Un estudio de la Universidad de California en San Diego utilizó mediciones láser aéreas de 2016 y 2023 para localizar los sectores costeros con mayor erosión y evaluar los riesgos para carreteras, viviendas y playas.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Los acantilados de California, en Estados Unidos, están experimentando procesos de erosión mucho más intensos en determinadas zonas de lo que sugieren las mediciones generales de la costa. Una nueva investigación de la Institución Scripps de Oceanografía, perteneciente a la Universidad de California en San Diego, identificó sectores donde el borde superior de los acantilados retrocedió a velocidades superiores a 21 metros anuales entre 2016 y 2023.
El estudio, presentado por la universidad el 23 de octubre de 2026 y difundido internacionalmente el día 26, utilizó levantamientos topográficos realizados desde aeronaves equipadas con tecnología láser para reconstruir los cambios ocurridos en los acantilados costeros durante siete años.
Los resultados, publicados en la revista científica International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation, revelan que la erosión no se distribuye uniformemente a lo largo del litoral californiano. Por el contrario, existen puntos especialmente vulnerables donde los desprendimientos y deslizamientos movilizan cantidades extraordinarias de rocas y sedimentos.
En algunos sectores, el volumen de terreno perdido durante el período estudiado superó el equivalente a 800 camiones de volteo por cada 0,91 metros de longitud costera.
La investigación proporciona una nueva referencia para identificar zonas de peligro, mejorar la planificación territorial y evaluar la seguridad de carreteras, ferrocarriles, viviendas y espacios públicos situados cerca de los acantilados.
El 70% de la costa de California está formado por acantilados
La costa californiana combina playas arenosas, bahías, estuarios, plataformas rocosas y extensos acantilados que se elevan directamente sobre el océano Pacífico.
Aproximadamente el 70% de su litoral está constituido por acantilados costeros, según los datos utilizados por los investigadores.
Estas formaciones representan uno de los elementos geológicos más característicos del paisaje, pero también constituyen áreas sometidas a procesos naturales de desgaste y pérdida de estabilidad.
Las olas golpean la base de las paredes rocosas, mientras las precipitaciones y la infiltración de agua pueden debilitar los materiales que forman las laderas.
Con el tiempo, estos procesos favorecen desprendimientos de bloques, deslizamientos y retrocesos del borde superior de los acantilados.
El fenómeno es especialmente relevante en lugares donde existen carreteras, senderos, viviendas o instalaciones construidas cerca del borde.
La erosión de las costas rocosas y la inestabilidad de los acantilados también han sido documentadas en otras regiones del mundo, donde las características geológicas y las condiciones meteorológicas determinan diferencias importantes en la velocidad del retroceso.
El nuevo estudio californiano aporta una evaluación sistemática que permite comparar sectores de una misma costa utilizando mediciones obtenidas con procedimientos homogéneos.
Los investigadores compararon dos levantamientos láser separados por siete años
Para determinar cuánto habían cambiado los acantilados, el equipo científico recurrió a la tecnología lidar, una técnica de teledetección que utiliza pulsos de luz láser para medir distancias y reconstruir superficies tridimensionales.
Los investigadores compararon un levantamiento aéreo realizado en 2016 con otro obtenido en 2023 por especialistas de Scripps.
Los datos permitieron generar representaciones detalladas del relieve y calcular las diferencias entre ambas fechas.
De esta manera, fue posible identificar lugares donde el terreno había desaparecido, estimar el volumen de materiales movilizados y determinar cuánto se había desplazado el borde superior de los acantilados.
El estudio incorporó además procedimientos de filtrado de vegetación para mejorar la representación de las superficies geológicas.
Esta corrección resulta importante porque los árboles, arbustos y otras plantas pueden dificultar la identificación del terreno real en los modelos digitales obtenidos mediante sensores remotos.
Danghan Xie, autor principal del estudio y actualmente profesor asistente de la Universidad de Maryland, desarrolló la investigación durante su etapa posdoctoral en Scripps.
El científico explicó que los acantilados no son estructuras permanentemente estables: evolucionan mediante procesos de erosión y colapso que pueden representar peligros significativos para las comunidades costeras.
La comparación de los levantamientos de 2016 y 2023 permitió actualizar un conjunto de mediciones que había quedado desfasado para numerosas zonas del litoral.
Humboldt concentra algunos de los retrocesos más intensos
Los resultados muestran que los sectores con mayor erosión se concentran principalmente en el centro y norte de California.
Uno de los casos más destacados corresponde a Lost Coast Headlands, en el condado de Humboldt, donde determinadas zonas presentaron velocidades de retroceso superiores a 21 metros por año.
En este sector ocurrió un gran deslizamiento que movilizó más de 1,1 millones de metros cúbicos de rocas y suelo.
La magnitud del movimiento ilustra por qué una tasa media de retroceso puede alcanzar valores extraordinariamente elevados cuando se produce un colapso importante.
