crédito: Science Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.aei4756

Simulaciones realizadas por científicos de China indican que el hidrógeno almacenado en el núcleo metálico podría explicar señales químicas inusuales detectadas en rocas volcánicas de Islandia y el Ártico canadiense.


Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.


Una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China plantea que el núcleo metálico de la Tierra podría haber transferido hidrógeno hacia el manto durante miles de millones de años. La hipótesis surge de nuevas simulaciones sobre la evolución química del interior terrestre y ofrece una explicación para ciertas características isotópicas encontradas en rocas volcánicas de Islandia y la isla de Baffin, en Canadá.

El estudio, publicado en octubre de 2026 en la revista Science Advances, fue realizado por un equipo encabezado por Wenzhong Wang y contó con Yu Zhang entre sus autores. Los investigadores examinaron cómo se distribuyeron dos formas estables del hidrógeno cuando el antiguo océano de magma que cubría el planeta comenzó a enfriarse y cristalizar.

Los resultados indican que ese proceso de solidificación no habría producido diferencias isotópicas suficientemente grandes para explicar las señales observadas en determinadas lavas actuales. En consecuencia, los científicos consideran más probable que una parte del hidrógeno proceda del núcleo terrestre, donde pudo quedar almacenado desde las primeras etapas de formación del planeta.

La investigación no demuestra mediante observación directa que exista una fuga continua de hidrógeno. Sus conclusiones se basan en cálculos físicos y geoquímicos que permiten evaluar posibles explicaciones para la composición de materiales volcánicos originados a gran profundidad.

Las rocas volcánicas conservan señales del interior terrestre

El interior de la Tierra está organizado en varias capas con propiedades físicas y químicas diferentes. Bajo la corteza se encuentra el manto, formado principalmente por materiales rocosos, mientras que el núcleo está compuesto sobre todo por hierro, acompañado de níquel y otros elementos más ligeros.

Aunque estas regiones permanecen separadas por límites físicos, sus materiales pueden participar en procesos de intercambio químico que se desarrollan durante escalas de tiempo geológicas.

Una de las principales fuentes de información sobre el manto profundo son las rocas volcánicas producidas por plumas mantélicas. Estas estructuras transportan materiales calientes desde regiones profundas hacia zonas superiores, donde pueden favorecer la formación de magmas y erupciones.

Las lavas resultantes contienen elementos e isótopos que permiten investigar la composición de sus fuentes originales.

En algunos basaltos asociados con plumas mantélicas, especialmente los estudiados en Islandia y la isla de Baffin, los científicos han encontrado proporciones de deuterio excepcionalmente bajas.

El deuterio es una variedad estable del hidrógeno que posee un neutrón adicional en su núcleo atómico. Comparar su abundancia con la del hidrógeno común permite identificar diferencias químicas que pueden conservar información sobre procesos antiguos.

Estas variaciones representan una herramienta importante para estudiar la evolución de los materiales terrestres, del mismo modo que otros gases procedentes del manto permiten rastrear movimientos de sustancias desde grandes profundidades hasta regiones cercanas a la superficie.

Dos hipótesis intentaban explicar la escasez de deuterio

La presencia de una proporción inusualmente baja de deuterio en determinadas lavas ha generado un debate sobre su origen.

Una explicación proponía que esas diferencias se establecieron durante la formación temprana del planeta, cuando una gran parte de su superficie y de sus capas superiores estaba constituida por roca fundida.

En aquel período, la Tierra atravesó procesos intensos de diferenciación química. Los materiales más densos tendieron a concentrarse hacia el centro, contribuyendo a la formación del núcleo, mientras que otros componentes permanecieron en el manto.

Al enfriarse el océano de magma, comenzaron a cristalizar minerales que incorporaban determinados elementos en proporciones diferentes.

Los investigadores necesitaban determinar si ese proceso pudo separar el hidrógeno común y el deuterio de manera suficiente para producir las características isotópicas identificadas en las rocas volcánicas actuales.

La segunda hipótesis planteaba que el hidrógeno con una proporción reducida de deuterio procedía del núcleo metálico y había sido transferido gradualmente al manto.

La diferencia es fundamental: en el primer caso, la señal química sería una consecuencia directa de la cristalización del océano de magma; en el segundo, reflejaría un intercambio posterior entre dos grandes reservorios internos del planeta.

Las simulaciones reconstruyeron la cristalización del océano de magma

Para evaluar ambas posibilidades, el equipo utilizó simulaciones computacionales avanzadas capaces de reproducir el comportamiento de los isótopos del hidrógeno bajo condiciones semejantes a las existentes en el interior profundo de la Tierra.

Los cálculos examinaron cómo se distribuían el hidrógeno común y el deuterio cuando el magma comenzaba a formar distintos minerales.

