La especie Dianjunus rex, encontrada en los bosques de Yunnan, alcanza 50 centímetros de altura y 2,2 kilogramos de peso. Su identificación revela un linaje evolutivo que podría remontarse a 65 millones de años.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo internacional de científicos ha identificado en los bosques de la provincia de Yunnan, en el suroeste de China, una especie de hongo desconocida hasta ahora que destaca por sus extraordinarias dimensiones y por pertenecer a un linaje evolutivo diferente de los descritos anteriormente. El organismo, denominado Dianjunus rex, produce estructuras reproductivas que pueden alcanzar 50 centímetros de altura y pesar hasta 2,2 kilogramos.
El descubrimiento fue realizado por investigadores del Instituto de Botánica de Kunming, perteneciente a la Academia China de Ciencias, junto con especialistas de otras instituciones de China, Tailandia y México. Los resultados fueron publicados el 29 de septiembre de 2026 en la revista científica Frontiers in Fungal Biology y difundidos internacionalmente durante octubre.
La importancia del hallazgo no reside únicamente en el tamaño del organismo. Los análisis morfológicos y genéticos demostraron que sus características son suficientemente diferentes de las conocidas como para justificar la creación de un nuevo género y una nueva familia de hongos, denominada Dianjunaceae.
Además, una reconstrucción de su historia evolutiva sitúa el origen estimado de esta familia hace aproximadamente 65 millones de años, poco después de la extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos.
Los investigadores consideran que el descubrimiento amplía considerablemente el conocimiento sobre la diversidad de los hongos y demuestra que los bosques asiáticos todavía albergan linajes biológicos poco conocidos.
Un organismo de dimensiones excepcionales entre los hongos
Los ejemplares de Dianjunus rex fueron encontrados durante expediciones micológicas realizadas en diferentes ambientes forestales de Yunnan, una provincia conocida por su diversidad de plantas, animales y microorganismos.
Los investigadores localizaron estructuras blanquecinas, gruesas y erguidas que emergían del suelo alrededor de raíces leñosas.
A diferencia de las setas convencionales, que suelen presentar un sombrero y un pie claramente diferenciados, este hongo desarrolla cuerpos reproductivos denominados estromas.
Los estromas son estructuras compactas formadas por tejido fúngico en las que se desarrollan los órganos encargados de producir y liberar esporas.
En la nueva especie, estas estructuras pueden adoptar formas alargadas y robustas, con superficies de aspecto fibroso o pulverulento. Algunos ejemplares desarrollan ramificaciones que les confieren una apariencia especialmente singular.
Las mediciones realizadas por el equipo mostraron alturas comprendidas entre aproximadamente 20 y 50 centímetros.
La mayoría de los ejemplares examinados pesaba entre 250 y 600 gramos, pero uno alcanzó 2,2 kilogramos, una masa extraordinaria para una estructura reproductiva de este grupo.
Según los autores, se trata de los estromas más grandes documentados hasta ahora dentro del filo Ascomycota, uno de los principales grupos del reino de los hongos.
El récord corresponde específicamente a estas estructuras reproductivas y no significa que Dianjunus rex sea el organismo fúngico más grande del planeta. Existen especies cuyos micelios subterráneos pueden extenderse sobre superficies mucho mayores.
Los científicos encontraron los ejemplares en distintos bosques de Yunnan
Las investigaciones de campo se desarrollaron en ambientes forestales con condiciones ecológicas diferentes.
Entre los lugares estudiados figuran bosques templados de coníferas próximos a Damaidi y Yipinglang, así como áreas de selva tropical cercanas a Nanbang.
Los ejemplares fueron recolectados durante campañas realizadas entre agosto de 2024 y julio de 2025.
Los científicos observaron que las estructuras reproductivas emergían de raíces leñosas y del suelo situado alrededor de árboles recientemente muertos.
En algunos casos se encontraban asociadas con raíces de robles corcheros chinos.
Esta relación con la madera y las raíces despertó especial interés porque muchos hongos del orden Xylariales participan en procesos de descomposición de materiales vegetales.
La madera muerta constituye un componente esencial de los ecosistemas forestales, donde proporciona hábitat a numerosos organismos y participa en el reciclaje de nutrientes.
Los investigadores consideran posible que Dianjunus rex aproveche recursos procedentes de la descomposición de tejidos vegetales, aunque todavía deben determinar con mayor precisión su estrategia nutricional y sus relaciones con los árboles.
El ADN reveló una familia de hongos que la ciencia no conocía
La identificación de una nueva especie requiere algo más que encontrar un organismo con apariencia inusual.