Estos resultados no significan que todos los acantilados de Humboldt pierdan 21 metros cada año ni que el retroceso ocurra de manera constante.
La erosión puede desarrollarse mediante largos períodos de cambios relativamente pequeños, interrumpidos por desprendimientos repentinos que modifican considerablemente la posición del borde costero.
Adam Young, geomorfólogo costero de Scripps y coautor del estudio, destacó que una velocidad de 21 metros anuales representa una transformación geológica muy considerable.
En el conjunto del período analizado, las zonas más afectadas experimentaron pérdidas de terreno comparables con distancias superiores a la longitud de un campo de fútbol americano.
Los investigadores identificaron también sectores con retrocesos superiores a tres metros anuales en otras áreas de la costa.
Big Sur, Point Reyes y Palos Verdes también presentan zonas vulnerables
La investigación localizó retrocesos importantes en King Range, el Parque Nacional Redwood, Point Reyes National Seashore y Big Sur.
Otros sectores destacados incluyen las proximidades de Martins Beach, la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, El Capitan State Beach y Palos Verdes.
La distribución de estas zonas muestra que el problema afecta tanto a áreas naturales como a territorios próximos a infraestructuras y comunidades.
Big Sur constituye un ejemplo especialmente conocido de la interacción entre relieve abrupto, procesos geológicos y transporte terrestre.
En enero de 2026, la reapertura de la carretera Highway 1 en Big Sur puso fin a una interrupción prolongada causada por grandes movimientos de tierra.
Aunque los deslizamientos que afectan las carreteras no son necesariamente idénticos a los procesos de retroceso de los acantilados medidos en el nuevo estudio, ambos fenómenos ponen de manifiesto la importancia de conocer la estabilidad geológica del territorio.
Las características de las rocas, la inclinación de las laderas, la presencia de fracturas y las condiciones de humedad pueden influir sobre la probabilidad de desprendimientos.
Por esa razón, la planificación de infraestructuras costeras requiere información geológica detallada y actualizada.
El 65% de los acantilados mostró cambios detectables
Uno de los resultados más relevantes del estudio es que el 65% de los acantilados examinados presentó cambios medibles por encima de los umbrales establecidos por los investigadores.
Esta proporción no significa que el 65% de la costa esté experimentando colapsos graves ni que todas las zonas afectadas presenten el mismo nivel de riesgo.
El dato indica que los instrumentos y procedimientos empleados detectaron modificaciones geológicas suficientemente importantes para superar los criterios de medición utilizados.
La intensidad de los cambios varió considerablemente entre sectores.
Algunos registraron transformaciones relativamente pequeñas, mientras otros experimentaron grandes pérdidas de material asociadas con movimientos de ladera.
Esta variabilidad explica por qué los promedios regionales pueden resultar insuficientes para evaluar el peligro en un lugar concreto.
Una comunidad situada junto a un acantilado aparentemente estable puede encontrarse cerca de una zona con antecedentes de movimientos importantes, aunque la tasa media de erosión de toda la región sea moderada.
Por ello, los investigadores consideran necesario disponer de mapas que permitan examinar el retroceso a diferentes escalas geográficas.
La lluvia y las olas actúan conjuntamente sobre los acantilados
El retroceso de los acantilados costeros responde a varios procesos físicos que pueden actuar simultáneamente.
El oleaje erosiona la base de las paredes rocosas y puede eliminar materiales que contribuyen a sostener las partes superiores.
Las precipitaciones, por su parte, favorecen la infiltración de agua en suelos, fracturas y depósitos sedimentarios.
Cuando aumenta la presión del agua dentro de los materiales, determinadas laderas pueden perder resistencia y desarrollar movimientos gravitacionales.
La combinación de una base debilitada por el mar y materiales superiores saturados de agua puede incrementar la inestabilidad.
Sin embargo, la respuesta depende de la composición geológica y de las características particulares de cada acantilado.
Los estudios sobre erosión de playas y cambios costeros registrados durante varias décadas también muestran que los temporales pueden producir transformaciones rápidas, seguidas en algunos lugares por procesos parciales de recuperación sedimentaria.
En los acantilados, la situación presenta diferencias importantes: cuando una porción de roca o suelo se desprende y cae al mar, el borde superior puede retroceder de forma permanente.
La dinámica de estos movimientos explica la necesidad de mantener series temporales de observación, en lugar de depender de mediciones aisladas.
Una plataforma pública permite consultar la erosión costera
Como parte del proyecto, los investigadores desarrollaron una herramienta digital denominada California Coastal Cliff Erosion Viewer.
La plataforma permite consultar información sobre el retroceso de los acantilados y comparar diferentes sectores del litoral.
Los datos pueden visualizarse a escalas regionales y locales, incluyendo segmentos costeros de 50, 10, cinco y un kilómetro.
Esta organización facilita que las autoridades y los especialistas identifiquen áreas donde los cambios geológicos requieren mayor atención.