Posteriormente, los científicos aplicaron esos resultados a modelos de evolución del manto temprano, con el objetivo de reconstruir la distribución isotópica que habría quedado después de la solidificación del océano de magma.

El análisis indicó que las diferencias entre ambos isótopos habrían sido relativamente pequeñas.

Aunque podían producirse variaciones entre distintas profundidades, estas no alcanzaban la magnitud necesaria para explicar las proporciones de deuterio observadas en algunas lavas vinculadas con plumas mantélicas.

Este resultado debilitó la hipótesis que atribuía las anomalías exclusivamente a la cristalización del magma primitivo.

Los autores concluyeron que la solidificación del antiguo océano de roca fundida no generaría una separación isotópica sustancial del hidrógeno dentro del manto terrestre.

La conclusión resulta importante porque permite descartar, dentro de las condiciones examinadas por el modelo, uno de los mecanismos propuestos para explicar la composición química de determinadas rocas volcánicas.

El núcleo metálico aparece como una posible fuente de hidrógeno

Una vez evaluada la cristalización del magma, los investigadores examinaron la posibilidad de que el hidrógeno procediera del núcleo.

Durante la formación terrestre, parte de este elemento pudo incorporarse al material metálico que terminó concentrándose en el centro del planeta.

El hidrógeno es uno de los candidatos para explicar por qué la densidad del núcleo resulta inferior a la que tendría una masa constituida exclusivamente por hierro y níquel.

Su presencia en el interior profundo también ha sido examinada mediante simulaciones sobre el comportamiento superiónico del hidrógeno, que sugieren que este elemento podría presentar una movilidad considerable bajo las presiones y temperaturas extremas del núcleo.

La nueva investigación propone que una fracción del hidrógeno almacenado en el núcleo habría pasado hacia el manto a lo largo de miles de millones de años.

Ese material tendría una composición isotópica capaz de explicar las bajas proporciones de deuterio detectadas en ciertos basaltos.

El proceso no debe imaginarse necesariamente como una fuga rápida o como una corriente de gas semejante a las que pueden observarse cerca de la superficie terrestre.

En las profundidades del planeta, el hidrógeno puede encontrarse incorporado en materiales metálicos o minerales, y su transferencia dependería de reacciones químicas y procesos físicos sometidos a presiones y temperaturas extraordinarias.

Los autores consideran que la composición isotópica de las lavas representa una señal indirecta de ese posible intercambio.

El helio aporta otra pista sobre la historia del núcleo

El equipo también destacó una característica presente en algunas de las rocas volcánicas estudiadas: sus elevadas proporciones de helio-3 respecto al helio-4.

El helio-3 es un isótopo poco abundante que puede conservar información sobre materiales primordiales incorporados durante la formación de la Tierra.

Por su parte, una parte importante del helio-4 presente en las rocas terrestres se produce mediante procesos de desintegración radiactiva.

La relación entre ambos isótopos se utiliza para investigar el origen y la evolución de los reservorios internos del planeta.

La coincidencia de bajas proporciones de deuterio y relaciones elevadas de helio-3 respecto al helio-4 resulta especialmente interesante porque ambos indicadores podrían apuntar hacia materiales antiguos conservados en el interior terrestre.

Investigaciones experimentales anteriores ya habían demostrado que el helio puede incorporarse al hierro bajo presiones elevadas, lo que refuerza la posibilidad de que el núcleo conserve elementos ligeros desde las primeras etapas de la historia planetaria.

Sin embargo, la presencia de estas señales isotópicas no constituye por sí sola una demostración definitiva del origen del hidrógeno.

La interpretación requiere considerar la evolución de los materiales del manto y los posibles procesos que hayan modificado su composición desde que se formaron.

El límite entre el núcleo y el manto sigue siendo una región poco conocida

Uno de los principales interrogantes que deja la investigación es cómo podría desplazarse el hidrógeno desde el núcleo metálico hacia el manto rocoso.

La frontera entre ambas capas se encuentra aproximadamente a 2.900 kilómetros bajo la superficie terrestre.

En esa región, las temperaturas y presiones extremas permiten procesos químicos muy diferentes de los que ocurren en condiciones superficiales.

El contacto entre materiales metálicos y minerales del manto puede favorecer reacciones que modifican la distribución de determinados elementos.

Estudios anteriores han examinado, por ejemplo, las reacciones entre agua, hierro y carbono en el límite entre el núcleo y el manto, con resultados que sugieren la posibilidad de formar diamantes mediante procesos químicos profundos.

Estas investigaciones muestran que la frontera entre las dos capas no debe interpretarse necesariamente como una separación completamente inactiva desde el punto de vista geoquímico.