En este caso, los científicos combinaron observaciones microscópicas, estudios de las estructuras reproductivas y análisis de secuencias genéticas para determinar su posición dentro del reino de los hongos.
El equipo examinó regiones del ADN utilizadas habitualmente en taxonomía molecular, entre ellas ITS, LSU, RPB2 y TUB2.
Estos marcadores permiten comparar organismos y reconstruir sus relaciones evolutivas.
Los investigadores también analizaron información genómica más amplia, incluyendo conjuntos de genes que codifican proteínas.
Los resultados situaron al organismo dentro del orden Xylariales, perteneciente a la clase Sordariomycetes y al filo Ascomycota.
Sin embargo, las diferencias respecto a los grupos conocidos fueron suficientemente importantes como para proponer una nueva familia.
Los autores establecieron Dianjunaceae como familia, Dianjunus como género y Dianjunus rex como especie.
Su pariente conocido más próximo pertenece a la familia Graphostromataceae, representada por Graphostroma platystoma, un hongo asociado con madera de árboles de hoja ancha en distintas regiones del hemisferio norte.
La identificación demuestra que organismos con características externas semejantes pueden pertenecer a linajes evolutivos considerablemente separados.
Una historia evolutiva que comenzó hace unos 65 millones de años
Uno de los resultados más interesantes del estudio procede de la reconstrucción temporal de la evolución del nuevo grupo.
Mediante técnicas de reloj molecular, los investigadores estimaron cuándo pudo separarse el linaje Dianjunaceae de sus parientes evolutivos.
El método utiliza diferencias acumuladas en las secuencias genéticas y modelos de evolución para calcular intervalos aproximados de divergencia.
Los resultados sitúan el origen de la familia alrededor de 65 millones de años atrás, durante el Paleoceno temprano.
La estimación presenta incertidumbre y el estudio contempla un intervalo aproximado de entre 50 y 80 millones de años.
La fecha central resulta especialmente llamativa porque coincide con el período posterior a la extinción masiva del límite Cretácico-Paleógeno, ocurrida hace aproximadamente 66 millones de años.
Aquel acontecimiento provocó la desaparición de numerosos grupos de organismos, incluidos los dinosaurios no avianos, y desencadenó una profunda reorganización de los ecosistemas terrestres.
Los investigadores plantean que los cambios ambientales posteriores pudieron crear nuevas oportunidades para determinados hongos asociados con la materia vegetal.
Sin embargo, esta interpretación es una hipótesis evolutiva. La coincidencia temporal no demuestra que la extinción masiva haya causado directamente el origen de Dianjunaceae.
La desaparición de los dinosaurios pudo transformar los recursos disponibles
La extinción del final del Cretácico estuvo acompañada por importantes alteraciones de la vegetación y de los ecosistemas terrestres.
En distintas regiones, la destrucción de comunidades vegetales y la acumulación de restos orgánicos pudieron modificar temporalmente los recursos disponibles para organismos descomponedores.
Los hongos desempeñan una función fundamental en estos procesos porque participan en la degradación de madera, hojas y otros tejidos vegetales.
El equipo científico considera posible que algunos linajes aprovecharan las nuevas condiciones ecológicas que surgieron durante la recuperación de los bosques.
Esta propuesta resulta compatible con la antigüedad estimada de Dianjunaceae, pero todavía no existen evidencias suficientes para reconstruir directamente el ambiente en el que surgieron sus primeros representantes.
La investigación tampoco significa que los ejemplares actuales tengan 65 millones de años.
La cifra corresponde a una estimación del origen evolutivo de la familia, no a la edad de los organismos recolectados ni a la fecha en que apareció necesariamente la especie actual.
La distinción es importante porque las familias biológicas pueden conservar linajes muy antiguos mientras sus especies evolucionan, se diversifican o desaparecen a lo largo del tiempo.
Por qué un hongo necesita desarrollar estructuras tan grandes
La extraordinaria altura de Dianjunus rex plantea una pregunta que los investigadores todavía no han podido resolver completamente.
Antes de este descubrimiento, algunas de las estructuras reproductivas más altas conocidas entre los ascomicetos alcanzaban aproximadamente entre 20 y 30 centímetros.
La nueva especie supera considerablemente esas dimensiones.
Una posible explicación está relacionada con la dispersión de las esporas.
Al elevar sus estructuras reproductivas por encima de la vegetación baja y los restos acumulados en el suelo, el hongo podría facilitar que las corrientes de aire transporten las esporas a mayores distancias.
Esta ventaja potencial sería especialmente importante en bosques densos, donde la vegetación puede modificar la circulación del aire cerca del suelo.