La herramienta también permite examinar tendencias históricas y complementar los resultados del nuevo levantamiento con información obtenida en investigaciones anteriores.
Su utilidad se extiende a la planificación territorial, la gestión de parques, la evaluación de infraestructuras y la identificación preliminar de zonas donde podrían ser necesarios estudios geotécnicos más detallados.
No obstante, los mapas de erosión no sustituyen una evaluación específica del riesgo de desprendimiento en una propiedad o instalación determinada.
El hecho de que un sector presente una tasa histórica de retroceso no permite establecer con precisión cuándo ocurrirá el siguiente colapso.
La información debe combinarse con observaciones de campo, condiciones meteorológicas, estudios de estabilidad y sistemas de vigilancia cuando el nivel de exposición lo justifique.
El Niño añade incertidumbre a la evolución de la costa
La publicación de los resultados coincide con la preparación de California ante un episodio de El Niño que podría modificar las condiciones oceánicas y atmosféricas durante el invierno de 2026-2027.
Este fenómeno puede influir sobre el oleaje, las precipitaciones y el nivel del mar a lo largo de la costa occidental de América del Norte.
La intensidad y distribución de esos efectos dependen de la evolución concreta del sistema climático y de las condiciones meteorológicas regionales.
Las autoridades y los científicos siguen especialmente las posibles combinaciones de lluvias intensas, grandes olas y niveles del mar temporalmente elevados.
En octubre de 2026, los análisis sobre las ondas oceánicas asociadas a El Niño y su influencia sobre el nivel del mar en California ya habían identificado señales que podían incrementar la exposición de determinadas zonas costeras.
Para los acantilados, una combinación de oleaje intenso y precipitaciones abundantes puede resultar especialmente relevante.
Sin embargo, el nuevo estudio no predice que los sectores identificados sufrirán necesariamente desprendimientos durante el próximo invierno.
Los datos de 2016 a 2023 describen cambios observados en el pasado y permiten reconocer zonas con antecedentes de erosión significativa.
La evolución durante futuros temporales deberá evaluarse mediante nuevas observaciones y mediciones.
Los investigadores ampliarán el seguimiento de los acantilados
El equipo de Scripps está desarrollando un programa de seguimiento que contempla levantamientos lidar dos veces al año a lo largo de la costa de California.
El objetivo consiste en generar series temporales más detalladas que permitan analizar los cambios estacionales y anuales.
Según Adam Young, disponer de observaciones repetidas resulta fundamental para mejorar los modelos utilizados en la evaluación de la erosión.
En numerosas zonas costeras no existen registros suficientemente extensos para describir cómo evolucionan los acantilados antes y después de los desprendimientos.
Los nuevos levantamientos permitirán comparar las condiciones de diferentes estaciones y estudiar las respuestas del terreno a episodios de lluvia y oleaje.
También facilitarán la actualización de la plataforma pública de erosión costera.
Los investigadores prevén observar especialmente los posibles cambios relacionados con El Niño durante el invierno.
Sin embargo, la financiación actual del proyecto finaliza en 2027, lo que plantea interrogantes sobre la continuidad de las mediciones sistemáticas a largo plazo.
La información geológica puede mejorar la seguridad costera
El estudio demuestra que los cambios de los acantilados pueden ser mucho más intensos en puntos específicos de lo que reflejan las estimaciones generales del litoral.
La identificación de retrocesos superiores a 21 metros anuales en sectores de Humboldt, junto con modificaciones detectables en el 65% de los acantilados examinados, proporciona una nueva base para evaluar la evolución geológica de la costa californiana.
Los resultados también ponen de manifiesto la importancia de diferenciar entre procesos graduales y grandes movimientos repentinos de tierra.
La tecnología lidar permite medir con precisión los cambios ocurridos entre dos fechas, pero anticipar un desprendimiento concreto requiere información adicional sobre la estructura del terreno y las condiciones que pueden desencadenar su inestabilidad.
Para las autoridades, conocer dónde se concentra la pérdida de terreno puede contribuir a establecer prioridades de vigilancia y orientar decisiones sobre infraestructura y acceso público.
La continuidad de las mediciones permitirá determinar si los sectores actualmente más activos mantienen sus velocidades de retroceso, experimentan nuevos colapsos o presentan períodos de relativa estabilidad.
El principal avance de la investigación es haber transformado una extensa serie de observaciones aéreas en una evaluación sistemática del retroceso de los acantilados de California, proporcionando información útil para comprender un proceso geológico que modifica continuamente la frontera entre la tierra y el océano.
Fuentes referenciales:
International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation — Improved understanding of California coastal cliff morphodynamics using airborne lidar and vegetation filtering (2016–2023)
Institución Scripps de Oceanografía, Universidad de California en San Diego — New statewide lidar study identifies hotspots for California coastal cliff retreat
Scripps Coastal Processes Group — California Coastal Cliff Erosion Viewer