Sin embargo, el nuevo estudio no identifica de manera definitiva el mecanismo que permitiría transferir hidrógeno desde el núcleo hacia el manto.

Los científicos reconocen que comprender cómo las señales químicas características del núcleo pueden incorporarse a materiales mantélicos constituye una de las principales tareas pendientes.

La formación de la Tierra pudo dejar reservorios de agua en profundidad

El hidrógeno también es fundamental para investigar la historia del agua terrestre.

Durante décadas, los científicos han debatido qué proporción del agua del planeta llegó mediante materiales incorporados durante su formación y cuánto pudo añadirse posteriormente por impactos de cuerpos ricos en compuestos volátiles.

La posibilidad de que el núcleo conserve grandes cantidades de hidrógeno sugiere que parte de este elemento quedó almacenado desde etapas muy tempranas.

Un estudio experimental publicado en febrero de 2026 en Nature Communications estimó que el núcleo podría contener entre un 0,07 % y un 0,36 % de hidrógeno en masa.

Los autores de esa investigación calcularon que semejante cantidad equivaldría, en términos del hidrógeno contenido, a entre nueve y cuarenta y cinco veces el inventario de agua de los océanos actuales.

Estas cifras no significan que existan océanos líquidos dentro del núcleo. Se refieren a una equivalencia química utilizada para expresar la magnitud del hidrógeno que podría estar incorporado en materiales metálicos.

El nuevo trabajo publicado en Science Advances aborda una cuestión diferente, aunque relacionada: si una parte del hidrógeno conservado en el núcleo pudo transferirse posteriormente hacia el manto y dejar señales detectables en materiales volcánicos.

Ambas líneas de investigación contribuyen a examinar cómo se repartieron los elementos ligeros durante la diferenciación terrestre y cómo pudieron modificarse sus reservorios internos a lo largo del tiempo.

Las plumas mantélicas podrían transportar señales químicas muy antiguas

Las plumas mantélicas constituyen uno de los posibles mecanismos que permiten que materiales originados a gran profundidad terminen formando rocas volcánicas accesibles para su estudio.

Islandia es una región especialmente relevante para investigar estos procesos porque su actividad volcánica está relacionada con una importante anomalía térmica del manto.

Otros trabajos han mostrado cómo la pluma mantélica de Islandia influyó en antiguos episodios volcánicos del Atlántico Norte, contribuyendo a explicar la distribución de grandes provincias de rocas ígneas.

En el caso de la nueva investigación, el interés se concentra en la información química que esas rocas pueden conservar sobre las profundidades terrestres.

Si el hidrógeno procedente del núcleo alcanzó determinadas regiones del manto, parte de su señal isotópica podría haber sido transportada hacia la superficie mediante los magmas asociados con estas plumas.

La identificación de esa huella permitiría estudiar intercambios químicos que, por su profundidad y antigüedad, no pueden observarse directamente.

Los resultados también refuerzan la importancia de combinar modelos computacionales con mediciones geoquímicas de rocas volcánicas procedentes de diferentes regiones del planeta.

La hipótesis necesita nuevas pruebas sobre el transporte de materiales

Los autores consideran que sus simulaciones aportan argumentos importantes a favor de un origen profundo del hidrógeno con bajo contenido de deuterio.

No obstante, la investigación todavía presenta limitaciones.

Los modelos permiten reconstruir el comportamiento probable de los isótopos durante la cristalización del océano de magma, pero no ofrecen una observación directa del movimiento de hidrógeno desde el núcleo.

Tampoco determinan con precisión cuánto material habría sido transferido ni a qué velocidad se habría producido el proceso durante los miles de millones de años de evolución terrestre.

Para avanzar será necesario estudiar las reacciones químicas que pueden desarrollarse en el límite entre el núcleo y el manto y establecer si permiten explicar las señales isotópicas registradas en las rocas volcánicas.

También será importante comparar los resultados con nuevas mediciones de hidrógeno y helio en materiales asociados con distintas fuentes mantélicas.

La investigación plantea así una posibilidad relevante para la geología profunda: que el núcleo terrestre no haya permanecido completamente aislado desde su formación, sino que haya participado en intercambios químicos capaces de dejar huellas detectables en rocas que alcanzan la superficie millones o miles de millones de años después.

Confirmar esa hipótesis permitiría comprender mejor la evolución de los elementos ligeros, la composición del manto y la historia química del planeta desde sus primeras etapas.

Fuentes referenciales:
Science Advances — Hydrogen isotopes reveal water leakage from the core
Phys.org — Earth’s core may have been leaking hydrogen for billions of years
Nature Communications — Experimental quantification of hydrogen content in the Earth’s core