Sin embargo, producir una estructura grande también exige recursos y energía.
Por ello, los investigadores consideran que el gigantismo podría representar una adaptación favorable únicamente cuando las ventajas reproductivas compensan el costo de crecimiento.
La hipótesis todavía necesita pruebas experimentales que permitan comparar la dispersión de esporas de esta especie con la de otros hongos de menor tamaño.
Los estudios sobre los mecanismos de dispersión de los hongos en los ecosistemas muestran que el viento, el agua y otros organismos pueden transportar sus estructuras reproductivas a diferentes escalas geográficas.
Comprender cómo se dispersa Dianjunus rex permitirá investigar si su tamaño excepcional proporciona realmente una ventaja ecológica.
Un repertorio de enzimas diferente al de otros hongos descomponedores
El análisis genómico también reveló características inesperadas relacionadas con las enzimas que participan en el procesamiento de carbohidratos.
Los investigadores estudiaron genes asociados con enzimas conocidas como CAZymes, importantes para transformar diferentes moléculas orgánicas.
En las tres cepas de Dianjunus rex examinadas se identificaron aproximadamente entre 219 y 224 genes de esta categoría.
La cantidad es considerablemente menor que la registrada en diversos hongos descomponedores relacionados.
Por ejemplo, el estudio señala que algunos representantes del género Xylaria presentan entre 535 y 635 genes de este tipo.
La diferencia indica que el nuevo organismo posee un repertorio genético especializado y relativamente reducido para determinadas funciones enzimáticas.
Los investigadores observaron una menor representación de genes asociados con algunas enzimas que degradan componentes de las paredes celulares vegetales.
Al mismo tiempo, encontraron una proporción relativamente elevada de genes correspondientes a glicosiltransferasas.
Estos resultados sugieren diferencias importantes en su metabolismo, pero no permiten determinar por sí solos qué materiales descompone con mayor eficacia en condiciones naturales.
Para comprender su alimentación será necesario estudiar la actividad real de las enzimas y el comportamiento del organismo en distintos sustratos.
Los investigadores estudian una posible relación con árboles vivos y muertos
Una de las hipótesis planteadas por los científicos es que Dianjunus rex podría desarrollar diferentes estrategias de vida según las condiciones de su entorno.
El organismo fue encontrado asociado con raíces y madera de árboles muertos o recientemente fallecidos.
Los investigadores consideran posible que permanezca durante alguna etapa dentro de tejidos vegetales vivos sin producir síntomas evidentes y que posteriormente aproveche los materiales disponibles cuando el árbol muere.
Este comportamiento, si llegara a confirmarse, permitiría al hongo utilizar recursos acumulados durante distintas fases de su relación con el hospedador.
Sin embargo, el estudio no demuestra todavía que la especie mantenga necesariamente una fase endófita dentro de árboles sanos.
La posibilidad debe comprobarse mediante investigaciones sobre colonización de tejidos, fisiología y relaciones ecológicas.
El interés científico es considerable porque las interacciones entre hongos y árboles pueden variar desde asociaciones beneficiosas hasta procesos de descomposición o enfermedades vegetales.
La función de los hongos en los bosques tampoco se limita a degradar madera. Muchas especies participan en el reciclaje de nutrientes y otras forman asociaciones con raíces que influyen sobre el funcionamiento del suelo.
Las investigaciones sobre la biodiversidad fúngica y el funcionamiento de los suelos forestales han demostrado que las alteraciones del bosque pueden modificar profundamente estas comunidades.
El descubrimiento de nuevas especies permite ampliar el conocimiento de los organismos que participan en esas relaciones.
Yunnan conserva una diversidad de hongos todavía poco estudiada
La provincia china de Yunnan se encuentra entre las regiones asiáticas de mayor diversidad biológica.
Su relieve montañoso, las diferencias de altitud y la variedad de condiciones climáticas favorecen la existencia de numerosos ambientes forestales.
En una misma provincia pueden encontrarse bosques templados, formaciones subtropicales y selvas tropicales.
Esta diversidad ambiental proporciona hábitats para organismos con necesidades ecológicas muy diferentes.
Los investigadores señalan que la región alberga una enorme riqueza de hongos, aunque numerosas especies todavía no han sido descritas formalmente.
La Academia China de Ciencias indica que se han documentado más de 6.000 especies fúngicas en Yunnan, mientras algunas estimaciones sugieren que la diversidad real podría superar las 100.000.
Estas cifras deben interpretarse con cautela porque las estimaciones de especies no descubiertas dependen de métodos estadísticos y de la intensidad de los muestreos disponibles.
La identificación de Dianjunus rex demuestra que incluso organismos de dimensiones extraordinarias pueden permanecer sin una clasificación científica adecuada.
Los investigadores atribuyen parte de estas lagunas a la dificultad de explorar determinados territorios, la aparición estacional de las estructuras reproductivas y la atención histórica concentrada en especies con interés alimentario o comercial.
La conservación de los bosques también protege especies desconocidas
El hallazgo plantea una cuestión importante para la conservación: numerosos organismos pueden desaparecer de sus hábitats antes de que los científicos lleguen a identificarlos.
La descripción formal de una especie permite reconocerla, estudiar su distribución y comenzar a evaluar sus necesidades ecológicas.
Sin embargo, en el caso de Dianjunus rex todavía no existe información suficiente para establecer con precisión el tamaño de sus poblaciones ni su grado de amenaza.
Los investigadores tampoco han determinado si se encuentra exclusivamente en Yunnan o si podría habitar otras regiones del sudeste asiático.
La necesidad de mejorar los inventarios de hongos ha sido señalada por instituciones como el Real Jardín Botánico de Kew, que ha documentado las grandes lagunas de conocimiento sobre la diversidad mundial de plantas y hongos.
En estos organismos, la conservación presenta dificultades particulares porque muchas especies permanecen ocultas dentro del suelo, la madera o los tejidos vegetales durante buena parte de su ciclo de vida.
La ausencia de estructuras visibles no significa necesariamente que el organismo haya desaparecido del lugar.
Por ello, los investigadores consideran importante combinar expediciones de campo, análisis genéticos y conservación de muestras de referencia.
La combinación de genética y observación revela linajes ocultos
La investigación demuestra el valor de integrar diferentes herramientas científicas para estudiar la biodiversidad.
Las observaciones de campo permitieron reconocer un organismo excepcional por su tamaño y apariencia.
Los análisis microscópicos aportaron información sobre sus estructuras reproductivas y características morfológicas.
La secuenciación genética permitió establecer que no correspondía a ninguna de las familias previamente reconocidas dentro de su grupo.
Finalmente, la reconstrucción evolutiva proporcionó una estimación de la antigüedad del linaje.
El resultado es una descripción taxonómica que abarca desde la forma visible del organismo hasta sus relaciones genéticas con otros hongos.
Los ejemplares de referencia fueron depositados en colecciones científicas, lo que permitirá que otros investigadores revisen las características de la especie y comparen futuros descubrimientos.
Este procedimiento es fundamental para mantener la estabilidad de los nombres científicos y comprobar nuevas identificaciones.
La información genética obtenida también podrá utilizarse para investigar organismos relacionados que todavía no hayan sido reconocidos en otros bosques.
Un descubrimiento que amplía la historia evolutiva de los bosques
La identificación de Dianjunus rex demuestra que la diversidad fúngica incluye formas reproductivas más grandes y linajes evolutivos más diferenciados de lo que se conocía anteriormente.
El nuevo organismo alcanza 50 centímetros de altura y hasta 2,2 kilogramos de peso, dimensiones excepcionales dentro de los ascomicetos.
Su clasificación como representante de una nueva familia amplía el conocimiento de las relaciones evolutivas del orden Xylariales.
La antigüedad estimada de Dianjunaceae, situada alrededor de 65 millones de años, también abre nuevas preguntas sobre la evolución de los hongos durante la recuperación de los ecosistemas posteriores a la gran extinción del final del Cretácico.
Sin embargo, los científicos todavía necesitan determinar por qué esta especie desarrolla estructuras tan grandes, cómo obtiene sus nutrientes y qué relaciones mantiene con los árboles de los bosques donde vive.
Los autores consideran que nuevas expediciones en Yunnan y otras regiones de Asia oriental podrían revelar especies relacionadas o linajes adicionales que ayuden a reconstruir esta historia.
El descubrimiento también recuerda que la biodiversidad de los bosques no se limita a los organismos más visibles. Bajo la superficie y entre las raíces se desarrollan comunidades cuya composición y evolución todavía son parcialmente desconocidas.
En este caso, una estructura fúngica de medio metro de altura permitió identificar una familia biológica completa que había permanecido fuera de la clasificación científica moderna.
Fuentes referenciales:
Frontiers in Fungal Biology — Unearthing a fungal giant: Dianjunaceae fam. nov., a novel Paleocene lineage of Xylariales harboring Dianjunus rex gen. et sp. nov.
Frontiers — Scientists discover D-rex, a giant fungus from Chinese forests whose unique lineage dates back 65 million years
Academia China de Ciencias — Giant Fungus Discovered in Yunnan Reveals New Fungal Family




